jueves, septiembre 29, 2011

Un cubano en la corte americana. El caso Benito Estenger.


El caso Benito Estenger, [176 U.S. 568 (1900)] donde un barco fletado por Bauriedel y Compañía de Manzanillo, Cuba y confiscado por los Estados Unidos en su ruta de Manzanillo a Jamaica, antes de declararse el bloqueo a la ciudad, es discutido en la corte suprema de USA.
 
uss hornetU.S.S. Hornet.
Arthur Elliott Beattie, copropietario junto a sus hermanos de la firma Beattie y Compañía, ciudadano inglés que regresaba a Inglaterra por varios meses, residente en Manzanillo donde se interesaba en tierras, ingenios azucareros, minas y maderas.
Flouriach, comerciante cubano que fletó el barco para la consignataria Bauriedel y Compañía de Manzanillo.
Enrique de Messa. Ciudadano español residente en Santiago de Cuba. Firma Gallego de Messa y Compañía.
Badamero Pérez, demandante a nombre de Beattie, capitán del barco antes de la venta y después copiloto.
Edwin Cole, ciudadano americano, designado capitán por Beattie.
Discutido en Enero 11 y 12 de 1900.
Decidido en Marzo 5 de 1900.
Solamente tres días antes de la primera batalla naval de Manzanillo de Junio 30 de 1898 la nave de Guerra Americana U.S.S. Hornet iniciaba su protagonismo en la historia de la ciudad, capturando cerca de Cabo Cruz al barco Benito Estenger, que traficaba como siempre con mercancías totalmente legales entre Kingston–Montego Bay en Jamaica y Manzanillo en Cuba. Fue llevado a Cayo Hueso y formalmente instruído de cargos según la ley naval en Julio 2 de 1898, donde fueron tomadas las deposiciones preparatorias de Badamero Pérez, Edwin Cole y Enrique de Mesa. Posteriormente, el día 27 de Julio, Pérez interpuso una reclamación como responsable del barco, a nombre de Arthur Elliott Beattie, ciudadano inglés, dueño, apoyada por los correspondientes affidavits. Después de ser escuchado todo esto más las deposiciones del cónsul americano en Kingston a nombre de los captores, se dieron sesenta días para presentar pruebas adicionales.
El 7 de Diciembre de 1898 la Corte de distrito dictó sentencia; el barco se consideraba legalmente como trofeo de guerra y debía ser vendido de acuerdo con la ley.
En la apelación los reclamantes consideraron errores de la corte dos circunstancias: primeramente el no reconocer que el Benito Estenger era un barco inglés, debidamente documentado y con derecho a protección de la bandera inglesa, al estar registrado y ser posesión de un ciudadano domiciliado en Gran Bretaña; y segundo en sostener que el Benito Estenger era un trofeo de guerra legal, pues al ser capturado rendía un viaje a nombre de la Junta Local Cubana en Kingston, aliados de los Estados Unidos y por tanto al servicio de este país.
El 9 de Junio de 1898 el demandante Beattie compró legalmente el barco a Enrique de Messa y fue registrado como barco inglés en el puerto de Kingston cumpliendo con todos los requerimientos legales de la ley inglesa. El 23 de Junio había partido de Kingston con rumbo a Manzanillo con una carga de harina de trigo, arroz, café y harina de maíz. Allí se descargó y salió nuevamente a las 2 de la mañana del 27 de Junio con destino a Montego y Kingston, pero al acercarse a Cabo Cruz tres horas y media más tarde, fue capturado por el Hornet que se posicionaba para el bloqueo de la zona decretado por McKinley para el siguiente día.
Se cuestionaba fundamentalmente la propiedad del barco y la legalidad de la transferencia así como otras dudas colaterales respecto a las declaradas simpatías de Messa con la causa cubana; sus servicios a nombre de los revolucionarios cubanos exiliados; las relaciones del cónsul americano con las transacciones antes de la captura.
Se discutía que los barcos de revolucionarios cubanos y simpatizantes no podían considerarse propiedad de enemigos de Estados Unidos, que era la base fundamental del caso; que la conducta de Messa en su venta a Beattie era legal y justificable pues la neutralidad del barco era la única manera de protegerlo de la apropiación española.
El juez Fuller presentó la opinión de la corte:
“Si la transferencia no fue genuina y Messa era el propietario real en el momento de la captura, ¿fue correcta la sentencia de la corte de distrito al condenar al Benito Estenger como propiedad enemiga y trofeo de guerra?
“Propiedad enemiga es término técnico peculiar del tribunal de presas marítimas que depende de políticas públicas en contraste con la jurisprudencia. La regla general es que en la guerra los ciudadanos de las partes beligerantes se consideran enemigos sin importar los sentimientos o las posiciones individuales y que la cuestión de propiedad enemiga la determina el estatus político y según la ley de presas marítimas, la propiedad involucrada en relaciones ilegales con el enemigo se considera propiedad enemiga ya sea que pertenezca a un aliado o ciudadano, pues el tráfico ilegal le imprime un carácter hostil y le añade todas las consecuencias penales.”
Mesa, ciudadano español, residía en Santiago, donde se había dedicado al negocio durante años. Su barco tenía oficialidad y dotación españolas y testificó que se encontraba a bordo como sobrecargo. En su ruta a Manzanillo con provisiones, entre las que contaban unos 1100 barriles de harina, el barco guardaba en sus taquillas la bandera española aunque navegara con la inglesa gracias a una transferencia que hasta el momento era falsa e inválida. Cierta evidencia podría mostrar que Mesa simpatizaba con los mambises, pero faltaban pruebas de que él mismo fuera uno de ellos o que había renunciado a su lealtad a España.
Manzanillo era una ciudad de varios miles de habitantes y el primer lugar en importancia en la costa sur de Cuba entre Santiago y Cienfuegos, dispuesta dentro de la bahía formada por un promontorio que finaliza en Cabo Cruz, a unas 60 millas al suroeste. Cabo Cruz queda casi directamente 75 millas al norte de Montego, en la costa noroeste de Jamaica. No había constancia de la situación general en Manzanillo a la sazón, pero no había dudas, según los reportes oficiales, de que estaba defendida por varias naves de guerra y baterías de costa y estaba ocupada por varios miles de soldados españoles. El 6 de Abril de 1898 el Secretario de la Marina había dado instrucciones al Almirante Sampson, entre otras cosas, que ese Departamento deseaba que en caso de guerra él mantuviera un estricto bloqueo de Cuba, particularmente los puertos de La Habana, Matanzas y de ser posible Santiago, Manzanillo y Cienfuegos. Manzanillo era el punto final de un cable que lo conectaba con Santa Cruz, Trinidad, Cienfuegos y La Habana y que fue posteriormente cortado por las fuerzas americanas para chequear el tráfico terrestre con Manzanillo y evitar la solicitud de refuerzos para resistir la captura de la ciudad. Aparentemente el almirante Sampson había estado haciendo gran esfuerzo por varias semanas, para evitar que algunos barcos burlaran el bloqueo de la costa sur. También había informes en el sentido de que un gran barco con batería pesada se estacionaba en Cabo Cruz.
Manzanillo no había sido declarado bloqueado hasta la declaración de Junio 27 de 1898; pero el cónsul americano en Kingston le había advertido a Mesa y a Beattie que de hecho sí existía un bloqueo. No se aceptaron las deposiciones de ninguno de los dos. El demandante testificó que el barco había sido fletado por Flouriache, comerciante cubano y que la carga esta consignada a Bauriedel & Compañía, de Manzanillo.
De acuerdo con el testimonio explícito del cónsul, el demandante Beattie y su hermano le habían informado que la harina había sido transferida por Bauriedel y Compañía, a través de cierta vía de comunicación, desde sus almacenes hasta los almacenes del gobierno español, inmediatamente tras la descarga. No se presentó ninguna evidencia para contradecir esto.
Se discutió ampliamente si las provisiones podían considerarse comercio con el enemigo y se concluyó que independientemente de que lo hiciera un aliado o neutral, concurrían muchas condiciones como el destino y la situación particular de la guerra. Si el destino es para uso ordinario para la vida en un país enemigo, no es comercio con el enemigo. Pero si se destina a un lugar sitiado, a sus puertos de equipos navales o militares, o evidentemente al enemigo, sí se considera contrabando.
En respuesta, la parte demandante sugiere que la carga estaba destinada a los insurgentes y cita una carta del cónsul en el sentido de que él había sido “informado privadamente por el presidente de la junta local, quien me había ofrecido valiosos servicios, que las ganancias de esta carga serán enviadas a las tropas y al gobierno cubanos a través del agente en Manzanillo.” No hay sustento para esta proposición en la documentación estudiada y de hecho las provisiones fueron entregadas al gobierno español y el comercio con este baluarte español constituye, bajo la ley de la guerra, relación ilícita con el enemigo.
Esto nos pone en una situación contradictoria al considerar que Mesa había brindado importantes servicios a los Estados Unidos; que era amigo y no enemigo de este gobierno y que había un acuerdo entre él y el cónsul americano que protegía su barco contra su captura. Pero el estatus de Mesa era de enemigo, como se ha dicho y y así se debe sostener a pesar de actos individuales de amistad ya que no hubo adhesión abierta a la causa cubana y la lealtad pudo haber cambiado según avanzaba la guerra. La conclusión legal no se afectó con el hecho de que Mesa, al cultivar relaciones amistosas con el cónsul, le había entregado a este último un viejo plano gubernamental de la provincia de Santiago y un mapa del puerto especialmente preparado. El se esforzaba en obtener del cónsul una carta de protección del viaje que iba a emprender, desplegando estas inclinaciones amistosas, pero el cónsul se negó y le informó entonces que Manzanillo estaba bloqueado y que su empresa sería a riesgo propio.
De todos modos el cónsul consintió en escribir al almirante y así le comunicó en Junio 23 que Mesa le ofreció brindar cierta información que pudiera ser valiosa y que proponía estar cerca de Cabo Cruz en Junio 30, donde podría ser recogido y llevado ante el almirante si así lo deseaba; pero también añadió el cónsul: “usted sabe bien que al tratar con esta gente uno siempre está más o menos sometido a presiones. Por tanto, no le recomiendo a Mesa”. No hubo evidencia de que el viaje se emprendió en base a esa carta o que ésta contribuyó de alguna manera a la captura del barco ni de que el almirante pretendía valerse de las sugerencias respecto a Mesa.
El demandante afirma y el cónsul niega, que la carta aseguraba protección al viaje. Pero nosotros no abundamos en el asunto porque pensamos que en este asunto no hubo ningún compromiso con los Estados Unidos ni se le brindó servicio particular alguno y hasta ahora parece que el barco fue capturado en el curso ordinario de su viaje en un momento y bajo circunstancias en que no puede negarse su responsabilidad. Más aún, un cónsul de los Estados Unidos no tiene autoridad, en virtud de su ubicación oficial, para brindar licencia alguna ni permitir la exención de captura y confiscación de un barco enemigo.
Hasta ahora hemos procedido en la asunción de que la transferencia del Benito Estenger fue simplemente una maniobra y eso tiene ya suficiente base legal para la condena. Un examen somero de la evidencia, a la luz de principios bien establecidos, muestra que la asunción es correcta.
La historia de Mesa sobre la transferencia era que el barco había sido propiedad de Gallego, Mesa y Compañía y después de él mismo; que se vió obligado a venderlo para vivir; que la venta fue por la cantidad $40 000, contra la cual, o gran parte, se le dio crédito en una deuda que él tenía con Beattie y Compañía y que fue empleado por Beattie para ir en el barco como su representante y director de negocios.
Parece que Beattie solicitó una matrícula inglesa a las oficinas aduaneras en Jamaica, donde hizo una declaración de propiedad acompañada por la escritura de venta ante el oficial de embarque, documentos que fueron registrados en Junio 9 y 14, de conformidad con los requerimientos de la ley británica. Las declaraciones del agente y sus empleados sitúan el precio en $9000 y dan fe de que la venta fue genuina, basada en las negociaciones entre Mesa y Beattie y que desconocían el tipo de arreglo hecho para el pago, ni cómo ni qué tipo de moneda se usaría. El contador expresó que después de la venta Beattie fue a bordo del barco y tomó posesión, informando a los oficiales que era el dueño, dio las órdenes pertinentes y manifestó ante testigos que había designado a Mesa como cobrecargo.
Había gran confusión después de la transferencia respecto al asunto de quién era el capitán del barco. Pérez alegaba que la razón para que Cole estuviera a bordo era una condición de la ley inglesa, según le había informado Beattie, como primer oficial o segundo capitán. Beattie declaró que Edwin Cole era el capitán designado por él. Mesa expresaba que el capitán era Pérez y él supercargo. De estas contradicciones se pudo inferir que la tripulación del barco era sólo aparente.
El cónsul testificó que el demandante había admitido en una conversación que el propósito de la transferencia había sido proteger el barco.
En resumen, lo declarado respecto al precio era contradictorio; la razón para la venta era buscar dinero para vivir y no hubo dinero transferido, sino sólo crédito recibido por Mesa por una gran cantidad en la consideración de su deuda con la firma del demandante; el mismo demandante nunca describió el tipo de pago; se mantuvieron el capitán español y su tripulación; Mesa iba en el viaje como sobrecargo; el barco siguió en el comercio que, al menos en este caso parece ser simplemente comercio con el enemigo y finalmente, según dice el equipo legal del demandante en esta presentación escrita: “ no se litigará en esta apelación que todos los intereses de Mesa en el Benito Estenger cesaron el 9 de Junio de 1898. Obviamente la transferencia se hizo para proteger el buque de la confiscación española como propiedad neutral. Que el señor Mesa, sin embargo, mantenía su interés por sus beneficios aún después de la venta y cambio de bandera y continuaba como supercargo, no está en disputa.
El intento de quitar fuerza a esta admisión con el argumento de que el cambio de bandera se justificaba como medio de evitar la confiscación española no es más que una reiteración del argumento que Mesa era un rebelde cubano y su barco también cubano, en lo cual como se ha visto, no hemos podido coincidir.
Si la transferencia fue inválida, el barco pertenecía a un ciudadano español, estaba involucrado en una actividad ilegal y su dueño no puede alegar que temía una acción punitiva española.
La corte suprema reafirmó la sentencia de la corte de distrito.
97Tropas americanas saliendo de Manzanillo.


































