Había olvidado la inseguridad de los ofrecimientos formulados al calor de una emoción pasajera, que en Cuba como en España nunca se llevan a cabo, y, mientras me desayunaba, aguardé la llegada del hombrecillo en el comedor del hotel. Como no apareció, me asome a saludar al poeta Navarro Luna y, tras una breve visita a los locales de las ORÍ, me encaminé sin prisas hacia el mercado. Por la mañana el tiempo había amanecido cubierto. Luego se desnubló poco a poco y, cuando atravesé la ciudad, el sol brillaba con inquietante fijeza y en el cielo no había una nube.
En cualquier lugar __ independientemente de grados y latitudes __ recorrer el mercado significa para mí una fiesta. Días antes de mi viaje a Oriente había vagabundeado bajo los soportales del parque de la Fraternidad de La Habana, encajando la prédica de los vendedores, aplaudiendo al domador de majá, hojeando las oraciones milagrosas de los santeros. Allí, las fotografías en color de Fidel y Camilo Cienfuegos alternan con los cromos de Santa Bárbara y la Virgen de Cobre; las obras completas de Martí y los libros de Lenin, con folletos acerca de la explicación científica de la religión y ediciones baratas de Vargas Vila.
Por su ambiente popular y la presencia de los ficus, la plaza habanera recuerda extraordinariamente a la Alameda de Málaga. Más pobre, y castigado por un sol implacable, el mercado manzanillero me trae a la memoria el aspecto de zoco marroquí del de Almería. Los mesilleros venden chilotes y jarabe de melado de caña. Otros anuncian camisas de mucha «dura» a precios «macheteados». Entre puesto y puesto, los herbolarios pregonan las virtudes curativas de las raíces que acaban de montear.
Un viejo exhibe un muestrario de EXTRACTO CONCENTRADO ON-DIT y me entretengo en leer las etiquetas de los frascos: «Cambia Voz», «Rompe Guerra», «Amansa Guapo», «No me Olvides», «Quita Maldición», «Yo Puedo Más que Tú», «Espíritu Vencedor». Su vecina me brinda un surtido de talismanes para el mal de ojo y le pago tres níqueles por la Oración del Ánima Más Sola.
En la esquina, un mulato estira un par de calcetines como si fueran de chicle. Los mirones le rodean a la expectativa y comienza una letanía con voz monótona, Holliday... día de feria... nueva línea... nuevo tejido... mayor duración... bagazo de caña... acetate... caucho blanco... nylon... tejido múltiple en banda separada en forma de zipper que se abre y cierra siempre a través del tejido... no hay trabadura... no hay enganche... doce ofertas nada más. Al terminar la cantinela desliza un punzón sobre la trama del calcetín y lo ofrece a la admiración de los curiosos antes de proseguir, Holiday... día de fiesta... nueva línea... Nuevo tejido... mayor duración.
Las manzanilleras caminan casi sentadas sobre sus faldas estrechas y van de un lado a otro, a socaire del sol, haciendo girar graciosamente las sombrillas. A mi lado una trigueña muy bien formada se detiene junto al carrito del fritero y le pregunta el precio del sandwich.
Treinta centavos por ser para usted __ dice el chino.
—¿Y los chiquiticos de acá?
__ Esos son más baratos. Quince centavos y cinco del pan.
Inopinadamente la vitrola de un bar difunde los primeros compases de «Tremendo punto». Es un himno triunfante, risueño como una obertura de Mozart, que alegra el espíritu y tira de los pies y las caderas de quienes lo oyen. La música imanta a la chiquillería junto al tocadiscos y, desafiando el calor, algunos transeúntes cruzan la calle contoneándose.
En el otro extremo del mercado la gente se atropella en torno a un carrito que lleva la inscripción: ESPARADRAPO, LOS CALLOS SI TE LOS CORTA QUEDAS. El embaidor es un negro pequeño tocado con un sombrero hongo que se expresa de modo redicho y gesticula como un conferenciante:
__ Todas las infecciones de los pies vienen de quitarse los callos con instrumentos perforo-cortantes... Por eso yo informo a la multitud... Porque la multitud es la congruencia de los cerebros... Lo que yo diga influye en la conceptuación de mi persona... El estímulo del científico es que el pueblo lo aliente... En una sociedad unos consumen y otros producen y, si los que producen no trabajan, los que consumen carecen... Al darle las razones científicas me quiero someter a la legalidad de la cultura...
Durante unos minutos lo escucho a la sombra de un toldo y, cuando veo un taxi, me adelanto y lo paro.
__ ¿Dónde va usted? —el chófer es hombre de una cuarentena de años, moreno, con gafas de sol. A su lado va un muchacho con el uniforme de los alfabetizadores.
__ Dé una vuelta a la ciudad __ le digo __. Elija usted mismo el trayecto.
__ Bueno, eso depende de lo que le interesa a usted.
__ No sé. Yo no conozco nada.
__ ¿Ha visitado usted la Ciudad Pesquera?
__ No.
__ Entonces podemos ir allá. Verá usted una cosa linda.
El hombre me abre la puertecilla y me acomodo en el asiento de atrás. El automóvil —un Ford antiguo— tiene los vidrios partidos, cubiertos con tiras de papel engomado.
—¿Usted es extranjero? —pregunta cuando arrancamos.
__ Español.
__ Ya. ¿Y hace tiempo que anda por Cuba?
Es el diálogo de ayer, de todos los días. Le digo, Tres semanas. Y él, ¿Le gusta?. Y yo, Muchísimo. Y él, Siempre ha sido un país bello. Pero ahora es más bello que nunca. Luego, cuando me interroga a su vez acerca de España, le hablo de la actual situación, de su pasado y de nuestro porvenir. Al cabo de un rato de palique somos amigos ya y nos tuteamos como viejos conocidos.
__ En Manzanillo vivían algunos paisanos tuyos que no quisiera volver a ver ní en fotografía —dice.
__ ¿Se fueron?
__ Fidel los devolvió a España por correo certificado, para que no se perdieran por el camino.
El chófer se llama Manuel, tiene mujer y seis hijos y es manzanillero rellollo. Mientras recorremos la zona del puerto me señala un jardín frondoso, con un bar bien acondicionado y un pontón para amarrar las embarcaciones, que ahora pertenece al INIT.
__ Aquí se reunían antes los ruiseñores —dice—. Se sentaban a la sombra a tomar el fresco y se jalaban bebiendo whisky.
__ ¿Recuerdas tú el día que invitaron a don Delio? __ pregunta el muchacho.
__ Se enriquecían chupándonos la sangre a los pobres y luego no le daban de comer ni a la paloma del Espíritu Santo __ Manuel habla despacio, como repastándose en sus palabras __ . Conozco a uno que manejó dos años para ellos y no recibió jamás ni una viruta.
__ El yerno de don Delio vino con los gusanos de Playa Girón __ el brigadista habla para mí __ Está preso en Isla de Pinos.
__ Por lo menos éste la arriesgó __ dice Manuel __. Los demás, en cuanto se les puso el mantecado duro, se apendejaron y se fueron para el Norte.
La carretera bordea el golfo de Guacanabayo y, a la derecha, el mar se tiende uniforme y liso. Un buque carbonero aproa hacia el perfil borroso de los cayos. Bandas de gaviotas vuelan en torno a las palizadas flotantes. La luz espejea en la lumbre del agua y el resistero del sol alucina.
Atravesamos lo que fue barrio residencial de la burguesía de Manzanillo y, un centenar de metros después, Manuel me señala el edificio a medio obrar de los astilleros. La ciudad aparece inmediatamente detrás, construida sobre el flanco de la colina. Las viviendas de los pescadores se escalonan en la ladera, pintadas de rojo, amarillo, verde, blanco. Manuel ha aminorado la marcha y avanzamos por las calles asfaltadas y limpias. Las casas tienen tablas de césped y sus moradores han plantado setos de crotón y macizos de flores. Una chiquilla de pinta gitana riega la hierba con una manguera. Los niños juegan a la pelota en el centro de la calzada y debemos tocar la bocina varias veces para que nos cedan el paso.
__ Esto lo ha hecho la Revolución para los humildes __ dice Manuel __ . Toda esta gente vivía antes en chozas, sin luz, ni escuelas, ni médicos ni nada. La mitad de los niños morían recién nacidos.
__ ¿Cuántas familias hay?
__ Más de quinientas. ¿Quieres que entremos a ver una casa?
Manuel estaciona un taxi junto a uno de los jardincillos y echa un párrafo con una mujer de cierta edad que toma la fresca en una mecedora, a la sombra del portal. El brigadista se ha apeado también y hace señas de que le imite.
__ Venga __ dice.
La mujer y Manuel nos aguardan en silencio. Cuando me aproximo, mi amigo me señala con un ademán.
__ El compañero es español.
__ Buenos días —la mujer me estrecha la mano torpemente __. Pasen.
Un letrero reza sobre la puerta: LOS HABITANTES DE ESTA CASA PERTENECEN AL COMITÉ DE DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN. Al cruzar el umbral penetramos en un saloncito amueblado con una mesa, dos sillones y media docena de sillas. En la pared hay una fotografía de Fidel y una bandera con la inscripción: «Territorio Libre de Analfabetismo». A la izquierda el saloncito se manda con una habitación de matrimonio y el comedor. A la derecha, con un dormitorio con tres literas, la cocina, el cuarto de aseo y la ducha.
__ ¿Hace mucho que vive usted aquí? __ pregunta Manuel.
__ Desde Junio. Mi marido y mi hijo más chiquito vinieron un mes después.
__ ¿En qué sitio estaban?
__ En el Mégano.
__ ¿Qué tal lo pasaban allá?
__ ¡Alabao! __ la mujer dibuja un garabato en el aire como si se santiguara, Vivíamos como los animales. Igualitico. Todavía ahora cuando miro esta casa creo que estoy soñando.
__ ¿Y su marido?
__ Salió a pescar hace doce días. La mujer apunta el índice hacia la bandera chincheteada en la pared __. Mis dos hijos mayores tampoco están. Se fueron a alfabetizar a la Sierra.
__ ¿Y usted, sabe leer y escribir?
__ El mes pasado le mandé la carta a Fidel.
__ ¿Quién le enseñó?
__ A mi marido y a mí nos alfabetizó nuestro hijo menor.
La mujer nos muestra un cuaderno escrito con una letra vacilante y rudimentaria. Mientras leemos, en sus ojos se transparenta la satisfacción. Apandillados en el portal los niños del vecindario nos observan con curiosidad sobria.
__ Dale, arranca de ahí __ dice ella. Nos estáis quitando el aire.
Los chiquillos la obedecen a regañadientes y, aunque la mujer nos invita a sentarnos, nos despedimos y regresamos al taxi. Durante media hora recorremos el barrio de un extremo a otro. Un piquete de obreros trabaja en la urbanización de las calles y, al pie de la escalera central, los niños juegan a empinar cometas. Manuel me enseña el edificio airoso del mercado, la Tienda del Pueblo, el moderno grupo escolar. Cuando terminamos el sol está encampanado en el cenit y el mar reverbera a lo lejos como si fuera de plomo.
__ Fidel ha hecho en tres años lo que otros gobiernos no hacen ni en mil __ dice mi amigo __. Y que conste que no lo digo por una razón egoísta. A mí no me ha dado ninguna casa ni quiero que me la dé.
—Le ofrecieron una y no quiso aceptarla —dice el brigadista.
__ Otros la ameritaban más que yo __ . Manuel saca una cartera del bolsillo y me muestra la fotografía de Martí __ A mí me basta con que nos haya dado la libertad. El verdadero revolucionario debe sacrificarse como se sacrificó él.
De retorno a Manzanillo nos detenemos a beber un trago en el bar del ÍNIT. El camarero ha abierto los quitasoles de la terraza y el paisaje del puerto parece emborronado por el calor. Amarradas al pontón del club hay unas cuantas embarcaciones de recreo. El mar sigue en lecho y las gaviotas revolotean sobre los parales. En el varadero un pescador repara la quilla de su bote y los niños corren por la orilla y chapalean en el fango.
