sábado, julio 21, 2018

Esta es otra historia.



No hay dudas de que el patrioterismo vano del cubano viene del sentido del honor español.
Hay otra historia en los anales de la guerra escritos por los españoles en los diarios de ambas, la península y la isla, muy documentada. 
Sin embargo la mayoría de los cubanos prefieren las historias al puro estilo Elpidio Valdés, donde los gaitos son cobardes, estúpidos y cándidos.
Esta es otra historia de la batalla de Peralejo, contada por un testigo ocular.

“Ejército de operaciones de Cuba.- E.M.G.
Excmo. Señor:

El día 5 salí de la Habana para ver de cerca las jurisdicciones de Remedios y Sancti Spiritus, donde existen las partidas de las Villas y Ciego de Avila; enterado de todo por el general D. Agustín Luque, de cuyo celo, actividad e inteligencia estoy sumamente satisfecho, dispuse que enseguida volviese a Manzanillo el segundo batallón de Isabel la Católica que, con dos de la primera división había reforzado las Villas, dejando estos dos allí por ahora; aunque estando pronto a volver a Cuba el de la Unión, segundo provisional y de la colocación que consideraba debida a los cuatro batallones que acababan de llegar de la Península (Andalucía, Extremadura, Borbón y Zamora), formando dos líneas, la avanzada en el Jatibonico para operar hacia la antigua Trocha, y la segunda en Placetas, Guaracabuya, Baez y Fomento; estas fuerzas, con el tercero de Alfonso XIII y el de Bara, sexto peninsular, más la caballería y guerrillas, tenían por primera misión perseguir las partidas y formar las dos líneas indicadas, por si Máximo Gómez conseguía pasar la línea de Júcaro a Morón perseguirle y evitar que levantase Las Villas.

El día 8 embarqué en Tunas de Zaza y recorrí Morón, Ciego de Avila y Júcaro, previniendo las obras que para defensa de Ciego de Avila debían hacerse y la construcción de un barracón para depósito y desembarco en el Júcaro, como asimismo la construcción del ramal del Júcaro a Punta Barra y el muelle de este punto (estas dos últimas aprobadas de Real orden).

El día 10 fui a Santa Cruz, adonde destinaba el batallón de América, pero como las condiciones de este punto son malísimas, tanto respecto a salubridad, azotado duramente por el vómito y las calenturas, y además el barracón enfermería y cuartel estaba en ruinas e infestado, dispuse que se alquilase una casa nueva para hospital y destacamento, por ser la única regularmente situada en aquel puerto de infección, y previne que el batallón fuera a acampar a Santa Cecilia, construyéndose barracones de guano para su alojamiento y de tabla para enfermería, arreglando el camino que une a Santa Cruz con Santa Cecilia.

Seguí a Manzanillo, donde llegué el indicado día 10 a las 10 de la noche; llevaba el propósito de ir a Bayamo, punto en el que, según las noticias de los periódicos y la voz general, había grandes deficiencias; comuniqué mi pensamiento al general D. José Lachambre, quien me dijo que acababa de recibir noticias de que Antonio Maceo con unos tres mil hombres, más todas las partidas de la jurisdicción, estaba en el Corojo, tres leguas distantes de Bayamo.

Como generalmente a Maceo le suponen en todas partes, yo no creí la noticia y e insistí en ir, por más que el general Lachambre me suplicó que no fuese, negándome a que me acompañara. Tengo que consignar que este general pasó orden al malogrado general Santocildes, que estaba en el camino de Veguitas, para que me esperase y además hizo que una columna que había enviado a buscar por mar a Campechuela, se me incorporase en Veguitas.

En este punto se me confirmó la noticia de la presencia de Maceo; yo reunía mil quinientos veintitrés hombres y no se suponía que Maceo tuviera más del doble, y no le creía bien municionado; confieso paladinamente que dudé un tanto porque, no habiendo vuelto el general Ordóñez de Holguín, no había más fuerzas disponibles en este distrito, pero no me pareció oportuno retroceder, hubiera perdido la fuerza moral con este valiente ejército, al que tanto exijo y habría sido un golpe fatal.

Maceo, desde que supo mi arribo a Manzanillo, noticia que recibió de seguro antes de salir yo de aquella ciudad, tomó sus precauciones y empezó a reunir no sólo todas sus fuerzas, que las tenía próximas para imposición de jefe a esta zona, sino los paisanos también; y como han recibido un fuerte convoy, desembarcado en la Herradura, Holguín, desistió de su proyecto de retrasar combates y organizó sus fuerzas y se dispuso a impedirme el paso y rodearme merced al terreno y su superioridad numérica.

A las 5 de la mañana salí de Veguitas y se hizo la marcha con lentitud por no estar muy bueno el camino; acabado de pasar el Buey por Barrancas, se presentaron por el flanco izquierdo algunos grupos, que se reconocieron y no hostilizaron; ya allí tuvimos alguna vaga noticia de que el enemigo estaba cerca; como el camino de Jucaibama, aunque más corto, estaba en muy mal estado, decidió el general Santocildes, que llevaba el mando, marchar por el camino de los Magüey, dejando a nuestra izquierda el de Jucaibama; dos kilómetros antes de la bifurcación del indicado camino y el de Peralejo, la vanguardia, mandada por el teniente coronel D. José Vaquero, encontró al enemigo, rompiéndose el fuego con vivacidad y a la media hora, esto es, a las doce y media, se generalizó por todos lados, siendo envuelta la columna y atacada vivamente la retaguardia mandada por el teniente coronel don Federico Escario y la extrema retaguardia por el comandante D. Félix Díaz Andino; la situación era muy mala; estábamos entre dos cercas de potreros, cercas de alambre con puntas, completamente al descubierto y teniendo por los flancos y el frente monte bajo, en que podían ocultarse y desde donde hacían fuego con ventaja; avanzábamos lentamente en correcta formación, análoga a la del cuadro, ocupando un kilómetro aproximadamente de extensión y con los fuegos cruzados, sin haber punto inmune.

El teniente coronel D. Francisco San Martín, que iba a la derecha, hizo un avance en aquella dirección, llegando a la altura de la vanguardia; a las tres horas de combate cayó muerto de tres balazos mortales por necesidad el inteligente y bravísimo general Santocildes; entonces tomé el mando directo y habiendo sido herido gravemente el teniente coronel Vaquero, dispuse que tomara el mando de la vanguardia el de igual clase San Martín y de la retaguardia D. Federico Escario, continuando el fuego por espacio de una hora con igual fuerza; entonces previne un avance y al frente de la sección exploradora de Isabel la Católica y primera y tercera compañía del expresado Cuerpo cargaron el coronel teniente coronel de Estado Mayor D. Máximo Ramos y mis dos ayudantes capitán Primo de Rivera y teniente marqués del Baztán; se puso en fuga al enemigo por aquella parte, matando algunos de arma blanca y el fuego vivo de los flancos dio un breve descanso, y como la retaguardia estaba a la altura del camino de los Magüeys, invertí el orden de formación, tomando esta la vanguardia; la que era vanguardia quedó de flanco derecho y de retaguardia; como se tenía que pasar el arroyo Babatuaba de uno en uno y las acémilas y heridos eran muchos, volvió a generalizarse el combate, intentando ellos con numerosa caballería estorbar el paso por el flanco izquierdo, pues no habían apostado fuerza en el arroyo y quedaron sorprendidos con mi movimiento; pasado el arroyo, a las cinco ya sólo grupos de caballería hostilizaban la retaguardia y llegué a Bayamo a las nueve de la noche, donde era grande la alarma, pues se había tenido noticia del combate y muerte de Santocildes.

Al día siguiente de mi llegada se enterró al general Santocildes y siete cadáveres más que se trajo la columna, no habiéndose podido traer los restantes por falta de medios de transporte, pues se perdieron cuarenta caballos y acémilas; los ochenta y nueve heridos se habían instalado la noche antes en hospitales provisionales.

Pensaba detenerme un solo día en Bayamo, pero las dos jornadas tan penosas por lo largas y el agua y el fango del camino, y sobre todo la del último día con el combate de cinco horas, no me aconsejaba moverme; también tuve conocimiento de que José Maceo había llegado a Cuba con mil quinientos hombres y se debía incorporar a su hermano y que todo el paisanaje útil de Bayamo, Jiguaní y Baire se reconcentraban por orden de Maceo con objeto de ayudarle; es decir, que me encontraba frente a unos seis mil hombres armados.

Decidí quedarme y enviar mensajeros para que de Holguín y Cuba salgan dos brigadas de más de mil quinientos hombres, para operar combinadamente y procurar deshacer este gran núcleo.

Las bajas que tuve en el expresado combate han sido el general Santocildes y tres oficiales muertos; el teniente coronel Vaquero y tres oficiales más heridos, veintiuno de tropa muertos y ochenta y nueve heridos.

Réstame tan sólo a V.E. que he quedado altamente complacido del comportamiento de las fuerzas todas, y muy especialmente de los que pude observar, como los tenientes coroneles Vaquero, San Martín y Escario; comandante Andino; del médico de Isabel la Católica D. Marcial Martínez Capdevila, que con el del cuartel general D. Eduardo Semprún, que tuvo el caballo muerto de dos heridas montándolo a mi lado, curaron los heridos con serenidad; de mi cuartel general que estuvo constantemente a caballo yendo a llevar órdenes desde el principio del combate y los primeros tenientes de Isabel la Católica don Alfonso Sánchez Osorio y D. Hilarión Martínez Santos; capitán D. Francisco Barbón Fernández, y primeros tenientes D. Pedro Carratalá Mantilla y D. Francisco Sánchez Ortega; y del batallón de Baza el capitán D. Luis Robles Guardabrazo; primer teniente D. Carlos Tuero y O’Donell, y segundo teniente D. Ricardo Boria Linares, y el capitán de la guerrilla montada teniente coronel capitán retirado D. Enrique Travesi y capitán de la guerrilla de Guisa exteniente coronel D. Salvador Benítez.