Ah, ¿Hay un teatro en Manzanillo?

 

 

Dentro de las perlas informativas del periodismo cubano actual puede mencionarse un ejemplo en la revista matutina de hoy por Tele Rebelde.

Se trata de un reportaje desde Bayamo acerca del teatro Manzanillo. Dice que cumple un aniversario más pero no cuántos. Que aporta a la vida cultural del municipio. Y que lo creó la Sociedad Filarmónica, pero no cuándo. Parece sugerir que fue antes de la Revolución, porque ya no hay sociedades filarmónicas.

Si me fuera permitido, a mí o a los manzanilleros que desde allá se dedican a estudiar la historia del teatro, podría sugerir que fue fundado por Carlos Manuel de Céspedes,. que fue su director de escena y hasta actor. Y que la lista de celebridades que pasaron por sus tablas es inmensa. Pero eso era cuando teníamos un puerto, pues lo bueno, a Manzanillo, de allá del mar vendrá.707372

miércoles, septiembre 07, 2011

La palabra fantasma.

Otro ejemplo más de una palabra que no se menciona, pero sabemos que está.
Ahora les dió por quitar el castigo tácito a Miguelito Valdés. Han dicho que integró el conjunto Jóvenes del Cayo, que estuvo en una orquesta dirigida por María Teresa Vera, que se unió al septeto occidental. El próximo salto fue a USA, en donde reconocen su éxito como músico y empresario. Por supuesto que no mencionan a la orquesta Casino de la Playa ni la palabra Manzanillo.  No dicen que para la fundación de esa orquesta él llevó al nunca bien ponderado Anselmo Sacasas, manzanillero valioso, ni que en vísperas del viaje de ellos dos a USA, Miguelito buscó a otro pianista.....en Manzanillo; a Julio Gutierrez, autor de "Inolvidable" y pionero de las Jam Sessions en La Vana.

martes, agosto 30, 2011

navarro luna de manzanillo.

Cuando ya creía que lo había visto todo respecto al irrespeto hacia Manzanillo de casi todo el resto del país, escucho por Radio Rebelde ayer 27 de Agosto un comentario sobre el aniversario del nacimiento de Manuel Navarro Luna y no podía creer lo que escuché.
¿Cómo se puede hablar de Navarro Luna, la revista Orto y Paquito Rosales sin mencionar la palabra Manzanillo?
Es como una mala palabra.

miércoles, agosto 24, 2011

Libia y OTAN.