En tanto que el del bar vacía el agua de los cocos y la mezcla con unos dedos de Carta Blanca, Manuel habla del terror policíaco durante Batista y me refiere algunas «hazañas» de los tigres de Masferrer. Los últimos meses de la dictadura, dice, los opositores aparecían muertos en los placeres o colgados de las farolas y los árboles. A otros los metían en sacos y les prendían fuego después de haberlos rociado con gasolina.
__ Aquí no había más remedio que amarrarse los pantalones y salir a fajarse. Uno tiene mucha correa, pero tanto le dan al buey manso que tira la pata.
__ Entonces mataban por la libre y los americanos no decían nada —dice el chico.
__ Quien se queje ahora merece que lo boten al carro de la basura y lo tiren al mar __ dice Manuel __. El otro día había alquilado la máquina a un individuo que empieza a lamentarse: las cosas van mal, el azúcar escasea, se acabarán las medicinas, a usted le nacionalizarán el taxi... Yo le dejé que se soltara y, cuando terminó, le dije, Mira, chico, el dinero lo pierde el que lo tiene. El pobre no se arruina... Si Fidel me quita la máquina, me pondrá un sueldo y, si no me pone un sueldo, me dará otra cosa para que viva yo y mi familia, de modo que ya te vas callando ahora mismito si no quieres que la arme, y en vez de llevarte a tu casa, te deba acompañar al hospital para que te cuiden...
__ Esa gente repite las mentiras que dice Radio Swan __ explica el chico __ . Se creen siempre que los americanos van a desembarcar en quince días.
__ Pues que esperen. Los cubanos somos guapos desde hace rato y no nos importa morir a todos. Aquí nadie retrocede ni para coger impulso.
El Saoco está helado y da gloria beberlo mientras el sol castiga a nuestro alrededor. Al cabo de unos minutos, Manuel me pregunta adonde quiero ir. Recuerdo que el hijo de Navarro Luna me habló del Centro Espiritista de Manzanillo y me informo si queda lejos.
__ Hay que tomar la carretera de Campechuela. En diez minutos estamos allá.
Al encaminarnos hacia el taxi, el camarero sale al encuentro de una pareja que viene cogida de la mano desde los setos frondosos de jardín. La muchacha tiene un rostro jugoso y fresco y los ojos negros y vivos, de fierecilla indomable. Debe de haber cumplido apenas dieciséis años y todo, en su porte, indica que es ya una mujer. Su compañero __ un mulatico bien parecido __ mordisquea distraídamente el tallo de una hierba.
__ ¿Otra vez ahí? ¿No les dije que no quería verlos más?
La muchacha se alisa los pliegues de la falda y hace un mohín con los labios.
__ El jardín es de todos.
__ Esos dos tienen acá su tumbadero __ el del bar se vuelve un instante hacia nosotros tomándonos por testigos __ ¡Anda, niña, vete a tu casa!
__ Bueno, bueno, sin gritar, que ya nos vamos __ dice el mulato.
__ Esa chiquita está alborotada __ dice el camarero mientras se alejan—. El día menos pensado le hacen una barriga.
__ Déjala, chico __ dice Manuel __ . De esa puñalada no muere nadie.
Durante el trayecto hacia el Centro Espiritista mi amigo me habla de su fundador, un francés de grandes mostachos blancos, a quien los fieles tenían por el Mesías.
__ En Cuba botó la pelota. Todos los años se moría el Viernes Santo y resucitaba al día siguiente cubierto por los pesos que venían a traerle los pobres.
__ ¿Vive aún?
__ No. Un viaje le falló el truco y largó la chancleta de verdad. Entonces le sucedió una mujer que llamaban la Hermana Angelina. Luego te contaré un episodio de ella.
Avanzamos por la carretera asfaltada y, de improviso, Manuel frena y se detiene ante un magnífico jardín. Sobre la cancela una inscripción indica: CENTRO JUAN BAUTISTA LAVIÉ. La puerta está abierta de par en par y nos embocamos por un sendero de grava. El lugar respira riqueza, sosiego y quietud. Flamboyanes, araucanas y mirtos combinan sus delicados tonos verdes. En los arriates hay macizos de crotón, mar pacífico, lengua de vaca. Abierto como un abanico en el centro del jardín, diviso un espléndido ejemplar de árbol del viajero.
El Centro se compone de una docena de modernos edificios de madera cubiertos con tejados de cuatro aguas. Cuando llegamos los fieles rezan al aire libre, sentados frente a la capilla. Nosotros entramos en otra más amplia, y un hombre canoso, gordo y con espejuelos, se brinda inmediatamente a acompañarnos y nos explica con voz melosa el simbolismo litúrgico.
__ Lavié llegó a Cuba en 1914, pero su venida estaba anunciada por los textos sagrados desde la Antigüedad —dice.
La capilla se halla atestada de flores, altares, cuadros, hornacinas, exvotos. En una vitrina veo las banderas cubana y francesa aspadas sobre un fondo blanco y algunos términos como Amor, Paz, Unión, Triunfo Espiritual, dispuestos en forma de jeroglífico. Según puedo juzgar por los retratos, el Mesías tenía facha de patrono de bar retirado de los negocios. Numerosos grabados __obra de los fieles __ lo representan con una corbata listada, pantalón bien planchado y camisa impecable, caminando encima del mar como Jesucristo o volando serenamente hacia el sol.
Nuestro guía parece algo nervioso y, al tiempo que celebra las virtudes sobrehumanas de Lavié, advierto que espía a Manuel con el rabillo del ojo.
__ La pirámide de Keops profetiza la evolución de Cuba a partir de las Treinta Mil Leguas de Carlomagno, el día en que venció en el mar Caspio a los indios de Tamerlán. Dijo que un francés desembarcaría en la isla más bella del Occidente y, a su muerte, otro fiel quitaría los bienes a los ricos y se los entregaría a los pobres.
Nuestra visita dura escasamente diez minutos y, como es tarde, nos despedimos del guía y volvemos a Manzanillo. Al acomodarme en el asiento delantero le recuerdo a Manuel el episodio que me prometió.
__ ¿No viste cómo el tipo me miraba? __ dice mi amigo.
__ Sí. ¿Por qué?
__ Te contaré __ sin dejar el volante, Manuel enciende un tabaco con calma __ . La Hermana Angelina era muy conocida en la región porque decían que se comunicaba con los Santos. Tenía mucha plata y, de haber continuado el negocio, hubiera ganado aún más... Lo malo fue que le dio por meterse en política.
__ ¿Qué hizo?
__ Ella y los curas españoles vivían de la siquitrilla y, el año pasado, antes de la invasión, empezó a entrar en contacto con los santos del FBI y el espíritu de Kennedy...
__ ¿Conspiraba?
__ ¿Que si conspiraba? __ Manuel ríe __ . A todo tren. Iba y venía de Cuba a Puerto Rico y al fin la pescaron con un montón de pruebas.
__ Andaba conspirando con los jefes de la contrarrevolución __ dice el brigadista.
__ Aquel día yo estaba de servicio y vi su arsenal __ concluye mi amigo __ . Era una gusana tremenda.
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lunes, abril 18, 2011
jueves, abril 14, 2011
Pueblo en marcha II. Tierras de Manzanillo. Juan Goytisolo.
Hay ciudades cuya personalidad se impone como una evidencia al viajero desde el instante de su llegada y otras que requieren un acercamiento minucioso, un proceso de adaptación lento y difícil. Las hay también a las que el forastero no se adaptará jamás y su encuentro será como el de dos personas que, después de saludarse en un aeropuerto o estación de ferrocarril, se despiden para no volverse a ver.
Cuando visité Manzanillo por primera vez me pareció que conocía a la ciudad de toda la vida. Era una tarde limpia de diciembre y yo venía en automóvil desde Santiago , a través de los viejos dominios de paro y latifundio. Recuerdo que el viento alborotaba el güin de las cañas y, en la dehesa llana y como sin fin, el ganado retozaba en los cayos de manigua que emergían de trecho en trecho, igual que islotes.
A lo largo del trayecto, guajiros con sombreros de yarey y botas montunas iban y venían a caballo, achicándose conforme nos alejábamos hasta desaparecer por las trochas y guardarrayas. Otros aguardaban inmóviles el paso del coche de línea, con las asentaderas apoyadas en los talones y un cabo de tabaco entre los labios. Los edificios modernos de las granjas avícolas y porcinas campaban entre los varazones de cuje y cumbreras de guano de los bohíos. Junto a una barraca un negro se columpiaba en su mecedora y mi guía señaló el letrero clavado en la puerta: ESTA CASA ES CUBANA Y ESTAMOS DISPUESTOS A DEFENDERLA. PATRIA O MUERTE. Un chico se asomó con una cesta sobre los hombros. Como acelerábamos nos hizo adiós con la mano.
__ A los diez años agarran el machete y tumban caña igual que los hombres __ dijo el chófer.
De Palma Soriano a Jiguaní, de Jiguaní a Bayamo, nada evocaba ya los tiempos en que en los centrales de Fico Fernández no se ponía el sol. En caseríos y aldeas los guajiros pegaban amistosamente la hebra frente a la Tienda del Pueblo, la fotografía de Fidel adornaba todos los bohíos y, a orillas del camino, los estantes de jiquí pintados de anaranjado y blanco del INRA se sucedían durante kilómetros y kilómetros.
Cerca de Bayamo nos detuvimos ante una manada de bueyes que cruzaba la carretera. Las chicharras zumbaban de modo ensordecedor y, mientras el ganado se emboscaba entre las agujas de la tranquera, el mayoral se aproximó a nosotros y cambió un apretón de manos con el chófer. Era un hombre robusto, de piel oscura y mate, vestido con una camisa blanca y un pantalón de amplias perneras que le cubrían la caña de las botas. De la funda de cuero sujeta al cinto sobresalía la culata de un revólver. Cuando mi compañero le preguntó por la salud esbozó un ademán con los hombros.
__ Ahí ahí. Vira virando.
__ Mi cuñado te vió tarde en el Seguro.
__ Voy dos veces a la semana, a que me piquen. ¿Y tu señora?
__ Muy bien. Ahorita estaba en casa con el niño.
El mayoral apoyaba sus antebrazos en la ventanilla y el chófer se volvió para mirarme.
__ Acá el señor es español.
__ Marcelino Milán, para servirle __ dijo el hombre __. ¿Paseando?
__ Sí, dando una vuelta.
Los bueyes habían entrado en el potrero y el mozo colocó las trancas entre las agujas. Marcelino nos estrechó la mano de nuevo. Al arrancar, el chófer dijo que era bayamés como él y que, durante la guerra, habían luchado juntos.
__ Cuando sonaron los tiros no fue de los que se agacharon . En el Jigüe se fajó él solo contra seis soldados de Sánchez Mosquera.
__ ¿Le hirieron?
__ Lo balacearon cuando salía de su casa y lo torturaron para que cantase. Figúrate cómo lo pondrían que lo dejaron por muerto. Al triunfar la Revolución fui a visitarlo al hospital y daba pena verlo. Un hombre que había sido tan fuerte, agujereado por todas partes
Mientras atravesábamos la ciudad el chófer me refería aún la historia de Marcelino. Nos apeamos a beber un café.
__ Durante la tiranía los humildes sufrimos mucho. Los cuatro pejes gordos que había en Bayamo cortaban el bacalao para ellos solos y los demás debíamos repartirnos la sobra.
__ ¿En qué trabajabas? __. Dije.
__ Ultimamente manejaba el carro de un tipo rico __ hizo un gesto de excusa con los labios __. Como no te buscaras alguna palanca no ganabas ni para una frita.
