jueves, octubre 15, 2009

La revista Orto (A la bahia). Ultima parte

Hechos de la historia local y nacional en la Revista Orto.

Características generales del análisis de los hechos históricos en la Revista Orto.

En el editorial de la revista correspondiente a enero de 1954 se expresa: "[...] No ha sido la nuestra una simple labor literaria. Realizando en nuestra Revista Orto una labor literaria, una labor intelectual siempre estuvimos por encima de ella [...]" (Consejo de Redacción, 1954: p. 6)

Ciertamente, el examen de la revista en su integridad nos lleva a afirmar que sus páginas no fueron exclusivamente para la divulgación literaria, pues en ella podemos apreciar contenidos relativos a Pedagogía, Filosofía, Etica, Ateísmo, Artes Plásticas, Pintura e Historia entre las más destacadas.

Con relación a la Historia hemos significado que, de hecho, se convirtió en una difusora permanente de la historia local y nacional. La presencia en la revista de hechos históricos con este carácter nos permite afirmar que, en medio de una sociedad que se encontraba dividida y donde muchos estaban escépticos por no haberse cumplido el ideal por el que tanto se había luchado, los propósitos que perseguían los artículos eran: divulgar la historia de Cuba, revivir el espíritu de patriotismo en el pueblo, propiciar el reencuentro con nuestras raíces y, sobre todo, la difusión de las ideas de nuestros próceres y, de manera particular acentuada, en las de José Martí.

Estos artículos no se caracterizan por ofrecer una visión pesimista sobre los destinos de Cuba, todo lo contrario, en ellos se percibe la esperanza, existe una visión futurista, tal y como se expresa en la revista: "sería antimartiano pronunciar la palabra fracaso. Lo que está por hacer se hará [...] Tenemos hijos no envilecidos, sin erosión de vicios, que apuntan al futuro, que cantan glorias del abuelo mambí y estimulan al padre [...]" (Campoamor, 1953: p. 41).

Ahora bien, las temáticas históricas tratadas tienen su especificidad:

1.-No todos los autores que escribieron estos tipos de artículos tuvieron una formación profesional en esta rama del saber. Entre ellos podemos encontrar historiadores, participantes directos de los hechos acaecidos, periodistas y literatos esencialmente.

2.-El rastreo en la revista arrojó que los hechos históricos abordados no se refieren al siglo XV, donde se produce el encuentro de las dos culturas. Tampoco hay ninguna referencia a la época colonial, correspondiente a los siglos XVI, XVII y XVIII. Abarcan, fundamentalmente, la historia pasada más próxima a ellos, sobre todo los hechos ocurridos en la segunda mitad del siglo XIX. Todo parece indicar que esta característica no es única, ni privativa para los autores de los artículos de carácter histórico que aparecen en la revista, pues coincide con un criterio emitido por el investigador John Dumoulín cuando expresa: "Bajo estas circunstancia tuvo aspectos positivos el acuerdo tácito patrocinado por los historiadores cubanos, al concentrarse en los temas de la colonia y de la lucha por la independencia; si por un lado significó dejar de estudiar los problemas concretos de la crisis republicana, tuvo la virtud de agrupar conciencias alrededor de la reivindicación de los valores nacionales y la independencia, en particular por medio de la vida y obra de José Martí [...]”. (Dumoulín, 1988: p.118)

Esto podría explicar que en las revistas consultadas, correspondientes al período que analizamos, no exista ninguna alusión en forma de crónicas, artículos periodísticos o simplemente mención a sucesos que hoy son trascendentales en nuestra historia, algunos de los cuales decidieron el destino de nuestro país. Es bueno aclarar que estos sucesos por ser contemporáneos a ellos no eran historia todavía, por lo que no es posible que fueran interpretados como hechos históricos. A esto se añade como elemento la propia situación interna que existía en el país, polarizada por una lucha de clases que llega a tener formas mucho más extremas. Por ejemplo no existe nada relacionado con:

-Asesinato de los principales líderes del movimiento obrero y campesino, incluso no existe ningún artículo dedicado a Jesús Menéndez que, como sabemos fue ultimado en la terminal ferroviaria de Manzanillo, hecho que desató en el país un fuerte movimiento de repulsa y protesta.

-Golpe de estado del 10 de marzo de 1952, mediante el cual se inició una sangrienta tiranía en Cuba.

-Asalto a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Céspedes en Bayamo el 26 de julio de 1953, acción donde es asesinado un manzanillero: José Luis Tassende de la Muñeca.

-Desembarco del Granma, donde participó el manzanillero Pedro Sotto Alba.

-Las acciones guerrilleras en la Sierra y el apoyo decisivo que Manzanillo brindó al foco guerrillero.

-Asalto al Palacio Presidencial y los sucesos de Humbolt 7, donde fue asesinado en manzanillero José Machado Rodríguez, "Machadito".

Y finalmente como causa está la opinión de los fundadores de la revista. Según su criterio, el objetivo que los anima es la difusión cultural, alejado de lo que ellos consideraban como asuntos políticos. Este criterio queda patentizado, cuando en sus páginas se apuntaba:

[...] Nuestra revista no pertenece a ningún partido político, ni responde, por tanto, a ningún otro interés que no sea el interés de todos los cubanos. El único ideario que tenemos y por el cual ha vivido Orto y del cual por nada y por nadie, habrá de separarse mientras viva, es aquel por el cual vivió, soñó, peleó, y murió el Apóstol de nuestras libertades. No tenemos otro ideario. Ni otra bandera, que no sea aquella por la cual derramaron su sangre los libertadores y a la cual -es doloroso y terrible tener que confesarlo-, todavía no hemos sabido los cubanos honrar como ella se merece. (GLM y Revista Orto, 1951: p. 13).

A pesar de este criterio expresado por la dirección de la revista la crítica que realizaron a los grandes males que padecía la república, tales como la corrupción, el entreguismo, la falta de derecho de la población, la dependencia al capital norteamericano y otros conducen a calificar lo contrario. Es decir, que sí poseían una posición política, que a tal y como ocurre a inicios de los años 60 cuando ya no existía la revista como publicación pero sí el Grupo Literario de Manzanillo, el cual lanza una proclama de adhesión a la Revolución y a Fidel. (Ver anexo).

Con independencia de ser el tema de las guerras de independencia las que aparecen esencialmente en la revista los autores no pudieron dejar de reflejar en sus escritos los grandes males que padecía la república y de realizar la crítica correspondiente a los gobiernos que no habían cumplido el ideal de los próceres de la independencia.


Análisis del tratamiento de los hechos de la historia local y nacional en la Revista Orto.

En los números de la revista correspondientes a los años 1937 hasta 1957, los veinte años objeto de nuestra investigación, se pudieron analizar todos los artículos de carácter histórico referidos a la historia local y nacional. La utilización de los métodos de investigación científica y en particular el lógico e histórico ha permitido agruparlos de acuerdo al siguiente orden temático:

1.-Guerra de los Diez Años.

2.- Guerra del 95.

3.-Próceres de la Independencia.

4.-La República Mediatizada en la Revista Orto.

A continuación analizaremos los diferentes artículos históricos, siguiendo el orden expresado anteriormente.

1.-Guerra de los Diez Años.

La gesta de independencia del pueblo de Cuba contra el yugo colonial español comenzó el 10 de octubre de 1868 cuando Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio Demajagua lanzó el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba, conocido también como Manifiesto del 10 de Octubre.

Después de diez años de duro batallar y por causas inherentes al campo independentista, más que por los esfuerzos de los españoles, la revolución fracasó al no cumplirse con los objetivos que lo habían lanzado a la guerra.

La epopeya de la Guerra de los Diez Años se ve reflejada en las páginas de la Revista Orto, a través de cinco artículos:

-La Masonería: Crisol de la Revolución Liberadora Cubana de Emilio Roig de Leuchsenring.

-El Episodio de La Demajagua. ¿Por qué decimos el Grito de Yara? de Julio Girona.

-El Parlamento de Pío Rosado de Juan María Ravelo.

-Antonio Maceo: Su presencia en Manzanillo y otros apuntes de Modesto Tirado.

-La Protesta de Baraguá de Leopoldo Horrego Estuch.

Estos artículos abordan momentos esenciales de la Guerra Grande en forma de historia local y nacional, dirigidos a divulgar los primeros momentos de la guerra incluidos sus antecedentes y a destacar el papel de Antonio Maceo al que se dedican dos números. En ellos sobresale como característica la forma de abordar el hecho histórico en forma de narración y de descripción del suceso.

Es conocido que los cubanos hasta la primera mitad del siglo XIX estaban privados de todo derecho incluido el de reunión y asociación. Por esta razón, de manera inteligente, utilizaron la existencia de asociaciones fraternales, autorizadas en Cuba como medio para poder reunirse y conspirar en las propias narices de las autoridades españolas. Estas asociaciones fueron las Logias Masónicas. En la Revista Orto aparece un artículo que tiene como título: “La Masonería: Crisol de la revolución liberadora cubana”, de Emilio Roig de Leuchsenring. Roig de Leuchsering fue un destacado intelectual e investigador cubano. Graduado en la Universidad de La Habana en Derecho Civil y Notarial (1917). Fue colaborador y director de varias publicaciones del país. Fue uno de los participantes en 1923 de la Protesta de los Trece, e integrante del Grupo Minorista.

En 1935 se le designó Historiador de la Ciudad de La Habana. A él se deben la celebración a partir de 1942 de los Congresos de Historia. Se destacó por su posición antimperialista, escribió numerosos artículos entre los que sobresalen Cuba no debe su independencia a los EEUU, Historia de la Enmienda Platt y Hostos y las Antillas entre otros muchos.

El título del artículo que aparece en la Revista Orto, mencionado anteriormente, por su contenido ofrece una visión general del papel desempeñado por esta institución en la independencia de Cuba. Relacionado con esto el autor señala: "[...] la masonería ha sido la pionera de la cultura y de la libertad, imparmente, sin posible parangón con institución alguna". (Roig, 1955: p. 3) Y continúa expresando el artículo "[...] sin mencionarla, una y otra, y mil veces, no puede escribirse la historia de la cultura y de la libertad de Cuba". (Roig, 1955: p. 4)

La masonería jugó un papel muy destacado en el desarrollo de la cultura cubana, sobre todo a fines del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX. Desde el punto de vista de su papel en pos de las ideas políticas y de la lucha contra España, opina Fernando Portuondo "el misterio con que actuaban y los requisitos que exigían a sus afiliados hacían de las logias campo fértil para el desarrollo de ideas políticas cuya manifestación pública estuviera prohibida [...] desde principio del siglo XIX, donde quiera que la libertad estuvo restringida se conspiró al amparo de las logias masónicas". (Portuondo, 1975: p., 283-284.)

Sin embargo cuando estas surgen en Cuba, inicialmente no tenían ese propósito. Fueron justamente sus características esenciales: ser secretas, estar permitidas por el gobierno colonial, ser fraternales y constituir un momento de reflexión y discusión, las que las convirtieron en un lugar propicio para conspirar en las propias narices de las autoridades.

El artículo ofrece elementos probatorios sobre la contribución de la masonería a la causa separatista y a la independencia:

En Cuba, ya vimos que fueron francmasones Román de la Luz, Luis F. Basabé y Joaquín de Infante, directores de la inicial manifestación cubana separatista. Masones fueron, posteriormente los conspiradores de los Soles y Rayos de Bolívar y de la Gran Legión del Aguila Negra [...] Y de las mismas brotan; se planean y estallan los dos grandes movimientos liberadores de 1868 y 1895 [...] La masonería cuenta en su cuadro de honor [...] a Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Pedro Figueredo, Ignacio Agramonte, Calixto García y José Martí" (Roig, 1955: p. 5).

En el artículo se emite la siguiente valoración de Narciso López: "Cuando el insigne venezolano Narciso López, protomártir de nuestra independencia se dispone a mediados del año 1849, en unión de Miguel Teurbe Tolón y Cirilo Villaverde a dar a la causa de Cuba libre una bandera que contara los propósitos e ideales revolucionarios cubanos [...] sellando así, entonces y para el futuro la íntima unión siempre existente entre los defensores de la libertad e independencia de Cuba y la masonería." (Roig, 1955: p. 5).

La figura de Narciso López ha sido una de las más polémicas en la Historia de Cuba, por las valoraciones de que ha sido objeto las cuales pueden sintetizarse en dos criterios opuestos: considerarlo como un mártir de la independencia de Cuba o como un anexionista. El autor del artículo que estamos analizando toma partido por el primer criterio.

El conocimiento de sus características generales darán luz sobre cuál es el criterio correcto. En el libro La Colonia: Evolución Económica y Formación Nacional desde los orígenes hasta 1867, los autores María del Carmen Barcia Zequeira y Eduardo Torres-Cuevas nos ofrecen la siguiente valoración de este personaje:

Narciso López, venezolano, luchó junto al ejército español contra la independencia de su país. Después de la derrota de los colonialistas viaja a Cuba y de aquí a España donde sirvió bajo las órdenes de Gerónimo Valdez en la lucha contra los rebeldes Carlistas. Regresó a Cuba al ser nombrado su jefe en España Capitán General. Es designado Gobernador de Trinidad y presidió la Comisión Militar Ejecutiva y Militar Permanente, destacándose por las represiones y en particular contra los negros libres.

Cuando Leopoldo O'Donnell sustituye a Valdez como Capitán General Narciso López pierde su cargo. A partir de ese momento comienza su labor conspirativa contra España, su objetivo era una vez lograda la separación anexar a Cuba a los EEUU.

Las causas que mueven a López a organizar expediciones para romper el vínculo con la metrópolis no tienen como fin que Cuba fuera un país soberano, independiente de cualquier dominación; sino convertir a Cuba en un estado más de la unión.