El papel de USA es el del malo; hacer el mal, como se ha hecho a través de la historia. El papel del justo es condenarlo, denunciarlo y combatirlo.
Según evoluciona la opinión pública mundial, llegará el momento en que los poderosos cometan cualquier tipo de injusticia y todos lo consideren normal.
La culpa del abusado es optar por la vida en la eventualidad del abuso so pena de muerte.
La indiferencia del bueno; ese es el problema.
Cuando las fieras no se agreden entre ellas mismas, mucho peor para los animalitos del bosque.
¿Qué incentivos hay para que los países de la culta Europa se despedacen cuando los esclavos se ofrecen con gusto y arriesgan sus vidas para servirles en sus propias ciudades?
Con la comunicación inmediata propiciada con Internet, los horrores de la guerra de agresión sirven para que la gente se divierta. Se borran las fronteras culturales y la identidad es concepto arcaico. Se globaliza la mediocridad.
Sólo un Viet Nam de estos tiempos, no el de ahora, salvaría la historia.
De izquierda a derecha se analiza el tema Libia y nadie se da cuenta de que los grandes culpables son Rusia y China, por su asquerosa posición el el Consejo de Seguridad de la ONU.
Sólo nos queda esperar para ver los misiles crucero caer en la plaza roja. Me voy a alegrar.

lunes, agosto 08, 2011

Un machete para Alicia

Cinco veces ha visitado Alicia a Las Tunas. Dos bailando y tres sin bailar. En una de esas le obsequiaron el machete de Vicente García. No entiendo la simbología. ¡Hay cada gente con cada cosa! No hay dudas de que la NDPA hizo milagros: hacer de Tunas un pueblo culto. Habrá un auditorio lleno y los aplausos serán copiosos. Tunas era un pueblucho de mala muerte a ambos  lados de la carretera central, con excusados a una cuadra de distancia, sin ballet ni acueducto. Y Alicia dejará allí un pedacito de su viejo corazón cortado con su flamante machete.

Ampudia no era tan malo como lo pintan.


La estrategia española después del alzamiento de Don Carlos Manuel de Céspedes y Castillo en su finca del ingenio La Demajagua fue la de tierra arrasada en los alrededores de la villa de Manzanillo.
La estrategia cubana era hostilizar al ejército español, guerrilleros y voluntarios, logrando que ninguna columna enemiga avanzara más de dos kilómetros sin ser tiroteada y que la mentalidad pro-española tuviera bien claro el concepto de plaza sitiada.
Una comisión de nueve jefes guerrilleros y voluntarios, seguramente responsables de la mala fama de su jefe, el coronel de caballería Don Juan Ampudia y Domínguez, teniente gobernador y comandante militar de Manzanillo, se presentó ante éste para pedir audiencia, que le fue concedida, ¿Qué hay de nuevo, señores?
__ Señor, tenemos algo de nuevo, en lo que usted tal vez esté de acuerdo, pues lo hemos meditado bien; estamos convencidos de que las familias cubanas de los alzados que tanto nos mortifican merecen un duro castigo que les sirva de escarmiento a los insurrectos.
__ ¿Y cuál es el plan que traen ustedes, meditado para escarmentar a los insurrectos en las personas de sus familiares?
__ Pues que usted nos autorice dos horas de degüello. Son suficientes para arrasar con todos.
__ Una noche de San Bartolomé. Es tan grave lo que me piden; tiene el asunto tanta responsabilidad moral, que no es para resolver sin previa meditación, aparte de la responsabilidad material. Ahora pueden marcharse, necesito una semana para meditar. Vengan el próximo lunes a las ocho de la mañana para conocer mi resolución.
El coronel Ampudia esperaba la cita de completo uniforme, en el salón delantero de su casa, moviéndose a pasos cortos y al compás de un ritmo interior. Recibió a la comisión sin ceremonia ni brindarle asiento, ¿Insisten ustedes en su propósito de degollar a los manzanilleros, no ha variado en nada su pensamiento?
__ En nada ha variado, coronel.
__ Pues bien, estoy dispuesto a concederles no dos horas, sino tres; de doce de la noche a tres de la madrugada, pero con las siguientes bases: mi corneta de órdenes toca generala y a la carga; ustedes comienzan por degollar a sus mujeres y sus hijos; yo acuartelo las fuerzas del ejército regular; tan pronto terminen con sus familias vienen a degollarme a mí, que soy cubano de nacimiento, soy habanero, y si no se atreven a llegar a donde yo estoy, iré con los soldados de la patria hacia ustedes, a que los cacen con las puntas de sus bayonetas. Hasta las doce de la noche.
__Mi coronel, con esas condiciones…Nada, desistimos de nuestros planes.

viernes, julio 22, 2011

Manzanillo: nunca en 26.