Pasado Bayamo tuve la impresión de que el paisaje cambiaba un tanto. El sol estaba a punto de tramontar y la luz respetaba la variedad de los colores. El corojo, el yarey y la caña barajaban sus verdes diferentes. Los contrafuertes de la Sierra Maestra adquirían una transparencia casi azul y, hacia el Cauto, el llano se tendía uniforme y liso, salpicado a intervalos por el techo de guano de un bohío o la graciosa silueta de una palma real.
Desde la ventanilla contemplaba los setos de cardón y piñón florido, el cangre amarillento de la yuca, las plantaciones de arroz anegadas. Los maizales alternaban con las siembras de tomate y verdura. Un puente de tablas salvaba un riachuelo orillado de cañas de bambú y, más allá de Yara, la carretera cortaba en dirección al mar hasta las primeras aglomeraciones urbanas de Manzanillo.
A la entrada, un grupo de muchachas engalanaban las farolas preparando la recepción de los brigadistas. La ciudad había sido proclamada la víspera Territorio Libre de Analfabetismo y, mientras avanzábamos bajo la empavesada de banderitas y arcos triunfales, el chófer me dijo que todos los albafetizadores de la Sierra se iban a concentrar allí antes de regresar a La Habana.
__ ¿Cuánto tiempo vas a estar?
__ No sé __ repuse __. Cuatro o cinco dias.
__ Entonces vas a presenciar algo grande. Anteayer salió una caravana de camiones para traerlos para acá. Ya verás qué molote habrá el viernes.
Manzanillo parecía reponerse del cansancio del día, y por sus calles circulaba un río de gente que salía del trabajo e invadía los soportales y aceras. Su aspecto — medio africano, medio colonial — me recordó el de algunas capitales andaluzas en las que la influencia árabe se mantiene viva al cabo de los siglos y, al desembocar en el parque, con su glorieta decimonónica, su iglesia blanca y la tertulia de jugadores de dominó en los locales del vetusto Círculo Social, me creí transportado de pronto a una ciudad española, como si mi niñez se hubiera desenvuelto allí y la población entera, con sus casas y moradores, hubiese habitado desde siempre las leyendas y sueños que componen la mitología personal de mi infancia.
Los músicos de la banda afinaban los instrumentos en el quiosco. Un coro de mirones aguardaba pacientemente el comienzo de la retreta. El chófer estacionó el automóvil frente al edificio de la Delegación Provincial de Cultura. La muchacha responsable había sido prevenida telefónicamente desde Santiago y dijo que me tenían reservada habitación en el Casablanca . El hotel distaba sólo unas manzanas del parque y, al llegar a él, me despedí de la muchacha y el chófer y subí a mudarme a mi cuarto. La noche anterior me había acostado a las tantas y, después del ajetreo y fatiga del viaje, era agradable descansar y dejar escurrir sobre la piel el agua fresca y leve de la ducha.
Cuando salí había oscurecido del todo. La glorieta estaba desierta y la gente se recogía a cenar en sus casas. Durante más de una hora vagabundeé de bar en bar en busca de un órgano de Manzanillo. No di con ninguno y, mientras bebía naranja con bacardí, me entretuve poniendo danzones en las vitrolas.
Al tercer ron me sentía alegre y dispuesto a comunicar con el prójimo. El ambiente perezoso y adormilado de la ciudad me gustaba. De regreso al parque descubrí que había luz en los ventanales de la Delegación de Cultura. Alguien pronunciaba un discurso en el salón de actos y el público aplaudía con frecuencia. Acodado en la barra de un bar, esperé a que terminase la reunión. Minutos después los aplausos sonaron más fuertes y la asistencia entonó La Internacional. El camarero me dijo que era la charla semanal de formación política y cívica.
El público se había desparramado por el parque y, en unos momentos, el bar se llenó de bote en bote. Como en el Parque Central de La Habana, la gente se agrupaba en pequeños corros y comentaba el discurso del orador. A mi lado un negro vestido con un chaquetón de cuero elevaba la voz para hacerse oír. Debían zumbarle los cincuenta años, pues comenzaba a peinar canas. Le rodeaban varios parroquianos con sombreros de ala ancha, botas del ejército y revólveres. El más joven del grupo tenía aspecto de andaluz y vestía uniforme de miliciano.
__ Lo que ha dicho el compañero es una gran verdad. Ahora muchos se la dan de guapos y dicen a los cuatro vientos, Yo soy comunista y anduve peleando en la Sierra y nosotros los marxistas….
__ Cuando oigo a uno hablando así le digo, Mira chico , para ser un buen comunista uno tiene que haber estudiado bastante teoría y tiene que conocer perfectamente los libros de Marx y Lenin, y tú, ¿qué sabes, o es que crees que uno se vuelve comunista de la noche a la mañana?
El hombre miraba a su alrededor y los demás aprobaron con movimientos de cabeza.
__ Esos se destiñen y lo mismo se hacen protestantes o lo que convenga __ dijo uno.
__ Por acá corre algún elemento con careta __ dijo el miliciano __. He visto a más de un compañero ceder el asiento en la guagua cuando entra una buena hembra y quedarse sentado si sube una viejita. Mucho hablar de moral y luego bota el dinero de sus hijos por ahí con una pieza… A mí que no me digan. Eso es negativo.
__ Sí señor. Por eso el compañero insistía en la necesidad de ser modesto . Cuando uno se pone a hablar de lo que hizo y lo que no hizo y cantarse los méritos me digo, Malo, malo…este no es buen revolucionario ni ninca lo sera.
__ A lo mejor es de los que se escondieron en su casa mientras nosotros nos fajábamos y después se paseaban con la barba como si hubieran desembarcado con Fidel.
__ El primero de Enero todo el mundo había peleado contra Batista __dijo uno __. Al león muerto cualquiera le pisa el rabo.
El anillo de curiosos se había ido ensanchando poco a poco y, sin advertirlo, me encontré en el centro del grupo. El negro aguardó a que callaran y se dirigió al miliciano pausadamente.
__ Mi señora, por ejemplo, nunca en su vida se ha interesado por la política. Cuando eligimos a Paquito Rosales yo iba a todos los mítines y ella no paraba de decir que estaba loco y que se me había corrido una teja y muchas cosas más que me callo __ sonrió __.
Pues bien, ponme asunto que la cosa tiene su ají. La otra noche viene y me dice, Hilario, yo también soy marxista leninista. Así mismo, con esas palabras. Y yo la miro y le pregunto, Tú…¿desde cuándo? Desde ahora. Vaya, ¿puedes aclararme por qué? Porque Fidel es bueno con los pobres y todos somos parejos y ya no nos explotan como antes. Al reir, la boca de Hilario era una raja de melon blanco. Mira vieja, __ le dije __ , tu has vivido toda la vida ignorándome a mí e ignorándote a tí misma…¿qué sabes tú de marxismo leninismo y de teoría revolucionaria? Fidel es una cosa y el marxismo leninismo otra, como esto es un vaso y esto una botella. Así que no me armes un arroz con mango o vamos a tener tángana tú y yo. Primero estudia y luego hablamos.
Los paisanos reían bulliciosamente y yo con ellos y cuando alargaba mi vaso vacío al hombre de la barra el miliciano se encaró conmigo y me preguntó si era del país.
__ Español __, dije.
__ ¿Hace tiempo que está usted en Cuba ?
__ Tres semanas.
__ ¿Refugiado politico?
__ No.
__ ¿Vino usted en algún barco?
__ Estoy acá de visita.
__ Ah, bueno __ dijo __ ¿Y qué, le agrada esto?
__ Sí, me agrada.
Los tertulianos bromeaban aún, tentándose el cuerpo como muchachos y, bajando la voz, el miliciano me explicó que Hilario —responsable en la actualidad de una cooperativa lechera— había sido, en un tiempo, uno de los primeros comunistas de Manzanillo.
__ Siempre que hay una charla de la ORI viene acá. A la gente le gusta oír lo que dice.
El camarero me sirvió un nuevo ron con naranja. Todos me observaban curiosamente y oí susurrar a uno, Acá es español. Como Hilario hablaba otra vez, se callaron.
__ Los que creen que ser marxista es darse la buena vida y pasearse en un carro están confundidos. Ser marxista quiere decir que uno ha de sacrificarse por el bien común…hacer las cosas no por interés, como el capitalista, sino por razón de idealismo.
La Revolución debe acabar con los comecandela y los aprovechados, dijo uno, Queremos a la gente clara, sin aguaje.
Los revolucionarios tenemos que dar el ejemplo en todos los órdenes __ antes de lanzarse a uno de sus párrafos, Hilario se acariciaba la barba __. Lo que son las cosas…en la cooperativa donde trabajo hay una chiquita de dieciocho años que conozco desde que era una niñita. Anteanoche me iba yo para el almacén y me sale al encuentro y me suelta, Viejo, ¿quieres que te diga un secreto? Me gusta mirarte a la cara. Cuando te observo, no sé, siento unas emociones extrañas que nunca había conocido ni sabía que existían. Un cosquilleo en la sangre, un deseo de estar cerca de tí… __ Hilario se interrumpió unos instantes __. Ven acá, negra, le dije. Yo ya tengo mucho almanaque para tí y soy muy feo para esta estrofa, de modo que mírame al corazón en vez de mirarme a la cara. Mejor te vale aprender cosas útiles que perder tiempo en amoríos e ilusiones de niña tonta…Anda, ve y repite lo que te digo a tu madre o se lo voy a tener que repetir yo.
__ Si yo fuera tú me lo pensaba dos veces __dijo un guajiro riendo __. ¿cómo está la muchacha?
Pues hubiera obrado mal __ dijo Hilario __. Cuando era joven tuve oportunidad de desgraciar a más de treinta y a todas las perdoné.
__ Lo que es la vida, yo suspirando por un chance y tu….
__ Es que tú no comprendes la cosa, chico . En Isla de Pinos era responsable del Partido y todo el mundo tenía los ojos pendientes de mi conducta. El cura y los elementos burgueses esperaban cualquier error mío para calumniarnos. Las mujeres me decían a veces, Tú eres un santo o eres maricón.
El negro Hilario reía muy fuerte y, aprovechando una pausa, los comensales me interrogaron acerca de España. Querían saber un montón de cosas a la vez; hablaban atropelladamente.
Les contesté lo mejor que pude —empezaba a acostumbrarme ya a estos asaltos— y, luego que Hilario se retiró, el miliciano y un hombrecillo rubio dijeron que allí cerraban a medianoche y se brindaron a acompañarme al bar Eureka . Pregunté cuánto se debía.
__ Está todo cobrado —dijo el camarero.
__ ¿Quién lo pagó?
__ El compañero — apuntaba con el dedo al más joven de los presentes.
__ Déjeme invitarle a mí.
__ Otro día será — me tendió la mano despidiéndose.
__ A lo mejor no nos volvemos a ver —protesté.
__ Bueno, si no me ve a mí invita a otro y es lo mismo.
Salí a la calle con el miliciano y el hombrecillo rubio, y los demás compañeros y un mulato se unieron a nosotros. El miliciano caminaba emparejado conmigo y me preguntó sí había visto a Fidel. Dije que lo saludé en la tribuna el día del entierro del brigadista Manuel Ascunce y sus ojos se iluminaron.
__ ¿Habló?
__ No.
__ Debes oírle hablar. ¡Qué pensamiento más ligero tiene el maldito!
__ Fidel es el Cristo de los pobres __ dijo uno. Vivíamos engañados y él vino a destupirnos y abrirnos los ojos.
__ Cuando pienso en todo lo que conocemos gracias a la Revolución se me eriza la piel. ¡Fidel, carajo, es lo más grande que hay!
El miliciano refirió que hasta la caída de Batista había vivido en la ignorancia. Sabía leer y escribir, dijo, pero no comprendía lo que significaba la palabra capitalismo ni el sentido exacto del término alienación. Creía que su patrono era muy bueno porque le daba un anticipo sobre su paga y en Navidad le regalaba un billete de veinte pesos.
