miércoles, julio 07, 2010

AMANECER DEL PERIODISMO EN MANZANILLO




PRIMER CAPITULO 
LA PRENSA EN EL SIGLO XIX
La fundación y antecedentes de la tipografía en Cuba debe ubicarse en un lapso del siglo XVIII, aunque sus límites son difíciles de precisar con exactitud. No obstante si se fuera a hablar en términos reales de tiempo, podría decirse que oscilan cerca de ochenta años, desde la introducción de laimprenta hasta los albores del siglo XIX.
La imprenta llegó a la Isla hacia 1720, casi ciento ochenta años después que a México y ciento cuarenta después que a Perú, cuando ya había sido establecida en GuatemalaParaguay y Brasil; La Habana fue la séptima ciudad de la América española que tuvo imprenta. La historia de la imprenta en Cuba no comienza, sin embargo, hasta 1723, fecha del primer impreso conocido . (1)
Sin embargo, los avatares por los que pasa le señalan los 30 años posteriores como de tropiezos y sin afianzamiento, hasta el punto que, ya en crisis en 1753, tienen que imprimirse en México los reglamentos militares para las guarniciones de Santiago y La Habana porque en ésta no se encuentra un taller capaz de cumplir tal encargo.

Algunos estudiosos del tema aluden a una prehistoria de la imprenta y de una historia cuya etapa inicial comenzaría en realidad el periodo de fundación de la tipografía cubana. La prehistoria abarcaría los treinta años que van de 1723 a 1753, desde la aparición hasta su eclipse; y un período de fundación propiamente dicho que se iniciaría en 1754 —fecha en que se establece en La Habana el impresor Blas de los Olivos— y concluiría en 1790, año en que aparece el Papel Periódico de la Havana, bisemanario que abriría las puertas a una producción relativamente planificada y continua que lo asemejaría al taller moderno. (2)
Breve historia de una época
A partir de 1820, España atraviesa grandes contradicciones políticas que estremecen el Reino y se dejan sentir con violencia en sus colonias. A mediados de 1823, el Rey Fernando VII abolió el sistema constitucional, limitando toda la incipiente prensa de la época. Cuba no escapa a esta situación y en condiciones tales en La Habana se crea la Junta de Censura.
A través de esta arbitrariedad la prensa cubana conoce la primera censura periodística; por lo que el auge alcanzado desde la fundación del Papel Periódico de La Havana, en 1790, se ve frenado de manera abrupta.
Numerosas publicaciones surgidas en el país desde ese entonces se ven obligadas a dejar de circular o a cambiar la línea informativa, incluyendo la monárquica. Solo se publican noticias oficiales, movimientos de buques, vales de sueldos, indultos, anuncios, mercancías, etcétera.
Años posteriores, cuando el gobierno de la Metrópoli ofrece algunas facilidades en ultramar para el desarrollo de la prensa, es que comienzan a publicarse periódicos de diferentes tendencias a lo largo de toda la isla.
  • Antecedentes económicos y socioculturales de Manzanillo
Manzanillo en los inicios del siglo XIX se muestra como una floreciente Villa (categoría otorgada desde 1833), dado su auge económico sustentado en la explotación y exportación de madera preciosa; el cultivo de frutos menores, tabaco y el posterior y progresivo desarrollo del renglón azucarero, aparejado ello a un rápido crecimiento de la población que a su vez trae consigo el aumento de sus necesidades y un despegue cultural del territorio y sus moradores.
Muestra de ello son la creación de diferentes instituciones como una escuela para niños (1841), la iglesia parroquial (1843), la Sociedad Filarmónica (1851), y la inauguración del teatro principal de Manzanillo (1856), entre otras.
1.2 Amanecer del periodismo en Manzanillo. El primer periódico.
El propio desarrollo socio-económico y cultural de la floreciente Villa condiciona el surgimiento de la prensa plana en esta ciudad costera de Oriente, unido a los anhelos de Francisco Murtra, laborioso impresor de Trinidad empeñado en gestar la tipografía en Cuba y fundar instituciones de esta índole en todo el país. (3)
En el libro (inédito) Efemérides de Manzanillo: Ciudad-Masó, de Modesto Arquímedes Tirado, se señala que a finales de 1856 llega a Manzanillo procedente de Bayamo, Francisco Murtra, quien funda una imprenta y edita el primer periódico titulado El Eco de Manzanillo, vocero informativo destinado a dar a conocer la entrada y salida de buques en el puerto, anuncios de mercancías y bandos del Capitán General de la Plaza de esta ciudad, referidos a órdenes de gobierno, etc. Señala Tirado además que en esta primera etapa tuvo vida efímera, deja de publicarse al poco tiempo, en 1857, surgiendo luego en 1882, 1900, 1933 y en 1950, ya en forma de revista.
Esa aseveración, que no nos da una fecha exacta de aparición del primer periódico, ni sus características en cuanto a circulación; no obstante, se sustenta también por otros datos. Si tomamos en consideración lo planteado sobre Murtra en el libro Diccionario Biográfico Cubano, de Francisco Calcagno, y que comprende hasta 1878, encontramos que es oriundo de Trinidad y que pasó, siendo muy joven aún, a Estados Unidos donde realiza el aprendizaje de tipografía en las oficinas de James Hardig, Filadelfia, practicando después en las primeras imprentas de New York, en ese país. Sobre su labor editorial, se dice:
"... publicó periódicos en varios lugares de la Isla, siempre en ciudades de gran desarrollo que posibilitaran sus anhelos. En 1856 llega a Manzanillo funda la imprenta y publica el primer periódico el cual tuvo vida efímera en esa etapa debido a que Murtra reside poco tiempo en la ciudad, y luego pasa a Sancti Spíritu, donde también funda una imprenta y publica un periódico.(4)
Puede notarse que 1856 es el año que se da por sentado de la llegada de Murtra a esta Villa y como fecha de fundación de la imprenta y aparición del periódico El Eco de Manzanillo. Investigaciones más recientes nos llevan hasta la página web Guije.com en que se publica un artículo sobre el periodismo en Trinidad y donde se reseña sobre Francisco Murta:
"No cabe duda que, a Don Cristóbal Murtra, se le debe la implantación de la imprenta en Trinidad. Vizcaíno muy activo y de conocimientos variados, dejó aquí una distinguida sucesión, sobresaliendo brillantemente su hijo Francisco que, en el 1845 fundó la imprenta, y periódico "Hoja Económica en Cienfuegos; en 1855 estableció en Bayamo el primer taller tipográfico, fundando el periódico " El Boletín"; puso en 1856 en Manzanillo la primera imprenta, así como el primer periódico "El Eco", y, en 1859, empezó en Matanzas su obra "Diccionario Tipográfico Cubano", pasando después a Sancti Spíritus donde también fundó imprenta y editó el periódico "La Revista" y compuso un folleto también titulado: "Reglamento para el Gremio de Impresores". (5)
Si tomamos en consideración la referencia a esta publicación aparecida en la revista de igual nombre El Eco de Manzanillo, pero editada en Manzanillo en 1950, V Etapa, y dirigida por Epifanio Sánchez Quesada, encontramos que en su margen derecho, entre paréntesis, aparece: " Inició su publicación en su primera etapa en el año 1856 ". Ello también da por sentado que muchos estudiosos han tomado por válida esa fecha.
Estos documentos (Efemérides de Manzanillo: Ciudad-Masó, Diccionario Bibliográfico Cubano, Guije.com y revista Eco de Manzanillo-1950) dan al1856 como año de surgimiento en Manzanillo de su primer periódico. No obstante a ello, parece polémica sustentar tal afirmación si se analizan otros datos de la época sobre este acontecimiento editorial manzanillero.
En el Archivo Histórico de Manzanillo, tal y como nos facilitara su director Delio Orozco, existe un " acta sobre un pago de impuesto a nombre de Francisco Murtra, vecino de Bayamo, con fecha 30 de agosto de 1856, a la Sociedad la Filarmónica ", lo que nos sitúa a este impresor todavía en esa localidad y no en Manzanillo, tal y como se planteara en los documentos anteriores. Cierto es que ello deja un margen de cuatro meses restantes para terminar el año, pero conocemos que fundar y editar un periódico no es tarea tan fácil.
Para mayor seguridad, tomemos como referencia el artículo Poemas de Carlos Manuel de Céspedes, en El Eco de Manzanillo, de los autores Ángel Cristóbal García y Violeta Cárdenas Echevarria, quienes aseveran que este periódico realmente comenzó a circular el 19 de julio de 1857.
Aparece por primera vez este periódico el domingo 19 de julio 1857, el cual será denominado por su propia redacción: "Hoja oficial, económica, ymercantil" pues su objetivo principal consistiría en insertar con preferencia la parte gubernativa y judicial, la económica y mercantil, para procurar dar a estas tres secciones todo el interés que permitiera divulgar el estado y desarrollo de la villa manzanillera por esos años. De los demás periódicos extraía El Eco aquellas noticias que dieran a conocer los adelantos de las diferentes regiones de la colonia, o que interesaran por otro concepto, como por ejemplo la actividad mercantil dadas las características de esta publicación. Además de las tres secciones mencionadas El Eco divulgaba premios de la "Real Lotería", los días de vacunas, el almanaque -sección de horóscopos-, el arreglo de viajes de vapores, servicio público, y el turno de empleados civiles y facultativos, así como otros anuncios menores (especie de clasificados), que incluían desde la compra- venta de esclavos, hasta el anuncio deofertas de sanguijuelas a precios módicos. Dos veces a la semana, jueves y domingo, circulaba este periódico, cuyo precio de suscripción, que incluía la entrega a domicilio, era de un (1) peso trimestral. Los artículos no se admitían en la redacción sin el requerimiento de censura. (6)