Lo que tengo el honor de manifestar a V.E. para su debido conocimiento, no expresando las bajas del enemigo porque los datos son muy contradictorios. Dios guarde a V.E. muchos años.

Bayamo, julio 16 de 1895.- Excmo. Sr. Arsenio Martínez de Campos.- Excmo. Sr. Ministro de la Guerra.”


El capitán general de la isla de Cuba el 24 de julio pasado dijo a este ministerio lo siguiente:
“Ejército de operaciones de Cuba.- E.M.G.- Excmo. Señor: Como continuación a mi parte del 16 del actual debo manifestar a V.E. que el general Valdés acudió presuroso a Bayamo con una columna inferior a la indicada por mí por no demorar su marcha en la concentración de las fuerzas que debían seguirle, y a las cuales di orden de que no siguieran ya su marcha, sino que por el contrario, volvieran a Holguín y Tunas con objeto de proteger dichos puntos.
Expliqué a V.E. la situación en que creía encontrarme; estaba equivocado: el enemigo, aunque hacía circular multitud de baladronadas y proyectos que sólo tenían por objeto despistarme tanto más cuanto que eran verosímiles, había quedado tan quebrantado en Peralejo donde tuvo cerca de cuatrocientas bajas y había perdido no sólo la ilusión de quedarse con la columna en aquel mal paso sino que también se habían aterrado del valor del soldado y de mi movimiento primero de avance y luego de flanco, reduciendo el combate a un solo frente, que los “pacíficos” se volvieron a sus bohíos, y convencidos después de que mis bajas no llegaban a ciento veinte, las partidas de este distrito volvieron descorazonadas a sus guaridas habituales, y las de Guantánamo y parte de las de Cuba y Holguín, medio sublevadas, no quisieron continuar aquí; lo que sí hicieron fue establecer en todos los caminos que conducen a Bayamo partidas que hacían llegar a aquella población las noticias exageradas que les convenía, manteniéndome en la incertidumbre que es natural y propalando al exterior todas las especies alarmantes que su imaginación y conveniencia les sugería. Maceo los tachaba de cobardes y ellos acusaban a su vez a este de que los había llevado al matadero. La división y el desconcierto no pueden ser mayores, y si los pertinaces chubascos de la estación no dificultaran las marchas, hubiese operado con las fuerzas reunidas en este distrito.
Todas estas noticias las he ignorado y estaba muy lejos de presumirlas; antes por el contrario, creía que el combate no me había sido favorable más que en el hecho de haber  logrado avanzar sin haber perdido un palmo de terreno, y sin haber retrocedido ante un enemigo tan superior en número y en terreno en que se me había preparado una celada.
La recepción que me ha hecho el pueblo de Manzanillo, tan frío e indiferente de ordinario, el entusiasmo, no sólo de la columna mía, sino el de todas las venidas de fuera, me ha indemnizado de las preocupaciones de estos días, y finalmente el convencimiento que tengo de que he evitado una catástrofe, pues el plan de Maceo lo he conocido ya por completo, y aseguro a V.E. que todo parecía contribuir a que con éxito lo realizara. Consistía en caer sobre el convoy escoltado por doscientos ochenta hombres que estaba en marcha de Cauto a Bayamo conduciendo veinte mil raciones e igual número de cartuchos, empresa facilísima para tan numerosas partidas; marchar al siguiente día contra Bayamo rodeando los dos llamados fuertes con su escaso número de guarnición, y bajar a Manzanillo, donde suponía que no había más cuatrocientos hombres,  porque ignoraba la llegada del batallón de Isabel la Católica, y mientras tanto bloquear Jiguaní, Baire, Guisa y las Ventas. La noticia de mi llegada a Manzanillo y de mi propósito de ir a Bayamo, les hizo pensar en que yo era mejor presa, y que después de muerto yo, podrían realizar su proyecto.
El general García Navarro vino a Manzanillo desde Cuba con los batallones de Cuba y el de Valladolid; el coronel Aldaye desde Ciego de Avila con el segundo batallón de Alfonso XIII, dos compañías de Tarragona, dos escuadrones y cuatro compañías de Andalucía que recogió en Santa Cruz.
De estas fuerzas tomó el mando el general Lachambre y salió para Bayamo tomando el camino que yo había seguido; pero como yo volvía por el de Jucaibama no nos encontramos, retrocediendo tan pronto como supo mi salida para Manzanillo. El general Valdés, que vino de Holguín con dos batallones de la Habana, me acompañó hasta Veguitas, donde se halla detenido hoy para proveerse de calzado y mañana vuelve a Holguín.
La columna de Manzanillo vuelve a Bayamo y Cauto para racionar Bayamo y todos los destacamentos de la jurisdicción con el convoy fluvial que sale el 26 de Manzanillo.
Si pudiera operar, desde luego la ventaja sería mayor, pero necesito por lo menos veinte días para racionar, y aunque ahora llueve mucho, son chubascos diarios que duran poco y a pesar de que inutilizan los caminos pueden considerarse como lloviznas, comparados con los grandes temporales de mediados de Agosto hasta fines de Septiembre en que casi no se pueden pasar los arroyos y mucho menos los ríos.
Réstame tan sólo manifestar a V.E. que, aunque acostumbrado a verlo, la resignación del soldado, su disciplina y su moral, excede a toda ponderación.
Es conmovedor verlos caminar cuatro jornadas con barro hasta el tobillo, sin calzado, que se queda clavado o deshecho en el camino, la tercera parte del tiempo con agua hasta la rodilla, y en los pasos de arroyos y ríos por encima de la cintura, y flaqueando penosamente por los bosques; no creo que en ejército alguno existan tales virtudes; podrá ser mayor su instrucción, superior su espíritu militar, pero soldado como el nuestro, que a veces pasa cuatro días comiendo carne sin sal y bebiendo barro por agua, no lo hay en ninguna nación, y al poner de manifiesto a V.E. esas virtudes, creo llenar un deber de reconocimiento y admiración a ese soldado, y a V.E. como jefe superior del ejército proporcionarle una gran satisfacción.
Dios guarde a V.E. muchos años.- Manzanillo 24 de julio de 1895.- Excmo. Sr. Arsenio Martínez de Campos.- Excmo. Sr. Ministro de la Guerra.”   

viernes, julio 20, 2018

¿Hay patriotismo sin Constitución?


De las naciones bárbaras que se levantaron de las cenizas del imperio romano, dicen que la que menos atesoró de la original fueron los visigodos. Fuero Juzgo es un código de leyes visigodas que nuestra amadísima España hizo suyo y todavía utiliza en gran parte. Hay quien piensa que Eurico fue el primer legislador godo, pero este rey lo único que hizo fue escribirlo. Entre los godos se acostumbraba a gobernar por usos y costumbres y estas leyes se hacían tanto por los príncipes como por las naciones en concilio. Desde que se escribió este código, gracias al Cristianismo que está históricamente ligado a la escritura, ha trascendido su observancia, usos y autoridad no sólo en España sino fuera de ella, bajo dominación goda, después de la ruina de la monarquía, durante la dominación árabe y restauración de la monarquía.
Ahora los cubanos están mansamente esperando a que el gran legislador les repare la constitución: un constitucionalista que no tiene título ni de bachiller. Yo creo que de las naciones bárbaras que se separaron de España, la que menos atesoró su amplia cultura es Cuba, como tampoco aprovechó la rica cosecha intelectual de la Cuba republicana. Si no era suficiente que le convoyaran al pueblo un vice presidente que al triunfo de la revolución era un tosco labriego casi analfabeto, ahora le imponen un Teodorico que nunca ha impartido una conferencia sobre esa materia.
Señores ideólogos: una constitución no se reforma como se manda un cuartel.
Una constitución es un organismo vivo, no ideológico, para proteger a todos, no sólo a los revolucionarios.
Si Ferrara le espetó al comunista manzanillero, Zapatero, a tus zapatos; hoy diría, General, a tu cuartel.
Estamos a las puertas de un nuevo record de mansedumbre del pueblo cubano que dejará con la boca abierta a todo el mundo, a amigos y enemigos, por comparación con Venezuela y Nicaragua.
Nicaragua se desbordó con una medida neoliberal contra los viejos, del fidelista Ortega.
Venezuela no fue capaz de alterar su constitución al mejor estilo fidelista ni de desarrollar un sistema científico de distribución de la escasez: Oficodas, Cederres, Acopios, Ofensivas Revolucionarias, Intervenciones. Por eso hoy comen del basurero.

La misma red de bodegas, carnicerías y almacenes que funcionaban para la libre empresa en la Cuba republicana, hoy decrépita, sigue distribuyendo la misma miseria del mismo modo. Y para mejorar esto pronto tendremos nueva Constitución.


jueves, julio 19, 2018

No me defiendas, compadre.