Roig de Leuchsenring no tiene esto en cuenta en su análisis, es decir, no analiza los móviles e intereses económicos que mueven a Narciso López y al grupo que lo seguía. Como tampoco tiene en cuenta los intereses políticos de los esclavistas del sur de los EEUU. Esto es revelado por Martí cuando expresa: "[...] en medio siglo de trabajo, a enviar a Cuba una expedición infeliz en los días en que la mayoría esclavista de los EEUU necesitaba un estado más que asegurare el poder político de los mantenedores de la esclavitud”. (Martí, 1981: p. 152).

En relación a la bandera hay que señalar que en ella está presente la masonería: tres franjas azules y dos blancas, un triángulo equilátero rojo y una estrella de cinco puntas. El sacrificio de los cubanos, la sangre derramada por tantos hijos desde el siglo pasado se han encargado de convertirla en lo que es hoy, un símbolo de la patria, reconocida en nuestras constituciones, desde Guáimaro hasta la constitución socialista que hoy tenemos.

En resumen, podemos afirmar que la masonería realizó importantes aportes a la cultura y a la causa de la revolución cubana. Su aporte sólo constituye un eslabón en el largo proceso de formación cultural y de nuestra independencia que no se ha detenido, pues otras generaciones de cubanos se han encargado de desarrollarla de manera constante y permanente.

Otro de los artículos relacionados con la Guerra de los Diez Años es el que tiene como título: “El Episodio de la Demajagua. ¿Por qué decimos Grito de Yara?” del autor Julio Girona.

El autor, nacido en Manzanillo, fue fundador de la Revista Orto y del Grupo Literario de Manzanillo, en la que se dio a conocer como escritor. Radicado en La Habana desde fines de 1929 se graduó de Doctor en Derecho Civil en 1933. Ejerció la abogacía y colaboró con numerosas publicaciones entre las que se destacan Alma Joven, La Tribuna y El Demócrata.

El artículo que aparece en la Revista Orto tiene como objetivo demostrar lo incorrecto de decir el Grito de Yara para referirse al inicio de la Guerra por la Independencia, por eso su interrogante. En relación al hecho el autor señala:

De la hazaña inmortal del 10 de octubre de 1868 se ha escrito muchas veces por distintos historiadores, los más de ellos informados por las fuentes oficiales de las autoridades españolas, interesadas como es presumible, en presentar a los caudillos de la Gloriosa Revolución como bandoleros y en general a los revolucionarios como elementos insolventes, enemigos del orden, de su majestad y consiguientemente de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Los mismos cubanos que estuvieron más próximos al insigne Carlos Manuel de Céspedes, ni aún éste, se ocuparon de reseñar cuáles fueron los primeros pasos dados al iniciarse el movimiento [...] (Girona, 1954: p. 2)

Este análisis coincide con criterios actuales. En realidad de la gesta del 68 han escrito distintos historiadores. En aquella época la historia no sólo fue escrita a partir del prisma de los revolucionarios; sino también a través de la óptica de la ideología colonialista, lo que marca las diferencias historiográficas a partir de las características de ambas formas de interpretar los hechos históricos. Para este período podemos decir que la historiografía revolucionaria no era documentalista -y no es que no existieran documentos-. La dinámica de los acontecimientos y los avatares de la guerra, impidieron conservarlos. Sus fuentes esenciales son más bien los recuerdos y experiencias personales, toda vez que fueron ellos los protagonistas de los acontecimientos.

Como señala Fernando Figueredo en su obra La Revolución de Yara cuando expresa: “En la vida accidentada que llevábamos en la guerra de los diez años, no era posible guardar las anotaciones de campaña. Más de una vez llevé mi diario, que guardaba con escrupulosidad, y una y otra, la intemperie y los azares de aquel combate sin precedente, lo destruyeron. Nadie logró sacar completa una relación de aquel titánico esfuerzo, los archivos se enterraban o caían en poder del enemigo, se perdían siempre”. (Figueredo, 1968: p. 40-41) Características diferentes presenta la historiografía española, que es esencialmente documentalista, representada por autores tales como Justo Zaragoza y Antonio Pirala. El gobierno colonial no solo atesoró todos los documentos provenientes de ellos mismos, sino también de los que procedían del campo insurrecto. A estos tuvieron acceso sus historiadores, por lo que su historia era más rica en documentos probatorios, lo que la hacía más peligrosa. Como defensores que eran de los intereses del colonialismo tergiversaban la realidad histórica, resaltaban el papel de sus tropas restando prestigio a las cubanas, justificaban sus métodos represivos y representaban a los españoles como víctimas y a los mambises como victimarios y bandoleros.

El autor de referencia, Julio Girona, para realizar su artículo, se atiene a relatos oídos de boca de Miguel García Pavón y de otros -no manifiesta qué otros- participantes personales de la gesta inicial de La Demajagua. Esta fuente que, como se aprecia, es oral, tiene sus inconvenientes, pues todo depende de la memoria, en este caso de participantes, lo cual, y en dependencia del tiempo transcurrido, hace que aumenten los peligros de olvido, alteración y adulteración de los hechos históricos. En este orden de cosas se expresa en el artículo:

Sabedor Carlos Manuel de Céspedes, de la orden dada por el Capitán General [...] de meterlo en prisión, por habérselo comunicado su pariente, Ismael Céspedes, telegrafista del centro de Bayamo, se dispuso de inmediato a actuar por su cuenta y riesgo, no obstante que los conspiradores [...] en la reunión efectuada en el Ingenio Rosario [...] alzarse contra el poderío de España para fecha más adelante que la del mes de octubre [...] (Girona, 1954: p. 2)

El autor se está refiriendo al telegrama que Francisco Lersundi, Capitán General, telegrafió el día 7 de octubre al Gobernador de Bayamo, Coronel Julián de Udaeta donde se expresaba: "Cuba es de España y para España hay que conservarla gobierne quien gobierne. Reduzca usted a prisión a Dn Carlos Manuel de Céspedes, a Francisco Vicente Aguilera, a Pedro Figueredo, a Francisco Maceo Osorio, Francisco Javier de Céspedes y otros conocidos conspiradores." (Pichardo y Portuondo, 1989: p. 29).

Más que actuar por su cuenta y riesgo, Céspedes, al recibir la noticia, envió aviso a todos los comprometidos de la región oriental, por lo que desde el día 9 de octubre comenzaron a llegar a su ingenio los comprometidos y otros que se levantaron en su comarca. Por este imperativo Céspedes se adelantó a lo acordado el 6 de octubre en la reunión efectuada en el ingenio El Rosario, donde se había fijado como fecha del levantamiento el 14 de octubre, por tanto es un error lo expresado en la última parte del párrafo que estamos analizando referida a la fecha del alzamiento.

El artículo continua con una descripción, en líneas generales, del recorrido de Céspedes y de sus hombres desde La Demajagua hasta el poblado de Yara. Céspedes había permanecido todo el día 10 en su ingenio. Por la madrugada del día 11 sale rumbo a Yara a donde llega al atardecer. En tal sentido el autor expresa:

[...] Hace nuevamente alto y envía un hombre al inmediato pueblo de Yara en averiguación de si hay o no alarma o fuerza española. Regresa el mensajero con la noticia de que en todo el pueblo hay quietud y entonces Carlos Manuel dispone entrar en Yara y efectivamente entra hasta llegar al centro de la plazoleta [...] es en tal instante [...] que aparece a quinientos metros de distancia, viniendo por el camino de Bayamo a Manzanillo, una compañía de soldados españoles, ignorantes en absoluto de cuanto ocurría. Sorprendido el jefe de la tropa [...] manda a hacer alto a su gente y gritó el clásico "Quién vive". La gente de Carlos Manuel, sin perder su formación sufre los efectos del inesperado encuentro, y es en ese instante que alguien, espontáneo y entusiastamente contesta a la vez que dispara su pistola "Cuba libre". Es así como se produce el histórico Grito de Yara" (Girona, 1954: p. 3).

Las investigaciones históricas realizadas con relación a esta temática, por diversos investigadores, señalan que Céspedes había acampado el día 11 en las cercanías de Yara y para conocer cual era la situación existente en el poblado envió a Rafael Castellanos, primer corneta del Ejército Libertador, a conminar a la rendición al Capitán Pedáneo Tomás Riera -quien tenía función de juez, alcalde y policía-, lo cual es aceptado. Mientras tanto, avanzaba, proveniente de Bayamo, una columna al mando del jefe español Garcerán, que se posesiona del pueblo, logrando emboscar a sus hombres y sorprender a los patriotas que venían confiados. Este hecho de armas logra la dispersión de las fuerzas revolucionarias que sufren su primera derrota.

La causa que el autor considera como el origen del Grito de Yara o del por qué se dice Grito de Yara para designar el inicio de nuestras guerras por la independencia es muy sencilla y simplona, porque el grito de Viva Cuba Libre y de Independencia o Muerte ya antes se había proclamado en La Demajagua.

Las causas de este error histórico, que es menester aclarar, radican en los siguientes elementos:

1.-En la prensa oficial de la época, aparece que el levantamiento fue en Yara.
2.-Por el hecho de armas de Yara, se supo que la revolución en Cuba era una realidad, de aquí que Yara se tomara como punto de referencia para asociarlo con el inicio de la independencia.

Otros elementos, quizás expresado inconscientemente, favorecieron que este error histórico se repitiera y se enraizara a través de los tiempos. El propio Céspedes al referirse al inicio de la guerra, aludía el poblado de Yara, lugar de su primera derrota y no La Demajagua. Otros participantes en la guerra dieron, sin proponérselo, su aporte, tal es el caso de Fernando Figueredo que escribe una obra que da como título La Revolución de Yara.José Martí, cuando expone ante el mundo los objetivos de la nueva contienda, escribe en El Manifiesto de Montecristi, el 25 de marzo de 1895: "La revolución de independencia, iniciada en Yara, después de preparación gloriosa y cruenta, ha entrado en Cuba en un nuevo período de guerra [...]" (Pichardo, 1977: p.483).

Estos elementos y otros no citados contribuyeron en alguna medida a divulgar el error, como lo hizo el historiador norteamericano Philip S. Foner cuando expone: “Sin esperar más, Carlos Manuel de Céspedes, [...] proclamó la independencia de Cuba -fue el histórico Grito de Yara- en su ingenio de azúcar La Demajagua, junto a Yara, en las cercanías de Manzanillo, en la mañana del 10 de octubre de 1868 [...]" (Philip, 1973: p.186)

Aquí la contradicción y la confusión son evidentes, cualquiera que no sea de esta zona, y lea lo anteriormente escrito, pudiera pensar que Yara está en La Demajagua o junto a ella.

Los Doctores Hortensia Pichardo y Fernando Portuondo han realizado estudios para demostrar que decir Grito de Yara, para referirse al inicio de nuestra guerra por la independencia, es un error histórico. Nada mejor para cerrar este análisis que las palabras de la Doctora Pichardo en su artículo: 1868, En torno al 10 de octubre cuando expresa:

El tradicional nombre de Grito de Yara para designar el 10 de octubre, comienzo de la Guerra de los Diez Años, entraña un error histórico que es preciso aclarar para evitar su repetición.

[...] El día 10 de octubre de 1868, fecha del inicio de nuestros cien años de lucha, no pudo llamársele Grito de Yara, porque en el poblado de Yara no sucedió nada ese día.

La Declaración de Independencia y la libertad de los esclavos, las dos heroicas declaraciones tomadas por Carlos Manuel de Céspedes y un grupo de compatriotas el 10 de octubre de 1868 fueron llevadas a cabo en el ingenio Demajagua, en la comarca de Manzanillo."

Y más adelante concluye:

Por tanto no hay razón que acredite llamar Grito de Yara al 10 de octubre de 1868 porque el encuentro de Yara ocurrió el día 11, y no el día de la proclamación de la independencia.

¿Cómo debe llamarse a nuestra Guerra de Independencia?. Guerra de los Diez Años o Guerra de 1868.

Y si se quiere recordar la fecha con un grito: Grito de La Demajagua, porque allí fue donde se inició. (Pichardo y Portuondo, 1989: p. 35, 36, 37).

Otro de los artículos que aborda como temática la Guerra de los Diez Años es el que tiene como título “El Parlamento de Pío Rosado”, del autor Juan María Ravelo.

Una práctica común de toda guerra es el intercambio de prisioneros entre las fuerzas beligerantes. Justamente el artículo trata sobre la misión parlamentaria del Coronel Pío Rosado al Palacio de Gobierno de Santiago de Cuba el 24 de diciembre de 1868 con el objetivo de conveniar un canje de prisioneros. En este sentido se afirma en el artículo: "Donato Mármol tuvo noticias de que existía en esta ciudad algunos presos hechos por las fuerzas españolas en el campo de la revolución y temiendo que fueran víctimas de las represalias comisionó a Pío Rosado, cuyas condiciones de valor e intrepidez conocía para que parlamentase con el Comandante General sobre el cambio de prisioneros, puesto que él retenía en calidad de tales a varios oficiales, clases y soldados." (Ravelo, 1947: p. 12).

El autor ofrece algunos datos sobre Pío Rosado resaltando en él algunos rasgos de su personalidad como su valentía, su patriotismo y el desprecio al peligro. En este sentido se afirma en el artículo:

Pío Rosado y Lorié era un joven de veintiséis años, nacido en esta ciudad y bautizado en la Parroquia de la Trinidad, alto, delgado, impulsivo. Profesor de Matemáticas, a los pocos días del Grito de Yara en unión de varios otros, por el camino de Bayamo se dirigió al campo insurrecto y dió pruebas muy pronto de su valor heroico, de su acometividad y de su desprecio al peligro. (Ravelo, 1947: p. 12).