Otros apuntes analizados resaltan que en El Eco de Manzanillo, a la edad de doce años, comienza a trabajar Rafael María Merchán como aprendiz de cajista. Una mirada a la biografía de este manzanillero nos permite encontrar:
Nació el 2 de noviembre de 1844 y murió el 19 de marzo de 1905. La venida al mundo se encuentra registrada en el Archivo Parroquial de la ciudad de Manzanillo. Desde muy joven y cuando apenas contaba con 12 años de edad, despertó en él la afición por la tipografía, trabajando como aprendiz en una imprenta de la localidad. Colaboró en la edición del Eco de Manzanillo, primera publicación de esta índole que registra la ciudad y colaboró en la redacción del periódico La Regeneración, de Bayamo; aunque en ambas su labor se limitó a obligaciones tipográficas. (7)
Un simple análisis de la fecha de nacimiento de Merchán nos sitúa que en noviembre de 1856, éste tiene doce años, lo cual implica que El Eco de Manzanillo tiene que haberse publicado posterior a esa fecha. Es más factible entonces aceptar como la fecha de publicación de este periódico el 19 de julio de 1857 y si por otro lado recordamos notas anteriores sobre su circulación hasta meses después de iniciado el 1858, podemos afirmar que su vida no fue tan efímera como señalara Tirado.
Puede entonces asegurarse que el surgimiento de la imprenta estuvo condicionado por un doble propósito: dar a conocer el propio desarrollo alcanzando por la Villa en todos los aspectos de la vida socio-económica y cultural, y por la consumación de los ideales de Murtra, de crear unaindustria tipográfica en el país.
Aclarado todo, podemos afirmar que con la aparición de El Eco de Manzanillo. a solo sesenta y siete años de haberse fundado el Papel Periódico de la Habana (1790), comienza a gestarse el periodismo en esta zona del Guacanayabo y con ello todo un movimiento editorial que duraría más de siglo y medio.
1.3 Céspedes y el periodismo
Es válido significar que en este periódico colabora quien años más tarde ocuparía un lugar cimero en la historia patria: Carlos Manuel de Céspedes, lo cual se sustenta con datos de importantes publicaciones.
En primer lugar tendríamos que tener en cuenta el articulo Poems de Carlos Manuel de., y echar un vistazo al plegable Mapa Histórico-biográfico Mayor General Carlos Manuel de Céspedes y del Castilloediciones GEO 2004, de la Oficina nacional de hidrografía y geodesia. Artículo Síntesis biográfica del... (sic)", páginas interiores, párrafo cuartoasí como la página web Biografía de Carlos Manuel de Céspedesdocumentos que nos revelan sobre este bayamés radicado en Manzanillo desde 1852 que " colabora en los periódicos La Prensa, de La Habana; El Redactor ElSeminario Cubano, de Santiago de Cuba; El EcoLa Antorcha El Comercio, de Manzanillo; y en El Boletín La Regeneración, de Bayamo; entre otras publicaciones. Era un hombre atento al progreso y no permaneció indiferente a los problemas de la patria."
Uno de los poemas de marras publicados por Céspedes en El Eco de Manzanillo, el 19 de julio de 1857 fue "DesencantoHijo del amor, del goce y la sonrisa, / nace el hombre a la fe y a la esperanza, y por el mundo férvido se lanza, /y cree que alfombra de claveles pisa. A sus pies los abismos no divisa, /Ni la tormenta oculta en la bonanza: solo siente placer y bienandanza, /respira soloamorjuegos y risa. Mas, ¡ay! que pasan los fugaces años, Y huyen los sueños de zafir y rosa: Hieren su corazón los desengaños, /Ve la verdad desnuda y horrorosa, es dichoso, si al fin de su existencia, /le acompaña al sepulcro una creencia.
Otros poemas suyos vieron la luz en esta publicación, como En el Río, que "fue hallado por un colaborador del periódico Regeneración, de Bayamo, cierto día que paseaba por las orillas de ese pintoresco río -río Bayamo-" Tal como lo encontró, sin firma, lo publicó en el número correspondiente al 29 de octubre de 1857 y más tarde fue reeditado por El Eco de Manzanillo -jueves 5 de noviembre de 1857-, con una breve nota de presentación donde se aclara que pertenece a Céspedes.
Casi dos años después de El Eco de Manzanillo, surge en marzo de 1859 La Antorcha, que se anuncia así mismo como periódico mercantil, económico y literario, con salida dos veces a la semana: jueves y domingo. Se edita en la imprenta de igual nombre, propiedad de Rafael García, periodista expulsado de Puerto Príncipe por sus ideas liberales.
Contaba con cuatro páginas, escritas a tres columnas. Comprende poesías, anuncios, notas sueltas, salutaciones y una sección titulada Mesa revuelta. A partir de diciembre de 1860 comienza a salir como tabloide a dos páginas, cuatro columnas, como lo demuestran los números 23, del jueves 21 de marzo de 1861, Tomo II y el 36, del domingo 5 de mayo de 1861.
En 1862 (# 101, jueves 18 de diciembre, Tomo III) anuncia que saldrá tres veces a la semana: miércoles, viernes y domingo. Publica órdenes del gobierno, disposiciones de los tribunales, acuerdos del ayuntamiento, entrada y salida de buques y noticias marítimas, comerciales, económicas ylocales.
En un recuadro, en primera página, saca los precios de suscripción y de anuncios, y sobre estos últimos, señalaba " el que abone un año adelantado tiene derecho a publicar sus anuncios gratis por tres días cada mes ", una manera de garantizar su circulación pues se conoce que los periódicos de esa época subsisten gracias a los pagos de anuncios.
En 1863 se presenta el machón (La Antorcha) en letras góticas, adornadas y el correspondiente al Domingo 18 de enero 1863, no. 8, anuncia en un recuadro que se publicará viernes y domingo.
En un recuadro aparecido en la primera página del número 26, con fecha domingo 1 de marzo de 1863, tomo IV, dice de si mismo: " Se publica en él las órdenes del gobierno, disposiciones de los tribunales, acuerdos del Primer Ayuntamiento, entrada y salida de buques y demás noticias marítimas , comerciales, económicas y locales".
En las páginas de este periódico, en el número 26 citado, en sección dedicada al editorial La Antorcha se ofrecen datos que reafirman nuestra aseveración sobre su fecha de surgimiento:
" Voy a expresar algunos pensamientos que ha sugerido La Antorchaal entrar en el cuarto año de su existencia... En este periódico ya no se debe hablar de la necesidad de la prensa, de sus ventajas y saludable influjo sobre los intereses y la moralidad del público... El mayor número de publicaciones supone que en Manzanillo y su extensa jurisdicción es una necesidad la prensa periódica..." (8)
Y por otro lado se pone de manifiesto en esas líneas la importancia que se le concede en esos años a la prensa periódica y su papel sobre las masas, la necesidad de su existencia en la localidad y todo el espacio que esta comprende. En cuanto al surgimiento y las funciones de ésta, en el mismo editorial aparece:
" su aparición y existencia en un pueblo supone desarrollo de inteligencia y de intereses... la prensa periódica eminentemente social, eminentemente justa e imparcial... constituida como una antorcha en medio de las capacidades de los intereses y las pasiones, interviene en la administración, y positivamente dicta sus leyes que dirigiendo la razón del entendimiento mueven las verdaderas creencias, establecen la moralidad de las acciones y conducen la filosofía..."(9)
Es de destacar la forma en que se trata el tema del campesino en este periódico. En el número 26 antes citado, en la tercera página, columna 1, párrafo 10, aparece:
" La Antorcha acaba de decir, hablando en general de los campesinos de esa parte de Oriente, estas significativas palabras: donde reina tanta indolencia que cree uno hallarse en los siglos XVI y XVII. En el campesino de Oriente de Cuba, en el interior, con frecuencia vive y muere sin saber que juez rige su Partido y sin conocer de su país más que la comarca en que mora y la distancia del jato a la ciudad del Bayamo y al pueblo de Tunas, todo allí permanece estacionario..."(10)
Más clara no puede ser la visión que se da de las condiciones en que vivía el campesinado en aquellos años de Colonia; una situación pésima y mísera. En párrafos posteriores de ese mismo artículo, se manifestaba:
". ocúpese la prensa de esta cabecera porque acabe de cambiarse la situación infeliz de esos campesinos, dándoles posesión inmediata legitima y pacífica de los terrenos que ocupan a lo largo de las costas del río Yara, Jibacoa y Guá conforme con el pensamiento del gobierno de Su. M. Expresado en Real Cédula de 1852, désenles, y aprovéchense en ellos los de la última soberana resolución, y entonces sacudida la apatía con la esperanza de hacersuyo el fruto del trabajo y sepultada para siempre la insensibilidad actual, la ventajosa situación, la división territorial y el trabajo, alejarán la miseria de esa rica comarca...
... esfuércese pues la prensa periódica en Manzanillo porque desaparezca la situación horrible de sus campesinos..." (11)
En todo lo antes expuesto apreciamos las ansias de mejoramiento de las condiciones materiales y de vida de nuestros patricios, se encarna además la aspiración de la minoría dirigente que, desde hace algunos años atrás, se empeña en materializar la transformación de la Isla. Constituye el reflejo de las aspiraciones de la clase burguesa por cambiar la situación del campesino, lo que traería consigo la utilización más consecuente y radical de las riquezasdel suelo y el desarrollo económico del país. Estas ideas progresistas, de cierta manera vistas en las demandas hacia la tierra, como medio de subsistencia, se promulgaban desde hacia ya algunos años.
La edición del viernes 23 de diciembre de 1864, no. 153, sale como tomo V, y en sus páginas tenemos una caracterización real de los motivos editoriales de La Antorcha:
" Se publica en él las órdenes del gobierno, disposiciones de los tribunales, acuerdos del Primer Ayuntamiento, entrada y salida de buques y demás noticias marítimas, comerciales, económicas y locales... "(12)