No hubo propuesta de autonomía que hiciera una metrópoli a colonia alguna como la de España a Cuba.
La nación precede a las constituciones y después viene la patria. No hay patria si no hay instituciones y el que las desprecia es un cínico. El pueblo cubano es cínico en cuanto ha despreciado la institucionalidad de la hispanidad y la de la república y ha aceptado la imposición de la institucionalidad fidelista que es un legajo de preceptos ideológicos obsoletos y en abstracto, implantados en un sujeto cuya democracia no pudo pasar de la categoría de café con leche y pan con mantequilla.
La revolución fidelista fue un experimento abortivo que no debía haber durado tanto. La irrupción de Fidel en la historia de Cuba se puede explicar por esa vanidad innata en el cubano que es heredera del sentido del honor hispano, pero no se puede entender la permanencia del fidelismo sin Fidel. Eso sólo puede explicarse por el nuevo concepto de patriotismo constitucional proveniente de la escuela de Frankfurt, donde la patria es lo que expresa la constitución que el propio gobierno impuso al cubano: el patriotismo que promete amistad eterna a otro país situado en la otra cara de la tierra.
La constitución que viene no va a honrar mejor al ciudadano; para eso está ahí la del cuarenta: la están afinando para lograr mejor sus objetivos.
En los primeros días de marzo de 1898 la Junta Autonomista manda desde la Habana a Herminio Leyva y Aguilera a entrevistarse con Bartolomé Masó para matar el movimiento que había iniciado el 24 de Febrero en Manzanillo.
“Manzanillo 12 de marzo de 1895.- Señor Don Bartolomé Masó.- Muy señor mío. Ya sabrá usted el resultado de mi viaje a Santiago de Cuba, negativo en absoluto, pues no sólo se resistió el señor comandante general a conceder un minuto siquiera de plazo, sino que dio sus órdenes delante de mí para que se emprendiera la persecución de usted con toda actividad.
En estas circunstancias y antes de retirarme a Manzanillo, quiero hacer el último esfuerzo, para evitar que se derrame inútilmente la sangre de hermanos cuya cantidad, sea cual fuere, está todavía en tiempo de evitarla, porque de lo contrario caerá gota a gota sobre su nombre, manchándolo ante la historia.
El verdadero patriotismo, señor Masó, es como la valentía; grande, sublime, pero por lo mismo de su grandeza, no hay que confundir ambas cosas con la temeridad, porque en ese caso se empequeñecen hasta arrastrarlas por el suelo.
Es usted hombre de talento y de corazón, me consta aunque no he tenido el gusto de tratarlo; a esas dos cualidades de su carácter apelo para que reflexione y las use en estos momentos críticos en favor siquiera sea de ese número crecido de cubanos inexpertos que ha lanzado usted al campo de la insurrección, con idea patriótica, eso es indudable para mí, pero bajo un concepto completamente equivocado, cuyas madres maldecirán mañana el nombre de usted cuando se despeje esta situación y se vea claro en el asunto, si usted insiste en llevarlos a un sacrificio inútil; porque la campaña emprendida por usted tras de ser injustificada a todas luces, hoy por hoy tiene que ser estéril y contraproducente por añadidura para la felicidad de nuestro país.       
Vea usted si no, y se lo repito después de nuestra conferencia en “La Odiosa”, cómo no le secundan las otras provincias cubanas; lejos de eso, combatirán a Oriente. Vuelvo a decirle, porque el país ha comprendido que la felicidad de Cuba no se ha de conquistar por medio de la guerra, siendo así que la guerra será nuestro suicidio y no hay país en el mundo civilizado que se suicide conscientemente.
Aparte de esto, recapacite usted y vea que España tiene medios sobrados para acabar con el movimiento armado en poco tiempo: de Puerto Rico vienen tropas, de la Península han salido ya ocho batallones y vendrán todos los que crean necesarios.
La insurrección en cambio no tiene material de guerra, ni lo espere usted del extranjero; yo se lo aseguro.
Por otro lado, la mitad al menos de la gente que tiene usted alzada sin armas, volverá a las poblaciones tan pronto como se vea perseguida por las tropas del gobierno.
Sanguily (don Julio) preso en la Cabaña; Juan Gualberto Gómez presentado; Yero en Santo Domingo; Guillermón enfermo, echando sangre por la boca y acorralado en los montes de Guantánamo; Urbano Sánchez Hechevarría y dos hermanos en México.
¿Qué esperanza le queda a usted rodeado de esa situación?
Ha llegado en mi sentir el momento de probar al mundo entero que es usted un verdadero patriota, deponiendo las armas, acto que lejos de ser denigrante para usted en política, elevará su nombre en estos momentos a la altura que yo deseo verlo colocado eternamente.
Al dirigir a usted esta carta cumplo con un deber de patriotismo, quedando mi conciencia tranquila al retirarme a la Habana, después de los esfuerzos que he realizado para contener la guerra, aunque traspasada mi alma de dolor, pues además de ser cubano, soy hijo de esta región, apartada hoy del resto del país por un acto de rebelión tan injustificado como inútil.
Reciba usted las consideraciones del afecto que le profesa su paisano.
Herminio C. Leyva.”


miércoles, julio 18, 2018

La Tarea Inútil de Escario.