Un elemento a destacar dentro del artículo es cuando el autor resalta la actitud honorable y de principio del Gobernador y Comandante General del ejército Brigadier Fructuoso García Muñoz, que impide que Pío Rosado fuera asesinado al salir de la Casa de Gobierno. Esta situación queda reflejada cuando se plantea:

Percatado el Brigadier Gobernador García Muñoz de la actitud amenazadora de los voluntarios y de sus hostiles intenciones envió una orden al cuartel general de lanceros [...] y prestó un pelotón de caballería mandado por el capitán Pedro Blázquez Ruiz hizo acto de presencia frente a la puerta del Palacio, para recibir, emitida en alta y vibrante voz, la orden de su jefe ¡Capitán acompañe al parlamentario hasta las afueras de la ciudad [...] usted me responde de él con su cabeza! (Ravelo, 1947: p. 13).

El artículo culmina cuando el autor se refiere a la muerte de Pío Rosado, años más tarde, en la Guerra Chiquita cuando fue fusilado en Bayamo el día 7 de julio de 1880.

Dentro de los artículos que trata la Gesta del 68 se encuentra uno titulado Antonio Maceo y su presencia en Manzanillo y otros apuntes del autor Modesto Tirado Avilés.

Tirado nacido en Ponce, Puerto Rico. Asiduo a las bibliotecas adquirió una cultura autodidacta. Conoció a Martí en 1892, a quien acompañó en numerosas actividades previas a la fundación del Partido Revolucionario Cubano, sección Puerto Rico del que fue fundador.

Se incorporó a la guerra bajo las órdenes del General José Maceo. Fue ayudante del Mayor General donde obtiene los grados de Comandante. La guerra la culmina bajo las órdenes del Mayor General Bartolomé Masó. Fue elegido primer alcalde de Manzanillo.

Incansable investigador de la historia local. Sobresalen entre sus obras Memorias de un Corresponsal y Efemérides de Manzanillo. El artículo que aparece en la Revista Orto tiene la singularidad de poseer contenidos de la Guerra de los Diez Años y de la Guerra del 95. Se decidió incluirlo dentro de la primera para así tratarlo de forma íntegra.

El artículo tiene como característica que aparece a manera de diario y en forma cronológica. Recoge la acción de Maceo en dos etapas diferentes:

1.-Durante la Guerra de los Diez Años, en noviembre de 1873.
2.-Durante la Guerra de Independencia en octubre de 1895.

El autor apunta en la primera parte de su trabajo: "Para contribuir con un modesto aporte en el centenario que ahora conmemoramos voy a permitirme copiar algunas notas interesantes, que se refieren en primer lugar a la historia vernácula de Manzanillo y otras tomadas al azar de mis apuntes que permanecen inéditos". (Tirado, 1945: p. 100)

Es de destacar cómo el interés del autor está centrado en enriquecer la historia escrita sobre una ciudad, que lo ha reconocido por acuerdo su Ayuntamiento como Hijo Adoptivo y Predilecto, a través de la divulgación de algunas notas que hasta ese momento estaban inéditas. Justamente, en esto radica su valor, es decir, en su aporte y contribución a la historia local de Manzanillo. Por otro lado el artículo tiene valor pues nos permite conocer un episodio de la vida de Maceo en su vinculación con la historia local de la ciudad, aunque adolece de valoraciones. Y continua señalando el autor:

El día 9 de noviembre de 1873, los generales cubanos, Antonio Maceo y Calixto García, que se encontraban en visita de inspección, en la zona de Manzanillo, atacaron a la población con las fuerzas que pudieron reunir y por una confidencia que recibiera el jefe español de la plaza, antes del ataque, estaban acuarteladas las fuerzas y reforzados los retenes de voluntarios y emplazada una pieza de artillería en el ángulo de la Plaza de Armas (hoy parque Céspedes) para defensa del cuerpo de guardia. A las diez de la noche se oyeron los primeros disparos hacia Puntapié y la Maromera y después se generalizó el fuego entre asaltantes y defensores, batiéndose en algunos lugares cuerpo a cuerpo. El general Antonio Maceo avanzó por la calle real (hoy Martí), llegando a tiro limpio hasta una cuadra de la Plaza de Armas.
Las otras fuerzas nuestras, al mando de los coroneles Juan Fernández Ruz, Juan Ramírez Romagoza y Ricardo R. de Céspedes tenían por subalternos a los comandantes Rafael Caymari, Juan Bautista Estrada y Pedro Rodríguez Piña, todos manzanilleros. Fernández Ruz entró por la calle Sariol, Ramírez Romagoza por la calle Iglesia (hoy José Miguel Gómez) y Céspedes por la Cañada del cementerio viejo [...]

[...] El botín de guerra en vituallas y otros elementos fue muy valioso [...] los defensores tuvieron treinta bajas entre muertos y heridos.

Al amanecer del día las españoles como represalia al ataque fusilaron al cubano Vidal Martínez, que hacía algunos días había sido traído prisionero del campo insurrecto" (Tirado, 1945: p. 100-101)

El estudio de esta parte del artículo nos permite corregir un error histórico presente en él. Según expresan algunos autores entre los que se encuentran Sergio Aguirre en su obra Raíces y significación de la Protesta de Baraguá, en noviembre de 1873, Maceo todavía no había alcanzado el grado de general sino el de brigadier que lo había obtenido en junio de 1873 cuando Carlos Manuel de Céspedes en persona lo asciende. El grado de general lo obtiene por intermedio del presidente interino de la República en Armas, Francisco Javier de Céspedes en enero de 1878.

La segunda parte del trabajo continua con el siguiente escrito:

Octubre 29 de 1895. Hasta este lugar llamado Vega de Pestán, en la margen derecha del Río Cauto, hemos venido escoltando al gobierno de la república, desde Baraguá, de donde salimos el día 22, habiendo acampado en Júcaro, Guayacanes y Sabanilla. Por delante marchan las fuerzas que envía la región oriental, con el General Antonio a la cabeza, para realizar el plan de invasión [...] temeraria es la empresa y parece un sueño de gigantes, pero los soldados de Jobito, Sao del Indio y Peralejo pueden realizarla.

[...] En Vega de Pestán se dieron el postrer abrazo en la vida, los dos últimos guerreros que nos quedan de la recia tribu de los Maceos y listos para emprender la marcha en direcciones opuestas, vi a los dos hermanos, a caballo, y Antonio hacia José sus últimas indicaciones. Prudentes y sabios consejos eran los de aquel hombre especial y originalísimo ... (Tirado, 1945: p. 101)

El comandante Tirado era miembro del Estado Mayor del general José y en esta parte del artículo nos sitúa en un momento trascendental para la historia militar cubana: La Invasión a Occidente del país. Se aprecia la emoción que embarga al autor cuando nos narra el último abrazo de los dos hermanos.

El artículo concluye con la referencia a la muerte de Antonio Maceo cuando se expresa:

Diciembre 15 de 1896. Las noticias que venían circulando sobre la muerte en la provincia de La Habana del general Antonio Maceo, han sido confirmadas por nuestro comunicante Francisco Auza, desde el central Santa Ana, asegurando que no han mentido esta vez los periódicos españoles, cayendo con el Lugarteniente uno de sus ayudantes, el capitán Francisco Gómez Toro. hijo del Generalísimo Máximo Gómez. Ante el rudo golpe que sufre el Ejército Libertador no queda otra cosa que no sea confundirnos todos el mismo dolor, dejando a la mente que vuele hasta el lugar donde cayera el gran guerrero para renovar ante su tumba el juramento empeñado [...] El vendaval de la guerra lo elevó en sus gigantescas alas hacia la excelsitud de la grandeza, para arrebatarlo, famoso ya, dejándole abiertas las puertas de la historia". (Tirado, 1945: p. 102)

Lo anotado por el autor recoge uno de los golpes más duros sufridos por la revolución. Se aprecia la conmoción que provocó la noticia, pero también la decisión de continuar la lucha.

El último artículo de la Guerra de los Diez Años que aparece en la revista es el que tiene como título “La Protesta de Baraguá” del autor Leopoldo Horrego Estuch. Nació en Cárdenas. En 1930 se doctoró en Derecho Civil en la Universidad de La Habana. En 1946 la Cámara de Representantes premió su obra Maceo estudio político y patriótico. Era miembro, por Cárdenas de la Academia de la Historia de Cuba, colaboró en El Mundo, Carteles y Bohemia. Es autor de una cronología de Antonio Maceo y de diversos trabajos sobre José Martí y temas legales.

Con relación a su artículo, “La Protesta de Baraguá”, que aparece en la revista Orto, el autor señala: "Para saber cuáles eran las facultades de Martínez Campos y que clase de paz quería hacer con Oriente, Maceo le pide una entrevista a fin de tratar sobre su pretendido acuerdo y qué ventajas reportaba a Cuba sus concesiones ..." (Horrego, 1949: p.9)

Maceo conocía de antemano hasta donde llegaban las facultades de Martínez Campos, como que también conocía que ese acuerdo no reportaba ninguna ventaja para Cuba y sí mucha para los españoles. Desde el 18 de febrero, por intermedio de la comisión enviada por el Comité del Centro integrada por dos miembros de dicho comité, el Brigadier Rafael Rodríguez y el Comandante Enrique Collazo a los que se une Máximo Gómez -en entrevista efectuada en Piloto Arriba- Maceo conoce de los pormenores del Pacto del Zanjón y había manifestado su voluntad y decisión de no aceptarlo.

El autor no revela en su artículo los verdaderos objetivos que persigue Maceo con la entrevista, los cuales en esencia son:

1.-Atraerse hacia sí todo la atención de la opinión pública, utilizando para ello a la propia prensa española.
2.-Unificar bajo su mando a las comarcas que aún no se habían plegado al pacto (Holguín, Cuba, Guantánamo, Jiguaní y Tunas).

Estos objetivos están corroborados en la obra de Fernando Figueredo mencionada anteriormente donde se apunta:

La entrevista próxima a celebrarse [...] había venido a ser el tópico de las conversaciones en todos los círculos militares desde un extremo a otro de la isla. Maceo, como una creación fantástica, era el objeto que ocupaba a todos los cerebros, el asunto de todos los cuchicheos, el tema de todos los artículos de la prensa [...]. La prensa española que no se ocupaba de otro asunto, puesto que en aquella figura, Maceo, se concentraba todas sus miras y pensamiento, nos suministraba diariamente las variadas apreciaciones de la Isla, y todas contestes en que Maceo no se rendiría.

Maceo, por su parte, aprovechando la suspensión de las hostilidades (...) reunió en la extensa sabana de Baraguá todas las oficialidades y alguna tropa de los distritos que aún no se habían rendido [...]" (Figueredo, 1969: p. 573-574).

Hay que señalar que estos objetivos Martínez Campos no los percibe, más bien piensa que la entrevista es un problema de vanidad de Maceo y cae en la trampa que se le ha tendido. No es ocioso expresar que el fin que Maceo se trazó fue cumplido con creces. En otra parte del artículo el autor señala: "[...] En Baraguá, Maceo va a defender los dos grandes principios de la revolución: la independencia y la abolición de la esclavitud [...] Frente a los envolventes manejos diplomáticos del General Martínez Campos estaba su franqueza hosca y demoledora [...] su rectilínea sinceridad [...]" (Horrego, 1949: p. 10).

En relación a ello nuestro punto de vista coincide con el historiador Sergio Aguirre, dado en su obra Raíces y significación de la Protesta de Baraguá cuando escribía:

Pedirle la independencia de Cuba era solicitar de él lo imposible, cosa que no ignoraba ninguno de los presentes. En aquellas circunstancias tal demanda sólo podía tener un valor de propaganda para excitar el patriotismo y una nueva decisión insurreccional del pueblo cubano. En tal sentido Martínez Campos venía a servir de amplificador a la decisión de Maceo a retornar al combate.

La segunda petición era aparentemente inexplicable si se le ponía por delante la independencia. Resulta claro que si a Cuba se le concedía la independencia no tenía que pedir a ningún país la abolición de la esclavitud [...] Y ya había quedado dicho su criterio abolicionista en la Constitución de Guáimaro.

[...] Con estas dos peticiones lo que hizo fue tocar los resortes básicos que podían consolidar el propósito revolucionario [...] (Aguirre, 1978: p. 78).

El autor Leopoldo Horrego en su artículo continúa expresando:

Es necesario calibrar desde el punto de vista de los ulteriores acontecimientos lo que fue el Pacto de Zanjón y la Protesta de Baraguá. España concedió algunas libertades, dando holguras y aflojando el tratamiento gubernamental: Partido Liberal, de ideas autonomistas, [...] libertad de los esclavos que se habían sumado a la guerra.

El Zanjón bien visto, no fue un pacto de solemnes y precisos compromisos sino más bien una promesa [...] (Horrego, 1949: p. 11).

Realmente el Zanjón no fue un pacto, ha sido reconocido por la historiografía cubana y por los políticos actuales como una rendición de las armas cubanas, pues los objetivos básicos por los cuales los cubanos se habían lanzado a la lucha no se habían cumplido, estos quedaban por alcanzar todavía.

2.-Guerra del 95.

Como resultado de su labor organizativa José Martí, en 1892, fundó el Partido Revolucionario Cubano, con el objetivo primordial de dirigir la lucha por la independencia de Cuba. Por tal razón el 29 de enero de 1895 cursó a Juan Gualberto Gómez la orden de alzamiento que se produce el 24 de febrero en diversas localidades del país. Después de casi cuatro años de sacrificios tampoco se pudo alcanzar la independencia. Esta vez sería, nuestro enemigo histórico, los EEUU quien con su intervención en la guerra se encargaría de escamotear el triunfo.

En la revista está presente esta etapa de nuestra luchas a través de cuatro artículos:

“Los que conocimos a José Martí” de Modesto Tirado.