__ Lo que es la incultura. Yo lo tomaba por un dios, por un santo, por un rey, y él me robaba la plusvalía.
Nos acomodamos en la barra del Eureka , junto a la vitrola. A la entrada del bar había una banda de muchachos y, más cerca de nosotros, un negro tocado con un minúsculo sombrero gris. El camarero nos sirvió la ronda de cuba-libres. El miliciano bebía un jugo de guayaba.
__ Con Prío y Batista los pobres ni podíamos entrar en los bares. Los ricos lo acaparaban todo para ellos solos.
__ Se cruzaban contigo y ni siquiera te daban los buenos días __ dijo el mulato.
__ Esa gente no soltaba un centavo ni por casualidad. Sacabas tú más aceite de una piedra que de ellos.
__ Aquello era un relajo, chico . La plata para unos pocos y el obrero comiéndose un cable.
__ Al principio creían que iban a comprar la Revolución. Pero Fidel los madrugó y se les cayó el altar.
__ Al peje le parecía buena la carnada hasta que lo enganchó el anzuelo. Como vuelvan acá faltarán guásimas para colgarlos.
El mulato explicó que, durante la dictadura, lo atropelló un jeep de la policía y, en lugar de socorrerle, los agentes lo molieron a palos y lo embarcaron preso. Los otros desempolvaban historias parecidas y fui a poner unos discos a la vitrola. Al regresar a mi sitio, el negro del sombrerito gris me tendió un mensaje escrito a lápiz sobre un rectángulo de papel, Señor europeo, atiéndame.
Me aproximé a él y contemplé su camisa roja y su pantalón blanco, separados por un delgadísimo cinturón color de oro. El negro me observaba a su vez con expresión indefinible y señaló un taburete vacío.
__ Estoy bien de pie, gracias.
Me miró como si mis palabras le contrariaran e hizo un ademán con los hombros.
—¿Puedo hacerle una pregunta? —su voz era ligeramente pastosa.
__ Las que quieras.
__ Es simple curiosidad. ¿De dónde eres?
__ Español
__ ¿Isleño?
__ No, de Barcelona.
__ Mi papa también era catalán __ dijo el negro. Mi abuelito se llamaba Carbó.
__ ¿Catalán tú?
El hombrecillo rubio que nos acompañaba se acercó y me tiraba de la manga, Yo he fondeado más de diez veces en Barcelona y no he visto a ningún catalán de tu color.
__ Catalán, sí señor __ Carbó se llevó a los labios un vaso medio de cerveza __ En todos los shows y night clubs me conocen. Soy un trovador romántico y voy a tener el gusto de…
El camarero dijo que estaba prohibido cantar. Hubo un instante durante el cual la voz de Beny Moré cubrió nuestro silencio. Carbó miraba en derredor, aturdido. Finalmente apuró el resto de la cerveza y se perdió en la calle tambaleándose.
__ No le haga caso __ dijo el hombrecillo rubio __ Es un lumpen.
__ Antes de la Revolución vivía de guataquear a los niños bitongos y no quería tratar a los demás negros __ dijo el mulato.
__ Tiene la mentalidad que le formaron los capitalistas y no comprende que los tiempos han cambiado. El y otros cuatro piolos como él no se quieren adaptar. El dia menos pensado se marchan para el Norte.
__ Que se vayan __ exclamó el mulato. Cuantos menos queden más claros estaremos.
Beny Moré interpretaba Bahía de Manzanillo. La vitrola reinaba en la penumbra del local como un altar majestuoso Los muchachos se habían acercado a ella y la rodeaban con devoto silencio, casi en actitud de plegaria. En aquel momento no me hubiera sorprendido que, obedeciendo a un fenómeno de sugestión, hubiesen hincado humildemente la rodilla.
Cuando nos fuimos daban las dos. Las calles estaban desiertas y los gatos huían atemorizados a nuestro paso. Mis amigos me escoltaron hasta el hotel. Nos despedimos con efusiones y abrazos y el hombrecillo rubio prometió que pasaría a recogerme a la hora del desayuno.
miércoles, abril 13, 2011
Pueblo en marcha. Tierras de Manzanillo. Capítulo I. Juan Goytisolo
La palabra Cuba se asocia instintivamente en mi memoria a una cálida tarde del verano de 1939 en una casa de campo de mi padre próxima a Barcelona . La guerra civil había terminado meses antes y, tras aquel turbio paréntesis de acontecimientos oscuros, en mi universo reinaba el orden de siempre. Mi familia había recobrado bienes y propiedades y, aunque sin mi madre, muerta durante un bombardeo en las calles de la ciudad, mi primitivo mundo infantil se reconstituía. Volvía a ser un niño bien, aceptablemente rico, destinado, en virtud de una ley maravillosa, a sobresalir, como habían sobresalido mis antecesores durante generaciones y generaciones por el simple hecho de haber nacido en hogar pudiente como yo, entre los demás chiquillos que, en los años de confusión y desorden, habían compartido mis juegos, y me habían enseñado a agradecer diariamente a Dios el prodigioso favor que suponía pertenecer al bando de los escogidos y acaparar con él, de modo vitalicio, la bondad y la riqueza, la dignidad y el poder, en medio de la respetuosa admiración de la gran multitud de los desafortunados. Durante la guerra, la casa había sido ocupada por una escuela de niños huérfanos y, aquella tarde, mientras recorríamos las habitaciones revueltas y sucias, mi padre cogió un machete que había encima de un escritorio y, por primera vez, me habló de lafamilia y de Cuba . Supe, de este modo, que mi bisabuelo había ido allí un siglo atrás a buscarse la vida y que, gracias a una tenacidad y abnegación verdaderamente ejemplares, había dejado a sus hijos, al morir, la propiedad de dos ingenios de azúcar y de un respetable número de negros. Un dibujo hecho a lápiz, enmarcado en el saloncito contiguo a la galería, mostraba a un caballero de rostro enérgico, cuya mirada autoritaria formaba un rudo contraste con la expresión bondadosa y los ojos apacibles de la bisabuela. Al lado de ellos mis abuelos y tíos me parecieron singularmente apagados. Dueños de un capital inmenso habían consumido su vida entregados a sus deberes sociales y devociones religiosas. Los retratos los representaban distinguidos y fríos, levemente caducos y como abrumados por el peso de sus responsabilidades. Al acabar la guerra de Cuba habían liquidado los ingenios para establecerse definitivamente en España y —habiendo ganado en respetabilidad lo que perdieron en algún revés de fortuna— morir llorados por todos, casi con la aureola de santos .
De ellos nací yo —vástago tardío de la familia—, heredero de un pasado glorioso vinculado al recuerdo de Cuba. Los años de la revolución se habían esfumado como un mal sueño e, instalado de nuevo en mis prerrogativas, estudiaba en el colegio de pago en el que se había educado mi padre y pasaba mis vacaciones escolares en la misma casa de campo en donde, siendo niño, había veraneado él. Fueron tiempos felices, desdibujados y borrosos, durante los que, acomodado en los sillones de mimbre del jardín, revivía la epopeya familiar hojeando la edición encuadernada de la vieja Ilustración Española y Americana. Me habían dicho que los esclavos negros adoraban al abuelo y lloraron amargamente al obtener la libertad, y mi imaginación se desbocaba leyendo las hazañas de los soldados que combatían en la manigua. Con gran sorpresa, me enteré de que un grupo de cubanos se habían alzado inexplicablemente contra nosotros, y la intervención de Estados Unidos y el hundimiento de la escuadra española me llenaron de desconsuelo. Cuba encarnaba a mis ojos el paraíso perdido. Entre las cartas y legajos amontonados en la buhardilla había descubierto una colección de fotos amarillentas, cuya imagen no se ha despintado todavía de mi memoria. En una de ellas aparece el bisabuelo, con sombrero de paja y bastón, contemplando la torre del ingenio, los tachos y las pailas. Otras, muestran los barracones de batey y una guardarraya de palmas reales, el palacete de Cienfuegos y un salón criollo con mecedoras, columnillas, espejos, tiestos de arecas y sofás de caoba. Mi preferida reproducía un tren cañero, con nuestro apellido escrito en la anticuada locomotora y una larga hilera de jaulas y bateas listas para la zafra. Mi niñez transcurrió entre aquellos recuerdos y, aún ahora, la nostalgia del mito infantil obsesiona mis noches de insomnio, cuando el día ha sido particularmente gris y el trabajo duro y, por una razón misteriosa, en la estructura del mundo que rodea a uno, uno no advierte, como debería, la imperiosa necesidad del cambio.
Más tarde volví a pensar en Cuba por diferentes razones. Había cumplido catorce años y empezaba a interesarme en la política. Todas las mañanas devoraba los comentarios editoriales de los periódicos, y el rostro ceñudo y grave de los adultos me daba a entender que la situación se deterioraba. Poco a poco se había adueñado de mí el miedo por lo que existía, por la solidez de mi universo cerrado y dichoso. El fin de la Guerra mundial me había abierto los ojos respecto a los progresos del socialismo y, quienes me habían enseñado a dar gracias a Dios por mi piedad y mi fortuna, me ponían en guardia, entonces, contra su empresa destructora. En el mapamundi escolar medía el avance continuo de la gangrena y, en tanto que relegaba al olvido mis ensoñaciones infantiles, leía con el corazón palpitante las noticias de huelgas y revoluciones, las estadísticas aterradoras de los diarios. Europa me parecía demasiado frágil e insegura. Algunas noches me despertaba con la frente orillada de sudor y, secretamente, había decidido mudar aires. Si el enemigo invadía el continente había que huir a un lugar más tranquilo. Como los chinos que escapaban de Mao, planeaba refugiarme en Cuba . Un tío paterno —muy seriamente—me aconsejaba el Congo o Angola .
Mis proyectos no se realizaron jamás y, cuando volví a pensar en Cuba, andaba a la vuelta de los veinte años y estudiaba leyes en la Universidad. La eventualidad de una revolución no me asustaba como antes y, a medida que crecía mi rencor contra la clase social en que nací, meditaba acerca de los orígenes de nuestra fortuna y la dudosa nobleza de sus blasones. La historia del bisabuelo había perdido insensiblemente su aureola infantil de romanticismo. Las fotografías amarillas del ingenio no me interesaban ya, y si me inclinaba sobre la Ilustración Española y Americana y examinaba el rostro de los hombres sacrificados de nuestro pueblo mientras los embarcaban a luchar contra sus hermanos mambises, no advertía en ellos ningún trazo de orgullo o sed de aventuras, sino la triste resignación de unos obreros y campesinos arrancados de su tierra para defender intereses extraños. Entonces empecé a desempolvar los fajos bien ordenados de la correspondencia del bisabuelo y, entre las liquidaciones y balances de las Bancas de Nueva York, Filadelfia y París, descubrí las cartas de los esclavos, embebidas de un dolor viejo de siglos, escritas con la sangre de sus muertos y las lágrimas y el sudor de su dignidad pisoteada. Bruscamente, mi respetabilidad burguesa me horrorizó. El simple nombre de Cuba constituía un reproche, y la conciencia de mi culpa y de la culpa de mi estirpe y de mi clase y de mi raza, me abochornaron. Durante bastantes años —inconscientemente quizá— preferí creer que Cuba no existía en absoluto y que los señoritos que me hablaban de ella y ponderaban su paz social y el orden batistiano tenían razón; que el pecado de los españoles —si es que hubo— había sido olvidado hacía tiempo, como las cartas de los esclavos de las que nadie se acordaba o los soldados anónimos del cuerpo expedicionario sepultados en la fosa común.