Yo, Federico Escario García, de cuarenta y tres años de edad, en el empleo desde el veintiocho de marzo de mil ochocientos noventa y cuatro, Coronel Jefe de media brigada, Primera Brigada, División de Manzanillo; General de Brigada en el Consejo de Defensa de Santiago de Cuba, constituido el 15 de julio de 1898 para considerar la capitulación y en la capitulación firmada el 16 de julio de 1898, por la parte española junto al Teniente Coronel Ventura Fontán y por la parte americana el Mayor General Joseph Wheeler, Mayor General W. H. Lawton y Teniente Primero J. D. Miley en la misma ciudad, sumo a la amargura de la derrota, la decepción de comprobar la inutilidad de tanto esfuerzo por la integridad de la patria en una tierra en que sus hijos rechazan la hispanidad por herencia, sus bienes de abolengo, si bien es cierto que España, más que madre, ha sido para ellos madrastra.
He visto al león exhausto, hambriento, enfermo, caer de rodillas ante el ataque de la jauría. He escuchado los relatos de sobrevivientes del buque Mercedes, hundido inútilmente en la parte estrecha del canal de la bahía, acerca del ataque insurgente en los españoles que llegaban a la orilla, desarmados, casi desnudos, heridos, enfermos. He presenciado un ejército sin comida, ni agua, ni suficiente pertrecho, totalmente desatendido por una población cuyas propiedades abandonaba para que aquel las defendiera. Si solamente quinientos veinte hombres habían estado resistiendo por diez horas a las fuerzas invasoras en El Caney, con toda clase de privaciones y con una población civil extra de veinte mil refugiados, muchos de ellos chaqueteros que eran voluntarios y que llegaron de Santiago el día 5 tras el anuncio del bombardeo, ¡qué no habríamos podido hacer de haber llegado a tiempo; Oh, Dios, no permitas que mi patria pierda cuatro siglos de grandeza!
Recibí órdenes precisas de la Habana, por telégrafo, de salir inmediatamente de Manzanillo para Santiago de Cuba, sin distracciones en el camino para llegar antes del 1º de julio de 1898 y ayudar en su defensa.
No llegué a Santiago sino la tarde del 3 de julio, gracias a tácticas dilatorias, hostilidad y encuentros diarios con insurgentes cubanos, notablemente los del general cubano Pancho Estrada, que tendieron emboscadas a lo largo de cincuenta y dos leguas de marcha forzada y mataron o hirieron a noventa y siete de mis hombres.
Salí de Manzanillo el 22 de junio a las 5 de la tarde. Cuando regresamos a esta ciudad después de la batalla de Peralejo, el general Martínez Campos escribió al ministro de la guerra que la recepción del pueblo de Manzanillo, tan frío e indiferente de ordinario, lo había indemnizado de las preocupaciones de esos días. Ahora yo tenía mis nuevas y graves preocupaciones. No pude esperar la llegada de provisiones desde Jamaica en el vapor Purísima Concepción que, aun burlando la vigilancia del bloqueo americano, fue atacado por los buques americanos en Casilda el día 20 y aunque estaba siendo defendido por los vapores Fernando el Católico y el cañonero Dependiente, el combate duró hasta el mismo día 22 y llegó a Manzanillo el 25 de madrugada. Mi columna salió compuesta por tres mil setecientos cincuenta y dos hombres; de los batallones de Alcántara, Andalucía, Cazadores de Puerto Rico y dos batallones del regimiento Isabel la Católica; la segunda sección de la primera batería del quinto regimiento de montaña; parte de la octava compañía del primer regimiento de zapadores; guerrillas montadas de Calicito, Bayamo y Manzanillo; cinco oficiales médicos y treinta hombres del departamento médico destinados a los hospitales de Santiago y la décima compañía de la columna de transporte a cargo de trece mil raciones de galletas y quince mil raciones extra de comida cargadas por ciento cuarenta y ocho mulas y cincuenta bestias de carga.
La noche del 22 acampamos en Palmas Altas, en la que muy pocos pudieron descansar como pretendíamos, quizás porque el suelo anegado por la constante lluvia contrastaba demasiado con la comodidad que quedaba atrás y tan cerca.
El 23 amaneció más claro el cielo, recogimos el campamento, reorganizamos la columna e iniciamos la marcha a las 5 y 30 abriéndonos paso por el margen izquierdo del Río Yara, cortando la alta hierba de Guinea y pasando lejos de las poblaciones para evitar encuentros con el enemigo, según la orden recibida. Atravesamos la llanura de Don Pedro y al oscurecer ordené acampar en un vado del Río Yara, al lado del célebre pueblo homónimo. La vanguardia contestó un fuego cerrado de diez minutos que mató a un hombre e hirió a tres. Habíamos sido hostilizados durante todo el día, pero el enemigo se retiró según el reporte de reconocimiento de la fuerza montada. La acampada fue tranquila y placentera en una arboleda, con un cielo claro.
La mañana del 24 fue anunciada por el toque de diana y después del café se organizó la columna y continuó la marcha a través de Arroyo Pavón, Ana López y Sabana la Loma, sosteniendo ligeras escaramuzas en que murió un hombre y otro fue herido, acampando en la ribera del Río Canabacoa.
El día 25 levantamos campamento a la hora acostumbrada y se procedió a formación bajo un fuerte aguacero, continuando la marcha por Las Peladas, Palmarito y cruzando los ríos Buey y Yao, armando campamento en Babatuaba. Como ayer, la columna fue hostilizada todo el día, pero el enemigo siempre fue rechazado y dispersado, aunque murió un hombre. La noche pasó tranquilamente.
Al cruce del Río Buey no pude evitar el recuerdo del 13 de julio de 1895, del valiente general Santocildes; el que no se apuraba por falta de municiones mientras quedaran bayonetas; el que dudaba que hubieran fundido la bala que le quitara la vida y acto seguido se la quitaron tres. De aquí partieron hacia Peralejo unos mil trescientos hombres al mando de Santocildes, las dos columnas que habían salido de Veguitas; una a las 5 de la mañana con Martínez Campos, su Estado Mayor y los trescientos hombres montados del Primer batallón de Isabel la Católica más cuarenta guerrilleros montados de Manzanillo, bajo las órdenes del teniente coronel Vaquero; la otra treinta minutos después, a las órdenes de Santocildes con el resto, donde se incluían doscientos cincuenta hombres del Sexto Peninsular del teniente coronel San Martín y la columna mía que había se había unido a Martínez Campos a las ocho de la noche del día anterior, proveniente de Manzanillo, a marcha forzada desde el mediodía y  el fango al pecho de la cabalgadura, con cuatrocientos seis hombres del Segundo batallón de Isabel la Católica y sesenta guerrilleros montados. Acabando de pasar el Buey por Barrancas se avistó al enemigo en el flanco izquierdo de la sabana, sin que nos hostilizaran. Una guerrilla de cuarenta hombres de Travesí y cuarenta de Isabel la Católica hicieron un reconocimiento infructuoso. Marchábamos a eso de las doce del día por el camino de Magüey, a dos kilómetros de la bifurcación del camino a Peralejo, cuando la vanguardia del teniente coronel José Vaquero encontró al enemigo, rompiéndose el fuego. Treinta minutos después, ya dentro de la sabana, el fuego enemigo nos envolvía, atacaron primero a la vanguardia, luego los flancos derecho e izquierdo y finalmente por la retaguardia, alternativamente, al ser desplazados varias veces de sus posiciones por nuestras fuerzas montadas, pero restablecidos en el acto por superioridad numérica. Se intensificó el fuego por la retaguardia a mi mando y la extrema retaguardia al mando del comandante Félix Díaz Andino. La situación era enervante; nuestro avance en un cuadro de un kilómetro estaba limitado por sendas cercas de alambre de púas y un arco de manigua que se extendía al frente y los lados desde donde el enemigo disparaba oculto contra nuestras tropas descubiertas.
El capitán Méndez, ayudante del general Santocildes, ya fuera de la sabana, en el camino de Bayamo, recibió una respuesta descortés al instar a su jefe a que abandonara su posición, creyendo que estaba siendo apuntado por el enemigo; luego de algún tiempo, a la tercera hora de combate, pudo verlo en el suelo rodeado de dos asistentes, muerto al lado de su ayudante de campo el teniente Sotomayor, que lo quiso socorrer. Se hizo cargo de la columna el mismo Martínez Campos, quien puso a la vanguardia al teniente coronel Francisco San Martín que había avanzado desde el flanco derecho hasta esa altura, tras haber sido herido gravemente el teniente coronel Vaquero. Martínez Campos concibió un avance después de una hora de fuego cerrado y ordenó cargar a los frentes de la sección exploradora y las compañías primera y tercera de Isabel la Católica al coronel teniente coronel de Estado Mayor Máximo Ramos, su ayudante capitán Primo de Rivera y su ayudante teniente marqués del Baztán, lo que puso en fuga al enemigo, todo cubierto con fuego vivo de los flancos. Notando el general que la retaguardia a mi mando estaba a la altura del camino de Magüey, concibió invertir el orden de formación, tomando yo la vanguardia y ésta pasando al flanco derecho y retaguardia; pero el paso del arroyo Babatuaba se convirtió en un cuello de botella por el alto número de acémilas y heridos y volvió a intensificarse el combate. Entonces la caballería enemiga, demasiado tarde, intentó obstaculizar el paso por el flanco izquierdo, pues no habían apostado fuerza alguna en el arroyo. Maceo quedó desconcertado y, ya cruzado el arroyo, sólo algunos grupos de caballería hostilizaban nuestra retaguardia. Llegamos a Bayamo a las 9 de la noche, burlando a un enemigo seis veces superior, práctico en el terreno, hábil y bien armado.
Había llegado el general en jefe con su Estado Mayor a Manzanillo en el vapor Villaverde, 10 de julio de 1895 a las 10 de la noche, recibido por el comandante general del distrito Sr. Lachambre, el comandante militar de la plaza, el ayudante de Marina y el alcalde municipal. Llevaba el propósito de visitar Bayamo donde según la voz general había grandes deficiencias y Lachambre le informó que tenía noticias de que a tres leguas de Bayamo esperaba Maceo con tres mil negros del sureste oriental más las partidas de la jurisdicción, cuyo cabecilla más importante era Bartolomé Masó, pero quien no secundaba a Maceo en su obra de destrucción, desolación, asesinatos y atropellos, lo que provocó entre ellos gran disgusto. Pidió cabalgaduras para sus hombres sin indicar el rumbo que tomaría la próxima madrugada a las cuatro, acompañado por la columna del teniente coronel Vaquero, perturbando el silencio de las calles de la ciudad, como alma que lleva el diablo.
El 26 de junio de 1898 recomenzó la marcha a Santiago a las 6:30 de la mañana. Tuvimos un día muy largo y atareado con escaramuzas contra avanzadas enemigas a través de las alturas de San Francisco, Peralejo, Río Mabay y Almirante, donde acampamos. Castigamos duramente al enemigo sin sufrir el más leve daño.
La moral de la columna era excelente y la hora apropiada para elevar su espíritu haciendo una movida que, aunque contradecía las órdenes de no trabar batalla, satisfaría un deseo generalizado en la tropa: no pasar de largo ante una ciudad ingrata e infestada de enemigos. Decidí que el segundo comandante ocupara Bayamo. Ordené al coronel Manuel Ruiz formar dos columnas con 600 infantes y una de caballería. Las tres columnas salieron a las 3 de la tarde, después de la primera merienda, rumbo a Bayamo, a mostrarle que todavía España estaba viva y a dispersar al enemigo. Al mando de la fuerza de caballería iba Luis Torrecilla, comandante del primer batallón de Isabel la Católica; el teniente coronel Baldomero Barbón en uno de los grupos de infantería y el otro a cargo del mismo coronel Ruiz. Las tres columnas avanzaron hacia diferentes puntos, acercándose al objetivo sin dificultad; se escuchaban señales de alarma y se veían grupos corriendo por las calles, pero el enemigo no disparó hasta que nuestras columnas silenciosas y en orden alcanzaron la ribera del Río Bayamo, tratando de detenerlas con un fuego estable de fusilería.
A la orden de ataque nuestras fuerzas cruzaron raudamente el río, armas en ristre, y entraron sin resistencia al bastión enemigo de España. Tuvimos que lamentar una sola baja. Aquella horda tuvo que retroceder en fuga precipitada. Ocupamos edificaciones y calles y varios grupos reconocieron la ciudad completa. Se encontraron paquetes de documentación y correspondencia y se destruyeron la estación y parte de la línea telegráfica que habían establecido los insurgentes con Jiguaní y Santa Rita.
Como era de esperar, los bayameses no brindaron información alguna sobre el enemigo. Unos pocos entreabrían las puertas por curiosidad, sin disimular su disgusto por la presencia inesperada e indeseada del soldado español.
Las fuerzas regresaron a Almirante desconociendo los resultados de ese día; sólo después se supo: el enemigo tuvo diez muertos y nueve heridos. Así terminó la primera parte de nuestra gloriosa marcha desde Manzanillo.
Resulta imposible ignorar la diferencia que hacen tres años en la vida cotidiana. Nuestra entrada a Bayamo con Martínez Campos el 13 de julio de 1895 fue triunfal. Se comentaba que en los alrededores se habían concentrado unos seis mil separatistas incluyendo a los Maceo, Tamayo, Rabí, Salvador Ríos, Periquito Pérez, Quintín Banderas. Antonio Maceo quería dar un golpe de efecto que bien podía ser volver a quemar la ciudad, conociendo su situación defensiva por sobrados informantes internos; no tenía fuertes exteriores, ni circuito de ninguna clase, las defensas interiores eran débiles y aisladas, sus combatientes y recursos no eran una incógnita: la ciudad estaba prácticamente desguarnecida desde el día 9 de julio de 1895 en que habían salido cuatrocientos hombres escoltando un convoy a Cauto y sólo quedaba una sección de artillería con una pieza de montaña, otra sección de ingenieros, una guerrilla de catorce caballos y unos ciento cincuenta infantes, unos cuarenta voluntarios, alrededor de cien enfermos del hospital militar disponibles y unos trescientos fusiles. Por eso la noche del 12 el comandante militar Vara del Rey, esperando un ataque masivo por todos los puntos, al tomar sus disposiciones, animó a la ciudadanía con excelente espíritu, pero con precarias posibilidades. Maceo no atacó Bayamo porque la acción contra Martínez Campos en el camino de Manzanillo valdría mucho más. En esta ciudad el Casino español sirvió de capilla ardiente amplia para los cadáveres de los héroes que pudieron rescatarse; el entierro de Santocildes, su ayudante Sotomayor  y los otros mártires, a las 5 de la tarde del domingo 14, significó una muestra de amor patrio; ahora nos tocaba la otra cara de la moneda.       
Al romper el día 27 de junio en Almirante levantamos campamento y seguimos camino por la sabana de Guanábano, a través de Chapala cruzando el Río Cautillo, destruyendo la línea telegráfica enemiga desde Bayamo hasta Santa Rita, donde acampamos sin novedad.
A las 6 del día 28 retomamos la marcha hacia Baire vía Cruz Alta, Río Jiguaní, Jiguaní, Piedra de Oro, Granizo, Cruz del Yarey y Salado.
El enemigo, más numeroso que en días anteriores y en alturas dominantes del vado del Jiguaní, trataba de impedirnos cruzarlo, lo que frustramos con oportunos ataques por sus flancos y tiros de artillería precisos. Después continuamos la marcha sin interrupción hasta Cruz del Yarey, donde aparecieron nuevamente, pero ofreciendo menos resistencia.
Estaban resueltos a impedir nuestra marcha, sin embargo, pues nos estaban esperando en las ruinas de lo que había sido el poblado de Baire y en cuanto nos divisaron comenzaron un hostil fuego de fusilería, silenciado por el rápido avance de la vanguardia que los precipitó a una vergonzosa fuga. En este encuentro fue herido mi segundo comandante, coronel Manuel Ruiz, y muerto su caballo. Tuvimos cuatro soldados muertos y cinco heridos y acampamos esa noche en Baire.
El día 29 mandé a suspender la marcha para descansar. Lo sofocante de la marcha abriendo camino por la alta hierba a lo largo de casi todo el trayecto en fila india, la lluvia incesante que mojaba la ropa y ponía el suelo resbaladizo, las enfermedades y heridas que provocaban largas filas de camillas, la certeza del cumplimiento de la mitad del camino, la condición sine qua non de una encrucijada con tres caminos diferentes a Santiago, todo esto me llevó a esa decisión. Tuvimos tres heridos más, aun así.