A partir de esa fecha comienza a publicarse tres veces a la semana, miércoles, viernes y domingo, aunque en algunos casos también los jueves. Se escribe a tres columnas y edita en cuatro páginas. Su director sigue siendo Rafael García, quien a su vez se mantiene como dueño de la imprenta La Antorcha, donde se imprimía, sita en la calle de Valcour, de esquina a" (opuesta) la de Isabel II (sic). Como administrador funge Manuel López.
El número suelto costaba un real. En sus páginas aparecen anuncios, comerciales, poesías, memorandos, mesas revueltas con chismes sociales, clasificados, todas dentro de las secciones no fijas, y dentro de las fijas están la judicial, la oficial y una legal, así como el permanente editorial dedicado a La Antorcha, con un carácter clerical.
En este periódico, es de destacar, colaboran los Licenciados en Derecho Lucas del Castillo (13) y Carlos Manuel de Céspedes, quienes conspiran contra el gobierno de la metrópoli y alientan los anhelos independentistas de los cubanos.
El número 70, de fecha domingo 5 de junio de 1864, tomo II, sale completamente en color amarillo, siendo la primera vez que se utiliza el color dentro del periodismo manzanillero.
En la colección analizada están además los ejemplares correspondientes al número 8, domingo 18 de Enero de 1863; y los no. 25, 40, 134 y 153, del viernes 26 de febrero, domingo 5 de abril, miércoles 9 de noviembre y viernes 23 de diciembre, todos de 1864, Tomo V.
No podemos pasar por alto mencionar que en la imprenta de este periódico, Domitila García Doménico, hija de Rafael García, dio sus primeros pasos en la tipografía y en el periodismo, convirtiéndose en la primera mujer en Manzanillo dedicada a este trabajo. Posteriormente, en 1866, en compañía de la poetiza Zofia Estévez Valdés, Domitila funda en Camagüey la revista El Céfiro, de la que fue redactora hasta 1867 y luego se traslada a La Habana en 1868, donde funda también tres semanarios: El eco de Cuba (1869) El correo de las damas (1875) y la Crónica Habanera (1895). Fue además creadora de la Academia de tipógrafos-encuadernadores, primera de su clase en Cuba.
Puede agregarse además que Domitila colaboró en La Patria, La Guirnalda, El Álbum (publicación manzanillera), El Hogar, El Fígaro y La Discusión. Es autora de la antología Álbum práctico fotográfico de escritoras y poetisas cubanas (1868), y escribió algunos libros en su larga vida dedicada a esta profesión (Dejó inédito su libro Cubanos beneméritos la novela Los enemigos íntimos. Y para sus escritos y textos utilizó los seudónimos Ángela y Jatibonico). (14)
En Enero de 1864 se publica en Manzanillo un semanario satírico con el nombre de Cotorra, dirigido por Lorenzo Puentes Acosta, joven fotógrafopuertorriqueño que se encontraba accidentalmente en la ciudad. Este periódico duró poco tiempo y la imprenta donde se edita es adquirida por Bartolomé Masó Márquez y Gines Escaverino Linares, quienes publican una hoja interdiaria titulada El Comercio, la cual ve la luz en mayo de ese año y que " éstos escogieron precisamente para no despertar sospechas por las frecuentes incursiones que hacían en el campo de la política de aquellostiempos, cultivando el sentimiento cubano y poniendo al descubierto los desaciertos de los gobiernos ." (15)
El Comercio se anuncia como periódico literario, económico, mercantil de anuncios y noticias. Sale miércoles, viernes y domingo; la suscripción era de $2.40 el trimestre; y la redacción y administración se encontraba en la calle del Ángel.
Presenta cuatro páginas escritas a cinco columnas, y tiene varias secciones fijas dedicadas a diferentes aspectos, entre éstas: una sección oficial en la que aparecen órdenes del gobierno, una comercial, una mercantil donde se plasma la entrada y salida de barcos en el puerto, y algunas informaciones referidas a las mercancías; así como nunca faltaba el editorial con carácter eminentemente político.
Entre las secciones no fijas se destacan las secciones Folletín, con literatura y poesía, y la denominada Gacetilla, así como anuncios, cronologías de fechas históricas, la floresta manzanillera, concepciones poéticas y literarias y las sátiras folletinescas, efemérides locales y problemas de tribunales, etc.
Este rotativo pasa por dos épocas, las ediciones correspondientes al año 1865 se fechan como Segunda época, año I. Junto a los temas tratados publica versos hechos por los cubanos, reflejo de cómo el periodismo en la localidad entra en su mayoría de edad, desde sus mismos inicios.
El periódico como tal se edita en la imprenta El Comercio y estuvo saliendo hasta 1868. Fue una publicación de marcado patriotismo que burla la censura hasta pocos meses antes de comenzar la guerra de independencia de los Diez Años, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua, el 10 de octubre de 1868.
En él colaboran figuras como Rafael María Merchán y Bartolomé Masó Márquez. De éste último, Modesto Arquímedes Tirado Áviles señala en su trabajo de recopilación de datos titulado Efemérides de Manzanillo: Ciudad Masó:
" Masó era colaborador asiduo de El Comercio, lo que le ocasionó muchas desazones y hasta lances personales que él trataba de rehuir, su ascendencia iba creciendo entre la juventud de aquella época, que unida a la parte liberal del pueblo, aplaudía sus gestos de rebeldía..." 7
" llegó a convertirse en la pesadilla de las autoridades locales, las persecuciones servían para aumentar la simpatía de los cubanos.... Al estallar la guerra del 1868 allí estuvo presente Masó con sus hermanos, Rafael e Isaías, en primera fila. " (16)
En el mismo año 1864 en que comienza a publicarse el periódico El Comercio, surge en Manzanillo otro titulado La Aurora, dirigido por Carlos Manuel de Céspedes, pero al señalarlo lo hacemos basándonos solo en referencias de los testimoniantes Wilfredo Naranjo Gauthier, veterano periodista de Manzanillo (fallecido) quien se dedicara por muchos años a la investigación de la historia de esta ciudad, y Raúl Rivero García, periodista jubilado del órgano provincial de Granma La Demajagua, quien aseguró haber tenido un ejemplar de este rotativo.
Modesto Arquímedes Tirado en su libro, página 96, TI, plantea que Aurora era de Rafael María Merchán.