Desde que abandoné mis estudios hasta mi voluntario destierro a Francia mi vida conoció pocas alteraciones. Fueron años ingratos, de vacilaciones y dudas entregados a una minuciosa tarea de derribo y liquidación. Había empezado a tirar de una cuerda e ignoraba lo que arrastraba detrás. Sabía que los valores de mi clase eran mentirosos y huecos, pero no disponía de otros para remplazarlos. Lentamente consentí en escuchar las razones del enemigo y me veía obligado a reconocer la justedad de su causa. Al término de este proceso comprobé, con cierto asombro, que la conclusión a que había llegado a costa de tantos esfuerzos, la inmensa mayoría de mis conciudadanos, por el mero hecho de haber nacido pobres, la sostenía desde siempre con perfecta naturalidad. Entonces comprendí el verdadero significado de nuestra guerra y supe que, a despecho de cuanto me habían inculcado, me alinearía, en adelante, en el bando de los desposeídos.
Mi porvenir no quedaba resuelto sin embargo, y el contraste brutal entre la realidad y la idea, mi impaciencia y el ritmo lentísimo de la historia, me confundía y desanimaba. A momentos me inclinaba a creer que estaba loco, que todo era producto de un mal sueño, que nuestras cosas no cambiarían nunca. El desembarco del Granma y los combates de la Sierra me sacudieron de mi apatía. Había una maldición que parecía pesar sobre los pueblos de nuestra lengua, siempre dormidos, siempre inmóviles y como aplastados bajo el peso de las oligarquías y las castas. La odisea de Fidel y sus hombres era la negación de esa fatalidad, la prueba inequívoca de que el sueño largamente acariciado era empresa posible. Todo el otoño de 1958 había vivido pendiente de los periódicos y, conforme se precisaba el resultado de la lucha, mis últimas dudas desaparecieron. Recuerdo como sí fuera hoy la mañana fría y brumosa en que leí la noticia de la huida del dictador. Sentía que nuestra hora había sonado al fin. Estaba rodeado de franceses que caminaban deprisa hacia las bocas del Metro y tenía ganas de aproximarme a ellos y abrazarlos.
Gracias a la Revolución , Cuba había irrumpido una vez más en la esfera de mis preocupaciones más urgentes y, a medida que colmaba mi anterior vacío con su estímulo, y sustituía mi desánimo con su esperanza, su presencia me resultó indispensable. Cuando aterricé en el aeropuerto de La Habana las imágenes sucesivas de mi infancia, adolescencia y juventud se esfumaron ante el espectáculo del pueblo que la Revolución había puesto en marcha. Acababa de divulgarse la nueva del asesinato del brigadista Manuel Ascunce y, desde la ventana de mi habitación, contemplé el inmenso gentío que inundaba la amplia calzada de la 23. Aquellos rostros de milicianos y soldados, viejos y chiquillos que reclamaban justicia, los conocía bien. Eran los mismos que, veinticinco años atrás, habían irrumpido en mi universo de niño satisfecho y que, entonces, me habían sobrecogido de temor. La antorcha revolucionaria estaba ahora en manos de Cuba y, por una hermosa lección de la historia, ya no era España quien indicaba el camino a su ex colonia, sino la ex colonia quien daba el ejemplo y alumbraba los corazones, nos ilustraba y nos precedía. Defender a Cuba era defender a España, como un cuarto de siglo atrás morir en España fue morir por Cuba . Los esclavos se habían impuesto finalmente sobre el recuerdo del bisabuelo. Ochenta años después de su muerte, sus descendientes saludaban con júbilo el triunfo de la Revolución cubana.
Por espacio de dos meses y medio recorrí la isla de un extremo a otro. De Santiago a Guane, de Varadero a la Ciénaga de Zapata, compartí la existencia del pueblo, bebí y alterné con él. Cuanto refiero acerca de la región de Manzanillo hubiera podido escribirse respecto a Santa Clara , Pinar del Río o Camagüey sin que mi testimonio sufriera modificaciones. Las seis provincias de Cuba viven con igual entusiasmo el proceso de la Revolución y sus hombres poseen las mismas cualidades de nobleza y dignidad de quienes he intentado retratar en estas páginas.
lunes, abril 11, 2011
Al Golfo!
Hay una bloguera en Manzanillo cuyo blog tiene este nombre y un dia hace un reportaje sobre el Hotel Guacanayabo.
Le comento que está bien que escriba las cosas buenas del hotel, pero que perdió una gran oportunidad de mencionar la horrible arquitectura prefabricada de la época soviética que lo engalana.
Que habría podido hablar de los ocho buenos hoteles, muchos bares y cabarets que servían a los visitantes a la ciudad del golfo y que desaparecieron con la NDPA, al municipalizarse una región histórica de gran importancia en nuestra historia.
También pudo hablar de un aspecto negativo como la infinidad de burdeles que había porque había puerto, que definió nuestra historia hasta que el bayamés lo quiso.
Ella censuró el comentario y yo aquí lo pongo.
Le comento que está bien que escriba las cosas buenas del hotel, pero que perdió una gran oportunidad de mencionar la horrible arquitectura prefabricada de la época soviética que lo engalana.
Que habría podido hablar de los ocho buenos hoteles, muchos bares y cabarets que servían a los visitantes a la ciudad del golfo y que desaparecieron con la NDPA, al municipalizarse una región histórica de gran importancia en nuestra historia.
También pudo hablar de un aspecto negativo como la infinidad de burdeles que había porque había puerto, que definió nuestra historia hasta que el bayamés lo quiso.
Ella censuró el comentario y yo aquí lo pongo.
jueves, septiembre 02, 2010
los campos de golf según George Carlin
Tengo una idea en relacion con los « sin hogar «, saben lo que debieramos hacer? Cambiarles el nombre. No es « sin hogar », es « sin casa ». Lo que esta gente necesita es « casa » no « hogar » Hogar es un concepto, una idea abstracta, hogar es un estado mental, la gente necesita casas, estructuras fisicas, tangibles. Necesitan casas de bajo costo. Pero esperen, dónde las ponemos ? Nadie quiere estas casas cerca de sus propias casas, no las quieren cerca. Algunos en este país usan aquello de NEMP, deben haberlo oído decir : No En Mi Patio. La gente no quiere nada, ningun plan de ayuda social puesto en las cercanias. Traten de abrir una casa de beneficencia, in centro de rehabilitacion de drogas o alcohol, un refugio de vagabundos, una casa para retardados mentales para integrarlos a la comunidad ; la gente va decir : No En Mi Patio. Nadie quiere nada de esto cerca, especialmente si es para ayudar a alguien. Parte del gran espíritu de generosidad americana. Pueden preguntarle a un nativo americano sobre eso, si es que lo pueden encontrar. Tienen que mirar bien porque se hace difícil encontrar uno. Y si quieren información actualizada pueden tomar un negro al azar, pueden preguntarle cuán generosa ha sido América con ellos. Algo que quiere la gente cerca de ellos, aunque sean cosas en la que ellos crean, algo que consideren útil para la sociedad como las prisiones, todo el mundo quiere prisiones, todos gritan: HAGAN MAS PRISIONES…..(pero no aquí). Por qué no, qué pasa, cuál es el problema ? Qué hay de malo en tener una prisión en el vecindario ? Pues mira que podríamos tener un area libre de crimen. Creen que un grupo de drogadictos, putas y chulos van a estar bobeando enfrente de la cabrona carcel ? Mierda, no van a venir ni por los alrededores. Que pasa con esta gente? Todos los delincuentes van a estar encerrados y en caso de escapar, qué creen que hagan ; quedarse por ahí comiendo mierda? Chequeando como andan los bienes raíces ? Mierda, se van pa’l carajo. El que se escapa de una prisión se va los más lejos posible. La gente no quiere nada en los alrededores, excepto las bases militares. Hoy no les importa eso, les gusta. Dame una base militar, una base naval, hazme feliz ; por qué : empleos, empleos, intereses personales. Aunque la base esté llena de armas nucleares, qué carajo. Dicen : bueno, acepto un poquito de radiación si puedo conseguir un empleo. La clase trabajadora ha sido tan jodida durante tanto tiempo en este país que esas son las únicas que le quedan.
Tengo el lugar para las casas de bajo costo, he resuelto el problema, ya se donde se pueden construir casas para los vagabundos : los campos de golf. Perfectos. Lo que necesitamos. Buenas tierras, buenos vecindarios, tierra que se está perdiendo en en una actividad imbécil e insensata ejecutada principalmente por varones, blancos, adinerados, de negocios que utilizan el juego para reunirse y lograr acuerdos para tallar este pais para ellos. Me estoy cansando de estos golfistas mamones y sus pantalones verdes y sus pantalones amarillos y sus preciosos sombreritos y sus bellos carritos de golf. Es tiempo de reclamar esos campos de golf de los ricos y darselos a los vagabundos pues el golf es un juego arrogante y elitista ha estado ocupando demasiado espacio en este país. Es arrogante desde su mismo diseño, el propio diseño expresa arrogancia. Piensen en lo grande que es un campo de golf y lo chiquitica que es la jodida pelotica. Para qué esta gente necesita tanta tierra ? Hay 17 mil campos de golf en América que promedian 150 acres, unos 3 millones de acres, 4820 millas cuadradas donde se pueden construir dos Rhode Island y un Delaware para los Sin Casa, mal empleadas en esta actividad que aparte de todo es racista ; los únicos negros que se ven en un Country Club son los que llevan la carga en este aburrido juego. Para gente aburrida. Han visto golf por televisión ?, es como ver dos moscas haciendo relajo. Es un juego imbécil. Piensen en el intelecto que se requiere para hallar placer en esta actividad : darle a una bolita con un baston jorobado y entonces…caerle atrás y entonces, darle otra vez. Yo digo ; déja eso, comemierda, tuviste suerte y encontraste la jodida bolita. Métela al bolsillo y vete pa’l carajo. Ganaste ! La encontraste ! Eso no sucederá. Seguirá dándole a la bola y caminando tras ella. Déja a esos ricos mamones jugar golf. Déjalos al sol durante hora y media, a ver si tiene algun tipo de destreza esta gente. Sé que hay gente que juega golf y no se considera rica, que se joda también ! Vergüenza debieran sentir por involucrarse en un pasatiempo arrogante y elitista.
Ver el video en you tube:
http://www.youtube.com/watch?v=AbSRCjG-VLk
martes, agosto 31, 2010
Un bayamés quiere comentar sobre la pesca en Manzanillo.
El tío manda un artículo a monografias.com con el siguiente título:
Los problemas medioambientales que afectan la actividad pesquera en el Golfo del Guacanayabo, municipio Manzanillo, Provincia Granma.
Pero cuando usted lee el artículo completamente, no sólo no hay ningún análisis sobre la pesca en Manzanillo, sino que no aparece por ningún lado la palabra manzanillo, ni guacanayabo, ni granma.
Solamente el título expresa que puede haber un problema medioambiental que afecta la pesca en Manzanillo.
A mí que me sigan tildando de escéptico y de teórico de la conspiración, pero no encuentro la razón por la que este patán declara esto, porque ni siquiera él lo trata.
Este es el enlace:
http://www.monografias.com/trabajos63/medioambiente-actividad-pesquera/medioambiente-actividad-pesquera.shtml
Ya cerraron el puerto manzanillero que significa cercenar su historia. Ahora parece que también quieren prohibir la pesca.
Moraleja: Con estos bayameses nunca se sabe...
Los problemas medioambientales que afectan la actividad pesquera en el Golfo del Guacanayabo, municipio Manzanillo, Provincia Granma.
Pero cuando usted lee el artículo completamente, no sólo no hay ningún análisis sobre la pesca en Manzanillo, sino que no aparece por ningún lado la palabra manzanillo, ni guacanayabo, ni granma.
Solamente el título expresa que puede haber un problema medioambiental que afecta la pesca en Manzanillo.
A mí que me sigan tildando de escéptico y de teórico de la conspiración, pero no encuentro la razón por la que este patán declara esto, porque ni siquiera él lo trata.
Este es el enlace:
http://www.monografias.com/trabajos63/medioambiente-actividad-pesquera/medioambiente-actividad-pesquera.shtml
Ya cerraron el puerto manzanillero que significa cercenar su historia. Ahora parece que también quieren prohibir la pesca.