“Lo que sucedió en La Mejorana y en Dos Ríos” de Agustín Guerra de la Piedra.

“El General Antonio Maceo” de Manuel Ferrer Cuevas.

“El Cincuentenario de la Guerra Hispano Cubano Americana” de Modesto Tirado.

Estos artículos abordan hechos trascendentales de nuestra historia. Son mayoritarios los que tratan la historia local (tres de los cuatro). Como generalidad se puede afirmar que el método que se utiliza para exponer las ideas es el narrativo descriptivo. Otras de las características es que fueron escritos por participantes directos de los hechos, lo cual le confiere características de testimonio por lo que aumenta su importancia. Tales son los casos de Modesto Tirado y de Manuel Ferrer Cuevas.

El primer artículo que aparece en la revista relacionado con lo que el Apóstol llamó «Guerra Necesaria» es el titulado “Los que conocimos a José Martí” del autor Modesto Tirado.

El artículo está estructurado en tres partes: Conocimiento de Martí, Evocaciones y Más Recuerdos.

Conocemos que Martí era un maestro en la profesión de periodista, que su prosa era capaz de hacer vivir a los lectores el hecho que narraba o que analizaba. Precisamente fue por esta vía por la que Don Modesto se pone en contacto por primera vez con Martí. Por esta razón en la primera parte de su escrito apunta: "Encontrándome en Santo Domingo leí una revista de aquella república un trabajo suscrito por José Martí y en el cual se refería a los cadáveres de los exploradores del Polo Norte, que fueron devueltos a Nueva York con grandes honores por la expedición de rescate enviada por el Herald. Aquella prosa, nueva y atractiva llamó mi atención profundamente y dejó imborrables huellas en mi espíritu" (Tirado, 1953: p. 1). No es de extrañar que esa huella imborrable dejada en su espíritu dirigiera los pasos de Don Modesto al encuentro con Martí. Este se produce de manera personal, el 10 de octubre de 1888 en Nueva York, cuando el autor en la primera parte de su trabajo señala: " Pasó algún tiempo. Azares de la vida me llevaron a los Estados Unidos, donde una noche, el 10 de octubre de 1888 en Massonic Hall, calle 23 esquina a Sexta Avenida (Nueva York) pude escuchar por primera vez la palabra elocuente de Martí, con motivo del aniversario que reunía anualmente a los cubanos para mantener viva en el destierro la gran fe patriótica de aquellos tiempos" (Tirado, 1953: p. 1).

Es preciso realizar aquí una pequeña aclaración en cuanto al término utilizado por Tirado al hacer referencia al lugar donde se produce el encuentro con Martí.

Los discursos en conmemoración al alzamiento de La Demajagua comenzaron a partir del año 1887 y se extendieron hasta el año 1893, distribuidos de la siguiente forma: 1887 y 1888 en Massonic Temple, 1889, 1890, 1891 y 1893 en Hardman Hall y en 1892 en el salón de Juan M. Rondón. Por tanto el discurso a que se refiere Modesto en 1888 es al de Massonic Temple y no Massonic Hall. Todo parece indicar que formó un nombre de dos lugares diferentes (Massonic Temple y Hardman Hall).

En ese mismo discurso Martí hace un llamado a la necesidad de lograr la unidad frente a la política de división y hace énfasis en particular contra el racismo, haciendo votos por la unidad entre blancos y negros. Este discurso termina cuando señala: "[...] Nosotros unimos lo que otros dividen. Nosotros no morimos. ¡Nosotros somos la reserva de la patria! (Martí, 1974: p. 89).

Es de presumir que la pasión puesta por Martí a sus palabras impactó en Modesto Tirado que desde aquel día uniría su destino a la lucha por la independencia de Cuba. Esto está presente cuando en el artículo él expresa: “Desde entonces fui un creyente patriótico más del evangelio que predicaba aquel orador sugestivo que con su cálido verbo iba ganando prosélitos por la causa de su pueblo esclavo, que se preparaba, esta vez y definitivamente, a conquistar la independencia. Después tuvo la oportunidad de acercarme a él, de conocerlo personalmente y de formar en las filas de sus reclutas.”
En la parte referida a sus Evocaciones, Modesto Tirado recuerda un pasaje sentimental de la vida de Martí que caló muy hondo en el espíritu del Apóstol y este fue el rompimiento de sus relaciones amistosas con Enrique Trujillo quien a sus espaldas gestionó pasajes a Carmen Zayas Bazán ante el Cónsul español para que regresara definitivamente a Cuba.

Esta fue la última vez que Martí vio a su esposa y a su hijo. De igual forma se hace referencia en esta parte del trabajo a la polémica entre Martí y Collazo, a raíz del discurso de Martí el 26 de noviembre de 1891.

En la tercera parte del trabajo, Tirado hace alusión a una de las etapas de la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Aquí narra un suceso personal, poco conocido y no recogido en la historia que reproducimos a continuación:

En el mes de enero de 1892, después de haber dejado establecidas las bases del Partido Revolucionario Cubano, se celebró en Nueva York aquel acontecimiento con un modesto banquete. Y cual no sería mi asombro y mis apuros cuando Gonzalo de Quesada, sin haberlo consultado conmigo, anunció que me correspondía hacer uso de la palabra.

Dice Mañach en su obra que en aquel banquete alguien brindó por José Martí, el hombre bueno [...] Ese "alguien" -y lo digo sencillamente sin ningún alarde y en obsequio de la verdad histórica- fui yo, que en aquel entonces, y no pudiendo excusarme, dejé hablar al corazón y dije toda la devoción y toda la lealtad que debía al Delegado. Por cierto que José María Vargas Vila, recientemente fallecido, que estaba a mi lado, me dio un fuerte abrazo" (Tirado, 1953: p. 5).

Esta anécdota, contada por el autor, nos habla de su participación directa en los trabajos preparatorios para vertebrar a los revolucionarios en la constitución del Partido Revolucionario Cubano y lo cerca que estuvo del Apóstol.

Finalmente, el testimonio culmina con una caracterización de la figura de José Martí: "Martí, físicamente, era tal como se ve en la conocida fotografía de cuerpo entero hecha en Jamaica. En ese retrato, que es a mi juicio, el mejor o el más perfecto de cuantos se han hecho, aparece Martí de pie, en actitud meditabunda, con la mano en las espaldas, gesto que era peculiar suyo, cuando se paseaba nervioso e impaciente mordiéndose el espeso bigote." (Tirado, 1953: p. 7).

Como es apreciable, este artículo tiene como valor el hecho de mostrar facetas no conocidas acerca de José Martí que son señaladas por el autor a partir de sus vivencias personales.

Otro de los escritos que aborda la Gesta del 95 es el titulado “Lo que sucedió en La Mejorana y en Dos Ríos” del autor Agustín Guerra de la piedra.

El análisis del artículo arroja que en el mismo se revisaron documentos de la época, de sus participantes, como lo son : Diario de Campaña de Martí, conocido también con el título De Cabo Haitiano a Dos Ríos y el Diario de Campaña de Máximo Gómez, así también como cartas de los protagonistas. En el trabajo de referencia se hace un reconocimiento a que la entrevista de La Mejorana es uno de los hechos que mayor variedad de interpretaciones ha ofrecido a los investigadores de nuestros sucesos históricos.

En el artículo el autor se hace la siguiente interrogante:

[...] ¿Cabían en un alma como la suya -se refiere a Maceo- albergar pequeñas pasiones? Si nos atenemos a cuanto se ha escrito, y especialmente a lo consignado por Martí en su Diario, bien pudiera haber un pequeño resentimiento por lo de la expedición confiada a Flor Crombet, ante la imposibilidad del Delegado de aportar para dicho fin mayor cantidad, que era lo que requería Antonio Maceo [...] Pero los momentos eran apremiantes, ocurrida ya la desventura de Fernandina [...] el Delegado [...] tomó la única resolución que un hombre ejecutivo de su talla moral podía tomar: ordena a Flor realizar la expedición y ponerla en manos del general Antonio Maceo. Y Maceo, gigante en su moral patria, no vaciló en embarcar, como así lo hizo, en compañía de su hermano José [...] Que aquellas dos grandes almas no podían estar heridas por pequeñas cosas cuando tantas muestras de desinterés habían dado a sus vidas azarosas [...] (Guerra, 1945: p. 1 2).

En el artículo el autor se refiere a los aspectos básicos, presumiblemente, abordados en la entrevista:

Organización del gobierno.
Invasión a Occidente.

Para ello el autor cita lo escrito por Martí en su diario el día 5 de mayo: "Maceo y G. le hablan bajo, cerca de mí, me llaman a poco, allí en el portal: que Maceo tiene otro pensamiento de gobierno: una junta de los generales con mando, por sus representantes, -y una Secretaría General [...]" (Guerra, 1945: p. 3).
También el autor se refiere al otro aspecto básico; cuando apunta: "[...] en La Mejorana se trató de la invasión [...]" (Guerra, 1945: p. 4).

En el tratamiento dado a esta temática en la historiografía de Cuba este criterio ha sido manejado entre otros por Enrique Collazo en su obra Cuba Heroica, por Fernando Figueredo en su obra Historia de Cuba: 1492 1898. El autor concluye con una afirmación, que comparto literalmente, por la expresión de su significado: "[...] Dos hombres del temple de Martí y de Maceo no podían por ningún motivo caer en rencillas de pequeñas comadres [...] en La Mejorana no ocurrió nada que pudiera alterar ni la amistad, ni las consideraciones, ni el respeto, ni el curso de la guerra en Cuba [...]" (Guerra, 1945: p. 8).

En relación al segundo aspecto del artículo; es decir, lo que sucedió en Dos Ríos, el autor no se detiene a narrar lo que allí aconteció, sino que sobre la base del conocimiento del pensamiento martiano, critica a quienes han especulado en torno a que Martí, el 19 de mayo de 1895, se suicidó.

En este orden de cosas Guerra de la Piedra sostiene:

[...] apenas hacemos un leve estudio en torno a ello, no hay ningún indicio que nos permita aceptarlo [...] ¿ Qué razones podía tener para suicidarse el hombre que acababa de manifestar que él había evocado la guerra y que su responsabilidad comenzaba con ella? Lo sucedido en Dos Ríos, fue un caso propio de la guerra y del ardor del creador de ella, que veía a sus hermanos batirse y no tuvo el valor para soportar ver a los demás ir hacia el enemigo y permanecer impasible ante las descargas de la fusilería y el ardor del combate. (Guerra, 1945: p. 5).

José Martí no pocas veces tuvo que soportar ridículas alusiones a su persona; incluso él mismo veía con cierto pesar el no haber combatido con las armas en las manos al colonialismo español en la Guerra Grande. Martí era un hombre de sólidos principios, que unía sus palabras a los hechos, a la acción y después de haber pronunciado un ardiente discurso a la tropa que había traído Bartolomé Masó no es de extrañar, a pesar de nunca haber participado en un combate, que se lanzará también al encuentro de los españoles, como lo hicieron los que allí se encontraban.

En la carta inconclusa escrita a Manuel Mercado, el 18 de mayo de 1895, desde el campamento de Dos Ríos, Martí concibe la muerte como una posibilidad cuando dice: "[...] ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber [...]" (Martí, 1981: p. 3).

Y lo hace porque sabe que es un peligro que hay que correr como en toda guerra; pero no que él pensara en "suicidarse". Y sostenemos esta idea porque el que analiza concienzudamente esta carta, se percata que un hombre que formula serias y sabias advertencias sobre el papel de Cuba en el área, en relación con los Estados Unidos, no podía de ninguna forma tener el suicidio como vía para realizarlo.

Por esta razón comparto el criterio del autor Guerra de la Piedra, cuando en su artículo expresa: "[...] en Dos Ríos ocurrió un accidente de la guerra en que la voluntad de los protagonistas no tuvo la más leve intervención [...]" (Guerra, 1945: p. 8).

Uno de los artículos que trata la Guerra del 95 es el titulado: “El General Antonio Maceo en Peralejo" de Manuel Ferrer Cuevas. El autor fue miembro del Ejército Libertador donde alcanzó los grados de Capitán, fue participante directo de la acción que narra.

El artículo se inicia estableciendo un vínculo entre Baraguá y Peralejo, donde se resalta la figura de Maceo:

El General Antonio Maceo con su cívica y viril protesta ante el Capitán General Arsenio Martínez Campos (...) efectuada en Mangos de Baraguá el 15 de marzo de 1878, escala la cumbre más alta del patriotismo, poniendo en alto el honor de los cubanos combatientes y haciendo del pacto una tregua, dejando por tanto, un paréntesis abierto que él mismo cierra, 17 años después en los victoriosos campos de Peralejo, el 13 de julio de 1895." (Ferrer, 1945: p. 103).

El artículo tiene como característica esencial el narrar y describir las acciones previas durante y después de librado el combate, en particular, de las fuerzas cubanas; así como las maniobras que realizan los españoles. Para ilustrar lo anteriormente expresado veamos el siguiente ejemplo: "El viernes 12 de julio acampó el General Maceo en la Vega de Yao, a pocos kilómetros del camino real de Manzanillo a Bayamo, allí se entera que había salido una columna de Manzanillo al mando del General Santocildes y en la cual era probable que vinieran también el General Martínez Campos [...]" (Ferrer, 1945: p. 103).

En otra parte de artículo se señala : "La columna española, informado su jefe por unos individuos al parecer pacíficos que habían estado en el campamento y observado la posición que ocupaban nuestras fuerzas, desvió el camino que traían y salieron al lugar más débil que era el que ocupaba nuestra numerosa impedimenta cambiando con otra maniobra la faz de la contienda." ( Ferrer, 1945: p. 103 ).