La prensa escrita en manzanillo: Apuntes para una historia

Rodrigo César Motas Tamayo







Introduccion

Al lector:
De la forma más modesta este trabajo constituye un acercamiento a la historia de la prensa escrita (periódicos) en Manzanillo, materializa una necesidad de los hijos de este terruño y con él se hacen realidad los anhelos de algunos de sus más dedicados a la investigación, a la vez que posibilita desenterrar del tiempo la historia periódica de esta ciudad, bañada por las aguas del Golfo del Guacanayabo.
Aclaramos que solo pretendemos dar una visión (cronológica) lo más veraz y completa posible de las publicaciones aparecidas en esta zona, desde el surgimiento del primer periódico hasta que dejara de existir la prensa escrita en esta ciudad (1857-1975).
" La prensa escrita en Manzanillo: Apuntes para una historia. " pretende demostrar solo la cantidad de periódicos aparecidos, sus características más generales; así como contribuir como material bibliográfico y de consulta a la asignatura de Historia de la Prensa en Cuba. En ese empeño el trabajo se desglosa en dos aspectos fundamentales y estos a su vez en varios capítulos: La prensa en Manzanillo durante el siglo XIX y la Prensa en Manzanillo durante el siglo XX, lo cual posibilita hacer más asequible su estudio, máxime si se considera que está escrito en lenguaje sencillo y común a todos.
En ese sentido, el trabajo cumple con los objetivos trazados y en su contenido se recogen datos importantes en cuanto a época de publicación, números encontrados y someramente condiciones en que surgen estos periódicos; para lo cual se analizaron colecciones facilitadas por César Sáez García, Enrique Veliz, Odmundo Planas, Modesto Tirado (hijo) y Raúl Rivero García, así como se revisaron otros que se conservan en el Archivo histórico de Manzanillo y datos que acerca del tema aparecen reflejados en el trabajo de Modesto Arquímedes Tirado, entre otros documentos, folletos y libros.
En el se incluyen igualmente entrevistas a los compañeros Raúl Rivero García, Wilfredo Naranjo Gauthier, Adalberto Infante Zamora, Odmundo Planas e Hipólito Portal, estudiosos y conocedores del tema, algunos de ellos ya fallecidos).
El primer aspecto, con sus cinco capítulos, contempla un esbozo histórico de las condiciones que propiciaron el surgimiento de la imprenta y la prensa en Manzanillo y las publicaciones posteriores en orden cronológico correspondientes a esa época.
En este análisis nos apoyamos en la poca bibliografía encontrada, principalmente en el trabajo de recopilación de datos del Comandante del Ejército Libertador, Modesto Arquímedes Tirado, intitulado Efemérides de Manzanillo: Ciudad Masó y en algunas colecciones de periódicos que se encuentran en el Archivo Municipal y otras personales de estudiosos del terruño, así como en artículos y reseñas aparecidas en distintas publicaciones posteriores a esa época e investigaciones independientes realizadas por interesados en la materia, muchas de estas sin un basamento científico, sólo descriptivas, lo que nos llevó a la comprobación de esos datos a través de métodos científicos, como la observación, compilación, tabulación..., etc. De ello se desprende afirmar, y no sin razón, que la bibliografía encontrada para el período colonial fue realmente mínima.
El segundo aspecto, con cinco capítulos también, centrado en la prensa ya en el siglo XX, comprende todo lo relacionado con los periódicos surgidos en Manzanillo tras el cese de la dominación española y la implantación de la Constitución de la República Mediatizada, abarcándose más de medio siglo, pues se incluyen además años posteriores al triunfo revolucionario en 1959.
La bibliografía utilizada para este segundo bloque está basada principalmente en las pocas colecciones de periódicos que se conservan en el Archivo Municipal, en el trabajo de Modesto A. Tirado, antes citado y en algunos casos por datos ofrecidos por testimoniantes. Por ello no puede faltar nuestra gratitud a Modesto Tirado García (hijo), Adalberto Infante Zamora, César Sáez y Enrique Veliz (algunos fallecidos ya), veteranos del periodismo en Manzanillo o estudiosos del tema con muchos años dedicados a la investigación y que gustosos nos brindaron sus conocimientos y alentaron a transitar por el siempre interesante camino de labrar para la posteridad páginas de historia de esta heroica ciudad granmense.

miércoles, mayo 12, 2010

Perlas informativas relativas a Manzanillo.

En la Seccion del Tiempo de Juventud Rebelde, se reporta cada ciudad como la provincia correspondiente, pues la mayoria de los nombres de las provincias coinciden con los de las ciudades. Excepto Granma. Hay una provincia que reporta dos ciudades: Guantanamo y Baracoa. Tambien Granma reporta dos valores: Bayamo y Granma. En el mapa aparece un cuadrito en donde queda Manzanillo. No nos quieren mencionar ni de mentiritas. Parece mentira que hasta el nombre nos quieran quitar. Que gandinga...!

sábado, abril 24, 2010

La mala moneda y la leche dura.

En Marzo de 2010 el arte del espectáculo ignoraba no ya la importancia de Manzanillo en la historia y la cultura cubana, sino su existencia. En las giras nacionales de alguna orquesta popular famosa por un flautista no se incluía la ciudad donde nació el más grande flautista de la música afrocubana y uno de los mejores del mundo, el nunca bien ponderado Alberto Socarrás Estacio. No ocupa el lugar merecido en la musicología cubana nuestro órgano, aunque se pasee por las calles de Holanda. En el itinerario de la Feria del Libro dedicada a Rusia, de triste recordación para el país, nadie recordaba la ciudad que tuvo una de las más impresionantes trayectorias en la actividad editorial. El Teatro Manzanillo sólo acoge a los eventos de segunda categoría detrás de "el de la provincia", acotejado y habilitado en último momento; quizás por un muy modesto mérito de aquél: lo fundó el padre de la Patria. He visto  un artículo deportivo en un periódico nacional donde se mencionan todas y cada una de las sedes de los juegos de béisbol, excepto la del juego en que sucede lo que da título al artículo: el humilde estadio Wilfredo Pagés. En un documental sobre el delta del Cauto, hecho en Bayamo, al dar las referencias en los puntos cardinales, se ignora que Manzanillo queda al sur. Ya no interesan las ciudades, ahora sólo importan "las provincias".
El grupo de rock Moneda Dura dio su concierto en Manzanillo hace unos dias. Se reporta un gran éxito. Pues muy bien. Que al cantante, en un momento de exaltación, le dio por arengar a los jóvenes con expresiones poco ortodoxas políticamente.  Las cosas que él quería, aparentemente como el resto de los muchachos podría sintetizarse así: nuestro dinero; ir al extranjero cuando quiera; viajar a Varadero en carro propio. Mucho cuidado. En primer lugar Manzanillo tiene una juventud que carece de entretenimiento creativo y sano como el de otras ciudades, consciente del manejo caprichoso y despótico de Bayamo. En segundo lugar, todo puede peligrar, cualquier cosa se puede cambiar, menos el Socialismo. No hablo del concepto rígido de Socialismo, error en el que se ha incurrido tantas veces en el mundo. Sacrificar algo por el beneficio colectivo es parte fundamental del sistema. Tanto producto y servicio subsidiado por el estado no puede brindarse sin sacrificar dinero de cada persona. En casi todo el mundo para la gran mayoría de la gente el dinero habido decente y legalmente alcanza sólo para cubrir las necesidades básicas. Si a cada cubano le dieran su dinero y no recibiera el beneficio del bien común, se reproduciría la situación de hoy dia en el mundo; el 5% ó el 10% de la población tendría todo y el 95% pasando las de Caín para sobrevivir. Si cada ciudadano del norte de Europa, digamos Suecia, se negara a tributar casi el 80 % de sus entradas para el bien común, no habría el alto nivel de justicia social que existe en esos países. El socialismo del norte de Europa es satanizado en los medios de prensa americanos porque han moldeado un individuo egoísta, con la ayuda de las religiones, que se ofrecen como último recurso para las crisis existenciales de las personas. El Socialismo en Cuba seguirá sufriendo derrotas, lo que significa que es perfectible y que el bien resiste derrotas. Pero da lástima que tanta gloria vivida se malogre. Aún así quedará Cuba en la historia como el único pueblo que pudo resistir por cincuenta años al más grande y cruel de los imperios. Si unos tontuelos de Moneda Dura son capaces de incitar al desencanto a muchos jóvenes en Manzanillo, la ciudad donde se originan las verdaderas revoluciones en Cuba, algo anda mal.

jueves, abril 15, 2010

La Poesía de Fausto III



Estado de Sitio

Niégame corazón esta amenaza indudable del abismo
donde estoy hundido sin remedios.
Devuélveme aquel verso de otros tiempos.
Llévame lejos:
A la mañana tibia en que despierto con ojos de esperanzas
imaginándome planetas de consuelo.

Llévame corazón a tu inventario viejo
de luces y conejos  o (por lo menos)
invéntame de nuevo la sonrisa,
Renueva mi tintero.
Vela porque estas nubes de martirio,
se conviertan con prisa en mi Aguacero.


Fausto
(un día de diciembre 03)

La Poesía de Fausto II



ESOTERIA.

Se escapan las sirenas, los unicornios,
los mitos derrumbados de hombres y de historias.
Desertan  los murmullos, los caracoles parapetados al sol
las primaveras, las princesas de corceles no herrados.

Se esfuman los desversos,
las poesías de crucigrama
los violines convexos, la intriga, los misterios,
los intentos de besos de mil labios de yeso,
la miel  y las abejas, los amores perfectos.

Se van en horda inversa los leones del sexo,
los credos, las campanas, los presagios internos,
la paz y los terrores, los crímenes sin nexos,
el rocío, la venganza, los sueños que se tejen
entre olores de incienso.