El 30 al amanecer abandonamos Baire y nos encaminamos a Palma Soriano, donde dejamos heridos y muertos para continuar marcha via Ratonera, Arroyo Doncella y el Río Contramaestre hasta La Mantonia, con el objetivo de pasar la noche. Pero tan pronto como la columna comenzaba a ocupar el camino a la Ratonera, el enemigo abrió fuego desde trincheras, siendo silenciado por las primeras tropas que salían. No me fue difícil vislumbrar que ese ataque era un preludio de emboscadas y cambié la ruta para evitar bajas, por lo que nuestras fuerzas llegaron a los barrancos de Arroyo Doncella, cuyo vado alcanzamos por un estrecho sendero. Nuestra vanguardia provocó la salida del enemigo de sus posiciones en acecho sin contestar a sus disparos. Cuando nos concentramos nuevamente tras vadear el Doncella, nos decidimos a vadear el Contramaestre, donde debía de esperar el enemigo, a juzgar por sus notas y amenazas escritas a lo largo de la ruta. El teniente coronel Baldomero Barbón, al mando de media brigada de vanguardia desde que el coronel Ruiz había sido herido, desplegó sus soldados en orden de combate y avanzó resueltamente. Nuestra columna tenía que salir de la zona montañosa a través de un estrecho valle del Contramaestre, en descampado, a plena vista de posiciones dominantes del enemigo y obligados a ascender la empinada ruta hacia la ribera opuesta. Con la hierba de Guinea como escudo y sus corazones como trincheras, estos bravos soldados me seguían con aplomo y disciplina. Era verdad que el enemigo nos acechaba en grandes números y posiciones inexpugnables para adversarios que no aceptaran el reto, pero los desconcertamos con un fuego cerrado de fusilería, disparos certeros de artillería y un avance relámpago que les derrumbó su moral combativa y los hizo retroceder, abandonando sus posiciones a los que desafiaban la muerte, conscientes de su tarea sagrada impuesta por el honor.
Tras el cruce del Contramaestre, a través de extensos pastizales, la columna llegó a la finca La Mantonia, donde variadas huellas alrededor de sus diversas chozas indicaban la cercanía de grandes fuerzas enemigas. Como en efecto, tan pronto entró al lugar la vanguardia, comenzaron a hostilizar con disparos aislados desde trincheras en una ladera de unos mil doscientos metros cuya línea debíamos pasar sin otra protección que las altas yerbas.
Francisco González, al mando de dos compañías de vanguardia del batallón de Alcántara y cumpliendo órdenes del teniente coronel Barbón, después de haber observado la disposición de las trincheras enemigas, avanzó firmemente y sin contestar al fuego, a lo largo del único pasadizo posible, hasta que logró tenerlas a tiro hecho por el flanco izquierdo, obligando al enemigo a abandonarlas, que también dejó mucha munición Remington. Fueron heridos ese día nueve soldados rasos y el capitán Genaro Ramiro, del batallón de Alcántara y murieron cinco.
En Manzanillo se había efectuado la primera batalla naval donde el alto mando americano pretendía destruir cuatro cañoneras españolas surtas en el puerto, por los buques Hist, Hornet y Wompatuck. En media hora de batalla contra las cañoneras, baterías de costa e infantería desde la colina, el primero fue impactado once veces, el segundo puesto fuera de combate y el tercero seriamente dañado.
El amanecer del primero de julio anunciaba un día aciago. Reiniciamos la marcha a través de Las Lajas, desplazando enemigos de buenas posiciones y vadeando el río Guarinao. Supimos que cerca de allí había considerables fuerzas hostiles por las escaramuzas que sostuvieron nuestros destacamentos al sorprender dos emboscadas. La columna descubrió un campamento recién construido en el centro de una depresión del terreno, rodeado de escarpadas lomas, con capacidad para unos dos mil hombres. Convencido de la idoneidad del lugar para una emboscada, impartí órdenes para el avance y posicionamiento de la artillería.
El enemigo activó una línea de defensa limitada por montañas a ambos lados e incluyendo la loma de Aguacate y nuestra estación de heliógrafo. Aunque dedicamos mucho más de la mitad de la columna repartiendo una lluvia de balas no logramos moverlos. Ordené alto al fuego y envié señales de corneta porque la tenacidad y organización de aquellos combatientes me hicieron dudar de su identidad. Reiniciamos el ataque y mandé tomar las posiciones hostiles. Mi columna avanzó serena, segura, bien dirigida, gritando hurras a su patria, en pos de la muerte: con una violenta carga a la bayoneta, desplazó al enemigo de su trinchera, donde quedaron abandonados diecisiete cadáveres y munición bastante moderna. Esta batalla fue la más difícil desde que salimos de Manzanillo, con siete muertos y cuarenta y dos soldados y un teniente heridos: los rebeldes querían lucirse con Schafter. Continuamos marcha hasta Arroyo Blanco, donde pernoctamos.
Ese día frente a Manzanillo pasaron dos buques auxiliares por el canal Cuatro Reales, enviados por Sampson, de apoyo al escuadrón de Young, derrotado veinticuatro horas antes. El Scorpion, que portaba cañones de repetición de cinco pulgadas y el Osceola, comandados por los tenientes Marix y Purcel habían pasado la noche en Cabo Cruz. En una hora de batalla la precisión, rapidez y uniformidad de fuego de las fuerzas españolas en Manzanillo obligaron a los americanos a retirarse, levantando su moral combativa significativamente.
Ese mismo día a las siete de la mañana en Santiago comenzó el ataque de la flota americana con los buques New York y Oregon, que duró hasta las once. Desde un globo cautivo observaban una ciudad fantasma, por cuyas calles transitaba sólo algún soldado, voluntario o merodeador. Los ladridos de los perros abandonados, el silbido de los proyectiles volando por sobre las casas vacías y las explosiones conformaban un concierto macabro. Toda la población había huido hacia El Caney obedeciendo la advertencia del alto mando americano. En el Caney el general Vara del Rey combatía casa por casa desde las seis de la mañana, con quinientos veinte hombres, contra una fuerza invasora mucho más numerosa y poderosa bajo las órdenes del general Wheeler y el general Linares en la loma de San Juan con doscientos cincuenta hombres contra el coronel Chaffee. Los americanos no sólo tenían ventajas numérica y de armas, sino también la cooperación de los mambises y quizás de la providencia: cuando era transportado en camilla, bajo una lluvia de proyectiles, con ambas piernas heridas por mosquete, Vara del Rey y dos camilleros fueron muertos instantáneamente.
El segundo día de julio, al experimentar la misma estrategia insurgente de lentificar nuestra marcha hacia Palma Soriano, que alcanzamos a las tres de la tarde, sentí una gran frustración por no haber llegado a tiempo a la meta: aquellos nuevos cuatro muertos y seis heridos ya me parecieron bajas inútiles. La respuesta del jefe del ejército en Santiago a un heliograma que le mandé a San Luis fue que grandes fuerzas americanas habían desembarcado y dominaban partes de la ciudad y que debía forzar la marcha para apoyar la defensa de la plaza. Sólo para cumplir con una orden expresé a mis hombres reunidos: "Soldados: salimos de Manzanillo porque el enemigo amenazaba a Santiago. Debemos correr a ayudar a nuestros compañeros. Nos llama el honor; el nuestro y el de nuestros padres. Yo, que estoy orgulloso de haberlos acompañado en estos días en que nuestra patria exige de nosotros redoblar energía y coraje, les dirijo estas sencillas palabras para que sepan que estoy profundamente complacido con vuestro comportamiento, para destacar la necesidad de hacer un esfuerzo supremo que salve el honor de nuestra amada patria, como hemos hecho hasta ahora. Entonces gritemos, Viva España, y vayamos en busca de aquellos que quieren averiguar lo que vale cada uno de ustedes. La victoria es nuestra."
Ordené una cena abundante y descanso, sin saber que en Santiago mis compatriotas tenían para comer solamente arroz hervido. Todos los comercios estaban cerrados y los que abrían se aprovechaban de la situación.  
El 3 de julio la diana tocó a las dos de la mañana. Marchamos sin descanso, sin comida ni pausa en la hostilidad rebelde, escuchando el estruendo de la batalla próxima en crescendo, hasta las once, cuando tuvimos la primera vista de la ciudad sitiada y supimos de la inmolación de nuestra flota en una escapada imposible. Organicé una columna relámpago con treinta hombres de los más fuertes  de cada compañía del primer batallón del regimiento de Isabel la Católica y la caballería completa, bajo el mando del teniente coronel Baldomero Barbón, con la que llegamos a Santiago a las tres de la tarde. Al llegar el resto de la columna se diluyó en la defensa de la ciudad.
Durante toda la marcha habíamos tenido veintisiete muertos y heridos sesenta y ocho soldados, dos oficiales y un coronel.
Ante la inminencia de la hecatombe, me aterraba el pensamiento del destino de nuestras familias, allá lejos, donde los americanos bombardeaban la ciudad desde el mar y los insurgentes atacaban desde los alrededores.