Al comparar el artículo con otras obras históricas donde se trata el combate de Peralejo como Crónicas de la Guerra de José Miró Argenter y Mayor General Máximo Gómez Báez: Sus campañas militares (1895 1898) de un colectivo de autores, del Centro de Estudios de Historia Militar, encontramos que existen puntos coincidentes con el autor del artículo objeto de análisis por lo que podemos afirmar que lo narrado por el protagonista se ajusta a lo que aconteció. Entre estos elementos puntuales y que son coincidentes se pueden sintetizar las siguientes ideas:

-Maceo, enterado que Martínez Campos viene en una columna de Manzanillo a Bayamo, decide atacarla en la sabana de Peralejo.

-La información brindada por dos informantes que tuvieron en el campamento mambí cambió la decoración del combate. Los que pensaban sorprender fueron sorprendidos.

-Maceo, recuperado de la sorpresa, pone a prueba su capacidad como estratega militar y mediante audaces maniobras logra detener al enemigo.

-La llegada de un refuerzo procedente de Manzanillo cambia la correlación de fuerzas a favor de los cubanos.

-Tras la muerte de Santocildes, Martínez Campos, en precipitada huida, llega a Bayamo, donde piensa que está sitiado. Maceo había mandado a encender unas fogatas alrededor de la ciudad.

Sin embargo, es necesario advertir que el autor Ferrer Cuevas se queda a un nivel narrativo, no estableciendo relaciones causales. En el artículo no se explica por qué Martínez Campos en persona se encarga de llevar el convoy de Bayamo a Manzanillo, ni se argumenta la importancia de estos desde el punto de vista logístico para sofocar la guerra en Oriente.

El artículo carece del análisis que lleva a evaluar la importancia de esta victoria de los cubanos para el futuro de la guerra, tanto desde el punto de vista moral como político.

Realmente hay que decir que la victoria en Peralejo constituyó un golpe desmoralizante para el ejército español y, en consecuencia, contribuyó al aumento de la moral combativa de los jefes y soldados del Ejército Libertador. A partir de Peralejo los colonialistas estuvieron obligados a permanecer en plazas fortificadas y a realizar sus movimientos sólo en grandes columnas. Por otra parte, significó la segunda derrota de Martínez Campos ante Maceo y abrió el camino de la invasión a Occidente.

El último artículo que aborda la Guerra del 95 es el titulado “Cincuentenario de la Guerra Hispano Cubano Americana” del autor Modesto Tirado.

En el aniversario cincuenta de la guerra Hispano Cubano Norteamericana la dirección de la revista Orto reprodujo en sus páginas algunos apuntes de la obra Efemérides de Manzanillo del autor Modesto Tirado. Se recuerda este acontecimiento cuando se narra lo sucedido el 13 de agosto de 1898. En el artículo se señala:

El día 13 de agosto de 1898, a las seis a.m., veinte horas después de haber sido acordada oficialmente la paz entre Estados Unidos y España y firmado el protocolo por los representantes de ambas naciones, disparó el crucero americano "Newark" el último cañonazo sobre Manzanillo después de catorce horas. Fue el cuarto ataque por mar que sufrió la población, mientras las fuerzas cubanas la asediaban por tierra, en una lucha que se extendía desde "La Maromera" hasta la torre óptica de Santa Isabel (Tirado, 1948: s/p).

A estas palabras es preciso incorporar los siguientes elementos. Como parte de la política norteamericana en la guerra hispano cubano, la ciudad de Manzanillo fue bombardeada, al igual que otras del país. Fueron cuatro los ataques que se realizaron contra la población: el 30 de junio, el 1ro y el 18 de julio y el 18 de agosto.

Tal y como se ha expresado en la historiografía cubana, el bombardeo al puerto de Manzanillo no tenía justificación desde el punto de vista militar, pues en la ciudad no existían grandes concentraciones de fuerzas españolas, ni se pretendían desembarcar tropas. Tampoco se perseguía apoyar a las fuerzas independentistas. Fueron realizados con el objetivo de atemorizar a la población y de llevar la destrucción y la muerte a los hogares de los manzanilleros.

Todo esto era parte del cumplimiento de las instrucciones de Brenckenridge cuando en una de sus partes se afirmaba: "Habrá que destruir cuanto alcancen nuestros cañones, con el hierro y con el fuego, habrá que extremar el bloqueo para que el hambre y la peste, su constante compañera, diezmen su población pacífica y mermen su ejército y el ejército aliado habrá de emplearse en exploraciones y vanguardias [...] y a ellos se encomendarán precisamente todas las empresas peligrosas y desesperadas." (Pichardo, 1977: p.513)
En el artículo se continúa expresando: "[...] en el ataque marítimo tomaron parte los buques americanos "Newark", que hacía de capitán, "Swanee", "Resolute", "Osceola", "Hist" y el cañonero "Alvarado" que había sido apresado en Guantánamo. A bordo de estos buques venían como prácticos, los expertos marinos, hijos de Manzanillo Gabino Yaque, Vidal Jústiz y José Espinosa [...]" (Tirado, 1948: s/p).

El artículo culmina con la reproducción del cablegrama enviado en la madrugada del 13 de agosto de Santiago de Cuba donde se informaba de la suspensión de las hostilidades entre Cuba y España por lo que se indicaba hacer lo mismo en Manzanillo. En este sentido se expresa
"Santiago de Cuba, agosto 13, 1898 Al oficial al mando de las fuerzas españolas en Manzanillo.

He sido encargado por el Sr. Secretario de la Guerra, de informarle que ha sido decretada la paz entre Estados Unidos y España. Protocolo firmado ayer en Washington por el embajador francés por parte de España y el Secretario de Estado por parte de Estados Unidos. Se me ha ordenado cesar todas las operaciones militares, desde luego. Si es posible, sírvase notificar fuerzas insurrectas en vecindad de Manzanillo que la guerra no puede continuar W. R. Shafter, Mayor General en Jefe." (Consejo de Redacción, 1948: s/p.)

La historia se repetía, al igual que en Santiago, las fuerzas interventoras norteamericanas desconocían a las fuerzas independentistas cubanas radicadas en Manzanillo.

3.-Próceres de la independencia.

He creído oportuno aunar en este aspecto los artículos referidos a aquellos hombres que son venerados en nuestra patria como mártires de la independencia, hombres que con su actuación y su pensamiento lograron trascender las fronteras de su tiempo.

La dirección de la revista Orto dedicó números especiales para conmemorar el centenario del natalicio de algunos de los próceres de nuestra guerra de independencia; así tenemos que se dedicaron números a:

Bartolomé Masó Márquez.
Antonio Maceo Grajales.
José Martí Pérez.
Juan Gualberto Gómez.
Cabe preguntarnos ¿Qué objetivos se perseguían con la publicación de estos artículos? ¿Qué propósitos los animaban?

Las respuestas a estas interrogantes las ofrecen los distintos números de las revistas analizadas los cuales nos permiten afirmar que los objetivos que se perseguían con estos números iniciales fueron:

1. Dar a conocer al pueblo las hazañas realizadas por ellos; así como sus principales virtudes.

2. Revelar que el ideal que los movió a ellos en sus acciones por la independencia estaban incumplidos, que aún estaban por realizarse.

3. Agrupar conciencias alrededor de la reivindicación de los valores nacionales y de la independencia.

4. Divulgar sus pensamientos en la población, en particular en la juventud.

5. Convertirlos en instrumento movilizador de las masas contra los males que padecía la república.

6. Educar al pueblo en el respeto a sus héroes, en el amor a la patria.

Bartolomé Masó Márquez

La figura de este prócer ocupa un lugar destacado en la historia de Cuba, por su rol desempeñado a lo largo de su vida. En Manzanillo ocupa un lugar singular, a tal punto que a esta ciudad se le solía identificar como "Ciudad Masó".

En el período que nos ocupa, en septiembre de 1942 aparece publicado en Orto un artículo que lleva como título: “El General Masó” del autor José Rosabal Rosales. El objetivo del artículo a decir del propio autor "[...] no es descubrir hechos pretéritos e inéditos de la vida del gran patriota. No es mi propósito hacer un juicio metódico; es simplemente, la aclaración y la crítica de gestos y actos de su vida" (Rosabal, 1942: p. 135).

Por las propias palabras del autor se puede deducir que no es su propósito realizar un estudio exhaustivo de la personalidad de Masó; sino referirse a algunos hechos significativos de su vida. El artículo está estructurado en cuatro partes: Patriota, Idealista, Gobernante y Ciudadano.

La primera parte trata sobre la actitud asumida por Masó ante la Enmienda Platt. En este sentido el autor apunta "En ocasión tristemente histórica, cuando el Senado de Washington nos impone la ley del Senador Platt, con visión de estadista y recelo de patriota le dice en carta resentida y vibrante al General Lacret Morlot: el derecho de la fuerza del que ha nacido la ley Platt, esa decantada ley que tan horrosa decepción nos ha hecho sufrir [...]" (Rosabal, 1942: p. 136).

De esta forma él manifiesta su protesta ante un instrumento que lesionaba nuestra independencia. Debemos decir que antes Masó, el 24 de octubre de 1898, envió un mensaje a la Asamblea de Santa Cruz del Sur, en calidad de Presidente de la República en Armas, en el cual advierte del peligro que representan los Estados Unidos y de la necesidad de que éstos reconocieran la personalidad de la revolución. Y continúa expresando el autor: “[...] Esta protesta airada, ante el gesto resolutivo de nuestras circunstancias de aquel momento, tuvo tal resonancia que ¡por qué no decirlo! desde aquella oportunidad sus posibilidades fueron menores para ocupar nuevamente la Presidencia de la República en la paz” (Rosabal, 1942; p. 136).

El autor está aludiendo a la celebración de las primeras elecciones presidenciales en Cuba cuando Masó por sus críticas al anexionismo y a las intenciones de los Estados Unidos y sobre todo a sus declaraciones de independencia verdadera, no le convenía como presidente e hicieron toda clase de maniobras para que este renunciara como candidato y que fuera electo Tomás Estrada Palma.

La segunda parte, Idealista, trata sobre el pronunciamiento independentista, el 24 de febrero de 1895, en Bayate y la actitud digna asumida por Masó ante los intentos de convencerlo para que abandonara la lucha. De aquí que en el artículo se afirme:

En la madrugada memorable cuando acompañados de un pequeño contingente rebelde, digno como él, lanza en Bayate, el reto a la corona de España con el grito de independencia o muerte y pasa a visitarlo una comisión de personas prominentes y amigos de Manzanillo, entre ellos algunos pusilánimes y autonomistas, es cuando más se agiganta y cuando es más grande en su firmeza inquebrantable. Intentaron disuadirlo, que nadie había respondido al llamamiento y que la mayor parte de los jefes de la isla estaban presos y les replica [...] nos basta con la dignidad y pueden retirarse (Rosabal, 1942: p. 136).

En realidad debemos señalar que fueron dos las comisiones y no una las que fueron a entrevistarse con Masó el 6 de marzo de 1895 con propósitos pacificadores fracasando en su "misión" pues Masó de manera terminante les había expresado que cualquier trato era sólo sobre la base de la independencia. Los integrantes de la primera comisión fueron: Juan L. Ramírez, Manuel Muñiz, Manuel Romagoza, Virgilio López Chávez, Marcelino Vázquez, Herminio Leyva y Juan León. Integraban la segunda comisión Juan Bautista Spotorno, Enrique Portela, Manuel Formen, Amado León, Manuel Romagoza (hijo), José Ros, Tano Guerra, Juan León, Angel Treserra, Grabiel López, Ramón Ríos, Chano Rivero, Jesús León y Juan Estrada.

El pronunciamiento de Bayate, con sus dos proclamas, y el principio de independencia absoluta sostenido por Masó tuvo una gran resonancia política, pues aseguró en esta zona la continuación de la lucha por la independencia hasta la llegada de los tres grandes jefes.

La tercera parte del artículo, Gobernante, trata sobre el papel desempeñado como político y hombre de estado al ocupar puestos claves como Vicepresidente y como el último Presidente de la República en Armas. El autor señala: "[...]Precursor de Gobernante, practicó la intransigencia y el equilibrio democrático, parece que en él tuvieron una interpretación cabal aquellas palabras del Apóstol: no hay faena más complicada y sutil que la del gobierno, ni cosa que requiera más práctica del mundo, sumisión y ciencia” (Rosabal, 1942: p. 139).

En la última parte del artículo, Ciudadano, el autor hace especial énfasis en la vinculación que Masó siempre tuvo con el pueblo, por esta razón se apunta: "[...] nunca prescindió de su pueblo aún estando en las más cimeras posiciones. De ahí su enorme caudal de popularidad. Este varón extraordinario nunca se apartó de su pueblo, todo lo dio por su pueblo el torrente de su sangre y el de su espíritu." (Rosabal, 1942: p. 140).

Antonio Maceo Grajales

La personalidad de Maceo ha sido muy atrayente para todos los cubanos, sobre todo, por sus dotes como militar y como estratega. Representa para los cubanos el símbolo de la dignidad, de la intransigencia y de la rebeldía.