Vuelve a sorprendernos la prensa cubana con la noticia de que Ciego de Avila “se ganó la sede” del acto por el 26 de Julio y que Santa Clara sigue como destacada por varios años. Pero no se publican las bases de la competencia ni el método de selección.
Manzanillo nunca ha sido la sede, ¿cómo podría serlo existiendo todos estos problemas?:
_ Crisis alimentaria en el 2010.
Los campesinos de las áreas rurales que antes le pertenecían, prefieren comercializar sus producciones agropecuarias en otras regiones, buscando mejores variantes en la rigidez del control estatal.
_ Falta de agua por períodos de hasta 11 días.
Hay partes geográficas de Cuba donde falta el agua, pero que reciben abasto por camiones pipas. En Manzanillo no. Y esto sabiendo que la región cuenta con una de las mejores cuencas hidrológicas de la nación. Una de las justificaciones es la mala calidad del nuevo acueducto. En otras ciudades el acueducto está peor, pero no se ve tal crueldad. En los reportajes del periodismo estatal se muestran las calles por donde corre el agua, para demostrarlo. No saben que en las colinas de Manzanillo no hay alcantarillado y que el agua usada necesariamente tiene que correr por las calles.
_ Alto desempleo.
El dedo maestro que da y que quita ha despojado a Manzanillo de su puerto, de su espigón para descarga de petróleo, de sus “chinchales” de zapatos. No había barrio en el pueblo sin varios talleres donde se hacía buen calzado, técnica cuya experiencia ha ido desapareciendo. La estación de almacenamiento de combustible se ha desmantelado casi completamente. El puerto que propiciaba una fuerza laboral importante fue cerrado, cercenando así la historia de la ciudad. Ahí murieron la Fraternidad del Puerto y los “tirapiedras” del Ché.
_ Minimización del deporte y la cultura.
No creo que haya en Cuba un conglomerado humano de 100 mil almas con menos entretenimiento. Nunca hubo una “sala polivalente”, ni un instituto deportivo Manuel Fajardo, ni un estadio decente. Cerraron la escuela de artes plásticas contra la voluntad del 99.99% de la opinión pública, dejando la de Bayamo solamente, de más corta historia. Las giras artísticas importantes no llegan allí. Antes de la municipalización de la región del Manzanillo histórico había dos orquestas gigantes, tres típicas e innumerables conjuntos y órganos. Ahora eso parece ficción.
_ Industria turística inexistente.
Hay quien cree que no hay posibilidades para el turismo en el terruño. No saben que las condiciones para buceo en el golfo son las mejores en Cuba, según la revista National Geografic. Las montañas del Manzanillo histórico son patrimonio de la naturaleza por su origen tipo terraza. Y todo eso sin contar con su relevancia histórico-museológica: el teatro que fundó Carlos Manuel de Céspedes; los combates navales contra los americanos, venezolanos y franceses; las luchas obreras; los pioneros del Socialismo en Cuba; el órgano y Carlo Borbolla; El flautista Alberto Socarrás, los pianistas Anselmo Sacasas y Julio Gutiérrez; el campeón de billar Rafael de Oro.
Cuando en los mejores años del Socialismo soviético se construyeron en el país  plantas de manufactura, edificios para instituciones, arte y entretenimiento, obras para el transporte y muchas instalaciones con sobrado equipamiento agropecuario, a Manzanillo le tocó una fábrica para implementos de riego y otra para baterías de plomo y ácido. No sólo se llevó lo menos, sino también lo malo. Allá va el peor contaminante industrial por cielo, mar y tierra. Digo, por mar no porque la tubería de desechos nunca se terminó de construir y lo terminado dejaba mucho que desear.
Eran tiempos en que todavía el manzanillero esperaba que algún día le tocara una sede. Fidel inauguró una de aquellas plantas; por supuesto no la más importante, cara y peligrosa. Al acto de celebración trajo una noticia buena y otra mala. Creo recordar que dio primero la mala, Manzanillo desde el helicóptero parece una aldea. Esa proposición fue un cubo de agua para el archiconocido orgullo manzanillero.
La relación de Fidel con Manzanillo data de 1947, y es posiblemente su primera acción política exitosa: acompañado por Leonel Soto presentarse al Presidente de la Delegación de Veteranos, Manuel Berro Reyes y al Presidente de Asociación de Hijos y Nietos de Veteranos, Don Modesto Tirado Avilés para solicitarles que en su calidad de Vice Presidente de la FEU, le fuera prestada la campana de La Demajagua con el objetivo de llevarla a la Galería de los Mártires de la Universidad habanera. Sólo días antes tal pedido le había sido denegado al Presidente de la República Dr. Ramón Grau San Martín que había enviado a su Secretario de Gobernación Alejo Cassio del Pino con tal fin.
La noticia buena era que Manzanillo había sido el contrafuerte de la Sierra Maestra y la ciudad más importante para la Revolución en cierne y que habían estado tan cercanos que “si había mal tiempo en Manzanillo lo había en su campamento”. Que para cambiar de posición su ejército, antes coordinaba con el M-26-7 de la ciudad para que el pueblo se tirara a la calle. Todo esto sigue la línea argumental conocida desde principios del triunfo de Enero del 59 en que la Caravana de la Libertad no llegó a Manzanillo sino sólo a los pueblos al borde de la carretera Central, el discurso en la azotea del hotel París a raíz del intento del alto clero y los propietarios de tierra contra la Reforma Agraria en Febrero del 59, la despedida de duelo de Manuel Fajardo Rivero: sí pero no.
El contraste de aquellos tiempos con estos es que ahora ni siquera se mencionan esos méritos. Sin embargo no creo que ninguna otra ciudad haya tenido mejor papel protagónico en Las Coloradas, Dos Palmas, El Marabuzal, La Finca de Epifanio Díaz, La entrevista de Herbert Mathews.
El desembarco del barco Granma fue previamente preparado por el movimiento 26-7 de Manzanillo. Se recolectaron armas y se hicieron prácticas de tiro. El lugar más indicado era cerca de Media Luna, pero a causa de problemas imprevistos fue a dar a Niquero.
El encuentro de Fidel y Raúl en Dos Palmas fue posible por coordinaciones de los revolucionarios en la ciudad y características de lucha únicas de la zona. Lo mismo puede decirse respecto a la reunión en la finca de Epifanio Díaz, a donde llegaron Frank País, Armando Hart, Celia Sánchez, Haydée Santamaría, Faustino Pérez y Vilma Espín.
No pudo haber sido Manzanillo un pueblito tranquilo y bucólico si iba a recibir armamento e insurgentes desde Santiago para reforzar a los alzados. Fueron trasladados cerca de 60 jóvenes en múltiples viajes por automóviles conducidos por Vilma Espín, Asela de los Santos, Luis Felipe Rosell y otros. Las armas llegaron a Manzanillo en un camión lleno de naranja, manejado por Juan José Otero, Bebo Hidalgo y Frank País. No me imagino un camión lleno de naranjas por Manzanillo hoy día sin despertar sospechas.
En su artículo del New York Times, Mathews destaca el contraste de la situación social en La Habana y Oriente, donde la vinculación del pueblo con la revolución era patente. Aunque trata de mantener secreto el lugar de su entrevista con Fidel, sí dice que Manzanillo era una ciudad floreciente en Cuba. Y algo de razón debió tener, habida cuenta de las deficiencias sociales de aquel sistema político. Pero el solo hecho de que un reportero del periódico más famoso del mundo llegue a una ciudad bajo vigilancia especial y pueda viajar y sostener un encuentro con el hombre más buscado, denota un cierto desarrollo en ese lugar, necesario para encubrir sus movimientos. Una vez se escaparon tres americanitos de la “embajada” y se pusieron a pasear por el parque, antes de ser llevados a la Sierra. Nadie lo notó.
Hubo un punto de inflexión en la importancia de la ciudad en la Revolución que parece estar por el año 1970. En la primera conferencia de Fidel para analizar la marcha de la zafra de los 10 millones, la ciudad que más menciona es Manzanillo. Luego viene un compás de silencio hasta la institucionalización con la fatídica Nueva División Político Administrativa. De aquellos tiempos recuerdo al dirigente partidista más popular y querido en Manzanillo: Morales. Es difícil imaginar que el asesinato del Secretario del Partido en una población aproximada de 100 mil habitantes no haya tenido divulgación, independientemente de las causas, que no fueron políticas sino personales. Después vino una retahíla de dirigentes conformistas e ineptos, si-señor-no-señor, interesados solamente en mantener su puesto y sus prebendas y beneficios, sin ningún sentido de pertenencia ni orgullo regional. Por otra parte, la alta dirigencia de la Revolución sólo quería insuflar vida artificial a la nueva división política y los manzanilleros que la integraban nada hicieron a favor del pueblo. Esto unido al hecho de que en otras ciudades sí surgieron individuos hábiles y regionalistas dieron el resultado que vemos hoy; Manzanillo aspirando a la categoría de Cacocum.
El estadio de pelota de Manzanillo, símbolo de un miserable sentido de pertenencia, fue construído a principios de la Revolución cuando era comisionado de deportes Guerra Matos, el artífice del Marabuzal y la entrevista de Mathews.
De unos ocho buenos hoteles que había en el casco histórico no queda ni uno, a excepción de una muestra de la horrible arquitectura soviética, el “hotel municipal” Guacanayabo.
La historia del transporte  es lastimosa. Antes a cada hora se enviaba un ómnibus GMC Camberra a Bayamo, que no contaba con ninguno. Cada hora y media salía un ómnibus para Santiago de Cuba, comenzando a las 3 de la mañana. Dos trenes diarios a La Habana, incluyendo uno rápido así como varios ómnibus. Por el puerto había mucho tráfico de mercancías y cabotaje. En el siglo XIX y principios del XX el comercio principal era con Jamaica y Nueva York.
Es cierto que hay muchas escuelas, como hay en cualquier ciudad, pero como dijo Fidel en su entrevista de 60 horas, pocas ciudades como Manzanillo tenían un instituto de segunda enseñanza. Los jóvenes de Bayamo y Holguín que querían estudiar, tenían que hacerlo en Manzanillo o Santiago. El instituto manzanillero poseía un magnífico museo de historia natural, campo deportivo y anfiteatro, hoy desaparecidos.
Pero de todo lo mas triste no es el estado deplorable de la ciudad del Golfo, sino el complejo de inferioridad que se ha enseñoreado entre sus habitantes, tan rebeldes y orgullosos antes.
El celador bayamés debe estar presente hasta en la más simple asamblea. Hay un estúpido “bosque martiano” ocultando la vista al golfo, que todo manzanillero disfrutó siempre. Los baños del cine Popular no están en mejores condiciones que el excusado de una granja. No existe un triste periódico en una ciudad de una historia editorial impresionante. Por cada obra importante que se construye en Bayamo, en Manzanillo hacen una cafetería, y la gente se alegra. Parece que los bayameses ya se decidieron a quitar al mejor historiador que ha tenido Manzanillo, porque es el que más lo ha querido, y pusieron a un compañero del Partido. No escamapa.
Un día llegué de visita al Parque Masó y noté que a la estatua de Bartolo le habían dañado la nariz, probablemente con una piedra. Entonces entendí amargamente que la pérdida de auto-estima puede llevar a cosas como esta.

jueves, junio 23, 2011

EL PURISIMA CONCEPCION EN MANZANILLO.



Los americanos bloquean a Manzanillo.

A la Bahía de Manzanillo, al sureste de la isla, la protegen naturalmente una franja de cayos de diferentes tamaños, con un fondo irregular y corrientes impredecibles, que se extiende desde Tunas de Zaza hasta Cabo Cruz. Por entre los cayos hay canales que franquean el paso con dificultad. Sin la presencia de estos cayos nadie le llamaría Bahía al Golfo de Guacanayabo. 
En la Guerra Hispano-americana las provisiones y la comida necesaria para las tropas españolas que llegaban normalmente por la costa norte de Cuba desde Europa, después del bloqueo americano, había que buscarlas en buques pequeños y de poco calado desde México y Centroamérica. Esto lo entendió el presidente Mc Kinley y tomó la medida de bloquear el sur de Cuba también, desde Cabo Francés a Cabo Cruz, el dia 28 de Junio de 1898. Lugares de importancia todavía bajo control español eran Batabanó, Cienfuegos, Casilda, Tunas de Zaza, Júcaro, Santa Cruz del Sur y Manzanillo. Los más importantes desde el punto de vista militar eran Cienfuegos y Manzanillo y como Cienfuegos se conectaba con La Habana por ferrocarril la comunicación desde Manzanillo por mar era cuestión de vida o muerte para España. A lo largo de la costa, espaciadas a unos cuantos kilómetros, principalmente en las desembocaduras de los ríos, las autoridades militares españolas habían erigido fortificaciones de adobe de sección circular y cuadrada, como las de las trochas, coronadas con con una caseta de observación y guarnecidas por veinte o treinta soldados, con el objetivo original de evitar las expediciones armadas para los mambises. También eran usadas para estaciones de heliógrafo.   

Manzanillo se convirtió en cuartel general; un puerto de distribución este-oeste.
  