miércoles, febrero 14, 2018

Le llamaban Manuel. Nació en Manzanillo.

Murió completamente Manuel Hechavarría. Ya estaba siendo muerto mucho tiempo antes, como muchísimas cosas, situaciones, hechos, personajes, instalaciones e instituciones del Manzanillo histórico que no caben ya, a estas alturas en la historia oficial de los fidelistas. Han tenido que cometer un culturicidio atroz para llegar a armar el muñeco que hoy descansa en paz en su lecho de Procustes.
Manuel era un héroe local; nunca tuvo posibilidad de sobrepasar los límites del municipio. No os dejéis engañar porque le rindieron honores en la Vana y fue enterrado con toda pompa político-militar: ese es es el detalle; alejarlo de Manzanillo.
Dicen los que saben que Celia nunca lo rodó. Fue apresado cerca de Niquero y presentado a la prensa recién desembarcado,  (y declaró que había sido embarcado, mucho antes que los invasores brigadistas 2506), acompañado por un sacerdote, su madre y su hermana de él. Eso no se hace. Eso es válido solamente si el sacerdote se llama Pérez Serantes y el cautivo tiene otro nombre. Y este hándicap, si no fue escarnio, fue lastre. Nunca escaló grandes posiciones ni recibió importantes reconocimientos. Con paciencia de Job y lealtad perruna vio pasar deserciones, ascensos y olvidos sin hacer el más mínimo reclamo. Todo el trabajo ideológico que desplegó en la costa del Guacanayabo organizando el movimiento 26-7 se conoce sólo en Manzanillo, donde para la historia oficial solamente hubo actividad mientras estuvo presente Celia Sánchez, que lo describía como un lugar hostil y lleno de chivatos.
Hay una frase que se interpone en la exposición de las nuevas leyendas fidelistas, llenas de heroísmos pujados, respecto a la celebridad de Celia. Cuando Manuel le trasmite a Fidel la solicitud de ella de irse a México, aquel responde que "si esa mujer" era tan valiosa, donde mejor estaba era en Cuba. O sea, no la conocía, a pesar de haberse reunido ella a principios de enero de 1956 con Frank País, Pedro Miret, Andrés Luján y Manuel. Parece que los hechos históricos eran más fortuitos de lo que se plantea.

sábado, agosto 26, 2017

Censurado en onCuba...(tras la muerte anunciada.)







El gobierno de Estados Unidos confirmó este jueves que 16 estadounidenses sufrieron afectaciones de salud en Cuba, como consecuencia de presuntos y misteriosos “incidentes acústicos”.
“Podemos confirmar que 16 miembros de la comunidad de la embajada han sufrido algún tipo de síntoma, y han sido tratados en Cuba y los Estados Unidos”, indicó en una rueda de prensa la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.
Entre los afectados, Nauert precisó que figuran tanto diplomáticos como familiares de empleados de la embajada estadounidense en La Habana. No obstante, subrayó que aún se ignora quién es el responsable de este enigmático suceso.
“Consideramos la situación como extremadamente seria (…). No conocemos quién es el responsable, la investigación está en marcha”, afirmó la vocera, quien apuntó también no tener noticias anteriores “de este tipo de actividad”.
Agregó que “algunos” de los afectados están todavía en Cuba mientras “otros” regresaron a Estados Unidos.
Funcionarios de inteligencia estadounidenses han comentado que se valora una serie de posibilidades, basadas en los síntomas reportados, y que todavía no está claro si ondas sonoras ultrasónicas son las culpables de lo sucedido. También podrían haber sido ondas de radio o incluso un intento de envenenamiento, dijo un funcionario citado por la NBC.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, se limitó a señalar en rueda de prensa que el presidente Donald Trump ha sido informado de los incidentes.
Tanto el Buró Federal de Investigaciones (FBI) como el gobierno cubano están investigando los hechos, que según el Departamento de Estado tuvieron lugar a finales de 2016 y se detuvieron en esta primavera.
Aunque la administración Trump se ha referido públicamente a “los incidentes”, no ha confirmado los informes de prensa que apuntan a que los diplomáticos fueron víctimas de un “ataque acústico” con “dispositivos de sonido” que les habrían hecho perder capacidad auditiva.
El gobierno estadounidense decidió expulsar en mayo a dos diplomáticos de la Embajada de Cuba en Washington por considerar que La Habana no cumplió adecuadamente su obligación de proteger al personal estadounidense.
El gobierno cubano ha negado dirigir cualquier acción contra los empleados estadounidenses y mostró su disposición a realizar una investigación conjunta.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Isla afirmó que “Cuba jamás ha permitido ni permitirá que el territorio cubano sea utilizado para cualquier acción en contra de funcionarios diplomáticos acreditados ni sus familiares, sin excepción”.
Mike L. Palomino
Parece que el aparatico que tiene el gobierno cubano, diseñado para enceguecer con alta eficiencia a diez millones de cubanos, sufrió algún desperfecto y ahora está ensordeciendo a algunos diplomáticos extranjeros.
Está haciendo cosas raras porque, ¿puede haber algo más importante para onCuba que las palabras del Sr. D. Canel sobre onCuba? Sin embargo, parece que el aparato les hizo daño también, porque no las escucharon.
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jueves, agosto 24, 2017

El día de la reina.

Yo aprovecho el día de la mujer para denunciar una discriminación de género en nuestro país.
Sucede que mi aldea en Oriente fue una ciudad importante desde que se fundó, mucho tiempo después que su puerto, hasta la desastrosa NDPA del 76 pasado. Le cerraron el puerto que es cerrarle la vida; un puerto por donde viajaban los padres fundadores hacia Europa o New York, dizque por la contaminación de los barcos que alumbraban la bahía en las noches del Beny. Por este puerto entró el último desembarco de negros al país y salió Gómez al exilio. También por allí entraba y salía el conde de Valmaseda para mantener la zona tranquila cuando Cuba era española y próspera. En ese puerto pernoctaban los pasajeros de los buques Menéndez en tránsito Batabanó-Santiago y las compañías de espectáculo que se presentaban en el teatro que inauguró el Padrazo. El puerto manzanillero fue testigo de las últimas batallas contra los gringos que bombardearon tres veces la ciudad, cuando ya Santiago se había rendido, hasta el  preciso momento del armisticio. 
Manzanillo, en la industria de hospitalidad, tenía más hoteles que Santiago. Trece. No queda ninguno, a excepción de una mole de concreto prefabricado que no es art deco ni moderno, sino estilo Bolo.
Muchos cabarets, muchos bares, muchos prostíbulos desaparecieron y no han vuelto.
En transporte tenía tren rápido, por lo que se salvó un clandestino que devino general, tras hacer un acto de tabotaje en la capital, así como también tenía tren lechero. Volaban aviones diariamente a la Vana, Santiago y Camagüey. Dicen los viejos que a Miami, pero yo no me acuerdo. Las guaguas a la capital eran como seis, a Santiago una cada hora y media, a Bayamo cada hora, General Motors Camberra con forrito en el asiento. De aquello nada.
En los edificios habían varias cúpulas, como siete, todas destruidas.
Antes de Vuestra Era, en los cincuenta, la región recibió, apoyó y armó la guerrilla de Fidel, cuando en en cualquier pueblo de Cuba, exceptuando a Santiago, todo marchaba en la mayor normalidad. Después la historia oficial cambió y ya no es una revolución que ahijó la pequeña burguesía manzanillera junto a la bandera roja que enarbolaban Martinillo y Francisco Calderío. En esa época un reportero estrella del New York Times pudo pasar inadvertido en la ciudad, a la que consideró una ciudad floreciente. El que llega al municipio hoy día no puede creer lo que llevo dicho sobre aquella ciudad.
Ahora que parece haber algo que funciona aceptablemente bien, como el turismo, Manzanillo, aparentemente, va pa la cola, el último otra vez.
Resulta que lo que tenemos es, aparte de la historia de la patria y la música, por delante mar y por detrás montaña. Casi nada. Las montañas ya están siendo ofertadas al turismo canadiense, pero el mar no. Y no es un mar cualquiera; es la mejor y más conservada zona de buceo de todo el puto caribe. Es el extremo del archipiélago Jardines de la Reina, que no tiene absolutamente ningún plan futuro de turismo. Ya están apareciendo artículos con información sobre buceo turístico en los jardines de la reina, pero sólo en áreas pertenecientes a Ciego y Camagüey. Es decir, que los cayos de Manzanillo se quedaron afuera, se quedaron sin archipiélago.
Todo es Jardín del Rey. Y la Reina, ¿qué?
https://mapcarta.com/19458418/Map

martes, agosto 22, 2017

Un promotor musical de alcance mundial.