El la Revista Orto aparecen varios artículos dedicados al centenario de su natalicio, entre ellos se encuentran:

“Vigor y grandeza de Antonio Maceo” de Nemesio Lavié.
“Maceo” de Jorge Mañach.
“Maceo: sacrificio y futuro” de Agustín Guerra de la Piedra.
“El centenario de Maceo” del Dr. Benigno Aguirre.
“Maceo: Ejemplar de leyenda” de Agustín Guerra de la Piedra.
“Antonio Maceo” de Luis Casero Guillén.
De este conjunto haremos generalizaciones sobre la bases de los puntos de coincidencia y de contacto entre los diferentes autores. Fue interés de los autores destacar las cualidades esenciales que caracterizaron la personalidad de Maceo sobre todo aquellas que lo identifican. El autor Nemesio Lavié en su articulo expresó:

La personalidad de Maceo se destaca en diversas direcciones cívicas [...] La energía fue su señal predilecta en la acción. Su valentía no era la del guerrero que, machete en alto, derrotaba al enemigo destrozándolo ventajosamente. Para ser valiente como Maceo se necesitan muchas aptitudes: coraje y raciocinio, noción de la responsabilidad, carácter para ordenar y habilidad para conquistar, talento para las resoluciones formidables, persuasión y dominio de sí mismo, diplomacia [...] concepto de la vida y amor por la causa a prueba de todas las circunstancias (Lavié, 1945: p. 83).

En el artículo “Maceo: sacrificio y futuro”, el autor hace énfasis en destacar las cualidades de Maceo cuando se plantea: "Decir Maceo, para la gente de nuestro pueblo es decir: bravura, decoro, empuje, fuerza, heroísmo. ¿Quién en las horas de angustias no piensa en Maceo?. En sus cargas al machete, en su constante bregar por la libertad de Cuba” (Guerra, 1945: p. 98).

Mañach en su artículo afirma: "En rigor, su tiempo no produjo hombre más equilibrado que este, cuyo signo más visible es el ímpetu. Impetu, más, al propio tiempo sofrenada energía, paciencia honda, sabiduría para medir el destino de cada hora. Altivez gallarda [...] valiente como pocos; pero en efecto hasta la temeridad [...]" (Mañach, 1945: p. 81).

Los diferentes autores al resaltar las cualidades de Maceo no lo hacen por simple rutina de profesionales, tienen un propósito estratégico, dirigido a la conciencia del pueblo, al fortalecimiento de sus postulados ante el incumplimiento del ideal de los libertadores. Por esta razón en el artículo “El Centenario de Maceo” se anota:

El recuento de estas cualidades sobresalientes y triunfantes de nuestros fundadores, debe ser disciplina ciudadana y estímulo de fe en la patria, cargada de tantas preocupaciones y admoniciones. La República demanda el culto de sus creadores, culto laico, pero sincero y tenaz, sin extorsiones personales ni exageraciones místicas, sobre todo, culto austero, sin prebendas ni beneficios (Aguirre, 1945: p. 74).

Se hace un llamado a seguir el ejemplo de Maceo que emana de su acción.

Por esta razón se afirma: "[...] este tipo singular cubano que hemos de tomar como ejemplo para las eternas virtudes del pueblo, si queremos que la patria sea lo que ellos querían y por lo que tanto bregaron en sus vidas ejemplares [...]"(Guerra, 1945: p. 98).

Este mismo llamado lo hace otro autor cuando apunta:

De Maceo debemos tomar para normas de nuestra vida ciudadana la rectitud de su disciplina, su fuerza de voluntad y la grandeza de su espíritu [...]. El pueblo necesita que se le eduque en el respeto de sus héroes que se le enseñe a querer y a reverenciar a la patria, que se les haga cumplir y fortalecer sus postulados y que se inspire en la conducta de aquellos hombres cuando tenga que ejercer función administrativa" (Lavié, 1945: p. 84).

La personalidad de Maceo arrancó versos vibrantes de la pluma de Manuel Navarro Luna. Las páginas de Orto recogen lo que el Titán representa para el pueblo. Nada mejor que concluir con unos versos de este poeta:


Si hablais de la vergüenza;
si queréis señalar las altas cumbres del decoro ...
sobre llamas y túmulos y banderas estremecidas
tenéis que alzar la voz y dar el nombre puro y hondo.
tenéis que dar la esceltitud de un grito;
El General Antonio ...!
Para que escuche el monte, y la piedra y la nube,
y los oídos claros, y los oídos obscuros y sordos:
El General Antonio ...! (Luna, 1945: p.107).

José Martí Pérez.

Sin lugar a dudas, por constituir Martí el Apóstol de Cuba su figura está presente en diferentes números de Orto. Su alusión es un tema obligado para los redactores de la revista y para los autores de los artículos. Entre los trabajos dedicados a José Martí se encuentran:

“Martí, Inmortal” del Dr. Angel Ortiz.
“Que su luz nos queme” de Fernando Campoamor.
“José Martí” de Nicolás Vázquez.
“Cecilio Acosta o José Martí” de Agustín Arias.
“Acerca de un criterio equivocado sobre José Martí” de Nemesio Lavié.
“Glosas Martianas” de Julio Febres Cordero.
“Centenario del nacimiento de José Martí” del Dr. Juan Jerez Villarreal.
“Martí Legislador” de Emeterio Santovenia.
“Discurso pronunciado en el acto de conmemoración del centenario del nacimiento de José Martí” del Dr. Fernando Ortiz.
“28 de enero: Martí” de Agustín Guerra de la Piedra.
“Presencia de Martí en Orto” de Modesto Tirado Avilés.
“Martí, ternura y acción” de Maria Luisa Font.

Existe un llamado de los autores de hacer cumplir el ideal por el que peleó y murió José Martí. Tal es el caso del artículo “Que su llama nos queme” donde el autor expresa:

Los objetivos nacionales están por delante y lejanos [...] casi son los mismos con que estrenamos el inocente grito de libres [...]

Nos acusa desde dentro la ola de analfabetismo, la cifra de desocupación y el tiempo muerto entre zafras y los niños parasitados que duermen a la intemperie. Nos acusa el descenso de dignidad en las costumbres públicas [...] las manos metidas en los dineros públicos y el saldo de pistoleros inmunes". (Campoamor, 1953: p. 39 41).

Como se puede apreciar en estas palabras se advierte una crítica a los grandes males que padecía la república. La situación que vivía nuestro país motiva a la autora María Luisa Font a expresar:

En esta hora que vive la tierra cubana, cuanta necesidad tenemos de volver la vista con oído atento a la personalidad de la figura del maestro.

En esta hora, en que se interfieren sobre el verdor perenne de nuestros campos las más disímiles doctrinas, amenazando oscurecer el credo de amor que preconizó el que supiera morir por nuestra causa, como necesitamos de su brújula para llegar a esa exaltación de los valores humanos del hombre [...] (Font, 1938: p. 24).

Era preciso en aquella sociedad el conocimiento del pensamiento martiano. Se advertía que no se hacía lo suficiente en esta dirección. Por esta razón existe un artículo que hace el siguiente llamado:

Hay que inculcar a nuestras juventudes las extraordinarias canteras de fe que se anidaron en el alma de Martí. Hay que llevar el pensamiento del maestro a lo más profundo de los espíritus para hacer crecer la patria que tan ingentes sacrificios costara crear.

[...] En las escuelas nacionales debiera existir una asignatura de Cívica Ciudadana en que se incluyeran los pensamientos del maestro para arraigarlos en el sentimiento nacional (Guerra, 1943: p. 10 11).

Como se puede apreciar el llamado del autor está dirigido a la necesidad del conocimiento del pensamiento de Martí como forma primaria e imprescindible de hacer cumplir su ideal y de afianzarlo en el sentimiento nacional, para no dejarlo morir. Justamente es ese mensaje del artículo “Martí Inmortal” donde se plantea: "[...] Martí es inmortal porque encarna de modo magnífico la solución de la problemática de su época, es el hijo más apto de aquel escenario de héroes, fuente de conductas sublimes y puras [...]. En Dos Ríos se cerró un ciclo humano [...] pero se rubricó con caracteres indelebles una inmortal gestión histórica" (Ortiz, 1952: p. 4)

En el discurso pronunciado el al acto conmemorativo del centenario de José Martí, Don Fernando Ortiz hace hincapié en el concepto martiano de libertad, como el credo esencial de la sublime humanía de Martí, una libertad que fuera ilustrada, porque sin esta última la primera se embrutece. Ortiz hace énfasis en cómo el Maestro concibe la soberanía cuando expresa: “[...] para su nación, organizada precisamente como estado republicano y gobernado por la voluntad expresa de su electorado con sufragio universal." (Ortiz, 1953: p. ).

Martí concedió una importancia capital al sufragio. Refiriéndose a este elemento en otro artículo se expresa:

Un voto descuidado es un derecho perdido. La indiferencia en el sufragio es la antesala del déspota. En cambio, con el voto libre y frecuente no hay guerra que temer [...]

[...] el voto ha de ser obligatorio, porque nadie, por desidia, tiene el derecho de poner en peligro a su patria [...] El hombre que no vota en una república es traidor a la república y traidor al hombre. En las república es un deber ejercitar todos los derechos (Santovenia, 1943: p. 67).

Y estos elementos faltaban en la República proclamada el 20 de mayo de 1902, pues no existía soberanía, ni libertad en el concepto martiano. Por estos elementos se recurría Martí, como bandera para establecer sus ideales tal y como afirma Fernando Campoamor: "José Martí llega hoy en su primer siglo de inmortalidad para invitarnos a un examen. Por desventura no es demasiado pronto. Por ventura no es demasiado tarde. Llega con su aval, como una transfusión de sangre pura y antigua a los que nos desecábamos ávidos de su plasma milagroso. La vena está abierta para los cubanos, y rato lo estaría, pero no la desperdiciemos con sangrías" (Campoamor, 1953: p. 39).

Los artículos relacionados con Martí tienen como hemos expresado entre uno de sus propósitos propiciar el conocimiento del pensamiento del Apóstol. Pero estos no fueron la única vía. Un gran aporte de Sariol, utilizando como vía a la revista Orto fue la celebración de las Nochebuenas Martianas. Veamos en qué consistieron estas:

La Nochebuena Martiana

Podemos encontrar en los diferentes números de la revista usados en forma indistinta los términos: «Navidad Martiana», «Cena Martiana» y «Nochebuena Martiana» para referirse a un mismo fenómeno: el homenaje y la celebración del Natalicio de José Martí. Realmente, aunque había una cena; esta no constituía un fin en si misma; como también era una especie de Navidad; al estilo cubano.

En este trabajo se ha decidido utilizar esencialmente el último término; para ello se ha tenido en cuenta las palabras del combatiente del Ejército Libertador, Comandante Modesto A. Tirado Avilés cuando escribió:

[...] porque así como por tradición cristiana, se celebra en diciembre la Nochebuena de Cristo, nosotros en la Casa de Orto, celebramos la Nochebuena de Martí, en conmemoración de su nacimiento porque él es para los cubanos el Cristo de nuestra Liberación, el Salvador de Cuba esclavizada, el Iluminado que vino a romper las cadenas que nos ataban y a darnos con su verbo elocuente, el caudal de su talento y a marcarnos el camino del honor y la libertad, rindiendo para ello su preciada existencia. (Tirado, 1941: p. 16)

La revisión acuciosa de los distintos números, que fueron objeto de análisis, nos ha revelado datos interesantísimos acerca de su surgimiento, autoría, objetivos fundamentales, vicisitudes y angustia que vivió; así como la constancia gráfica y material de su celebración en diferentes ciudades de Cuba y de América, en sentido general.

El surgimiento de la Nochebuena Martiana se remonta al mes de enero del año 1926. La noche del día 27, de aquel mes y año, en espera del setenta y tres aniversario del Natalicio del Apóstol, Juan Francisco Sariol, junto a sus compañeros de letras, miembros del Grupo Literario, verdaderos admiradores de Martí y fervorosos propagadores de su obra, celebraban la Primera Nochebuena Martiana.
Días antes, el 24, Sariol, padre de esta idea; cursaba la siguiente invitación:


INVITACION

"La Revista Orto invita a usted para que asista a la inauguración de la Nochebuena Martiana que con motivo del Natalicio del Apóstol, celebraremos a las 12 pm del 27 de enero de 1926" (Consejo de Redacción, 1941: p. 2)

Como constancia de aquella feliz iniciativa, se levantó el acta que la dejaba constituida. El texto fue dictado por el Dr. Benigno Aguirre y escrito por el poeta Angel Cañete, en ella aparecen veintisiete firmas.
Haciendo alusión a este acontecimiento un gran amigo de Martí y de Cuba, envió una carta a Sariol donde expresaba:


"Al Sr. Juan F. Sariol,
en Orto,
Manzanillo
En usted y en Orto, mi buen amigo, saludo al selecto grupo de legendarios del ideal de la patria cubana, tan amable a mi espíritu en este día inolvidable, en que se cumple el 35 aniversario del Grito de Baire, eco postrero del Grito épico de La Demajagua.

Hoy, día de reminiscencias heroicas, llega a mis manos con una misiva enaltecedora que me place y me honra, el facsímil del acta en que consta el acuerdo creador de La Nochebuena Martiana en Manzanillo.

Ese acuerdo fue dictado i firmado la noche del 27 al 28 de enero de 1926, cuando hizo setenta y tres años del nacimiento de José Martí, en La Habana, i está calzado con las firmas de sendos autógrafos de veintisiete difusores de la cultura social i cívica i de amor a la patria bajo la égida de la estrella solitaria.

!Bienhaya Cuba que siente vibrar el alma de Martí en los Legionarios de su Nochebuena!

Su Cordial amigo de todos, i "Gran Amigo de Cuba"

Fdo. Henríquez y Carvajal "
En la Ciudad Primada
Febrero 24 de 1930. (Henríquez, 1940: sp)
La necesidad de la Nochebuena Martiana estuvo fundada en aquel entonces por el escaso conocimiento que existía en el país y, en la joven generación, del pensamiento de Martí. Los gobernantes de turno "preocupados" en su politiquería y en sus componendas electorales, no habían desarrollado una política de divulgación de la obra, de la acción y del pensamiento del maestro y, justamente, se trataba de eso, de desarrollar una política de promoción y divulgación que llevara las raíces esenciales del pensamiento martiano a las amplias masas de la población, a todos los hogares cubanos. De aquí que sus objetivos esenciales estuvieran dirigidos a lo siguiente:

Poner en comunicación, por lo menos una vez al año, a todos los cubanos, hombres y mujeres, ancianos y niños con el pensamiento de Martí.