Y queda tu mirada, secular, pospresente
no la dejo escapar, si no me muero.


Fausto
diciembre 2003

La Poesía de Fausto I



BÚSQUEDA.

Cuando el paso te canse y el candor se deshiele sin sorpresas
y te parezca gris la mañana y no te alcance el sol de la ternura
Cuando remiendes hieles del pasado
o perturben asuntos disolutos
que intentan renegarte
tu Alba mancillada.

Cuando el viento confunda  los caminos
de dudas y desesperanzas
o el cansancio te abrume los silencios hirientes
y confundas abrazos o restaura de besos.

Cuando el Amor te desocupe el sueño enamorado,
los  incrementos renegados, la añoranza, los “te amo”
y tus conejos nieguen sus sombreros,
“los qué dirán”, tus sonatas ocultas propiciadas
 por  tu interna  Poesía.

Cuando tu inmolación te parezca una necesidad abierta,
una vocación al nido confinado de espantos,
de trastornos y azares, de besos incompletos.

Cuando intentes completarte la vida,
deshebillarte el sueño, los muros invisibles de la letanía.
Cuando quieras fundir, recomponer tus nubes y universos,
respirar los inciensos de la ofrenda, resolverte los miedos,
la potestad y el susto
de eternas  comuniones y amparos sin perjurios.

Cuando llegue ese día….amor mío:

                        ¡¡¡BÚSCAME!!! 
Fausto.

Manzanillo en la historia cubana II


No. II Pag. 18

Descripcion de un grabado en la página 21.

ATAQUE Y DEFENSA DE MANZANILLO, EN LA ISLA DE CUBA.

Indudablemente la insurrección separatista de Cuba, está haciendo desesperados esfuerzos, dentro y fuera de la isla, en los postreros tiempos de su existencia.
Once días después del apresamiento del Virginius, el 10 de Noviembre del año próximo pasado, algunas partidas reunidas de insurrectos de la manigua, componiendo la respetable fuerza de 2500 a 3000 hombres, al mando de jefes caracterizados, Modesto Diaz y Vicente García entre otros, intentaron apoderarse por sorpresa de la importante ciudad y puerto de Manzanillo, en la costa oriental de la isla.
Eran las once y media de la noche y los mal aconsejados rebeldes atacaron la población por tres partes, logrando en los primeros momentos, merced a su audaz acometida y a la sorpresa de los habitantes, rebasar la línea exterior de torreones que la defiende; pero en la plaza de Armas se hicieron fuertes los voluntarios y los soldados del ejército que en aquélla se hallaban y alentados por su patriotismo y por el noble ejemplo que les daba su jefe superior, el gobernador teniente coronel Sr. Gutierrez, después de un fuego nutridísimo, que duró cuatro horas, rechazaron por completo al enemigo, que no huyó, a pesar de todo, sin intentar repetir en aquella ciudad las horrendas escenas de Bayamo, prendiendo fuego a las principales casas de comercio.
Hallábase en el puerto el vapor de guerra español Conde del Venadito y también los cañoneros Ardid y Ericsson, cuyos comandantes enviaron a tierra, en auxilio de los bravos defensores de la integración nacional, toda la fuerza de que podían disponer.
Los españoles leales tuvieron seis muertos y 30 heridos y las pérdidas de los insurrectos ascendieron a 80 y 120 respectivamente.
Un grabado presentamos en la página 21, hecho sobre croquis que nos ha remitido un testigo presencial: representa la escena en que, después del incendio de las casas, el cañonero Ardid y los fuertes de la plaza rompieron el fuego contra los rebeldes derrotados y fugitivos.

Manzanillo en la historia cubana I


No. XIX Pag. 311

Manzanillo. Muelles y almacenes. Alto de la Guásima. Fortín de San José.

Manzanillo es de las principales poblaciones de la costa meridional de Cuba y aun ha de llegar a mayor importancia, merced a su situación que la hace puerto de la comarca más rica y poblada de aquella parte de la isla.
Tiene buena ensenada y bahía, calles rectas y anchas y regulares edificios, y en sus alrededores hay muchas y muy importanes haciendas de tabaco y caña de azúcar.
Es población moderna, pues la primera de sus casas la levantó en 1784 Don José Nazareno de León, y luego comenzó el aprovechamiento de las muchas y ricas maderas de aquellos contornos.Varias veces la acometieron y robaron corsarios franceses e ingleses, achaques a que estuvieron siempre sujetas las poblaciones españolas de América, tan codiciadas de los ladrones de dichas naciones y de holandeses. Y es lo mejor, que tras este mal vino otro, que fue el ponerse a escribir de nuestra codicia y sed de oro los compatriotas de esos ladrones, con tal ahinco y muestras de indignación, que han persuadido a mucha gente de que los destructores de América, los únicos codiciosos e insaciables, fuimos nosotros, y ellos los mansos, humanitarios y propagadores de la verdadera civilización en el Nuevo Mundo; siendo lo más curiosos del caso que entre los persuadidos hay muchos españoles, según vemos todos los dias en escritos de algunos de éstos, que si supieran la verdad de seguro se arrepentirían.
A pesar de estas piraterías, Manzanillo ha ido creciendo, y hoy tiene unos 10 mil habitantes y bastante comercio. En nuestro grabado de la página 321 hallarán los lectores una vista del puerto. El alto de la Guásima toma nombre de los árboles así llamados que en él crecen.
También ha tenido esta población parte no pequeña en las desdichadas guerras de Cuba. De Manzanillo eran muchos de los que con Carlos Manuel de Céspedes se alzaron en el ingenio de la Demajagua la noche del 10 de Octubre de 1868 al grito de ¡Viva Prim!, que fue el primero de la insurreción, por razones que se van averiguando, y que pronto se cambió en el de ¡Viva Cuba libre! al que el mismo general Prim estuvo a punto de dar la razón y la victoria, según se ha probado recientemente con la publicación de importantes documentos. Los insurrectos entraron en la población y la quemaron, abandonándola después. El fortín de San José (pag. 324) se hizo a poco de este suceso, para defender la comunicación con Bayamo.

                                                                                                                     G. REPARAZ.

jueves, marzo 25, 2010

Un Arzobispo sin Papa.

Oscar Arnulfo Romero fue asesinado en San Salvador en medio de una misa por un sicario enviado por un gobernante pro-americano y por eso anti-popular, anticomunista, déspota. Acaba de cumplirse otro aniversario. El no era al principio lo que llegó a ser con el tiempo y que fue su condena a muerte: un hombre consciente de de la situación social, que no encontró que la denuncia social esté reñida con el ideario cristiano:  lo que es difícil de negar. Esto significa que abrazó la Teología de la Liberación: lo que ahora se condena sin lugar a dudas.
Aquel viejecillo sinvergüenza, agente de Opus Dei y anticomunista incorregible ignoraba sus informes que eran lamentos que chocaban en un muro: a su señoría llegaba un informe diario enviado por la Agencia Central de Inteligencia americana.
Funes pidió perdón por el estado salvadoreño.
Nadie ha condenado el vil acto de Juan Pablo Segundo.
Desde el sitio voltairenet.org traigo este artículo:


(http://www.voltairenet.org/article124393.html)