Moraleja: Con estos bayameses nunca se sabe...
miércoles, agosto 18, 2010
Del blog de Silvio
Participacion en el blog de Silvio.
11 de Agosto del 10.
La solidaridad es algo bonito; ¿quién lo dudaría? Los sempiternos críticos de la revolución cubana han de hallar defectos aún en esto, lo que no es inesperado. Cubanos que se ganan la admiración de las comunidades más remotas y los paisajes más agrestes despiertan la suspicacia de los mismos segadores de margaritas que ya conocemos.
Pero tampoco hay que volver la espalda a la realidad, porque la verdad no tiene colores. El estado de las instituciones de salud en Cuba es poco menos que crítico. Que aún así no hay comparación con la salud en pueblos de nuestro mismo nivel económico es cierto también.
Pero cuando escucho esos cuentos de camino sobre la perfección de los resultados de la ELAM me asalta la duda. Sobre todo en las ciudades del interior. En "provincias", como dicen en París y La Vana.
Esos infelices que recogen de algún país pobre en donde realizaban las más disímiles actividades laborales y por obra de magia convierten en profesionales de la salud me provocan algunas reflexiones. Los comparo con nuestros muchachitos educados desde edades tempranas con todas las de la ley, hasta el nivel preuniversitario y pasan las de Caín para obtener una beca de medicina.
Si un pobre joven de Guatemala, taxista y necesitado, se entera de que en Cuba puede hacerse médico, con sólo comunicarse con los funcionarios cubanos ya puede viajar y estudiar para médico. En el colectivo estudiantil todo es maravilla. Se gradúa y vuelve a su país a servir a los suyos inspirado en el recuerdo de los cubanos. Y colorín colorado. Demasiado perfecto para la realidad. Yo he visto a esos jóvenes extranjeros estudiantes de medicina en mi pueblo con toda esa parafernalia de la "especulación", como incorrectamente se le llama en Cuba a la exhibición de ropa, electrónica y bisutería en general para impresionar a los que no la tienen. Malagradecidos. Feos de mierda. Nuestros hospitales se caen a pedazos y los buenos médicos escasean mientras enarbolamos las banderas del internacionalismo y la solidaridad. Que nadie me venga conque esto es lo correcto porque es noble. Sigue la inveterada costumbre nuestra de aplicar lo que se considera bueno, justo, solidario, adecuado y no lo que quiere la gente.
Y lo peor; si no llegamos nos pasamos, haciendo honor a algún alemán jodedor que nos quería bién.
Sólo hay que fijarse en que últimamente andan rondando propuestas a favor de los homosexuales, debido a la reconsideración extrema de este comportamiento: sicoterapias, cirugías, tratamientos. Yo no gastaría un centavo en un manganzón que vive un trauma por insatisfacción con su perinola.
11 de Agosto del 10.
La solidaridad es algo bonito; ¿quién lo dudaría? Los sempiternos críticos de la revolución cubana han de hallar defectos aún en esto, lo que no es inesperado. Cubanos que se ganan la admiración de las comunidades más remotas y los paisajes más agrestes despiertan la suspicacia de los mismos segadores de margaritas que ya conocemos.
Pero tampoco hay que volver la espalda a la realidad, porque la verdad no tiene colores. El estado de las instituciones de salud en Cuba es poco menos que crítico. Que aún así no hay comparación con la salud en pueblos de nuestro mismo nivel económico es cierto también.
Pero cuando escucho esos cuentos de camino sobre la perfección de los resultados de la ELAM me asalta la duda. Sobre todo en las ciudades del interior. En "provincias", como dicen en París y La Vana.
Esos infelices que recogen de algún país pobre en donde realizaban las más disímiles actividades laborales y por obra de magia convierten en profesionales de la salud me provocan algunas reflexiones. Los comparo con nuestros muchachitos educados desde edades tempranas con todas las de la ley, hasta el nivel preuniversitario y pasan las de Caín para obtener una beca de medicina.
Si un pobre joven de Guatemala, taxista y necesitado, se entera de que en Cuba puede hacerse médico, con sólo comunicarse con los funcionarios cubanos ya puede viajar y estudiar para médico. En el colectivo estudiantil todo es maravilla. Se gradúa y vuelve a su país a servir a los suyos inspirado en el recuerdo de los cubanos. Y colorín colorado. Demasiado perfecto para la realidad. Yo he visto a esos jóvenes extranjeros estudiantes de medicina en mi pueblo con toda esa parafernalia de la "especulación", como incorrectamente se le llama en Cuba a la exhibición de ropa, electrónica y bisutería en general para impresionar a los que no la tienen. Malagradecidos. Feos de mierda. Nuestros hospitales se caen a pedazos y los buenos médicos escasean mientras enarbolamos las banderas del internacionalismo y la solidaridad. Que nadie me venga conque esto es lo correcto porque es noble. Sigue la inveterada costumbre nuestra de aplicar lo que se considera bueno, justo, solidario, adecuado y no lo que quiere la gente.
Y lo peor; si no llegamos nos pasamos, haciendo honor a algún alemán jodedor que nos quería bién.
Sólo hay que fijarse en que últimamente andan rondando propuestas a favor de los homosexuales, debido a la reconsideración extrema de este comportamiento: sicoterapias, cirugías, tratamientos. Yo no gastaría un centavo en un manganzón que vive un trauma por insatisfacción con su perinola.
miércoles, agosto 04, 2010
Una victoria estratégica.
Ya uno está acostumbrado a no ver las referencias debidas a su pueblo en los reportajes diarios en Cuba y hasta a aceptar que nuestros héroes y mártires se queden siendo locales, a fuerza de verles negados el derecho al reconocimiento nacional.
Los que presenciamos de niños en Manzanillo la evolución de los sucesos en la Revolución de Fidel, nos preguntamos a veces qué historia es esa que recordamos y que en el resto de Cuba no se menciona.
Recientemente en una reflexión de Fidel sobre el Primer Frente, resumiendo las bajas de los soldados rebeldes, menciona a Gaudencio Santiesteban, nombre que solamente se escuchaba en el ámbito de su familia. Yo recuerdo muy vagamente el efecto de su muerte entre mi gente, porque mis primos eran sus medio hermanos. Y lo recuerdo por entre los mensajes de Radio Rebelde, los colaboradores, los chivatos, las patrullas de los casquitos.
Con el surgimiento de la NDPA y la muerte del Manzanillo histórico, que ya ni siquiera es historia, dejó de usarse el término Ciudad para adoptar caprichosamente el de Provincia. Ya no hay ciudades importantes si no son Capitales de Provincia. Si la región Manzanillo hubiera sobrevivido como lo hicieron la mayoría, la narrativa actual sería diferente, y justa. Cada vez que se hablara de Las Mercedes, El Turquino, Jibacoa, Cayo Espino, Primer Frente, Yara, Estrada Palma, Las Coloradas y otros muchos sitios, se mencionara a Manzanillo. Pero algún cerebro suspicaz previó esta situación y le puso coto. Sigo pensando que la decisión de despojar a Manzanillo de su historia tuvo que ser inspiración de algún personaje de las altas esferas de gobierno.
Ahora todos los pueblos y ciudades de Cuba fueron heroicas y rebeldes. Ahora todo el mundo conspiraba y colaboraba. Pero Camilo decía que en la llanura Bayamo-Holguin-Tunas, adonde fue enviado por Fidel para levantar la Revolución "no se le tiran ni piedras a los casquitos" mientras en Manzanillo era tanto el fervor que según Fidel, cuando se necesitaba mudar el campamento, se avisaba al movimiento M-26-7 allí para que el pueblo se tirara a las calles y distraer la atención de la dictadura. "Si llovía en Manzanillo, llovía en nuestro campamento. Las opiniones de Camilo y Che sobre Camagüey en cuanto a la ayuda a sus columnas es pésima.
La realidad es que Manzanillo y Santiago eran las únicas ciudades con una actividad orgánica y continua en favor de la Revolución. El mismo Santiago fue el que preparó el camino con el Moncada y el 30 de Noviembre, pero en Las Coloradas, Cinco Palmas, Encuentro en la casa de Epifanio Díaz, Entrevista de Herbert Mathews, El Marabuzal, El Primer Frente, Manzanillo tuvo un papel protagónico, lo que hace tan triste nuestro actual papel proto-agónico.
A mí me llama la atención el hecho de que en otras ciudades faltan nombres de mártires para asignar a tantas instalaciones y entidades con las que cuentan, mientras que en Manzanillo sobran. De tantas escuelas deportivas con el nombre de Manuel Fajardo, no hay una sola en nuestro pueblo. El hombre que nunca dejó ir a un pobre sin atención médica en su clínica, se alzó y sirvió en La Sierra y fue médico de Fidel, El Dr. René Vallejo, ha hecho mutis de nuestras crónicas de lucha y nadie sabe por qué. Pedro Sotto se nombra sólo una triste escuelita de Santa Elena, que iba a ser un Centro Escolar.
Hoy día la trayectoria heroica de Manzanillo para la historia oficial ha quedado sujeta a los caprichos de la presencia de Celia en la ciudad, la que consideraba "llena de chivatos" sin aclarar que donde hay peces hay gaviotas.
Micaela Riera fue tesorera del movimiento manzanillero después de Manuel Angulo. Ella sabía de todos los manejos conspirativos. Para mí es difiícil acostumbrarme a la idea de una revolución sin Micaela, como el anotador oficial pretende. De niño observaba como repetidamente los mismos sicarios que torturaban y mataban, venían a su casa al frente de la mía a detenerla. Y un detalle que comentaba mi madre: se tomaba todo el tiempo de su vida para acicalarse. Hasta que tuvo que asilarse en USA. Es cierto que sus conceptos y opiniones al final de su vida, en la más absoluta oscuridad y miseria, no eran muy ortodoxos. Decía que Celia, su compañera de lucha, era una persona rencorosa y vengativa y que para tener más libertad de movimiento en la sociedad manzanillera, no militaba en el M-26-7. Que su odio contra "Galleguito" Morán se debió a que éste comentó que su primera visita a Fidel en La Sierra había sido una noche de amor. Que le aconsejó a aquél que huyera porque descubrió malas intenciones en ella. El ajusticiador llegó a Manzanillo dias después y al no encontrarlo, fue a matarlo a Guantánamo. Me contó también que discutió con Frank País, "en ese mismo asiento donde estás ahora", sobre la subordinación. "Yo sólo recibo órdenes de Fidel, no tuyas". De él decía que era muy soberbio y que dejó sin protección a dos muchachos que habían ejecutado a un sicario batistiano en contra de sus órdenes. Que orientó en cada casa refugio que no los aceptaran. Los muchachos fueron muertos.
Manuel Hechavarría Martínez se reunió con Fidel en La Habana en Julio y Noviembre de 1955 para coordinar el M-26-7 en Manzanillo. Celia llega de Pilón a Manzanillo en Mayo de 1956. Hechavarría, ya jefe del movimiento, se reúne con Frank, de visita en Manzanillo en Agosto de 1956 y es informado que debe partir hacia Méjico. Al informarle el interés de Celia en venir como expedicionaria, Fidel le contesta que "si esa mujer es como dices, donde mejor está es en Manzanillo" Vemos en la respuesta dos cosas: que el jefe no la conocía y que Manzanillo era más importante que ella en ese momento.
El Marabuzal no ha encontrado todavía el cronista que se merece. Toda la vorágine que implica mudar personas de toda Cuba y el armamento dentro de un camión de naranjas a una ciudad, no cabe en pueblecito de mala muerte. Traer subrepticiamente un corresponsal del NYT hasta una lejana ciudad del interior de Cuba dice mucho sobre su actividad económica, social y cultural.
Pero aún antes del Marabuzal, desde una casa manzanillera que por su actividad llamaron "la embajada", habían salido hacia la Sierra siete hombres: Adalberto Pesant, Emilio Escanelle, Juan Francisco Echevarría, Juventino Alarcón, José Magadán, Emilio Ramírez.
