viernes, mayo 23, 2014

El que arregla las cosas.

 

Mucha gente quiere enmendar al periodismo cubano hoy día. Otros tantos desean renovar al Socialismo criollo. A los últimos hay que recordarles que tratar de insuflar algún aliento renovador a un Socialismo que no ha cambiado sus bases teóricas destartaladas es como darle jeringa a un muerto. A los primeros vale la pena hacerles una pequeña indicación; no hay que arreglar un periodismo conformista y adulón que le teme a la verdad: lo que se necesita es muchos otros periodismos irreverentes que muestren el contraste de concepciones y opiniones, inherente a una sociedad libre. Yo quiero ver al odioso partido comunista cubano convocando a sus miembros a comprar aunque sea un ejemplar del Granma, porque nadie lo quiera leer. Desespero por leer algún periodista extrayendo conclusiones de la realidad y no de las obras completas de Martí. Desestimo a cualquier escritor que para justificar la validez de sus expectativas en Cuba utilice precisamente conceptos que trajeron el actual estado de cosas. Es la lógica del argumento prestado.

Por otra parte, de ambos lados de nuestras trincheras ideológicas los profetas caguetas de ambos extremos demuestran con sus apreciaciones que dentro de cada cubano hay un dictador diminuto que nunca toma en cuenta al pueblo, al soberano. Unos dicen que hay que hacer tal cosa porque es lo justo, o lo humano, honesto, lógico, conveniente o patriótico. Nadie piensa en lo democrático.