El bloqueo sobre la isla estaba siendo burlado constantemente por el sur hacía mucho tiempo. El buque español más destacado transportando armas, medicinas y provisiones era la pesadilla de la flota americana: El Purísima Concepción, botado el 28 de Julio de 1894 a las 9:40 AM. Con capacidad para cien pasajeros de primera clase, 244 pies de eslora, 35 de manga, 22 de puntal, 1300 toneladas de registro bruto, dos hélices, 1200 caballos y doce nudos de marcha. Transportaba carga y pasajeros entre Batabanó, Cienfuegos, Trinidad, Manzanillo y Santiago y algunos puertos intermedios de menor importancia.
El Purísima Concepción fondeaba en Batabanó la tarde del 21 de Abril de 1898, donde recibiría instrucciones del Capitán General: romper el bloqueo y llegar a puerto neutral y conseguir víveres para el ejército. Para eso serviría el buen crédito del armador y ayudaría el hecho de tener representación consular española. Al caer la noche salió con las luces apagadas, rumbo al Canal del Rosario, para hacer escala al dia siguiente en las islas Caimán, desde donde trazó la estrategia para llegar a Jamaica haciendo maniobras de engaño a sus perseguidores. Así, furtivamente, entró a la rada de Montego Bay aquel hermoso buque sin insignias, asombrando a los que sabían de la vigilancia de las costas cubanas. Allí se enteró su capitán Fernando Gutiérrez Cueto de la captura del Argonauta con pertrecho, tropa y correo por el Nashville y se prometió a sí mismo hundir al Purísima Concepción ante tal eventualidad. A pesar de que el impredecible Contralmirante William Sampson ya había sido advertido de su presencia en aguas inglesas.
De Montego Bay, tras izar bandera mercante inglesa, llegó a Kingston, creando gran alboroto y empeorando su situación. No sólo el Purísima fondeaba mientras su capitán gestionaba las provisiones; también lo hacía el crucero auxiliar americano Saint Louis que vigilaba de cerca las veinticuatro horas. La fuga fue preparada con previsión; un horno ardía todo el tiempo para disimular, con su chimenea humeante, las intenciones reales de escape, que se facilitó con la primera salida del Saint Louis. Tan pronto pudo, el Purísima soltó amarras y enrumbó con destino a Cienfuegos. Enterado Sampson de la fuga, envió a ese puerto al crucero auxiliar Yanquee que se encontró con el cañonero español Diego Velázquez, situado allí en espera del Purísima, el 13 de Junio. Gutiérrez Cueto decide poner proa a Casilda, puerto de Trinidad, pero aún con la protección del Fernando el Católico y el cañonero Dependiente, no puede descargar, a su llegada el 20 de Junio. Al entablarse combate con barcos americanos, que dura hasta el dia 22, el Purísima es remolcado hasta Masío, de donde esa misma noche se escurre entre los cruceros enemigos. Comienza la descarga en Tunas de Zaza el dia 23 por la mañana, pero ya el 24 por la noche tiene que abandonar puerto y llega a Manzanillo el 25 de madrugada, tras un difícil viaje entre bancos de arena y coral. El viejo lobo de mar cumple su objetivo de bajar todo cuanto tiene a bordo para enviarlo desde Manzanillo hasta Santiago por tierra, con la columna del coronel Escario, que con grandes esfuerzos llega a destino, demasiado tarde.

Primera batalla naval.

El contralmirante Sampson confió la misión de atacar Manzanillo y destruir cuatro cañoneras que estarían ancladas en puerto, al teniente de navío Young. El 30 de Junio de 1898 los barcos auxiliares Hist, ornet Hornet y Wompatuck salieron de Cabo Cruz rumbo a Manzanillo, que ya había recibido la noticia por heliógrafo. Entrando por el Canal Sur fue el Hist el que divisó una cañonera española protegida por las baterías de tierra y junto al Hornet se lanzó al ataque. Abrieron fuego a una distancia de 1500 yardas y el Hist impactó la popa de la cañonera, que al esconderse en un cayo fue destruída por otro proyectil de tres libras del Hist. Nunca cesó el fuego de los mosquetes sobre los invasores. Entonces Young ordena al escuadrón dirigirse al mismo Manzanillo, en cuyo puerto encuentran no sólo cuatro cañoneras, sino nueve buques armados apoyados por las baterías de costa. Las cañoneras contaban con ametralladoras y cañones de tres y seis libras. También tendrían que vérselas con una formidable fuerza de infantería situada en las colinas de Mazanillo y cuatro grandes pontones en los que se habían instalado cañones lisos de calibre seis pulgadas. El Hist fue impactado once veces: un disparo alcanzó la escotilla de la sala de máquinas y otro casi rompe el puente. Después de media hora de combate contra cañoneras, baterías de tierra e infantería, tuvieron que retirarse, temporalmente fuera de combate el Hornet, con una tubería de vapor rota que quemó a tres de sus marineros. El Wompatuck también fue seriamente dañado, con un impacto que atravesó el casco por encima de la línea de flotación. Otro de los disparos pasó a pocas pulgadas del teniente de navío Carl Jungen, Superintendente de la Compañía de Vapores del Pacífico Sur, que estaba en el puesto de mando.

Segunda batalla naval.

Al dia siguiente al maltrecho pequeño escuadrón de Young se le unieron dos buques auxiliares enviados desde Santiago, el Scorpion y el Osceola, que pasaron por el canal Cuatro Reales, entre los dos cayos frente a la ciudad, para cuidar su salida norte.  Habían estado anclados en Cabo Cruz por la noche y habían salido rumbo noroeste para tratar de capturar dos cañoneras españolas en aquel importante puerto , en donde había además baterías de costa y otros muchos barcos mercantes, según reportes recibidos por Sampson en Santiago. El Scorpion era comandado por el teniente de navío Adolph Marix, que esperaba volver a encontrarse con los tres buques del dia anterior, pero ya no estaban allí. El Osceola era comandado por el teniente Purcel. Ambos tuvieron que retirarse después de un intercambio de media hora. Todos los buques que participaron en ambos enfrentamientos eran pequeños auxiliares convertidos, con sólo batería secundaria, excepto el Scorpion que portaba cañones de repetición de cinco pulgadas.

Ambos ataques fallaron y el resultado fue que las fuerzas españolas levantaron su moral.

El 25 de Julio de 1898 el New York Times publicaba una carta del alférez Watt Tyler Cluverius a su madre, aparecida en el New Orleans Picayune. Estaba a bordo del Scorpion.

“A las 4:00 PM nos situamos entre dos cayos de enfrente a la ciudad y le echamos una ojeada. Los muelles estaban llenos de buques de vapor y de todo tipo y exactamente frente a la ciudad reposaba una gran cañonera blanca y otras dos a su derecha pintadas color de guerra. Un inmenso buque receptor a la izquierda, con los portones de proa abiertos.

“Cada hombre sobre cubierta, contemplando la tranquila ciudad de 10 mil habitantes con sus puertos atestados, ya se consideraba rico, pues nunca habían visto tal despliegue de trofeos de guerra.

“¡Arriba, Purcell, allá vamos!, gritaba el Capitán Marix, mientra accionaba los indicadores de las máquinas para máxima velocidad. Navegando en dirección este-sureste entramos a puerto, por delante el Osceola, hacia las cañoneras.

“¿Has escuchado en la tormenta cómo silba el viento por entre las amarras del velamen?. Así sonaban los proyectiles españoles.

“Por toda la ribera se observaban los destellos, el humo, el tronar de los cañones. Cuatro baterías de costa y cuatro buques realizaban el fuego más certero que habíamos visto en muchos días. Sólo esperaban que estuviéramos a su alcance.

“Gritos y arengas se escuchaban de nuestra parte al impactar la torre de la cañonera blanca con el tercer disparo de un cinco-pulgadas. Un cañonazo de un 106 libras fue a dar a la línea de cañoneras y a los muelles, así como algún que otro cinco pulgadas contra la ciudad también. Alrededor el mar se erizaba de balas enemigas. Una de ellas inundó nuestro castillo de proa.

“Toda la orilla se llenó de humo y el nutrido fuego de mosquetes se hacía insoportable, las balas que al principio se quedaban cortas, corregían el tiro.

“Purcell, esto es mucho, retirémonos. Así gritaba el Capitán Marix.
“Ya fuera de alcance nos detuvimos. Nos habían sacado de su puerto, pero con todas las probabilidades en nuestra contra. Y aún así se tomaron una hora para hacerlo. Ni un hombre fue alcanzado. La Providencia seguramente protege a las armas americanas. El Scorpion fue alcanzado doce veces, fragmentos de bala se encontraron en proa y una de tres libras se había desviado hacia la galera y se había incrustado en un mamparo.  La aleta de estribor había sido dañada.

“Hemos estado en dos de los bombardeos a Santiago y ayudamos a despejar el camino a las tropas en Daiquirí, pero no habíamos visto nada igual en cuanto a precisión, rapidez y uniformidad de fuego que las fuerzas españolas nos brindaron en Manzanillo. Y les damos crédito por eso.”     

Mientras esto sucedía en Manzanillo, los buques auxiliares Yanquee, Dixie, Yankton y el cañonero Helena bloqueaban a Cienfuegos y Casilda, sin reportarse nada de importancia 

Todavía el 3 de Julio de 1898 los buques americanos rechazados estaban situados enfrente de la ciudad en actitud provocativa, pero las cañoneras españolas nunca salían de los límites del puerto.