Y como ya las ciudades dejaron de ser importantes en la historia revolucionaria de Cuba si no son capitales de las nuevas provincias, los nombres de los militantes del M-26-7 y colaboradores pasarán al olvido inmediatamente. Sus nombre son: Manuel Hechavarría, Micaela y Ricardo Riera, Manuel Angulo, Felipe Guerra Matos, Nardi Iglesias, Adalberto Pesant, César Suárez, Lalo Vázquez, Rafael Sierra, Luis LaO, Horacio y Ricardo Chang, Francisco Utset, Victoriano Rodríguez, Lorie Valls, Pedro Alvarez, Mario León y muchos otros olvidados, anónimos, desertores.
Hay otra serie de hechos considerados negativos que tuvieron a nuestra ciudad como escenario y que no deben obviarse. Uno de los contrarrevolucionarios más tristemente célebres fue sin dudas Manuel Artime. Al principio de la Revolución dirigía el Instituto Nacional de Reforma Agraria en la región Manzanillo y en contubernio con el clero y los agricultores adinerados estuvo formando unos comandos campesinos en contra de la revolución. Fidel tuvo que ir al lugar a impedir su objetivo y pronunció un discurso en los altos del hotel París, hoy inexistente.
Hay quien dice que la primera actividad revolucionaria efectiva de Fidel fue en Manzanillo, cuando fue capaz de convencer al pueblo de llevarse la campana de la Demajagua para apoyar a los estudiantes de la FEU, luego de habérsele negado a un ministro del gobierno de turno para fines politiquero.
Los que presenciamos de niños en Manzanillo la evolución de los sucesos en la Revolución de Fidel, nos preguntamos a veces qué historia es esa que recordamos y que en el resto de Cuba no se menciona.
Recientemente en una reflexión de Fidel sobre el Primer Frente, resumiendo las bajas de los soldados rebeldes, menciona a Gaudencio Santiesteban, nombre que solamente se escuchaba en el ámbito de su familia. Yo recuerdo muy vagamente el efecto de su muerte entre mi gente, porque mis primos eran sus medio hermanos. Y lo recuerdo por entre los mensajes de Radio Rebelde, los colaboradores, los chivatos, las patrullas de los casquitos.
Con el surgimiento de la NDPA y la muerte del Manzanillo histórico, que ya ni siquiera es historia, dejó de usarse el término Ciudad para adoptar caprichosamente el de Provincia. Ya no hay ciudades importantes si no son Capitales de Provincia. Si la región Manzanillo hubiera sobrevivido como lo hicieron la mayoría, la narrativa actual sería diferente, y justa. Cada vez que se hablara de Las Mercedes, El Turquino, Jibacoa, Cayo Espino, Primer Frente, Yara, Estrada Palma, Las Coloradas y otros muchos sitios, se mencionara a Manzanillo. Pero algún cerebro suspicaz previó esta situación y le puso coto. Sigo pensando que la decisión de despojar a Manzanillo de su historia tuvo que ser inspiración de algún personaje de las altas esferas de gobierno.
Ahora todos los pueblos y ciudades de Cuba fueron heroicas y rebeldes. Ahora todo el mundo conspiraba y colaboraba. Pero Camilo decía que en la llanura Bayamo-Holguin-Tunas, adonde fue enviado por Fidel para levantar la Revolución "no se le tiran ni piedras a los casquitos" mientras en Manzanillo era tanto el fervor que según Fidel, cuando se necesitaba mudar el campamento, se avisaba al movimiento M-26-7 allí para que el pueblo se tirara a las calles y distraer la atención de la dictadura. "Si llovía en Manzanillo, llovía en nuestro campamento. Las opiniones de Camilo y Che sobre Camagüey en cuanto a la ayuda a sus columnas es pésima.
La realidad es que Manzanillo y Santiago eran las únicas ciudades con una actividad orgánica y continua en favor de la Revolución. El mismo Santiago fue el que preparó el camino con el Moncada y el 30 de Noviembre, pero en Las Coloradas, Cinco Palmas, Encuentro en la casa de Epifanio Díaz, Entrevista de Herbert Mathews, El Marabuzal, El Primer Frente, Manzanillo tuvo un papel protagónico, lo que hace tan triste nuestro actual papel proto-agónico.
A mí me llama la atención el hecho de que en otras ciudades faltan nombres de mártires para asignar a tantas instalaciones y entidades con las que cuentan, mientras que en Manzanillo sobran. De tantas escuelas deportivas con el nombre de Manuel Fajardo, no hay una sola en nuestro pueblo. El hombre que nunca dejó ir a un pobre sin atención médica en su clínica, se alzó y sirvió en La Sierra y fue médico de Fidel, El Dr. René Vallejo, ha hecho mutis de nuestras crónicas de lucha y nadie sabe por qué. Pedro Sotto se nombra sólo una triste escuelita de Santa Elena, que iba a ser un Centro Escolar.
Hoy día la trayectoria heroica de Manzanillo para la historia oficial ha quedado sujeta a los caprichos de la presencia de Celia en la ciudad, la que consideraba "llena de chivatos" sin aclarar que donde hay peces hay gaviotas.
Micaela Riera fue tesorera del movimiento manzanillero después de Manuel Angulo. Ella sabía de todos los manejos conspirativos. Para mí es difiícil acostumbrarme a la idea de una revolución sin Micaela, como el anotador oficial pretende. De niño observaba como repetidamente los mismos sicarios que torturaban y mataban, venían a su casa al frente de la mía a detenerla. Y un detalle que comentaba mi madre: se tomaba todo el tiempo de su vida para acicalarse. Hasta que tuvo que asilarse en USA. Es cierto que sus conceptos y opiniones al final de su vida, en la más absoluta oscuridad y miseria, no eran muy ortodoxos. Decía que Celia, su compañera de lucha, era una persona rencorosa y vengativa y que para tener más libertad de movimiento en la sociedad manzanillera, no militaba en el M-26-7. Que su odio contra "Galleguito" Morán se debió a que éste comentó que su primera visita a Fidel en La Sierra había sido una noche de amor. Que le aconsejó a aquél que huyera porque descubrió malas intenciones en ella. El ajusticiador llegó a Manzanillo dias después y al no encontrarlo, fue a matarlo a Guantánamo. Me contó también que discutió con Frank País, "en ese mismo asiento donde estás ahora", sobre la subordinación. "Yo sólo recibo órdenes de Fidel, no tuyas". De él decía que era muy soberbio y que dejó sin protección a dos muchachos que habían ejecutado a un sicario batistiano en contra de sus órdenes. Que orientó en cada casa refugio que no los aceptaran. Los muchachos fueron muertos.
Manuel Hechavarría Martínez se reunió con Fidel en La Habana en Julio y Noviembre de 1955 para coordinar el M-26-7 en Manzanillo. Celia llega de Pilón a Manzanillo en Mayo de 1956. Hechavarría, ya jefe del movimiento, se reúne con Frank, de visita en Manzanillo en Agosto de 1956 y es informado que debe partir hacia Méjico. Al informarle el interés de Celia en venir como expedicionaria, Fidel le contesta que "si esa mujer es como dices, donde mejor está es en Manzanillo" Vemos en la respuesta dos cosas: que el jefe no la conocía y que Manzanillo era más importante que ella en ese momento.
El Marabuzal no ha encontrado todavía el cronista que se merece. Toda la vorágine que implica mudar personas de toda Cuba y el armamento dentro de un camión de naranjas a una ciudad, no cabe en pueblecito de mala muerte. Traer subrepticiamente un corresponsal del NYT hasta una lejana ciudad del interior de Cuba dice mucho sobre su actividad económica, social y cultural.
Pero aún antes del Marabuzal, desde una casa manzanillera que por su actividad llamaron "la embajada", habían salido hacia la Sierra siete hombres: Adalberto Pesant, Emilio Escanelle, Juan Francisco Echevarría, Juventino Alarcón, José Magadán, Emilio Ramírez.
Y como ya las ciudades dejaron de ser importantes en la historia revolucionaria de Cuba si no son capitales de las nuevas provincias, los nombres de los militantes del M-26-7 y colaboradores pasarán al olvido inmediatamente. Sus nombre son: Manuel Hechavarría, Micaela y Ricardo Riera, Manuel Angulo, Felipe Guerra Matos, Nardi Iglesias, Adalberto Pesant, César Suárez, Lalo Vázquez, Rafael Sierra, Luis LaO, Horacio y Ricardo Chang, Francisco Utset, Victoriano Rodríguez, Lorie Valls, Pedro Alvarez, Mario León y muchos otros olvidados, anónimos, desertores.
Hay otra serie de hechos considerados negativos que tuvieron a nuestra ciudad como escenario y que no deben obviarse. Uno de los contrarrevolucionarios más tristemente célebres fue sin dudas Manuel Artime. Al principio de la Revolución dirigía el Instituto Nacional de Reforma Agraria en la región Manzanillo y en contubernio con el clero y los agricultores adinerados estuvo formando unos comandos campesinos en contra de la revolución. Fidel tuvo que ir al lugar a impedir su objetivo y pronunció un discurso en los altos del hotel París, hoy inexistente.
Hay quien dice que la primera actividad revolucionaria efectiva de Fidel fue en Manzanillo, cuando fue capaz de convencer al pueblo de llevarse la campana de la Demajagua para apoyar a los estudiantes de la FEU, luego de habérsele negado a un ministro del gobierno de turno para fines politiquero.
miércoles, julio 07, 2010
CITAS Y NOTAS
1 Fragmento Tomado de El libro en Cuba, Editorial Letras Cubanas, 1994
2 Ambrosio Fornet | La Habana PRECURSORES Y ANTECESORES Pag web . (( Fragmento Artículo Precursores y antecesores. tomado de El libro en Cuba, Editorial Letras Cubanas, 1994)
3 Diccionario Biográfico Cubano, Francisco Calcagno, hasta 1878.
4 ibid.
5 www.Guije.com Historia de la prensa en Trinidad.
6. Ángel Cristóbal García y Violeta Cárdenas Echevarria. Poemas de Carlos Manuel de Céspedes, en El Eco de Manzanillo. Islas, Revista de laUniversidad Central de Las Villas No. 73, septiembre-diciembre de 1982, pp. 51-62. (Para confeccionar este trabajo se revisaron los originales que contiene el fondo "Francisco de Paula Coronado" -CDICT, Universidad Central de Las Villas-, desde julio de 1857 -fecha de su primer número-, hasta el 31 de enero de 1858, último ejemplar que posee esta valiosa colección.
7 Biografía Rafael María Merchán.
8 Gregorio Escudero. (Art. Editorial La Antorcha, en La Antorcha, pág. 2
número 26, con fecha domingo 1 de marzo de 1863, tomo IV.
9 ibid.
10 ..........Apud. tercera página, columna 1, párrafo 10
11 ibid
12 La Antorcha. 23 de diciembre de 1864, no. 153. Tomo V.
13 Lucas del Castillo, ilustrado bayamés al que Tirado en su Libro le asigna la dirección de La Antorcha, en 1859. (página 93. TI), sin embargo el periódico analizado tiene en sus créditos a Rafael García como dueño de imprenta y director del periódico.
14 Modesto A. Tirado. Trabajo de recopilación de datos: Efemérides de Manzanillo: Ciudad-Masó. página. 94 .
15. ibib. Pág. 95.
16 Tirado .. Efemérides. Pág. 117.
17. Ibid.
18 Tirado... página 117-8.
19 Tirado. Pág. 96.
20. Sergio Aguirre. Eco de Caminos(Pág. 91) y Modesto Arquímedes Tirado. Efemérides de Manzanillo: Ciudad-Masó. Pág. 96.)
21 ibid.