Buscar en Martí aliento, inspiración y guía para continuar con nuevos bríos la lucha por la cual él dio su vida.

Dotar al pueblo, a los humildes y en particular a la juventud de su pensamiento y de sus ideales.

Ofrecer un espacio para la propagación de la doctrina del Apóstol.

Durante algunos años en Manzanillo sólo se reunía el Grupo Literario en la Editorial "El Arte", Casa de Orto, para celebrar la Nochebuena Martiana, donde se pronunciaban discursos, panegíricos de Martí, se dictaban conferencias, se recitaban versos, y hasta se charlaba sobre los problemas de la actualidad nacional e internacional; puesto que se partía del supuesto que Martí "no será indiferente a ellos". Todo esto en medio de una comida. Momentos antes de las 12 de la noche se depositaba una Ofrenda Floral ante el busto que perpetúa la memoria del Apóstol en el Parque Céspedes.

Nemesio Lavié, uno de sus fundadores, al referirse a la primera Navidad Martiana expresó:

[...] aquel primer acto de la Cena Martiana fue, más que una comida extensa y extremosa, un motivo de verdadera expansión del espíritu, de reconocimiento y fe en la obra del Maestro, en el índice de su palabra y en la moral de sus pensamientos. Martí visto en la plenitud de sus concepciones afortunadas, como una formal promesa de seguir sus doctrinas y sus ejemplos, en el remanso de su obra ejemplar y no como una circunstancia con derivaciones excesivamente gastronómicas [...] (Lavié, 1943: p. 16)

De modo que siempre quedó claro y podemos decir que fue siempre un principio rector y programático que las cenas no serían de modo alguno un momento para disfrutar de deliciosas comidas, sino ante todo y sobre todo, un momento de reflexión que acercara lo más posible a los allí presentes a la doctrina y a la fe de Martí, es decir, un momento nutricio de asimilación de su pensamiento.

La idea inicial fue prendiendo en las diferentes instituciones, sectores, entidades, sociedades, clubes; primeramente de la propia ciudad de Manzanillo de forma espontánea y según su propia iniciativa y, posteriormente en todo el país. Por esta iniciativa el Consejo Provincial de Oriente, trasladado en pleno a Manzanillo, le otorga a Sariol en 1940 la Medalla de Oro de la provincia y al propio tiempo se le declara como Hijo Adoptivo de la ciudad de Manzanillo.

De tal suerte, la Nochebuena Martiana se convirtió en nuestro país en un verdadero movimiento de carácter cívico alrededor de las ideas y del pensamiento de Martí, un momento de recordación de sus concepciones acerca de la democracia y de la república, un acercamiento a su pensamiento ético. Esto fue apreciado de esta forma por el Gobierno que, notando que la Navidad Martiana constituía una convocatoria para el robustecimiento de la doctrina del Apóstol, en la persona del entonces Ministro de Educación Ramón Vasconcelos y mediante Resolución Ministerial de enero de 1943, la estableció como obligatoria en todos los planteles de enseñanza del país. Por esta razón al adquirir la Nochebuena ribetes nacionales la ciudad de Manzanillo, abanderada de estas festividades, fue denominada como la "Ciudad Martiana", lo cual fue un motivo más de orgullo para este pueblo.

El eco de la Nochebuena Martiana también tuvo resonancias fuera de las fronteras nacionales, en muchos países de América comenzó también a celebrarse. En los números de la revistas consultadas se pueden apreciar escritos y fotos que expresan las diversas actividades que años tras años se realizaban en honor a Martí.

Hacia el año 1945 la Nochebuena Martiana comenzó a desvirtuarse en su esencia y objetivos esenciales, tal y como ocurrió en la ciudad de Holguín, donde lejos de recordar a Martí, la actividad se convirtió en una verdadera comilona acompañada de abundantes bebidas alcohólicas. Tal situación creada trajo como consecuencia que el V Congreso Nacional de Historia del año 1946 celebrado en La Habana del 14 al 17 de enero, se pronunciara por la sustitución de las Nochebuenas Martianas. En el acta final, en la declaración de principios se puede leer:

Recomendar que se sustituyan las llamadas "Cenas Martianas" que se celebran en la víspera del aniversario del nacimiento de Martí por actos puramente patrióticos y culturales de evocación espiritual; y solicitar de las autoridades de la República su cooperación a este fin; y especialmente del Ministro de Educación, del Estado Mayor del Ejército y de la Jefatura de la Policía Nacional, que se dejen sin efectos las circulares y disposiciones, estableciendo cenas martianas en las escuelas públicas, en los cuarteles militares y en las estaciones de policía. (Cuaderno de Historia Habanera, 1947: p. 106).

Aunque las Nochebuenas Martianas siguieron celebrándose; el señalamiento realizado por los historiadores tuvo gran importancia pues sirvió para llamar la atención sobre un tema que en algunos lugares se estaba alejando de sus verdaderos propósitos.

El grupo primigenio, fundador de la Nochebuena Martiana, defendió de manera resuelta su idea y su aporte a la costumbre nacional puede leerse , prácticamente a partir de ese año y hasta su ocaso en la revista editoriales en este sentido que giran alrededor de las siguientes ideas:

[...] ya hemos dicho, y no será ocioso que lo repitamos ahora, que esta ceremonia nada tiene que ver con la vocinglería vana y patriotera. Pero si tiene que ver, y mucho, con el credo martiano [...] a ese acto que nadie vaya a comer y a beber simplemente, porque la Cena Martiana debe resplandecer y predominar esencialmente el espíritu puro que en ella nos convoca [...] cuando las Cenas Martianas no sirvan de vehículo e instrumento para la propagación de la doctrina del Apóstol [...] cuando esos actos no sirvan para levantar nuestra palabra en defensa de los ideales sustentados por el Apóstol [...] habrán perdido su sentido y su significado. Habrán perdido su esencia y su sustancia, su espíritu y su ala [...] (Consejo de Redacción, 1954: p. 6).

El estudio de los diferentes artículos que reseñaban la realización de las Nochebuenas Martianas en distintos lugares de la isla nos permiten arribar a la conclusión de que esta actividad fue un verdadero vehículo movilizador de los amplios sectores del pueblo y, de manera especial, de la juventud alrededor de la figura del Apóstol, se convirtió en una verdadera convocatoria para conocer acerca de la doctrina y el pensamiento de Martí, es decir, de hecho fueron una verdadera clarinada de su pensamiento. Las Nochebuenas Martianas fueron momentos de aprehensión, de reflexión y de propagación de sus ideales. Por otro lado,sirvieron como elemento movilizador para que otras instituciones, personalidades y organizaciones de carácter cultural promovieran el pensamiento y la obra de Martí, así también contribuyeron a la difusión del humanismo martiano, y en particular de su ética y de su ideario emancipador.

De esta forma la difusión del pensamiento de Martí sirvió para comprender que la República que él soñó estaba por construirse todavía, que sus principales aspiraciones estaban inconclusas y sobre todo que era preciso barrer con los males que afectaban la realización de su obra.

En resumen, las Nochebuenas Martianas constituyeron una singular vía de divulgación de la historia patria en relación con el pensamiento y accionar de José Martí.

Biblioteca Martí

Al propio tiempo que creador de la Nochebuena Martiana, Sariol tuvo otra gran idea: la creación de la Biblioteca Martí. En su Panorama Histórico de la Literatura Cubana, Max Henríquez Ureña, al referirse a este hecho cultural, expresó:

En la ciudad de Manzanillo se había constituido mientras tanto un núcleo de amantes de las letras, que en definitiva adoptó el nombre de Grupo Literario de Manzanillo. Este grupo adquirió cohesión y se mantuvo en actividad por largo tiempo. Contribuyó a ello la imprenta El Arte, establecida allí por Juan Francisco Sariol (1888 1968), que había aprendido el arte de tipógrafo en Santiago de Cuba y acometió algunos empeños editoriales hasta quedar establecida la colección que recibió el nombre de Biblioteca Martí [...] (Henriquez, 1979: p. 362).

Este movimiento editorial, que recibió el nombre de Biblioteca Martí en honor al Apóstol, tenía como objetivo contribuir en medida considerable al conocimiento de José Martí, a la difusión y propagación de su pensamiento y doctrina. En este sentido en ella está presente un amplio movimiento literario alrededor de las ideas del Apóstol.

Esta editorial jugó un papel muy importante en la edición y promoción de importantes obras, con el fin manifiesto de incentivar el hábito de la lectura en la población. De tal suerte fueron publicados toda una serie de valiosos libros que añadieron su grano de arena al desarrollo cultural de la ciudad.

En un editorial de la Revista Orto se plantea en relación a la Biblioteca Martí:"De nuestra Biblioteca Martí fueron saliendo libros. Unos tras otros. Desde la obra impar del inolvidable maestro Don Enrique José Varona, tan unido a nosotros y de quien nunca nos faltó un generoso estímulo hasta la cumbre de José Manuel Poveda: "Versos Precursores". Libros y más libros. Esta fue nuestra tarea con la Biblioteca Martí [...]" (Consejo de Redacción, 1954: sp).

Juan Gualberto Gómez.

La dirección de la revista dedicó en el mes de julio de 1954 una edición especial al centenario del natalicio de Juan Gualberto Gómez. De aquí que aparezcan los siguientes artículos:

“Juan Gualberto Gómez: adalid de la democracia” del Dr. Gilberto Ante Jiménez.
“Una vida extraordinaria: Juan Gualberto Gómez” de Caamaño de Cárdenas.
“Juan Gualberto Gómez: Una vida singular al servicio de Cuba” de Sergio F. Cruz.
“Juan Gualberto Gómez” de Sergio F. Cruz.
“Juan Gualberto Gómez: Sus ideas sociales” de Jesús Sabourín.
“Juan Gualberto Gómez” de Leopoldo Horrego Estuch.

Los artículos revelan el origen humilde de Juan Gualberto Gómez, hijo de esclavos que compraron su libertad antes de nacer. Reseñan sus estudios realizados en Cuba y en Francia y su gran cultura. Por esta razón en uno de estos artículos se afirma: "[...] una de las figuras más representativas de nuestra historia [...] hombre de recia personalidad: periodista, orador, parlamentario, organizador hombre de vasta y sólida cultura. Además poseyó condiciones excepcionales de hombre de estado y de patriota integrísimo [...]" (Cruz, 1954: p. 11).

Un aspecto interesante en los artículos es como se destaca la amistad que sostuvo con José Martí, desde la Guerra Chiquita en el bufete de Nicolás Azcárate hasta la muerte del Apóstol en 1895; así como la coincidencia de sus ideas y la confianza que Martí depositó en Juan Gualberto y tal es así que la orden de alzamiento de la nueva contienda Martí se la envía a él el 29 de enero de 1895.

Los autores se refieren a algunos rasgos de la personalidad de Juan Gualberto Gómez que son precisos imitar, en los que se extraen enseñanzas para el comportamiento ciudadano e inspiración para el deber patriótico y la responsabilidad ciudadana. De aquí que en uno de los artículos se afirme:

Fue lo que se llama un carácter, por la entereza en el mantenimiento de su credo y la pulcritud de sus actos públicos [...] Jamás inclinó la cabeza, padeciendo prisiones por sus ideas y criterios [...] Su moral política lo llevó a la miseria, sufriéndola estoicamente, y que agudizó en la vejez ...

Se enfrenta a España, por la reivindicación de los hombres de color y por la independencia de Cuba, en un batallar sin cansancio y optimismo, y en la república se manifestó por una política constructiva, demandando honradez y capacidad a los gobernantes [...] (Horrego, 1950: p. 5 6).

Y culmina el autor cuando expresa:

Este hombre es una enseñanza y un estímulo [...] deben tomarlo como ejemplo los que a la primera adversidad se rinden, para que en él aprecien, en plano de imitar, superación, constancia y triunfo bien estudiado, y que la cuna, el color, los sinsabores no importan para levantarse. Hay que tener como Juan Gualberto afán de ser útil y amor al mejoramiento para que el triunfo venga ..." (Horrego, 1950: p. 6).

Juan Gualberto Gómez estaba convencido de que el fin de la dominación española, no significaba la independencia de Cuba por la presencia norteamericana. Sobre este aspecto se expresa en una de los artículos:

El tratado de paz, que puso fin a la dominación española pone de manifiesto a Juan Gualberto Gómez que comienza para Cuba una nueva prueba: la lucha contra el imperialismo norteamericano, más poderoso que el imperialismo de la Madre Patria. El tratado de paz castraba las aspiraciones de los revolucionarios, mantenía el status colonial de Puerto Rico, impedía la independencia económica y dejaba vislumbrar el semicoloniaje, manifestación clara de la política de expansión territorial de los Estados Unidos [...] (Ante, 1954: p. 26).

Su acción contra la dominación norteamericana en Cuba está presente en su condición de asambleista en la Constituyente de 1901 cuando en su famosa ponencia, expresión de patriotismo, dirigida a la Convención hace una dicepción de la Enmienda Platt al analizar los peligros que traería para Cuba. El advenimiento de la República de 1902, al nacer comprometida, incumplió con la realización del ideal martiano. Esto no pasó inadvertido para Juan Gualberto. En este sentido se afirma: "[...] Está en desacuerdo con todos los gobiernos republicanos porque escarnecen los principios de la revolución redentora, que él encarna por su historia, por su honestidad y firmeza de principios." (Caamaño, 1954: p. 22).
El arma esencial que utilizó para combatir a estos gobiernos fue el periodismo. Refiriéndose a esto el autor Horrego apunta:

Su arma para esta labor extraordinaria más que la oratoria [...] fue el periodismo, que cultivó, y en el que se destacó por su abrumadora dialéctica y su gráfica acuciosa [...] El periodismo es en él superior al tribuno [...] Si no fue el mejor periodista, fue de los más sobresalientes, por la calidad del lenguaje, habilidad y maestría de la exposición, destreza y serenidad en la polémica, audacia en la idea, fuerza en el estilo [...] Manejó lo mismo el ataque incisivo y demoledor, que el sarcasmo hiriente y mordaz. (Horrego, 1950: p. 6)

4.-La República Mediatizada en la Revista.