El Purísima Concepción remolcó los cascos del cañonero Cuba Española y del pontón María por orden del Ayudante de Marina de Manzanillo, para utilizarlos como baterías estacionarias, evitando que fueran hundidas en otro ataque americano.   

Sampson no se encontraba en la bahía santiaguera el 3 de Julio de 1898, dia de la batalla naval, pero fueron los marinos que él había entrenado, los barcos que él había construído y armado y los cañones cuya fundición él había dirigido los causantes de la debacle española. La flota completa de Cervera fue su ofrenda a la nación americana por el 4 de Julio.

Hasta mediados de Julio el tipo de embarcacion utilizado en esta costa no era el adecuado en número ni en calado, no obstante el 11 de Julio el Hist y el Wompatuck se adentraron por el canal Cuatro Caminos y cortaron el cable entre Manzanillo y Santa Cruz del Sur.

Tercera batalla naval.

Finalmente el Almirante Sampson decidió un ataque combinado por los buques Wilmimgton, Helena, Scorpion, Osceola, Hist, Hornet y Wompatuck en la mañana de Julio 18. El Wilmington y el Helena eran cañoneras de calado en lastre y altos mástiles militares, diseñados para navegar en aguas de China. El Osceola y el Wompatuck eran remolcadores armados. El Scorpio, el Hist y el Hornet eran barcos de recreo adaptados.

Las dos cañoneras más grandes, aunque con tan formidable apariencia que los españoles las confundieron con acorazados, desplazaban sólo diez pies de agua y se adaptaban particularmente bien para navegar en puertos de aguas poco profundas.

El comandante C.C. Todd de el Wilmington, el oficial de mando con más tiempo de servicio había recibido órdenes de destruír los barcos enemigos pero evitar, de ser posible, cualquier confrontación con las baterías de la costa. Todavía se recordaba la suerte del Winslow, y la necedad de poner buques pequeños al alcance de la artillería pesada instalada en tierra se había quedado impresa en la mente de los oficiales de mando, especialmente cuando no habían fuerzas de desembarco disponibles.

El comandante Todd partió su flota en tres divisiones para tentar su avance en el puerto por tres diferentes vías por entre los cayos y evitar de ese modo el escape del enemigo. El Wilmington y el Helena tomaron el canal más al norte en la extrema izquierda. El Scorpion y el Osciola buscaron un canal directamente opuesto a la ciudad, mientras que el Hist, el Hornet y el Wompatuck tomaron un canal más al sur y a la extrema derecha de la línea de ataque.

Era una mañana soleada y clara, con una brisa suave del este soplando en la cara de los marinos, mientras los buques se dirigían a Manzanillo, a las 6:50 AM
El comandante W.P. Swinburne del Helena siguió el curso trazado por el Wilmington y a las 7 en punto, cuando lo tuvo a 4oo yardas a estribor, izó sus banderas.

Los cinco buques se alinearon ya dentro del borde de los cayos de norte a sur en el orden indicado y a las 7:04 una batería de la costa abrió fuego, sin alcanzar a ninguno. El comandante Swinburne había ordenado que los proyectiles trazadores que se guardan en el mástil militar fueran arrojados por la borda y fue acortando gradualmente la distancia que lo separaba de el Osceola y el Scorpion, que fue el primero en atacar a las baterías de tierra a las 7:18 Un poco más tarde el Wilmington comenzó la ofensiva contra la ciudad y a las 7:52 el Helena, que había distinguido algunos buques enemigos en el puerto, disparó con su batería de babor.

Algunas de las cañoneras españolas comenzaron a presentar batalla a la flota en ofensiva, pero la ecuanimidad y el deliberado fuego de los marinos yanquis las hizo retroceder y a las 8:07 a la entrada norte del puerto se vio ardiendo un buque de vapor.

Además de las tres baterías en la costa, un fortín en una loma detras de la ciudad abrio fuego a las 8:20 pero ningun barco americano fue alcanzado, pues estaban a unos 3000 o 4000 yardas en avance oblicuo.

No fue fácil el avance, pues los buques más grandes apenas encontraban profundidad suficiente para flotación y tenían que ser guiados por los dos hombres en la plataforma de sondeo que lanzaban la plomada constantemente. Cuando las plataformas se acercaban dos brazas era necesario tentar aguas más profundas. Como navegaban a unas 3000 yardas, los disparos del enemigo comenzaban a caer cerca de el Helena, muchos de ellos pasando por sobre el puente y un fragmento estallaba sobre el castillo de proa. Las balas al impacto se proyectaban alrededor y así perforaron el pantalón del navegante, pero nadie prestó atención, pues nadie fue herido. Los hombres de la plataforma de sondeo continuaban declamando la profundidad según sus plomadas y aunque alguno podía esquivar una bala, aun así no abandonaba su trabajo por un instante.

Marinos y oficiales lucharon en el estilo metódico que había caracterizado a la marina a lo largo de la guerra.

Un poco al sur de la ciudad estaba el pontón Maria, un armatoste utilizado como barco de recepción y entrega. Este tenía algunos cañones de 6 pulgadas que seguramente iban a ser muy hostiles. El comandante Todd sabía que debían ser destruídos, pero no quería gastar municiones; así que hizo señales al Helena: “Fuego a las cañoneras, fuego al pontón.” No solo éste ardía en llamas a las 9:20 AM sino también algunas cañoneras y transportadores.

A las 9:56 se le ordenó al Helena fijar su atención en las cañoneras a la derecha de los buques ya impactados y se acercó un poco más a la costa, disparando su batería de estribor a unas 2100 yardas de distancia. Una a una las cañoneras hostiles fueron quedando en llamas, dos de ellas explotando como fuegos articiales y el resto a la deriva. Pero ya en ese momento el Helena y otros buques se encontraban al alcance de las baterías de la costa y de un fortín en una loma encima del Punto Guá. La forma en que se hundían en el mar los proyectiles que caían cerca, indicaban que los españoles estaban usando baterías de mortero o cañón de lámina lisa de largo alcance.

Al ver que todos los barcos enemigos habían sido hundidos o destruídos, a las 10:22 el Wilmington dio la señal general de cese al fuego y la flota americana retrocedió a la bahía. El Helena continuó disparando por unos minutos para cubrir su retirada y la del Wompatuck que estaba a babor y se salpicaba con el agua que levantaban los proyectiles disparados desde la costa. A las 10:35 el fuego había cesado.

En esta acción el Helena, que había podido hacer su parte generosa del trabajo, disparó 203 proyectiles corrientes de sus cañones de 4 pulgadas; así como de sus ametralladoras Colt, 129 de 6 libras; 84 de 1 libra y 430 de 6 milímetros.

Ningún barco americano había sido dañado materialmente ni un solo hombre se había perdido por la parte americana bajo el fuego de al menos 4 baterías en la costa y dos fortines y la flota recogió fácilmente los botes y otros medios móviles que habían sido dejados durante la acción en un centro de mando cubano en la costa.

Los españoles perdieron unos 200 hombres, 6 cañoneras, 3 transportadoras y un pontón. Incendiados y hundidos quedaron el pontón María y la cañonera el Centinela. Inútiles y medio hundidos el Delgado Parejo y el Guardián. Prácticamente destruídos el Cuba Española, Guantánamo y Estrella. Los transportadores destruídos fueron el Gloria, el José García, así como el Purísima Concepción, los tres graciosos correos de preciosa estampa, cubiertas corridas y largas estructuras. El Purísima Concepción, que había sido perseguido hasta el puerto por la flota del bloqueo, pagaba así su insolencia.

Dicen los americanos que se tuvo gran cuidado en hacer el menor daño posible a la ciudad misma, y según se sabe, poco o ningún daño se le hizo. Los barcos de la flota americana regresaron a sus estaciones, excepto el Wompatuck, que fue enviado a Guantánamo para reportar ante el Almirante los resultados de la batalla.

El capitán Don Fernando Gutiérrez Cueto llegaba el 28 de Octubre de 1898 a la Coruña, a bordo del trasatlántico Catalina, como simple pasajero. Nadie le pagó el dinero que sacó de su bolsillo para los salarios debidos a su tripulación durante esta última etapa de labores corsarias de avituallamineto a las tropas españolas. Otro 18 de julio, en el año 1939, moría Don Fernando, víctima de septicemia, de un colapso cardíaco, a los 88 años de edad, en Cabezón de la Sal.

Fin de las hostilidades en la guerra hispano-americana.

Después de la rendición de Santiago la flota americana se ancló en Guantánamo donde los barcos se abastecieron de carbón, se les hicieron reparaciones menores y los marinos descansaron adecuadamente. 

El alto mando americano deseaba hacer una base de operaciones en Isla de Pinos para interceptar a los barcos españoles que abastecían a La Habana desde la costa sur, para lo que organizó una escuadra compuesta por el Newark, Resolute, Suwanee, Hist, Osceola, y Alvarado.