Diálogo
- Compréndame, yo necesito tener una audiencia con el Santo Padre...
- Comprenda usted que tendrá que esperar su turno, como todo el mundo.
Otra puerta vaticana se le cierra en las narices.
Desde San Salvador y con el tiempo necesario para salvar los obstáculos de las burocracias eclesiásticas, Monseñor Romerohabía solicitado una audiencia personal con el Papa Juan Pablo II. Y viajó a Roma con la tranquilidad de que al llegar todo estaría arreglado.
Ahora, todas sus precauciones parecen desvanecidas como humo. Los curiales le dicen no saber nada de aquella solicitud. Y él va suplicando esa audiencia por despachos y oficinas. - No puede ser -le dice a otro-, yo escribí hace tiempo y aquí tiene que estar mi carta...
- ¡El correo italiano es un desastre!
- Pero mi carta la mandé en mano con...
Otra puerta cerrada. Y al día siguiente otra más. Los curiales no quieren que se entreviste con el Papa. Y el tiempo en Roma, a donde ha ido invitado por unas monjas que celebran la beatificación de su fundador, se le acaba.
No puede regresar a San Salvador sin haber visto al Papa, sin haberle contado de todo lo que está ocurriendo allá.
- Seguiré mendigando esa audiencia -se alienta MonseñorRomero.
Es domingo. Después de misa, el Papa baja al gran salón de capacidad superlativa donde le esperan multitudes en la tradicional audiencia general. Monseñor Romero ha madrugado para lograr ponerse en primera fila. Y cuando el Papa pasa saludando, le agarra la mano y no se la suelta.
- Santo Padre -le reclama con la autoridad de los mendigos-, soy el Arzobispo de San Salvador y le suplico que me conceda una audiencia.
El Papa asiente. Por fin lo ha conseguido: al día siguiente será.
Es la primera vez que el Arzobispo de San Salvador se va a encontrar con el Papa Karol Wojtyla, que hace apenas medio año es Sumo Pontífice. Le trae, cuidadosamente seleccionados, informes de todo lo que está pasando en El Salvador para que el Papa se entere. Y como pasan tantas cosas, los informes abultan.
Monseñor Romero los trae guardados en una caja y se los muestra ansioso al Papa no más iniciar la entrevista.
- Santo Padre, ahí podrá usted leer cómo toda la campaña de calumnias contra la Iglesia y contra un servidor se organiza desde la misma casa presidencial.
No toca un papel el Papa. Ni roza el cartapacio. Tampoco pregunta nada. Sólo se queja.
- ¡Ya les he dicho que no vengan cargados con tantos papeles! Aquí no tenemos tiempo para estar leyendo tanta cosa.
Monseñor Romero se estremece, pero trata de encajar el golpe. Y lo encaja: debe haber un malentendido.
En un sobre aparte, le ha llevado también al Papa una foto de Octavio Ortiz, el sacerdote al que la guardia mató hace unos meses junto a cuatro jóvenes. La foto es un encuadre en primer plano de la cara de Octavio muerto. En el rostro aplastado por la tanqueta se desdibujan los rasgos indios y la sangre los emborrona aún más. Se aprecia bien un corte hecho con machete en el cuello.
- Yo lo conocía muy bien a Octavio, Santo Padre, y era un sacerdote cabal. Yo lo ordené y sabía de todos los trabajos en que andaba. El día aquel estaba dando un curso de evangelio a los muchachos del barrio...
Le cuenta todo al detalle. Su versión de arzobispo y la versión que esparció el gobierno.
- Mire cómo le apacharon su cara, Santo Padre.
El Papa mira fijamente la foto y no pregunta más. Mira después los empañados ojos del arzobispo Romero y mueve la mano hacia atrás, como queriéndole quitar dramatismo a la sangre relatada.
- Tan cruelmente que nos lo mataron y diciendo que era un guerrillero... -hace memoria el arzobispo.
- ¿Y acaso no lo era? -contesta frío el Pontífice.
Monseñor Romero guarda la foto de la que tanta compasión esperaba. Algo le tiembla la mano: debe haber un malentendido.
Sigue la audiencia. Sentados uno frente al otro, el Papa le da vueltas a una sola idea.
- Usted, señor arzobispo, debe de esforzarse por lograr una mejor relación con el gobierno de su país.
Monseñor Romero lo escucha y su mente vuela hacia El Salvador recordando lo que el gobierno de su país le hace al pueblo de su país. La voz del Papa lo regresa a la realidad.
- Una armonía entre usted y el gobierno salvadoreño es lo más cristiano en estos momentos de crisis.
Sigue escuchando Monseñor. Son argumentos con los que ya ha sido asaeteado en otras ocasiones por otras autoridades de la Iglesia.
- Si usted supera sus diferencias con el gobierno trabajará cristianamente por la paz.
Tanto insiste el Papa que el arzobispo decide dejar de escuchar y pide que lo escuchen. Habla tímido, pero convencido:
- Pero, Santo Padre, Cristo en el evangelio nos dijo que él no había venido a traer la paz sino la espada.
El Papa clava aceradamente sus ojos en los de Romero:
- ¡No exagere, señor arzobispo!
Y se acaban los argumentos y también la audiencia.
Todo esto me lo contó Monseñor Romero casi llorando el día 11 de mayo de 1979, en Madrid, cuando regresaba apresuradamente a su país, consternado por las noticias sobre una matanza en la Catedral de San Salvador.
Testimonio de María López Vigil, autora del libro PIEZAS PARA UN RETRATO, UCA Editores, San Salvador 1993

sábado, enero 30, 2010

Abundando sobre Rafael María Merchán

Rafael María Merchán tenía una razón para rechazar la anexión de Cuba a USA: que millones de negros de ese país podrían  ser desplazados hacia Cuba, creando conflictos raciales donde los cubanos serían las primeras víctimas. Prefería claramente vivir bajo la enseña de las barras y las estrellas antes que aliarse al despotismo español.
Para una breve biografía de Merchán:  
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/merchan.htm
"RAFAEL MARÍA MERCHÁN: UN LABORANTE"

La labor anticolonial e independentista de Rafael María Merchán no se desarrolló, ni mucho menos, bajo el olor de la pólvora y la sangre. Fue, como mejor sabía hacerlo, desde los diarios, desde la letra impresa, desde los numerosos artículos y ensayos en los que defendió siempre el derecho de los cubanos a pelear por su libertad. Con su fecunda obra se unió a la pléyade de periodistas y escritores que, desde la prensa o la tribuna, dieron su apoyo a la gesta emancipadora encabezados por nuestro Apóstol. De manera lamentable su prolífica labor, su vida, son casi desconocidas hoy para sus coterráneos, la mayoría de los cubanos y, peor, soslayadas sus luchas por varias publicaciones sobre la historia patria.
Es preciso hacer algunas salvedades en la Historia de la literatura cubana publicada bajo la dirección general de José Antonio Portuondo o la intención que animó la institución del premio de crítica artística y literaria en su honor en la natal Manzanillo por parte de la UNEAC y las investigaciones de historiadores locales que, carentes de una difusión de alcance popular, no trascienden los marcos académicos. Mención aparte para la novel Enciclopedia Manzanillo, en formato digital, dirigida por el historiador Delio Orozco González, que intenta ser reflejo de la ciudad en todas sus aristas. Aun así, las fuentes bibliográficas revelan que en los últimos cincuenta años las labores investigativas y editoriales vinculadas al estudio de su persona y obra decayeron enormemente en comparación con el medio siglo precedente. No se trata aquí de falsos criterios de "novedad histórica", sino que, amén de no haberse agotado el amplio caudal que nos ofrece su personalidad, las ediciones críticas, las reediciones, incluso los homenajes no están a la altura de los merecimientos de este patricio manzanillero. No se peca al declarar que de figura trascendente y querida por el pueblo, Merchán pasó a engrosar los libros de la dolorosa desmemoria, de los que se intenta rescatarle de un modo muy tímido aún, razón que nos impulsa a abordarle en estos renglones.

ORÍGENES, ESTUDIOS Y REBELDÍA

Rafael María Merchán Pérez nació el 2 de noviembre de 1844, fruto del matrimonio de la bayamesa Encarnación Pérez y el médico colombiano Manuel Merchán. A los 12 años comenzó el aprendizaje de tipógrafo en la imprenta de El Eco - primer periódico manzanillero -, propiedad de Francisco Murtra. Posteriormente, en Bayamo, laboró como cajista en la imprenta de La Regeneración, dirigido por Ginés Escanaverino de Linares. En 1859 se trasladó a Santiago de Cuba, donde ingresó en el Seminario y recibió las órdenes menores de ostiario, lector, acólito y exorcista. En 1864 se unió al vicario Tomás Elipe y al Teniente Cura Coadjutor Antonio Hernández para rendir los últimos honores y escoltar hasta su sepultura el féretro de doña Francisca de Borja del Castillo y Ramírez de Aguilar, madre de Carlos Manuel de Céspedes.[1] La vida eclesiástica, empero, no logró atarlo y abandonó los claustros para dedicarse a la redacción de La Antorcha y El Comercio.
A su llegada a La Habana, ya su vocación periodística estaba francamente consolidada, así como su inclinación al magisterio, que ejerció en el afamado colegio Santo Tomás desde 1867. Una colaboración en las páginas de El Siglo - de José Antonio Cortina - bajo el seudónimo de Huberto, relativa a la denuncia realizada por tal periódico de los atropellos a un niño, le valió el formar parte de la redacción, proporcionándole el conocimiento y amistad del Conde de Pozos Dulces. En el año glorioso del inicio de nuestra gesta independentista, su pluma incansable trabajó en La Opinión y en El País, dirigido por Francisco Javier Cisneros, que desapareció en diciembre de ese mismo año, luego de la publicación el 15 de noviembre de un trascendental artículo para Cuba.
Laboremus, documento de respaldo genuino a la sublevación iniciada por Céspedes, es su bautismo independentista y, a la vez, su consagración a la causa revolucionaria. Resulta, a través del prisma de los años, francamente extraordinario que la censura integrista no impidiera la publicación de un artículo que llamaba, sin ambages, a la insurrección pues "[...] el progreso humano no puede realizarse sino resignándose a pasar por las pruebas del sufrimiento [...]",[2] aplaudiendo el sacrificio de los que abandonaron sus bienes, en franca crítica de aquellos que condicionan el bienestar de la patria a los intereses personales. A partir de Laboremus la reacción española comenzó a llamar laborantes a los simpatizantes con la causa mambisa. El término ocasionó una singular polémica entre Juan Clemente Zenea y Merchán, librada en las páginas de La Revolución. Al decir de Félix Lizaso "lo innegable de esta polémica es que la significación revolucionaria que tuvo la palabra surgió del artículo de Merchán, que es cuando adquiere sentido y alcance populares [...]".[3]
La Verdad, dirigido por Néstor Ponce de León, también recogió su obra, en enero del siguiente año, aunque del mismo sólo llegaron a editarse tres números. Merchán se dio a la tarea de fundar y dirigir El Tribuno, en cuyo programa quedó más que demostrado el espíritu que le animó: "Debe hablarse bien claro: ser republicano no es ningún delito. Ser independentista tampoco lo es. Ni menos el desear lo uno y lo otro para la patria".[4] Su actuar, pues, a favor de los que se levantaron en armas contra el régimen colonial, causó su emigración a los Estados Unidos, a fines del 69, donde recibió la noticia del embargo de sus posesiones y de la sentencia de muerte en garrote, dictada contra él y otros intelectuales el 26 de noviembre de 1870.