22. Tirado. . Pág. 140
23 Pedro Deschamps Chapeaux . El negro en el periodismo Cubano en el siglo XIX. Pág. 9.
24. El Eco de Manzanillo. 26 agosto/1886 Época Dos.
25 Tirado . Pág. 140.
26 ibid Pag. 140
27 La voz del pueblo, 26 de agosto de 1886, número 56.p.1
28 La Unión, No. 109, 2 de agosto de 1888, Año II
29 José Miro Argenter. Datos biográficos. Del autor, en Cuba. Crónicas de la guerra. Contraportada.
30 Apud. Modesto A. Tirado A. Efemérides.... p. 159.
31 ibid
32 tirado pag 159.
33 apud....p.188.
34 José Martí Diario en Cuba, campamento en Altagracia de Venero . El 9 de mayo salen del campamento de Bio y llegan hasta Altagracia de Venero.
35 Tirado. obras citadas. Pag. 151.
36 ibid.
37 Modesto Tirado García (hijo) Periódicos Mambises. El comandante José Guinot Saavedra. P11.
38 Modesto Arquímedes Tirado. .. Pág.159
39 ibid.
40 Tirado... Pág. 275
41 ibid. . Pág. 277.
42 El Reporter. 30 de abril de 1899.
43 tirado.. Pág. 277.
44 El Álbum, 25 de junio 1899.PáG. 162
45 Tirado..Pág. 98 .
46. Carlos Rodolfo Escala Fernández. Enciclopedia Manzanillo 2007) Artículo Monseñor Francisco Pérez Acevedo. Ola de Cieno. El Granito de Arena.
47 Tirado..Pág. 152
48 Apud. Condena Enérgica. El Repórter. Martes 21 de noviembre de 1910. Año xii. P. 1
49 Epifanio Sánchez. Memorias de un manzanilleros. Pág. 8.
50 Modesto A. Tirado A. Efemérides.... p. 163.
51 Minibiografía de Martinillo. En El Debate, boletín del taller literario Juan Francisco Sariol. Año I. No. 2, 1983.
52 Advertencia (Editorial) en El Radical, 13 de diciembre de 1907, p. 1
53 ibid.
54 Ibíd. " En La Lucha ", (editorial) p.1
55 Autor Carlos Rodolfo Escala Fernández. 2007) Artículo Monseñor Francisco Pérez Acevedo. Ola de Cieno. El Granito de Arena. Enciclopedia Manzanillo.
56 El Repórter. 22 de noviembre de 1910
57 El Fuete, no. 5, o de octubre de 1912. Año I, pág. 1 (tabulando este periódico pudimos establecer la fecha de circulación)
58 Archivo provincial Santiago de Cuba. Materia: Alcaldes. Legajo o caja 26. No. 11. Periódico Libertad (1911).
59 Epifanio Sánchez Q.. Memorias de un manzanillero. p. 28. (tercer y cuarto párrafos)
60 IbId.
61 Manuel Navarro Luna. (Psud Mongo Paneque). Siluetas Aldeanas. p. 19
62 Ibid. Pág. 47
63 Rodrigo Motas Tamayo. Entrevista a Adalberto Infante Zamora , periodista opuesto al régimen de Machado que fuera expulsado de Bayamo y donde fundara también el periódico Renovación.
64 Voz Proletaria. (editorial) en Voz Proletaria 1930, No. 1. p. 3
65 Jorge E. Medoza. Granma. 20 de agosto de 1978.
66 Raúl Rivero García. Recopilación de datos (investigación) Voz Proletaria. 1978
67 Rodrigo Motas Tamayo (Nota del autor). Los hermanos Necolardes Rojas son fusilados al triunfo de la Revolución por sus desmanes y fechorías como esbirros batistianos.
68 Historia del Movimiento Obrero y la Revolución Socialista de Cuba. Conferencia no. 5 Tema V. 14 de septiembre de 1982.
69 Modesto A. Tirado A. Efemérides... p. 99
70 El Eco de Manzanillo. Revista directorio informativa. No. 5. Año III. Etapa V. Mayo de 1952.
71 www.cubaperiodistas.cu sitio de la unión de periodistas de cuba. Sección Lo que paso en el 59 a cargo de Juan Marrero articulo Prensa sin retorno.
72 ibid.
73 ibib
74 www.cubaperiodistas.cu Sección efemérides. 1964, mayo 13. Resultaron heridas la niña de 8 años María Ortega Olivera y la ciudadana Ofil Guerrero García, cuando un buque de la organización terrorista Comandos Mambises, atacó el central azucarero "Luis E. Carracedo", en el municipio de Pilón, provincia de Oriente. Como consecuencia del incendio que causó este ataque se perdieron 70 mil sacos de azúcar.)
75 Guacanayabo. Boletín del taller literario Manuel Navarro Luna. Año I. No. 1, 1973.
BIBLIOGRAFÍA
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- 3. Departamento de Periodismo. La Prensa Independentista, en folleto guía Historia de la Prensa en Cuba I. P.4
- 4. Cárdenas Echavarría, Violeta y Cristóbal García (autores) Poemas de Carlos Manuel de Céspedes en 'El Eco de Manzanillo'. Revista Islas, número 73, de 1982. Universidad de Las Villas.
- 5. Revista Decenal del "Avisador Comercial" Ecos de Cuba, del 10 de marzo hasta el 10 de mayo de 1895 (en edición facsimilar publicada por la Xunta de Galicia,
1997 . - 6. Mapa Histórico-biográfico Mayor General Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, ediciones GEO 2004, de la Oficina nacional de hidrografía y geodesia. Artículo Síntesis biográfica del...(sic)", páginas interiores, párrafo cuarto.
- 7. Biografía de Carlos Manuel de Céspedes, Página Web.
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- 18. El Eco de Manzanillo. Revista Directorio Informativa No. 5. Año III. Etapa 5. Mayo de 1952. Manzanillo.
- 19. El Repórter. 30 de abril de 1899. Imprenta Gutemberg, Manzanillo.
- 20. Escudero, Gregorio. Editorial La Antorcha, en La Antorcha. Imprenta La Antorcha. P.p 2-5. Año 1863.
- 21. Guacanayabo. Boletín del Taller Literario Manuel Navarro Lunas. Año I, 1973. No. 1 (spi).
- 22. Historia del Movimiento Obrero y la Revolución Socialista de Cuba. Conferencia No. 5. Tema V. Septiembre 14, 1982.
- 23. Historia de la Prensa en Cuba I. (Conferencia). Actividad 5 y 6. 10 de septiembre de 1982.
- 24. La Voz del Pueblo. (Periódico). 26 de agosto de 1886. No. 56. Imprenta El Comercio. P. 1, columna 2., párrafo 3ro.
- 25. Martín Veloz, Agustín. (Martinillo). El Radical. 13 de diciembre de 1907. Imprenta La Activa. P. 1.
- 26. Minibiografía de Martinillo. En El Debate, boletín del taller literario Juan Francisco Sariol. Año I, no. 2, 1983.
- 27. Advertencia. Editorial en El Radical, 13 de diciembre de 1907, pp. 1.
- 28. Mendoza, Jorge E Granma. 20 de agosto de 1978. Redacción, Administración y Talleres> Avenida General Suárez y Territorial. Plaza de la Revolución.
- 29. Miró Argenter, José. Datos Biográficos del autor en Cuba: Crónicas de la Guerra (contraportada). Manzanillo.
- 30. Archivo provincial de Santiago de Cuba. Materia: Alcaldes. Legajo o caja 26 No. 11. Periódico Libertad (1911).
- 31. Navarro Luna, Manuel. 1897-1966. Siluetas Aldeanas (por) Mongo Paneque (psud). Manzanillo. Imp. y Ed. "El Arte". 1925. (141 p.). p.19.
- 32. Delio Orozco. Director Archivo Municipal de Manzanillo. Enciclopedia Manzanillo.
- 33. Orientación (periódico) Año 25. No. 229. Sábado 12 de octubre de 1957. p. 1, tercera columna. (spi)
- 34. Rivero García, Raúl. Recopilación de datos. (investigación). Voz Proletaria. 1930 (realizada en 1978)
- 35. Sánchez Quesada, Epifanio (Epi). Memorias de un manzanillero. P. 28. Imp. Y Casa Ed. El Arte. Sariol y Cía. Manzanillo.
- 36. Tirado S. Modesto A. Trabajo de recopilación de datos titulado Efemérides Ciudad Masó (mecanografiado, 3 tomos).
- 37. Tirado García, Modesto (hijo). Periódicos Mambises. El Comandante José Guinot Saavedra. Imp y Casa Ed. El Arte. Sariol y Cia. Manzanillo. 1947. p. 11.
- 38. Voz Proletaria. Órgano de información de la Federación Obrera de Manzanillo (spi). 1930. No. 1 p.1.
- 39. El Eco de Manzanillo. Revista directorio informativa. No. 5. Año III Etapa V. Mayo de 1952.
- 40. Guacanayabo. Boletín del taller literario Manuel Navarro Luna. Año i. No. 1 1973.
- 41. La Demajagua. Periódico medio tabloide. 4 de marzo de1973.
- 42. Revista Decenal del "Avisador Comercial" Ecos de Cuba, del 10 de marzo hasta el 10 de mayo de 1895 (en edición facsimilar publicada por la Xunta de Galicia, 1997.
- 43. Cárdenas Echavarría, Violeta y Cristóbal García (autores) Poemas de Carlos Manuel de Céspedes en 'El Eco de Manzanillo'. Revista Islas, número 73, septiembre-diciembre de 1982. pp. 51. Universidad de Las Villas.
- 44. Sitio web cubaperiodistas.cu, sitio de la unión de periodistas de cuba. Seccion Lo que paso en el 59.
- 45. Carlos Rodolfo Escala Fernández. Enciclopedia Manzanillo 2007) Artículo Monseñor Francisco Pérez Acevedo. Ola de Cieno. El Granito de Arena.
- 46. José Martí Diario en Cuba, campamento en Altagracia de Venero.
- 47. José Miro Argenter. Datos biográficos. Del autor, en Cuba. Crónicas de la guerra. Contraportada.
- 48. Islas, Revista de la Universidad Central de Las Villas No. 73, septiembre-diciembre de 1982, pp. 51-62. Poemas de Carlos Manuel de Céspedes, en El Eco de Manzanillo.
- 49. Raúl Rivero García. Recopilación de datos (investigación) Voz Proletaria. 1978
Dedicatoria
A mis padres y hermanos.
A mis hijos Zuleydis y Arsenio
A Manzanillo y su historia
A la Revolución.
También es necesario destacar la valiosa ayuda brindada por Odmundo Planas, director del Museo de Luchas Obreras en Manzanillo (1982), así como la abierta y entera cooperación de Raúl Rivero García, periodista (Jubilado) del órgano de prensa provincial La Demajagua, y que a inicios de la Revolución dirigiera los periódicos surgidos en esa etapa en Manzanillo, por orientación del Partido Comunista en esta zona (1968), quien puso en nuestras manos todo el caudal de sus conocimientos y archivo personal.
Igualmente destacamos la desinteresada colaboración de Delio Orozco, director del Archivo Municipal de Manzanillo, quien además nos encaminó y contribuyó con sus conocimientos al feliz término de este trabajo.
Todos ellos, de una manera u otra, posibilitaron la conformación de este volumen; a ellos nuestro más sincero agradecimiento. A todos, gracias.
Solo resta invitarles a recorrer estas valiosas páginas donde la pujanza cultural de un pueblo rebelde y revolucionario, fiel al legado de La Demajagua, Las Coloradas, Celia y Fidel, quedó impresa en más de siglo y medio de prensa plana (periódicos) de un Manzanillo que tantos aportes hiciera a la historia patria y ahora suma otro granito de arena para la Historia de la prensa en Cuba.
Autor:
Rodrigo Motas Tamayo
Periodista de Radio Granma, en Manzanillo.
Profesor adjunto de la Sede Universitaria
Poeta, narrador e investigador
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