El Newark (Capitán C. F. Goodrich) junto con el Resolute (Comandante Eaton) salieron de Guantánamo el dia 8 de Agosto de 1898 a las 4:00 PM rumbo a Cabo Cruz, que era el punto de encuentro de la escuadra. Se detuvieron frente a Santiago para comunicarse con el St. Louis. Los detalles de la expedición sólo los conocía Goodrich, aunque de modo general se podía intuir que un golpe demoledor a España acercaría el proceso de paz.

Manzanillo se rendiría, con toda su fuerza naval y los cuatro mil quinientos hombres encargados de su defensa, ante la presencia de una fuerza americana suficientemente grande. Al menos esa era la  información de fuentes confiables al más alto oficial del Hist, el teniente Young y de éste al capitán del Newark C. F. Goodrich. La escuadra completa se había reunido en las costas de Cabo Cruz, por orden del comandante en jefe, con el que ya era imposible consultar. Ante aquél se planteaba una clara disyuntiva: un golpe decisivo a Manzanillo sería de gran efecto moral; por otra parte, exponer un barco del tamaño del Newark al alcance de tiro de la defensa de la ciudad era un riesgo que podía convertirse en desastre.  Era el 9 de Agosto de 1898 y a las 2 PM el Suwanee (Capitán de corbeta Delahanty) y el Hist (teniente de navío Young) reportaron al Newark. El estado general del personal era excelente, la experiencia del bloqueo había beneficiado a los bisoños marineros.
Al amanecer del 10 de Agosto de 1898 se unieron el Osceola (teniente de navío Purcell) y el Alvarado (teniente de navío Victor Blue), capturado en Santiago, construído en Inglaterra para que España interceptara las expediciones mambisas desde los Estados Unidos, ahora con tripulación americana y pintado de color de guerra.

Poco tiempo después se puso rumbo a Manzanillo por el Canal Cuatro Reales. Entre los numerosos cayos de diferentes tamaños hay como un mar interior, llamado de Buena Esperanza, cruzado por numerosos canales de diversas profundidades. El de Balandras que hace la ruta más corta y directa, tenía solamente 18 pies de hondo y como el Newark requería una profundidad específica de 22 pies y 3 pulgadas, era necesario hacer la ruta noroeste por el canal de cuatro Reales. La única carta de navegación disponible de la región era una de la parte occidental de Cuba y siendo de escala pequeña, el puerto objetivo y sus alrededores ocupaba sólo una porción reducida de la hoja. Por experiencia las cartas de navegación españolas no eran muy confiables. Una pequeña carta de fuentes españolas daba 5.5 brazas como la menor profundidad del canal que se pensaba tomar. Sin embargo, la información proveniente de instrucciones de navegación emitidas por la Oficina Hidrográfica de Estados Unidos respecto a que el canal de Cuatro Reales estaba cerrado, daba lugar a dudas. El piloto cubano del Hist insistía en que estaban garantizadas las 5 y media brazas a lo largo del canal, por lo que la escuadra se dirigió a su entrada.
A los que no conocen el lugar todos los cayos les parecen iguales y como la carta omitía algunos existentes mientras mostraba otros inexistentes, pueden imaginarse las dificultades para encontrar el rumbo por referencia geográfica. Además, las grandes diferencias de valores de las sondas obtenidas comparadas con las de la carta, aumentaban las dudas sobre esta última.

Se puso al frente al Hist con su piloto, siguiéndole el Suwanee, el Osceola, el Resolute y el Newark, manteniéndose cerca del último el Alvarado.  Los buques delanteros debían desplegar la señal de peligro en caso de caer la sonda a 5 brazas. Entraron al canal con el sol al oeste, encontrando una boya plantada por el Wilmington en una visita previa, la única señal de aguas poco profundas. Las variaciones verdosas en el agua vistas desde la plataforma no indicaban zonas bajas pero un toque marrón con el sol en meridiano sí era seguramente indicio de zona de peligro. El Newark seguía adelante a baja velocidad, levantando la señal de peligro según la necesidad, guiado por el mejor timonel del barco, hasta pasar sin dificultad el canal. Se había superado el primer peligro, la escuadra estaba anclada dentro del arrecife, cerca de un cayo que no aparecía en el mapa en este bello mar interior. Eran las 7:00 PM del 10 de Agosto de 1898.

En el equipo de señales no había banderas blancas, tal parecía que nadie había considerado la eventualidad de necesidad de alto al fuego, por lo que intendentes y grumetes se dedicaron a confeccionarlas.


Antes del amanecer, a las 4:15 AM los buques se deslizaban suavemente hasta alcanzar los cayos de Manzanillo. Se lanzaban por la borda barriles del encurtido y se anclaban para marcar puntos de giro muy cerrados como ayuda en el regreso. Cerca de las 10:00 AM se lanzaron las anclas a sólo tres millas de Manzanillo y se envió el Hist a Calicito, a 6 millas del lugar, para coordinar con los mambises y solicitar cooperación en la eventualidad de un bombardeo.

Era difícil descubrir las defensas de la ciudad desde los barcos; se veía una línea de fortificaciones, se destacaban las aspilleras de los fortines y los restos de cañoneras y buques transportadores destruídos en ataques anteriores, pero se deconocía la posición de los cañones. Un mapa que había elaborado el teniente de navío Young del Hist, mostraba la ubicación de los cañones y su posición con cierta precisión. La ciudad se extendía por la costa y las casas estaban situadas en una suave pendiente desde el mar. Algunos cayos dividían la entrada en canales al norte y al sur, demasiado poco profundos para el Newark. Para un bombardeo debían avanzar juntos y en una sola dirección, dadas las dificultades en las maniobras de viraje por la falta de espacio.

Antes de anclar, el Newark izó la bandera de alto al fuego y el Alvarado, con bandera blanca, se dirigió a Manzanillo con esta cominicación:

U.S. Newark
Manzanillo, Cuba
Agosto 8 de 1898.

A Su Excelencia El Jefe Militar de Manzanillo.

Señor:

Tengo el honor de presentarle mis respetos y demandar en nombre de Los Estados Unidos, lo siguiente:

  1. La rendición incondicional de Manzanillo y sus dependencias con todas sus fuerzas españolas, militares y navales, regulares y voluntarias, guardias civiles y bomberos, así como todos los buques de todas las denominaciones a flote en este momento en el puerto, que me debe ser entregado intacto y sin daños. También todas las armas, municiones y accesorios en las fortificaciones; todo el armamento de campo con sus medios de transporte, munición y accesorios, todo en buenas condiciones.
  2. La entrega de armas de los departamentos de bomberos y policía, aunque seguirán realizando sus tareas anteriores.
  3. Las autoridades municipales retendrán el ejercicio de sus responsabilidades a disposición de los Estados Unidos.
  4. Se restablecerán todos los faros, luces, boyas y otros medios de ayuda de navegación y las autoridades, tanto civiles como militares deben cooperar al máximo en el remplazo y rehabilitación de las boyas que hayan desaparecido. El faro de Cabo Cruz debe ser iluminado inmediatamente y mantenido así. Los gastos serán cubiertos por Los Estados Unidos.
  5. La propiedad pública de cualquier categoría perteneciente a su majestad el Rey de España será entregada a la custodia de los Estados Unidos. Usted debe situar a miembros de las unidades navales especiales y custodios en propiedades que sean susceptibles a pillaje o destrucción.
  6. Usted mantendrá todas las líneas telegráficas instrumentos, y oficinas intactos y me los entregará en perfecto estado.
  7. Se espera que las autoridades religiosas utilicen activa y diligentemente su influencia para preservar el orden y la calma ya que no serán molestadas en el ejercicio de sus santos oficios.
  8. Si estas condiciones son aceptadas y llevadas a cabo con honestidad se le brindará el mismo tratamiento a las tropas que usted deponga que a las tropas de Santiago.
  9. Estas condiciones deben ser aceptadas inmediatamente. Si usted las rechaza, entonces le pido a Su Excelencia notificar inmediatamente a mujeres, niños y otros no combatientes presentes de mis intenciones de bombardear y asaltar a Manzanillo dentro de tres horas desde el momento del recibo de esta comunicación. La grave responsabilidad de provocar un baño de sangre innecesario ha de recaer sobre Su Excelencia, a quien pido acepte la garantía de mis distinguidas consideraciones.
     

Su Seguro Servidor;

C. F. Goodrich
Capitán de la Marina de los
Estados Unidos.
Comandante de las fuerzas militares y
Navales presentes de
Los Estados Unidos.

Victor Blue
Teniente de navío de la
Marina de los Estados Unidos.