EXILIO, VINDICACIÓN, COLOMBIA

En suelo estadounidense, su verbo, profundamente cubano, se hizo sentir ya en los primeros días después de su llegada, contestando a las insinuaciones del diario The Times con lo que fue, sin duda, un alegato en defensa del pueblo cubano: La Revolución de Cuba, publicado el 13 de noviembre, por La Revolución, órgano oficial de la Junta Cubana de los Estados Unidos - a dos días de cumplirse el primer aniversario del histórico Laboremus - y que, Delio Orozco, estudioso de la obra martiana, así como de la vida de Merchán, señaló como "[...] la primera vindicación de Cuba ante el sempiterno vilipendio de los norteños [...]".[5] La Revolución de Cuba reclama el derecho de nuestro pueblo de luchar por la independencia y que se reconozca su beligerancia, censurando la postura del gobierno norteño:

[...] Nosotros, los cubanos, no hemos venido aquí, como decís, a mendigar libertad, que harta sangre han derramado ya por ella todos nuestros hermanos y amigos convertidos hoy en soldados de la patria [...]. No hemos venido a pedir vuestro dinero, sino a traer el nuestro, y a solicitar únicamente vuestras simpatías, y vuestra aprobación. Hemos venido a pedir justicia; [...] y son ellos los que pueden sacar de vuestros almacenes cuantas armas quieren, para ahogar en sangre y balas nuestras aspiraciones, en tanto se nos deja abandonados a lo que pudiera ser un grande pero inútil heroísmo.[6]

El 13 de septiembre de 1870, al renunciar Enrique Piñeyro a su cargo de director de La Revolución, Miguel Aldama y José Miguel Mestre, le ofrecieron el puesto al joven Merchán, en el que se desempeñó hasta el 19 de agosto de 1871. Asimismo, el 22 de febrero de 1870, apareció el Diario Cubano, fundado y dirigido por él y cuyas tiradas se mantuvieron hasta el mes de junio; la Bibliografía de Merchán, realizada por Domingo Figuerola-Caneda, recoge el siguiente fragmento de su programa: "Queremos para Cuba, antes que todo, y por encima de todo, la independencia de España, y en este sentido haremos la guerra a cuantos defiendan al gobierno español en nuestro país [...]".[7] El joven periodista viajó entonces a Europa, donde entró en contacto con su amigo el Conde de Pozos Dulces y colaboró con la Historia de la Esclavitud, de José Antonio Saco. No pudiendo sustraerse a su vocación, publicó artículos sobre Cuba en La Liberté, así como el estudio económico-social titulado Los trabajadores, en la Revista Latino-Americana, en 1874.
Cuando Francisco Javier Cisneros recibió el encargo de dirigir la construcción del ferrocarril de Antioquía, éste le ofreció a Merchán que fuera su secretario, a lo que él contestó con el traslado inmediato a tierra paterna, adónde arribó el 11 de noviembre de 1874. En suelo colombiano, Merchán se convirtió en figura pública: miembro honorario de la Academia de la Lengua, Secretario del Ateneo, nombrado secretario personal por el presidente Rafael Núñez en 1882 y redactor de La Luz, periódico del cual el expresidente conservador Marco Fidel Suárez escribió en 1911: "[...] tan elevada y alta fue "La Luz", que quien más la servía fue un ilustrado extranjero que no por servirla perdió su bien guardada neutralidad ni el grato recuerdo que dejaron en Colombia sus talentos y excelente literatura [...]".[8] Fue, además, gramático, crítico, y por encima de cualquier cosa, patriota al servicio de la nación cubana, y también del vecino país que le acogió, pues desde las páginas de La Estrella de Panamá, defendió los intereses de la nación colombiana en lo relativo al canal interoceánico. Tradujo en prosa el poema Evangelina del bardo estadounidense Henry Wadsworth Longfellow impreso en Bogotá en 1883 y en materia de crítica literaria destacaron ensayos suyos como Poesías de Juan Clemente Zenea, Estalagmitas del lenguaje, Bécquer y Heine y Los siete tratados de Montalvo.
Escribió, además, en otros periódicos de Barranquilla como El Estudio y El Promotor, en El Hispano-Americano, de Panamá y en Repertorio Colombiano, El Correo Nacional, La Patria, Revista Literaria. Dirigió La Nación, de Bogotá, entre 1886 y 1887. Realizó un análisis del programa político del presidente Núñez, llamado Paz, Tolerancia, Honradez, Trabajo. En 1886 editó sus Estudios Críticos, serie de trabajos consagrados a figuras y libros americanos y el folleto La Crisis económica en Colombia con el doctor Núñez como coautor. Cuatro años después, la Carta al señor don Juan Valera sobre asuntos americanos, en la que "[...] defendió[...] la tesis[...] de que en América habían existido varias civilizaciones, que no llegaron a su apogeo, pero que, tan incompletas como se quiera, o rudas o embrionarias, eran siempre civilizaciones; que la conquista, en vez de conservarnos lo que encontró, para facilitar el estudio de aquel pasado lleno de misterio, las dejó en devastación."[9]
Dicha carta al que por entonces era miembro de la Real Academia Española, causó incomprensión entre algunos patriotas exiliados en lo concerniente a los asuntos políticos, a raíz de lo que apareció el artículo Merchán y Valera, en El Porvenir de Nueva York. En contestación a tal documento, Merchán escribió: "Volviendo a la cuestión política, mi norma es acatar la voluntad de mi país: si el [...] partido autonomista se disuelve, no seré yo quien se esfuerce en reintegrarlo [...]. Si estalla otra revolución, mi corazón estará con ella, y volveré a combatir a los que entonces hablen de autonomía, como lo hice en 1870",[10] concluyendo que sólo distinguía para Cuba los caminos de la revolución, el retraimiento o la lucha legal, pues la "anexión sería [...] la abdicación de la raza."[11]
En junio, el poeta español Vicente Barrantes publicó su juicio favorable acerca de la obra de Martín González del Valle La poesía lírica en Cuba. Tales fueron las aseveraciones de Barrantes en el periódico España Moderna, apoyadas en el libro antedicho, que Merchán, aún desconociéndolo, contestó contundentemente con sus artículos El espinar cubano y la segur barrantina y De todo, en los que acusaba a España de frenar el desarrollo intelectual cubano y aducía la condición colonial como motivo de la "natural influencia" ejercida por la poesía hispana sobre la criolla, reconociendo el principal defecto de esta en "[...] el abuso del tono elegíaco y el patriotismo disimulado en temas alejados de nuestra realidad [...]",[12] al mismo tiempo que defendía a personalidades como Gertrudis Gómez de Avellaneda y José de la Luz y Caballero, objetos de los ataques de Barrantes.
Su labor como editor abarcó tres tomos de Folletines de La Luz, dos tomos de la Biblioteca de La Luz, un tomo de Mil anécdotas y diez tomos de Folletines de El Correo Nacional.[13] Un año antes del levantamiento independentista organizado por Martí, la misma imprenta La Luz dio a conocer sus Variedades. En las postrimerías del siglo se realizó una edición casi privada de sus versos en el libro Emociones, por los pocos ejemplares impresos y el deseo del mismo Merchán. Si estos no fueron su logro más feliz, al menos dejaron la huella poética sincera del amante de la libertad, del convencido admirador de Bolívar, de raigambre caribeña por sus dos patrias, que cantaba a "Los de Boyacá y Pichincha/ Soldados de faz adusta" en su poesía Cuba. 1826.