Si cada manzanillero célebre hubiera llevado a su terruño un granito de arena, Manzanillo fuera hoy día una de las ciudades más importantes del mundo.
Ernesto de Quesada López Chávez paseó el arte musical, operático y danzario por toda hispanoamérica con un éxito difícil de igualar.
Fundó la Sociedad Musical Daniel en España en 1914. Comenzó la difusión musical de artistas como Arturo Rubinstein, Brailowsky, Andrés Segovia, Gaspar Cassadó. Allí también fundó y financió la Asociación de Cultura Musical que llegó a tener cincuenta delegaciones en ciudades en las que no se había escuchado un recital de música clásica y adonde llevó figuras importantes y un piano de cola en calidad de préstamo. En 1917 organizó una gira de conciertos de Rubinstein por Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile y Valparaíso.
En 1919 organizó una gira por Brasil, Argentina, Uruguay y Chile para el pianista rumano Georges Boskoff.
En 1920 dio instrucciones a su representante en Buenos Aires para preparar diez conciertos del pianista Edouard Risler, que se repitieron en Río y Montevideo. Este año también hubo giras del pianista Ignace Friedman, el guitarrista Andrés Segovia y el violinista Paul Kochanski.
Durante los próximos cinco años Conciertos Daniel contrató para las temporadas de ópera del Teatro Colón de Buenos Aires a los directores de orquesta Felix Von Weintgartner, Richard Strauss, Emil Cooper y Gregorio Fitelberg. También tocaron los pianistas Ignace Friedman, Tomás Terán, Emeric Stefaniai, José Arriola y el violinista Manuel Quiroga.
En octubre de 1922 Ernesto de Quesada firmaba contrato con Andrés Segovia para una gira de cuarenta conciertos por Cuba, Puerto Rico y México.
En el año 1925 llevó a Lecuona a su primera gira de España; contrató a Alexander Brailowsky para su debut en el teatro Regis de Ciudad México y fue a Berlín para negociar con el director de la Opera del Estado un contrato con el Teatro Colón.
Ya en 1926 estaba debutando Erich Kleiber al frente de la orquesta del Teatro Colón de Buenos Aires, interpretando obras de Beethoven, Brahms, Mahler, Mendelssohn, Strauss, Dvorak, Mozart, Wagner.
En el año 1927, conmemorativo de Beethoven, estaba de vuelta Erich Kleiber en Buenos Aires dirigiendo las nueve sinfonías, oberturas, Misa Solemnis y el concierto número 5 para piano, con Wilhelm Backhaus como solista; acompañó al violinista español Manuel Quiroga en gira por Sudamérica, el Caribe y México, así como firmó un contrato en Barcelona con el tenor Miguel Fleta
Trae nuevamente a Kleiber en 1929 a dirigir dieciocho conciertos en Buenos Aires y organiza giras de los pianistas Beno Moisewitch e Ignace Friedman, la clavecinista Wanda Landowska y el violinista Nathan Milstein
Vuelve Erich Kleiber a Buenos Aires en 1937 dirigiendo ópera. Conciertos Daniel lo contrató para dirigir las orquestas de Brasil, Chile, Perú, Cuba Guatemala y México durante los años de guerra.
De 1930 a 1932 propició giras por Sudamérica de los pianistas Claudio Arrau, Nicolai Orloff, Mieczyslav Munz, el cuarteto de Londres y el cuarteto de laúdes Aguilar; el pianista Friedman por México, Centro América y el Caribe; el declamador José González Marín.
Trae el Original Ballet Russe a la Habana en marzo de 1941, con hermosos ballets nunca vistos en Cuba; encuentra una cálida recepción y una inoportuna huelga profesional por cortes de salario al cuerpo de ballet.
Lleva a Kleiber para sus últimos seis conciertos en México en septiembre de 1955.
Murió en 1972.
Había nacido manzanillero entre dos guerras, el Primero de diciembre de 1884.    

jueves, agosto 03, 2017

Un comentario en On Cuba

Jardines dignos de una reina

                                
Mucho mundo hermoso y nuevo había visto el almirante Cristóbal Colón cuando llegó por segunda vez a la Isla de Cuba, bautizada por él como Juana. En fin, si ya en 1492, en las orillas de Bariay, le pareció al genovés que aquella era la “tierra más fermosa [sic] que ojos humanos vieran”, aunque no existe registro de una frase similar, lo mismo debió pensar dos años después, cuando su navío enfiló por la costa sur cubana y un centenar de islotes develó ante sus ojos el paraíso.
El paraíso era un archipiélago laberíntico en el que los manglares, los matorrales y las dunas dibujaban un paisaje exótico y desconocido para Colón. Ante la belleza que se abría a su paso, no vaciló. En honor de quien fue la principal benefactora de sus travesías lo llamó Jardines de la Reina, a pesar de que Isabel la Católica nunca conoció tales maravillas de la naturaleza.
Años más tarde, Diego Velázquez, bojeando el norte cubano, encontraría otro conjunto de cayos a los que, tal vez en desagravio y para apaciguar el honor herido de Fernando de Aragón, nombraría Jardines del Rey. Pero esa es otra historia.
La relativa lejanía de tierra firme (unas 50 millas náuticas) y lo enrevesado de sus canales, así como los cientos de islotes que lo integran, hicieron del Archipiélago Jardines de la Reina un sitio prácticamente inexplorado, que sobrevivió a cinco siglos de depredación. Sus aguas y cayos, no obstante, pueden contar historias de corsarios y piratas, trata de esclavos, naves hundidas y familias de pescadores que las poblaron desde finales del siglo XIX y hasta la década del 60 del XX.
No fue hasta 1996 que el Estado cubano declaró Zona Bajo Régimen Especial de Uso y Protección a Jardines de la Reina; luego, en 2002, se propuso declararlo Parque Nacional, decisión adoptada en 2010. Esta categoría de manejo implica garantizar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, teniendo en cuenta que es una de las prioridades del programa Nacional de Medioambiente y Desarrollo cubano. Allí está prohibida la pesca comercial y la actividad turística tiene características especiales.
Ubicado al sur de la isla mayor, desde Cayo Bretón hasta Cabeza del Este, el conjunto de islotes y el mar que los circunda ocupan más de 2000 kilómetros cuadrados, en territorio de dos provincias: Ciego de Ávila y Camagüey, que lo convierten en una de las áreas mejor conservadas del Caribe.

Pero, ¿qué lo hace tan especial?

Noel López Fernández, buzo guía de la estación de buceo internacional Avalon y a quien han llamado, incluso, “encantador de tiburones”, lo tiene claro. “Es un área única, reserva de biodiversidad, incluso de especies no descritas aún. Aporta a todo el Caribe y hasta a Estados Unidos. Hay una conexión tremenda, las corrientes marinas que pasan por el sur de Cuba arrastran larvas de peces y corales, por el Estrecho de la Florida y suben hasta Carolina del Norte.
“Por ejemplo, la guasa, tiene en Jardines de la Reina un hábitat incomparable, no solo en nuestra zona geográfica, sino a nivel mundial. Desde el punto de vista económico, también es una fuente inestimable de recursos. No por la pesca, sino por la actividad turística, que allí tiene condiciones particulares”.
Se refiere Noel a la estación de buceo internacional Avalon que promueve opciones muy atractivas para un turista que no busca sol y playa, sino el contacto directo y la observación de la naturaleza. Desde la fotografía submarina, hasta el baño con tiburones y cocodrilos, son poderosos imanes que garantizan demanda todo el año.
“Los clientes vienen buscando, fundamentalmente, tiburones, guasas y cocodrilos. Somos pioneros en el mundo en ofrecer la posibilidad de nadar con cocodrilos y fotografiarlos. Al principio recibimos muchas críticas, nos decían que podía ocurrir un accidente, pero no fue así. Son animales muy inteligentes y no se sienten amenazados por nosotros, se han acostumbrado a nuestra presencia”.
Sin embargo, no son los escualos ni los grandes peces lo que más apasiona a Noel. Para él, la verdadera maravilla está en los invertebrados, seres minúsculos que hacen inmenso el mar. “Me encanta buscar; a veces aparecen ejemplares de especies nuevas para la ciencia. Nos ha sucedido en muchas ocasiones”.