Aunque ya Manzanillo había sufrido ataques americanos anteriormente y sus habitantes habían vivido en condiciones de guerra, todavía no no habían experimentado un ataque con balas de 6 pulgadas y la pólvora sin humo. Era una ironía de la vida que este ultimatum les llegara a bordo de la cañonera cautiva Alvarado. El teniente de navío Blue informó que había sido recibido cortesmente y con guardia de honor y que los oficiales españoles se interesaban por saber si el Alvarado había venido desde Guantánamo por sus propios medios o había sido remolcado por el Newark. Un viaje tan largo para un buque tan pequeño era para ellos una osadía.

El Hist regresó de su entrevista con los mambises cubanos en Calicito con la noticia del arribo de refuerzos a Manzanillo.

A la 1:10 PM se deslizaba el Alvarado por un costado del Newark, donde había gran expectación. ¿Habría guerra o paz? ¿Se rendirían los españoles o pelearían? Por el rostro  impasible de Blue, según subía a bordo y se dirigía con Goodrich a su cabina, nada se denotaba.

Todas las dudas desaparecieron a la orden de despejar los buques para el combate e izar las banderas correspondientes. Los españoles iban a pelear, considerando muy corto el tiempo asignado y en palabras del comandante español, la rendición no les era permitida por su código militar a menos que estuvieran sitiados por mar y tierra.

La transmisión de orden de combate a los barcos fue bien recibida por la tripulación y los trabajos preparatorios se hicieron con diligencia; todos los botes de salvamenbto fueron bajados y situados fuera del alcance del fuego enemigo. Parecía que los hombres disfrutaban la perspectiva de una nueva batalla y la posibildad de matar o ser muertos.

A las 3:20 PM el Newark dio la señal de avance y de cubrir sus puestos oficiales y tripulación: en la plataforma principal el oficial ejecutivo y encima el oficial subalterno para observar la caída de los proyectiles; el capitán, el oficial de navegación y el piloto cubano en el puente de mando superior, el intendente principal y los grumetes en el puente de mando inferior.

Antes de salir de la bahía de Guantánamo el Newark había recibido de la propia ciudad americana,  enviado por niños de escuela primaria, una caja con gallardetes, banderines y dos pabellones grandes, uno de ellos de seda, que fue colocado en el mástil delantero.

A las 3:35 PM, tres horas después de que el comandante militar de Manzanillo recibiera la demanda de rendición, la bandera blanca fue arriada y las de guerra fueron desplegadas. A las 3:40 se dio la señal de abrir fuego y a las 3:41 el teniente de navío J. H. Gibbon disparó el cañón delantero de 6 pulgadas desde el Newark, calculando un alcance de 5000 yardas y así comenzó la batalla.


Antes del primer disparo todo había estado tranquilo, aunque negros nubarrones se posicionaban en un ángulo al norte de la ciudad, pero tras el rugido de los cañones rompió un concierto infernal de rayos y truenos y un aguacero diluvial sobre Manzanillo. La jefatura americana había sido instruída en los objetivos adecuados para atacar y evitar, en lo posible, zonas indefensas. Evidentemente la ciudad estaba fortificada y había tenido tiempo suficiente para evacuar a civiles. La autoridad superior no estaba dispuesta a suspender su plan de bombardeo a Manzanillo por consideración alguna de daño a la propiedad privada.

El primer disparo fue bueno y después de un tiempo para observar sus efectos, los cañones de estribor comenzaron a disparar. El sistema eléctrico auxiliar de disparo funcionaba satisfactoriamente, las grúas eléctricas suministraban las municiones ininterrumpidamente aun a baja velocidad, la pólvora sin humo permitía a los capitanes ajustar el tiro, que era excelente a juzgar por las nubes de polvo que levantaba en las trincheras y los fortines de la colina. Era preferible avanzar todo lo posible en la misma dirección para poder utilizar la batería de estribor, pero la estrechez del canal impedía cualquier cambio de curso y el reporte de una profundidad de 5 brazas de la sonda hizo que el piloto cubano se encogiera de hombros e insinuara que el barco no podría seguir acercándose. Luego caminó hasta el final del puente de mando y balbuceó que se lavaba las manos, al saber que con cuatro brazas solo quedarían algunas pulgadas debajo de la quilla. Muy lentamente siguió avanzando el Newark, deteniéndose cuando la sonda daba 4 brazas y media. La propela no tenía efecto completo por lo escaso del agua; aunque la marcha de las máquinas se había revertido el barco se deslizaba hacia adelante. Entonces se soltó el ancla de estribor que detuvo el movimiento a la vez que evitaba el contacto con el cuerpo del buque. Se levantó el ancla y el Newark regresó a las 5 brazas, prosiguió hasta las 4 brazas y media y ancló nuevamente, procedimiento por el cual el ajuste de tiro y su secuencia tuvo poca variación.
Cinco minutos después del primer disparo los otros barcos pasaron por el canal intermedio a una milla del Newark. El Osceola comenzó el fuego.  El Alvarado, situado a la salida de la plataforma del oficial superior, a babor, comenzó la pelea. Los españoles no respondían, aunque la lluvia de proyectiles era implacable.

A las 4:17 PM en el puente del Newark pensaron ver una bandera blanca en  la costa y se dio el alto al fuego y se envió al Alvarado con bandera blanca también a recibir la rendición. Las demás cañoneras dejaron de disparar. El Alvarado se acercó a unas 500 yardas de la costa, siempre bajo observación de los marineros de las cañoneras, cuando se vio un destello de una de las baterías de costa y seguidamente todo el litoral se iluminó con las descargas. Las cañoneras también rompieron el alto al fuego como si hubieran estado esperando el momento adecuado y se cubrieron con una nube de humo. Los hombres del Newark corrieron a las armas sin esperar la orden. Desafortunadamente, las pequeñas cañoneras se encontraban tan cerca en la misma línea de fuego que era imposible para el Newark disparar a las batería de costa por encima de ellas, pero no por mucho tiempo, porque se apartaron hacia la derecha suficientemente para que el Newark continuara la batalla y se retiraban cautelosamente mientras disparaban, pasando por debajo de la popa del Newark. El fuego español era desordenado. Al recibir el reporte de los capitanes de las cañoneras parecía un milagro que ninguna hubiera sido impactada. La bandera del Suwanee fue atravesada por un disparo y aunque el buque fue varado,no mostraba daño alguno.

El teniente de navío Blue reportó que la habían disparado a su bandera blanca, que él arrió y respondió con fuego, pero como la munición era española, sólo una tercera parte de ella fue efectiva. Por eso armó a su tripulación con Mausers. Más tarde se determinó que los españoles, al ver al Suwanee, el Osceola y el Hist acercarse sin bandera blanca, hicieron lo correcto al disparar.

También se supo después que no se había levantado bandera blanca en esta ocasión.

Las cañoneras anclaron y hasta oscurecer el Newark hizo algunos disparos aislados que fueron respondidos desde las baterías costeras del sur enfáticamente. Antes de oscurecer se tomaron las coordenadas de fuego y se dio la orden de disparar un cañonazo cada media hora del sudeste al este-sudeste, con la intención de reanudar las acciones al amanecer y desembarcar los marines. A las 5:00 AM se vio una línea de humo desde el noroeste que indicaba que los aliados cubanos, los mabises, iniciaban el ataque que los españoles rechazaban con cañones de campaña, pues los mambises se retiraron o hicieron alto al fuego a las 5:30 AM.

Poco descanso hubo en el Newark en las últimas 48 horas y poco pudo dormir la tripulación con el estrépito del cañón a intervalos irregulares, aunque peor debió haber sido para los que en la oscuridad de la noche, lo esperaban. Durante la noche de guardia, a eso de las 2:30 AM se vio un bote con numerosos faroles y para no correr riesgos se le abrió fuego con los cañones de 6 libras hasta que desapareció.

Al alba se veían banderas blancas por doquier. Un despacho de las autoridades españolas anunciando la firma del armisticio llegaba en un bote con bandera blanca y dos extraños oficiales de mirada triste.

Aunque no había información confiable respecto a los daños provocados por el bombardeo, se supo que el último proyectil había explotado en una porción de los cuarteles, hiriendo a algunos soldados y matando a seis. El comandante en jefe ordenó por el telégrafo que el escuadrón regresara a Guantánamo.

Unos meses después de la batalla, el Hist volvió a Manzanillo, esta vez en son de paz. Contó entonces el jefe militar que al anochecer del 12 de Agosto de 1898 se había reunido el Consejo de guerra con altos oficiales españoles de Manzanillo y habían decidido rendirse incondicionalmente al Capitán Goodrich. Se escribió la comunicación oficial y se firmó, esperando ser entregada cuando la luz del dia hiciera visible la bandera blanca. Antes del amanecer llegó el telegrama anunciando el cese de hostilidades.

Después de algún tiempo fue reflotado y reconstruído el Purísima Concepción. Estuvo  brindando sus servicios de transporte del sur de Cuba hasta el ciclón del 26 en La Habana cuando, sueltas las amarras, el buque Antonio López lo arrastró y lo destrozó contra la escollera.