Hemos creído oportuno incluir en la parte final de la tesis, la referencia que se hace en la revista de la pseudorrepública en sus características más generales y culminar con el señalamiento que en ella se realiza de la muerte del líder de la ortodoxia Eduardo Chibás.

Como hemos afirmado la Revista Orto no podía permanecer indiferente ante la situación que vivía la república en los 55 años de existencia sobre todo, cuando esta cumplía su cincuentenario. En esta fecha vieron la luz toda una serie de artículos en los cuales se hacía un balance del tiempo transcurrido y se evidenciaban las principales características generales y comunes a los distintos gobiernos.

Se observa en los artículos una denuncia a los males existentes y, sobre todo, es algo común en ellos la certeza de que esa no era la república que soñó Martí, pues sus principales ideas y sueños, por los cuales ofrendó su vida, quedaban por realizar. Se busca en el pensamiento de Martí la vía esencial para el análisis y la reflexión a partir de lo cual se debía examinar la realidad imperante.

Así tenemos que en la revista se afirma: "[...] Así había quedado vigente el pensamiento político de José Martí, inconclusa la obra de viejos mambises, venerables legionarios de las doctrinas martianas. Esta afirmación no entraña, sin embargo, un juicio pesimista acerca de nuestra corta vida republicana; sino un requerimiento porque estamos aún en deuda con las proyecciones políticas del Apóstol." (Ortiz, 1952: p. 4).

El Dr. Agustín Guerra de la Piedra en su artículo “¿Tenemos la república que soñó Martí?” afirma: “Desarticulado en lo económico, en lo político no vemos en el horizonte señales de mejoramiento. Lo triste, lo doloroso de todo esto es que en el cubano hay capacidad analítica para razonar por su destino que le corresponde, por su historia bellísima [...] sin que se decida a aglutinar sus fuerzas para de un vuelco integrar la república cuyas bases echó el auténtico Partido Revolucionario el día 10 de abril de 1892." (Guerra, 1952: p. 2-3).

La alusión es evidente. El P.R.C. (A), fundado en el año 1934, no podía resolver los males de Cuba. Por otro lado, en el artículo se observa un llamado a la unidad de los cubanos aunque con cierto escepticismo con relación a ella. En este artículo sí se hace una clara indicación a la dependencia de Cuba respecto a Estados Unidos. Para lograr esto los norteamericanos establecieron, tras el fin del período de ocupación toda una serie de mecanismos de dominación desde el punto de vista económico, político y militar que le garantizaban en todo momento el control sobre Cuba. En este orden de cosas en el artículo se expresa: "La Constitución de 1901 nos llegó mediatizada por la Enmienda Platt y el consabido tratado comercial de tipo permanente. La primera con derecho a establecer estaciones navales y carboneras, derecho de intervención, etc. La Isla de Pinos quedaba fuera de nuestra jurisdicción, mientras no se discutiera más adelante a quien debiera pertenecer ..." (Guerra, 1952: p. 3).

De esta forma Cuba, de colonia de España, se convertía en neocolonia de Estados Unidos. Los métodos de dominación se hacían más sutiles, porque a pesar de poseer gobierno propio, bandera e himno la república implantada en 1902 era una farsa, era, como se ha afirmado, una pseudorrepública. Esta situación quedaba refrendada en la revista en las siguientes palabras: "[...] Tenemos bandera, humeante aún por las mil batallas libradas, himno cuajado de notas enardecedoras y evocador de la epopeya heroica, pero estaba por lograrse el sustratum esencial para constituir una verdadera nación: economía propia, independencia y unidad étnica [...]" (Guerra, 1952: p. 4).

Por esta razón se afirma en un editorial de la dirección de la Revista Orto:

La independencia, no ha traído consigo la libertad. Porque lo esencial de la libertad está en la conciencia de ello. El progreso histórico de los pueblos no se mide por los resortes mecánicos que cierta cantidad variable de sus miembros pueda utilizar para satisfacer sus necesidades fisiológicas; sino por la densidad espiritual que se traduzca en decoro moral, dignidad cívica y justicia en todos los órdenes de la vida humana. Y todo eso, salvo en muy variadas excepciones es lo que nos ha faltado

Es decir, en la revista hay un reconocimiento tácito de que en Cuba no había libertad, pues esta sólo era formal. En las páginas de la revista se destaca el aumento de la corrupción política, el robo de los fondos públicos, la malversación y el aumento del gangsterismo.

"Lo que oscurece tanto el ambiente nacional de nuestros días es precisamente la actitud contraria a la de José Martí [...] los grupos se organizan para llevar a cabo una acción que llaman revolucionaria y que consiste en asesinar a mansalva y ensangrentar al país. Los partidos se valen de todos los procedimientos demagógicos para servir a sus intereses de carácter electoral ..." (Ardura, 1951: p. 16)

Durante el desgobierno de Carlos Prío se agudizaron los males que sufría la república. En aquella época se cometieron horrendos crímenes contra líderes del movimiento obrero, en particular, se acentuó la persecución a los dirigentes comunistas, lo que constituía una flagrante violación de la Constitución. De esta forma, por ejemplo, fueron asaltados sus locales, prohibiendo sus medios de prensa y comunicación y encarcelados sus miembros sin previo aviso.

Con motivo de la detención en 1949, del poeta, Manuel Navarro Luna, la Revista Orto, publicó en sus páginas una airada protesta, en la cual se denuncia esta arbitrariedad, al mismo tiempo que hace un llamado para respetar los derechos ciudadanos.

"Demostrando su desprecio por los más elementales cánones legales fue arbitrariamente detenido en nuestra ciudad Manuel Navarro Luna [...] Orto [...] quiere levantar su voz de protesta enérgica frente al hecho sintomático de que no sólo Navarro Luna; sino el más humilde ciudadano, pueda estar sujeto a las caprichosas decisiones de los que, quizás si parapetados en su ignorancia, se complacen en pisotear las leyes y desconocer el derecho." (Consejo de Redacción, 1949: p. 4).

El entreguismo y la dependencia al capital norteamericano fue una práctica acentuada a lo largo de toda la república, el capital norteamericano había invadido las principales ramas económicas lo que contribuyó decididamente a nuestra deformación estructural y a la condición de país subdesarrollado monoproductor y monoexportador. Esta característica aparece reflejada en la revista: "Nos acusa desde afuera la invasión de un pueblo que compra y manda para decirlo con letra de Martí [...] Por la guardarraya, típicamente antillana se nos va el azúcar y detrás en comparsa dramática la propiedad de la finca, de la mina, del ferrocarril, del avión." (Campoamor, 1953: p. 40)

De igual modo el servilismo y la sumisión al gobierno de los Estados Unidos era algo común en los presidentes cubanos en el período republicano. Existen variados casos, ocurridos en nuestra historia,que evidencian la condición de amo de los Estados Unidos. Un caso muy sonado, por la ofensa que significó para el honor y la dignidad de los cubanos, ocurrió en el Parque Central el 11 de marzo de 1949: la profanación de la Estatua de Martí por los marines yanquis. La revista Orto fue una de las primeras publicaciones en denunciar esta ofensa:

[...] hecho abominable, demostrativo de que ignoran de que un monumento en donde quiera que esté es un verdadero símbolo de amor y libertad de un pueblo.

Orto y el Grupo Literario de Manzanillo fueron los primeros en expresar su indignación, mas pecaríamos de cobardes sino ratificáramos que hubo una incalificable negligencia de parte del pueblo y de la policía de La Habana la noche del suceso. Porque a esa hora, y en el lugar que fue, por un "quítame esa paja" ha estado la policía en acción y los curiosos en acecho. El fotógrafo, más que retratar a los delincuentes, debió haber expuesto su vida para derribarlos. Los héroes hubiesen surgido al instante y ahora no lamentaríamos la espera de una sanción que es posible no llegue nunca." (Consejo de Redacción, 1949: p. 1).

La sanción impuesta fue humillante para nuestro pueblo, expresión del desprecio que sentían por nosotros los imperialistas: Richard Choinsgy fue condenado a permanecer 15 días confinado en su buque.

Un momento importante en la revista es el carácter antimperialista que se observa en sus páginas. Se recurre a Martí y a Maceo para expresar ese sentimiento. Esto, por consiguiente, constituye un elemento que de alguna manera contribuyó a enraizar en nuestro pueblo el odio y la repulsa hacia el imperialismo norteamericano.

Aquellos hombres de Martí a Maceo [...] jamás desearon alianza ni auxilio del poderoso vecino, porque sabían que Cuba habría de pagar demasiado caro semejante ayuda [...]

Martí fue previsor, en grado sumo, sobre esta posibilidad. Lo consignó en carta que quedó trunca por la muerte, que dirigía a Manuel Mercado, desde los campos de Cuba libre [...] Maceo advirtió más de una vez lo peligroso que era para Cuba contraer deudas con el vecino poderoso [...] (Guerra, 1950: p. 4).
El análisis de este último tópico se puede observar que la revista sí asume una posición política, que a mi juicio es progresista. Esto queda evidenciado en el señalamiento de los principales males que agobiaban la república y que impedían la realización de los sueños de nuestros próceres. Al propio tiempo existe una posición nacionalista, de amor por la patria frente a la dependencia al capital norteamericano. En sus páginas, en la década del 50, se refleja una posición antimperialista, de denuncia ante la actitud que asumieron los gobernantes.

Uno de los pocos hechos históricos de carácter político ocurridos en la década del 50 en Cuba que está recogido en la revista es lo relacionado con la muerte de Eduardo René Chibás. En este caso, es una carta enviada al director de la revista Bohemia. En la carta en cuestión no existe referencia de las circunstancias que llevaron a que Chibás se disparara un tiro el domingo 5 de agosto de 1951, ante los micrófonos de la C.M.Q., lo que le provocaría la muerte once días después. En ella se hace patente la posición de los miembros de la revista y del Grupo Literario de no pertenecer a ningún partido político. No obstante a ello se expresa: "Como cubanos pues, por encima de todo, la muerte del Senador Chibás tiene, por fuerza, que obligarnos a una patriótica meditación [...] ¿Quién era Chibás? ¿ Por qué se esforzaba y por qué peleaba? ..." (GLM y Revista Orto, 1951: p. 3).

La respuesta a estas interrogantes formuladas los conduce a señalar algunos de los grandes males que azotaban a la república en aquel período. En este sentido en la carta se expresa: "... Por el adecentamiento de las costumbres públicas. Por vivir una patria limpia, decente, y honrada ... (GLM y Revista Orto, 1951: p. 3). Y más adelante continúa:

No es la corrupción, la rapiña, la deshonestidad y el enriquecimiento fácil a costa del erario público lo que Cuba desea [...] las fuerzas morales de nuestra tierra están demostrando que desean otra cosa: que desean una patria honesta, limpia, progresista, donde todos los cubanos puedan vivir en convivencia entrañable de bien de virtudes y de honor. La demostración que ha dado el pueblo de Cuba ante la tumba de Chibás no tiene más que ese sentido [...] (GLM y Revista Orto, 1951: p. 4).

La historia recoge que durante el período de los llamados gobiernos auténticos (1944 1952) llegaron a su clímax males arrastrados a lo largo de toda la república: la corrupción política administrativa, el gangsterismo, el robo, el asesinato de los principales líderes obreros y campesinos, la persecución a los comunistas y la llamada política de la Guerra Fría, lo cual hacía inviable el programa nacional reformista del Partido Auténtico. En medio de aquellas circunstancias emerge la figura de Chibás, líder de un movimiento cívico político. Su principal arma era la moral, el llamado al adecentamiento de las costumbres públicas. Su medio de lucha la palabra ante la radio, su instrumento simbólico la escoba, su consigna: ¡Vergüenza contra Dinero!.

Pero esta forma de lucha dejaba intactas las bases de la explotación y el origen de todos los males. Era preciso, justamente, barrer con el dominio del bloque burgués latifundista sometido a los designios del imperialismo yanqui. La misiva culmina haciendo una apreciación del futuro, de sus perspectivas y se ofrece una apreciación acertada de las fuerzas que existen en el pueblo. En este sentido se expresa:

[...] Con la muerte del Senador Chibás no se pierde [...] la última esperanza de Cuba. Semejante expresión de derrotismo, de pesimismo, de fracaso y de muerte no cabe, de ningún modo ni se debe emplear frente a la caída del líder ortodoxo [...] Porque esa demostración de energía representa, precisamente, todo lo contrario. Representa que todas las fuerzas morales de nuestra Patria están intactas, y que una gran esperanza, como en la Caja de Pandora se alza y resplandece en la conciencia de nuestro pueblo." (GLM y Revista Orto, 1951: p. 5).

En nuestro criterio, esa "Caja de Pandora" a que hace referencia el artículo fue abierta por Batista el 10 de marzo de 1952, cuando, pisoteando la Constitución del 40, da su fatídico golpe. De esa caja no salieron demonios ni males como se narra en el cuento sino salió la esperanza de Cuba, las fuerzas morales de nuestro país: la Generación del Centenario que con su asalto al Cuartel Moncada iniciaba el cambio del destino de nuestro pueblo.


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