Un oasis en el océano

En 2009, el Dr. en Ciencias Fabián Pina Amargós aseguró que en el archipiélago había trabajo para, al menos, 100 años. Si lo dice él, debemos creerle, pues una buena parte de su experiencia como biólogo marino la ha dedicado a estudiar, sobre todo, la ictiofauna de esa zona.
Precisamente con una investigación sobre la guasa, que él ha denominado como un elefante en el mar por su gran tamaño, mereció una beca de la fundación norteamericana Pew Charitable Trust en 2012. En su opinión, quedan muchos secretos por develar, relacionados con la resiliencia de la barrera coralina de Jardines de la Reina, por ejemplo, la cual muestra una salud envidiable comparada con las del resto del Caribe.
En 2015, Pina Amargós participó junto a expertos cubanos y la Environmental Defense Fund en una acción conjunta entre Cuba y Estados Unidos que, por primera vez, permitió capturar y marcar tiburones para su posterior estudio y conservación. El pasado año, el científico acompañó a dos prestigiosos fotógrafos de la revista National Geographic durante su estancia en el archipiélago. El artículo “Las joyas subacuáticas de Cuba están en la ruta del turismo”, de David Doubilet y Jennifer Hayes, no solo describe la belleza del lugar, sino la incertidumbre de su futuro ante la apertura del turismo internacional, en especial el norteamericano.
“Este oasis en el océano florece porque Cuba protege activamente la reserva, donde las mareas y corrientes ayudan a retener nutrientes y larvas. Hasta ahora, el ecosistema marino ha demostrado ser resistente al blanqueamiento de corales, pero enfrenta la misma amenaza que otros arrecifes, pues el océano se calienta, acidifica y se eleva”.
Cuando el Dr. Fabián habla en términos de oasis se puede comprender la dimensión de los Jardines de la Reina como reservorio genético de relevancia mundial. Habitan allí centenares de especies de la flora y la fauna, terrestres y marinas, muchas de alto endemismo en Cuba y otras de un valor inestimable. Corales negros y cuerno de alce, seis especies de tiburones, cuatro de tortugas, invertebrados casi desconocidos por la Ciencia, reptiles, mamíferos, peces, tantos y tan bien conservados que algunos lo llaman Las Galápagos del Caribe.
Hoy Jardines de la Reina mantiene sus valores naturales casi inalterados, porque la explotación turística se realiza sobre bases ecológicas y sostenibles. Solo se puede llegar hasta allí partiendo del puerto de Júcaro, al sur de Ciego de Ávila.
La empresa Marina Marlin Azulmar, enclavada en esa localidad, opera ocho embarcaciones de vida a bordo y el hotel flotante Tortuga Avalon, que ofrece servicios integrales a los clientes durante el ciclo de siete días. Al año, unos 2500 turistas acceden a esta modalidad en la que no se trata de tomar el sol y leer un libro a la orilla de la playa, sino de interactuar con la naturaleza en su estado prístino.
Además del buceo y la contemplación, el producto turístico incluye la pesca recreativa, en la modalidad de captura y liberación. Según estudios del Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana y del Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros, la actividad de buceo es sostenible y de una calidad elevada, respaldada por la forma de gestionar el área y sus recursos, y por la conservación de sus ecosistemas y la tasa de repitencia.
Más de 500 años después, el archipiélago al sur del centro de Cuba continúa siendo un jardín digno de una reina.
Comentario enviado a On Cuba, de cuya publicación dudo. Espero.

Este archipiélago está constituido por cayos que se encuentran en el Golfo de Guacanayabo, donde vierte su caudal el Río Cauto y se halla el Gran Bajo de Buena Esperanza. (según ecured)
La hipocresía de los periodistas cubanos sólo es comparable en su falsedad a la doble moral del gobierno. ¡Así que reservorio genético; así que explotación turística sobre bases ecológicas y sostenibles!
Hay una planta de acumuladores en la ciudad del golfo de guacanayabo que por diseño debería estar vertiendo su porquería contaminante en los esteros, cerca de la desembocadura del Cauto. Fue puesta allí por la misma persona que logró echar a andar un proceso de culturicidio en aquella región que hoy continúa su paso arrollador. Puedo asegurar que las aguas residuales no llegan a donde se planificó porque antes del arranque de la planta pude recorrer el trayecto y había problemas de pendiente y de sellaje. Pero se han estado dispersando por toda esa área, en el manto freático, ambiente y personas. El plomo es segundo sólo del mercurio, que es el peor. Fui también el que luchó y pudo implantar el análisis de plomo en sangre para los trabajadores, pues el cubanito que negoció el contrato lo dejó en coproporfirina en orina; un crimen de lesa humanidad.
Sólo una mente enferma puede haber decidido poner esa planta donde está. Sólo mentes adocenadas pueden seguir explotando esa planta en esas condiciones. El valor final de la planta de tratamiento de residuales es de 1 ppm, porque el resto hasta 0.1 ppm el cubanito no la quiso comprar. Mientras yo fui el jefe de esa planta, puedo asegurar que rara vez subió de 0.1 ppm. Después que salí de allí acompañado por dos solícitos agentes del DSE, la operación de dicha planta dejó de ser algo relevante.
El antiguo ministerio de la pesca tiene los valores de plomo existentes en el golfo antes de arrancar la planta, estudio que hicimos en un barco del combinado pesquero a la sazón.
Espero que no me censuren este comentario, que es responsabilidad mía.  Mi nombre es real.

lunes, mayo 08, 2017

Barletta otra vez?

Todo tema que se relacione con la mafia tiene éxito asegurado. Dentro del morbo de la gente cabe no sólo la descripción detallada de los accidentes, catástrofes o asesinatos, sino la admiración de una organización tan siniestra como la Cosa Nostra.
Pero lo de Cirules con Barletta no tiene nombre.
Esta adoración sádico-masoquista ha logrado una verdadera verborragia en la era de Internet a partir de la obra de Enrique Cirules, El imperio de la Habana. 
A continuación les presento una síntesis del trabajo del investigador Juan Antonio Blanco en su obra Análisis de los ataques a Amadeo Barletta.
_fue encarcelado y torturado en 1935 por Trujillo, para robarle su empresa Dominican Tobacco Company, siendo cónsul  honorario de Mussolini en República Dominicana.
_recibió la Orden de la Estrella de Solidaridad Italiana en 1952.
_para vincularlo con los negocios de Mussolini, Cirules cita sus artículos de Bohemia de 1991, que remiten al libro La Coletilla de Gregorio Ortega que se refiera a un número de la Gaceta Oficial de Cuba que no menciona a Mussolini.
_fue acusado de haberse enriquecido bajo Batista, lo que justificó la intervención de su periódico El Mundo, donde  trabajaron Raúl Roa y Carlos Lechuga y su estación de TV Telemundo.
_se arriesgó a dar empleo a un comunista, Marcos Behmaras.
_Barletta no hizo negocios con funcionarios o familiares de Batista ni recibió financiamiento estatal.
_no aparece evidencia alguna en los documentos oficiales del Banco Atlántico de relación alguna suya con el turismo, hoteles o casinos.
_el vínculo mafioso de su Banco Atlántico mencionado por Cirules, no es más que señalamientos de vulnerabilidades, sin sanciones propuestas, en auditorías rutinarias del Banco Nacional que posteriormente declara superadas.
_la verdadera acusación de mafioso se la hizo Pedro Luis Padrón en Granma en marzo 31 de 1971 y no en enero y febrero de 1960.
_refutó la falsa acusación de evasión de impuestos en 1957.
_compró terrenos en Boyeros entre agosto y septiembre 1951, antes del golpe.
_Batista nunca le devolvió, según falló el Tribunal Supremo, un edificio que la había confiscado en 1942.
_nada lo inculpa de ilegalidades en sus expedientes en FBI o CIA obtenidos bajo Freedom of Information Act.
_no aparece mencionado en un documento al que recurre T. J. English, de septiembre 1961, Departamento del Tesoro, Organized Crime Bureau of Miami Dade, para vincularlo a la Maffia, ni en las audiencias de la comisión Kefauver.
Hojarasca.














martes, abril 25, 2017

La información es poder.

Nadie critica al que le paga. Punto y aparte.
Mientras la patronal sea la dueña de toda la actividad mediática en Cuba, nada va a cambiar, pues eso es precisamente lo que busca el pececé: que todo siga igual.
Digo una vez más que la prensa oficial está bien como está y que no debe cambiar ni un tilín; sólo tiene que haber alternativas.
Ni ahora ni antes ha sido interés del poder, el compartirlo y todos sabemos que información es poder. Cuando todavía la fuga de fuerzas vivas de la sociedad cubana no se había consolidado y Hoy y Revolución proclamaban a dúo una original libertad de prensa, precedido por el inicio de la revolución cultural, el fracaso de los diez millones y la fundación de la nueva trova, un suceso extraño conmovió a Manzanillo: el asesinato del honorable jefe del partido comunista en toda la región.
Cualquiera puede pensar que ese hecho podría calificar para ser divulgado fuera de las fronteras de la aldea. El periódico Granma no, lo que pudiese ser comprensible si El Diario de la Marina no hubiese tomado las de Villadiego. Ya el Granma ha demostrado ser inmune al Internet que es decir mucho y superior al Pravda en hermeticidad, que es decirlo todo. Ni siquiera la prensa estalinista pudo retraerse de lo que pasó el primero de diciembre de 1934 en Leningrado, cuando el secretario del partido comunista, camarada Kirov, fue asesinado por el camarada Nikolayev, su escolta, por traición con su esposa Nina. (La traición es de Kirov y la esposa es de Nikolayev). Tuvo tal resonancia el asunto que hasta cambió la ley de la noche a la mañana para hacer más expedito el juicio en esos casos.
En Cuba la noticia no llegó a ningún lugar, se quedó allí entre los ciudadanos que celebraban al único jefe que tenía serias intenciones de poner al pueblito del golfo donde se merece. Antonio Morales murió herido de bala en una obra pública del litoral del golfo de guacanayabo, a manos de su colaborador Chiqui Romero, con cuya esposa Iridia Rivero lo traicionaba.
¡Cuántos hechos como este no habrán sucedido ignoradas por el soberano!
El pueblo está para aplaudir y apoyar, no para saber todos los detalles, pues ahí está el diablo, como dicen los americanos: el Granma está ahí para brindarle una especiota cuando de producción se trata, no para informarle al infeliz que su secretario general se dedica a desterrar a sus colaboradores a heroicas tareas de extramuros mientras su compañera, que atiende el frente femenino, se refocila, con regocijo, en nuevas actividades.  
Chiqui se salvó del pelotón de fusilamiento porque el defensor terminó su discurso con lacónicas palabras, Quien traiciona un amigo, traiciona a su patria.