DE NUEVO AL COMBATE

Ahora bien, una vez que estalló la Guerra del 95, fungiendo como delegado del Partido Revolucionario Cubano en Colombia,[14] dio a conocer ensayos como Bandera Cubana, en El Correo Nacional, y Por Cuba, ¡Salve, Cuba! y Las simpatías por Cuba, en El Heraldo. De igual manera aparecieron otros en el ya mencionado El Correo Nacional, de Bogotá, entre el 29 de julio y el 27 de agosto de ese mismo año, que conformaron finalmente su libro Cuba, justificación de sus guerras de independencia. Merchán realizó una tarea de acopio de datos que bien pudiera calificarse de titánica. En el plano estadístico es, que nadie lo dude, digno de encomio, lo que acusa también un rasgo que le distinguió como periodista: el rigor del positivismo científico, la búsqueda incansable de la objetividad y la veracidad en la minuciosidad del detalle; amén del aspecto formal, del que no es objetivo hablar ni habría que hacerlo, al tratarse de uno de los mejores teóricos de la lengua en su tiempo.
La obra trata los problemas acuciantes del régimen colonial: el derecho del criollo a la participación en la política, el desgobierno y la corrupción administrativa, así como la incapacidad de la Corona para depurar dichas estructuras, la dependencia por parte de la economía de la metrópoli del mantenimiento del status colonial de Cuba, la inoperancia del sistema de Cortes, en lo que a la isla respecta y la arbitrariedad de sus decisiones en nada conscientes de la realidad cubana. Denuncia la hipocresía de España, al ofrecer el pacto en el Zanjón ante la ignorancia de su propio general Martínez Campos y de los cubanos, que sólo confería, realmente, la continuidad de un régimen despótico, tildándolo de burla. Analiza la situación de los autonomistas a los que acusó de haber "[...] cumplido todos sus deberes, menos el de saber morir [...]",[15] así como otros tópicos de igual importancia como La Deuda, Los Negros y los Extranjeros, El Comercio, Monedas y Bancos, El Régimen Municipal y el Provincial, entre otros.
Néstor Leonelo Carbonell recibió y vendió en Tampa los libros de Merchán que él mismo le enviaba con este fin, para así recaudar fondos para la Revolución. En otro artículo escrito por las fechas de la intervención norteamericana en la guerra, titulado Colombia y Cuba, se refirió a la actitud asumida por Colombia, que, sin apoyar directamente al campo insurrecto, sí permitió que se recogieran fondos y medicinas destinados a los heridos cubanos por lo que terminó agradeciendo el gesto colombiano en los versos de Al llegar a Colombia: "¡Gracias Colombia! Mi memoria nunca/ Olvidará que del confín remoto/ De la caucana orilla/ Volaron huracanes de guerreros/ A defender la libertad cubana." Abordó la intervención estadounidense en la guerra, interpretándola con ingenuidad o con un optimismo que no abandonó hasta que, desgraciadamente, perdió la razón, en los momentos finales de su vida. Su visión idílica de la intromisión yanqui lo hizo ver el hecho como un acto de buena fe, como la ayuda ofrecida por Francia a los propios Estados Unidos en sus luchas contra la dominación inglesa.

NUEVA POLÉMICA, EPÍLOGO TORMENTOSO

Una vez terminada la guerra, todavía en el hermano país sudamericano, fue electo Representante por Oriente a la Cámara que se reunió en Santa Cruz del Sur en 1899, pero por escasez de recursos se vio imposibilitado de asistir. El gobierno interventor le nombró para ocupar la Cátedra de Historia de América de la Universidad de La Habana, mas declinó tal proposición. No obstante, al ser electo Tomás Estrada Palma, éste le concedió el título de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en España y Francia. Merchán aceptó y desembarcó en Santiago de Cuba, en compañía de su hijo Augusto, Gonzalo de Quesada, Rafael Serra, entre otros, el 18 de octubre de 1902, ante el homenaje que le rindieron, en pleno, sus conciudadanos, como en el banquete ofrecido en el Club San Carlos. Visitó el terruño manzanillero encontrándose con Bartolomé Masó y, según Rogelio González Ricardo, "[...] Manzanillo extremó sus agasajos hacia el hijo esclarecido [...]".[16] Aunque circularon algunos comentarios que no se avenían con el tributo rendido por el pueblo en general, poniendo en tela de juicio su papel en la vida política colombiana y acusándolo de autonomista y por su aceptación de manera transitoria de la Enmienda Platt. Insinuaciones a las que respondió dignamente en una carta.
Si bien Merchán hubiera podido aceptar en una coyuntura determinada, y como él mismo lo manifiesta, la opción de la lucha legal, entiéndase como máximo logro de esta la autonomía, la raíz de esto podría verse en el contacto que sostiene en su primera estancia en Europa con José Antonio Saco, pues el proyecto que éste elaboró para la fracasada Junta de información, redundaba, prácticamente, en un régimen autonómico y si a esto sumamos la opinión de Saco con respecto a la guerra iniciada en La Demajagua, que consideraba una guerra de impacientes, bien pudiera haber tenido influencia directa en el manzanillero, toda vez que, a pesar de su profunda rebeldía contra el despotismo con que España regía los destinos cubanos, el fracaso de la primera contienda y de la Guerra Chiquita y la perspectiva de no tener noticias certeras sobre la labor desarrollada por Martí, manifiesto lo último en la carta a Valera, en 1890, el panorama se mostraba desalentador según su criterio, sembrando las simientes para un posible futuro autónomo. Sin embargo, una vez que salió de su ignorancia con respecto a la organización de la "Guerra Necesaria" y su estallido, volvió sobre sus pasos apoyando nuevamente la opción bélica y reconociendo, con madurez política, que esta era la única vía de romper el yugo opresor, al unirse al Partido Revolucionario Cubano.
Su actitud ante el apéndice constitucional de la Enmienda Platt fue recogida por él mismo en una hoja suelta tirada por la imprenta de La Luz, en mayo de 1901, una vez que, llegado hasta él el alegato de Juan Gualberto Gómez en contra de la misma, estimó conveniente tanto felicitar a su compatriota por su civismo, como mostrarle su opinión, que, si bien entendía desconocedora de la realidad y capacidad del pueblo de Cuba para gobernarse, a la vez era temerosa de lo que pudiera ocurrir si los cubanos seguían los pasos de las repúblicas americanas. Él creía, ya no tan sinceramente, o incluso, con precaución, en la actitud estadounidense, viéndola en aquel momento más bien como una cuestión de conveniencia política que pudiera revertirse en caso de verse lesionados los intereses nacionales: "[...] si llega el caso de que una o más potencias rompan hostilidades contra los Estados Unidos, no será un papel escrito lo que impedirá a Cuba aliarse con esas otras naciones, arrostrando las consecuencias [...]".[17] Éste último escrito sobre problemas de Cuba, es la demostración de que aparte de alguna que otra visión políticamente ingenua, o interpretable de manera conservadora, en un sentido global, su vida y obra estuvieron dedicadas al bienestar patrio, allí donde estuviera la solución a los sufrimientos del pueblo cubano, allí estaba, certera, la palabra crítica y progresista de este "embajador de la dignidad", que hizo de su existencia una misión en pos de la libertad de Cuba.
Tomó posesión de su cargo diplomático el 5 de noviembre, recibiendo entonces los respetos del Ministro residente de España en Cuba, en el banquete ofrecido en su honor en el Casino Español de La Habana. Inmediatamente partió hacia Europa, pero en el desempeño de sus funciones, alejado de sus dos terruños, Cuba y Colombia, calló enfermo. El doctor Cosme de la Torriente partió a sustituirlo, sorprendiéndole el mal estado de su salud y luego de visitar a galenos ingleses y franceses y de ingentes esfuerzos logró que se le asignaran los recursos para regresar a Bogotá. Murió en la finca de Boitá el 19 de marzo de 1905. Su sencillo sepelio finalizó con la exhumación en Sesquilé, provincia de Guatavita, del departamento de Cundinamarca.[18]






1 Delio Orozco González: "Rafael María Merchán Pérez", en: Enciclopedia Manzanillo 2007.
2 Rafael M. Merchán: Patria y Cultura, Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, La Habana, Cuba, 1948 p. 58.
3 Félix Lizaso: "Rafael María Merchán", prólogo en Rafael M. Merchán, Patria y Cultura, p. 14.
4 Ibíd., p. 10.
5 Delio Orozco González, Op. Cit.
6 Rafael M. Merchán: Op. Cit., p. 63.
7 Félix Lizaso: Op. Cit., p. 15.
8 Ibíd., p. 22.
9 Ibíd., p. 24.
10 Ibíd., pp. 28-29.
11 Ibíd., p. 28.
12 Jorge Luis Arcos et al.: Historia de la Literatura Cubana, Instituto de Literatura y Lingüística "José A. Portuondo", Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Tomo I, p. 439.
13 Tomado de "Rafael M. Merchán", en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/bibliografias/bicol/bicol/bicol15.htm, extraído el 10 de mayo del 2007.
14 Delio Orozco González: Op. Cit.
15 Rafael M. Merchán: Cuba, justificación de sus guerras de independencia, Imprenta Nacional de Cuba, La Habana, 1961, p. 170.
16 Rogelio González Ricardo: Rafael María Merchán. Vida y obras, Imprenta Pérez y Portal, La Habana, 1957, p. 17.
17 Merchán: Patria..., p. 266.
18 Rogelio González Ricardo: Op. Cit., p. 19.



CARLOS ESCALA FERNÁNDEZ